אֲבָל מִטַּמֵּא הוּא לְמֵת מִצְוָה. אַמַּאי, לֵימָא: ״אֵין חׇכְמָה וְאֵין תְּבוּנָה וְאֵין עֵצָה לְנֶגֶד ה׳״!
pero sí se vuelve impuro por un met mitzva. También aquí se plantea la pregunta: Digamos que la obligación de enterrar a un met mitzva, que se basa en la preservación de la dignidad humana, no debería prevalecer sobre mitzvot explícitamente escritas en la Torah, como está dicho: “No hay sabiduría, ni entendimiento, ni consejo contra el Señor.”
שָׁאנֵי הָתָם, דִּכְתִיב ״וְלַאֲחוֹתוֹ״.
La Guemará responde: Allí es diferente, pues está explícitamente escrito: “Y su hermana,” de lo cual derivamos que, aunque él no puede volverse ritualmente impuro para enterrar a su hermana, debe hacerlo por un met mitzva.
וְלִיגְמַר מִינַּהּ! שֵׁב וְאַל תַּעֲשֶׂה שָׁאנֵי.
La Guemará sugiere: Derivemos un principio general de que la dignidad humana tiene precedencia sobre todas las mitzvot de la Torah de este caso. Esta posibilidad es rechazada: Este es un caso especial, porque un caso de “sentarse y abstenerse de actuar” [shev ve’al ta’aseh] es diferente. Participar en el entierro de un met mitzva no constituye en realidad una contravención de una mitzvá. Más bien, al hacerlo, se vuelve ritualmente impuro y entonces queda incapacitado para cumplir esa mitzvá. No podemos derivar de aquí un principio general de que la dignidad humana también prevalecería sobre una prohibición de la Torah en un caso en que esa prohibición se contraviene directamente.
אֲמַר לֵיהּ רַב פָּפָּא לְאַבָּיֵי: מַאי שְׁנָא רִאשׁוֹנִים דְּאִתְרְחִישׁ לְהוּ נִיסָּא, וּמַאי שְׁנָא אֲנַן דְּלָא מִתְרְחִישׁ לַן נִיסָּא? אִי מִשּׁוּם תַּנּוֹיֵי, בִּשְׁנֵי דְרַב יְהוּדָה כּוּלֵּי תַּנּוֹיֵי בִּנְזִיקִין הֲוָה, וַאֲנַן קָא מַתְנִינַן שִׁיתָּא סִדְרֵי. וְכִי הֲוָה מָטֵי רַב יְהוּדָה בְּעוּקְצִין, הָאִשָּׁה שֶׁכּוֹבֶשֶׁת יָרָק בַּקְּדֵרָה, וְאָמְרִי לַהּ זֵיתִים שֶׁכְּבָשָׁן בְּטַרְפֵיהֶן טְהוֹרִים, אָמַר: הֲוָיוֹת דְּרַב וּשְׁמוּאֵל קָא חָזֵינָא הָכָא. וַאֲנַן קָא מַתְנִינַן בְּעוּקְצִין תְּלֵיסַר מְתִיבָתָא, וְאִילּוּ רַב יְהוּדָה כִּי הֲוָה שָׁלֵיף חַד מְסָאנֵיהּ, אָתֵי מִטְרָא, וַאֲנַן קָא מְצַעֲרִינַן נַפְשִׁין וּמִצְוָח קָא צָוְחִינַן, וְלֵית דְּמַשְׁגַּח בַּן.
La Guemará responde: En el contexto de la discusión sobre si la dignidad humana prevalece o no sobre honrar a Dios en el sentido de cumplir Sus mandamientos, Rav Pappa dijo a Abaye: ¿Qué tenían de diferente las generaciones anteriores, para quienes ocurrían milagros, y qué tenemos de diferente nosotros, para quienes no ocurren milagros? Si es por el estudio de la Torá; en los años de Rav Yehuda todo su aprendizaje estaba limitado al orden de Nezikin, mientras que nosotros estudiamos los seis órdenes! Además, cuando Rav Yehuda llegaba al tratado Okatzin, que analiza hasta qué punto los tallos de varias frutas y verduras se consideran parte integral del producto en términos de volverse ritualmente impuros, a la halajá de que una mujer que encurte una verdura en una olla, y algunos dicen cuando llegaba a la halajá de que las aceitunas encurtidas con sus hojas son puras, porque después del encurtido ya no es posible levantar el fruto por sus hojas, estas ya no se consideran parte del fruto; le resultaba difícil de entender. Él decía: Esas son las disputas entre Rav y Shmuel que vemos aquí. Y nosotros, en cambio, estudiamos trece versiones de Okatzin. Mientras que, con respecto a los milagros, después de decretar un ayuno para rezar por el fin de una sequía, cuando Rav Yehuda se quitaba uno de sus zapatos, la lluvia caía de inmediato, mientras que nosotros nos afligimos y clamamos y nadie nos presta atención.
אֲמַר לֵיהּ: קַמָּאֵי הֲווֹ קָא מָסְרִי נַפְשַׁיְיהוּ אַקְּדוּשַּׁת הַשֵּׁם, אֲנַן לָא מָסְרִינַן נָפְשִׁין אַקְּדוּשַּׁת הַשֵּׁם. כִּי הָא דְּרַב אַדָּא בַּר אַהֲבָה חַזְיַיהּ לְהַהִיא כּוּתִית דַּהֲוָת לְבִישָׁא כַּרְבַּלְתָּא בְּשׁוּקָא. סְבַר דְּבַת יִשְׂרָאֵל הִיא, קָם קַרְעֵיהּ מִינַּהּ. אִגַּלַּאי מִילְּתָא דְּכוּתִית הִיא. שַׁיְּימוּהָ בְּאַרְבַּע מְאָה זוּזֵי. אֲמַר לַהּ: מָה שְׁמִךְ? אֲמַרָה לֵיהּ: מָתוּן. אֲמַר לַהּ, מָתוּן — מָתוּן אַרְבַּע מְאָה זוּזֵי שַׁוְיָא.
Abaye le dijo a Rav Pappa: Las generaciones anteriores estaban totalmente dedicadas a la santificación del nombre de Dios, mientras que nosotros no estamos tan dedicados a la santificación del nombre de Dios. Como ejemplo del compromiso de las generaciones anteriores, la Guemará relata: Como este incidente que involucró a Rav Adda bar Ahava, quien vio a una mujer no judía que llevaba una prenda hecha de una mezcla prohibida de lana y lino [karbalta] en el mercado. Como él pensó que ella era judía, se levantó y se la arrancó. Luego se reveló que ella era no judía, y fue llevado a juicio debido a la vergüenza que le causó, y ellos fijaron el pago por la vergüenza que le causó a ella en cuatrocientos zuz. Finalmente, Rav Adda le dijo: ¿Cómo te llamas? Ella respondió: Matun. En un juego de palabras, él le dijo: Matun, tu nombre, más matun, la palabra aramea para doscientos, vale cuatrocientos zuz.
רַב גִּידֵּל הֲוָה רְגִיל דַּהֲוָה קָא אָזֵיל וְיָתֵיב אַשַּׁעֲרֵי דִטְבִילָה. אֲמַר לְהוּ: הָכִי טְבִילוּ וְהָכִי טְבִילוּ. אָמְרִי לֵיהּ רַבָּנַן לָא קָא מִסְתְּפֵי מָר מִיֵּצֶר הָרָע? אֲמַר לְהוּ: דָּמְיָין בְּאַפַּאי כִּי קָאקֵי חִיוָּרֵי.
También se relató acerca de las generaciones anteriores que se rebajaban en el deseo de glorificar a Dios. Rav Giddel solía ir y sentarse en las puertas de los lugares de inmersión de las mujeres. Él les decía: Sumérjanse de esta manera y sumérjanse de aquella manera. Los Sabios le dijeron: Maestro, ¿acaso no temes la mala inclinación? Él les dijo: A mis ojos, ellas son comparables a gansos blancos.
רַבִּי יוֹחָנָן הֲוָה רְגִיל דַּהֲוָה קָא אָזֵיל וְיָתֵיב אַשַּׁעֲרֵי דִטְבִילָה. אֲמַר: כִּי סָלְקָן בְּנוֹת יִשְׂרָאֵל וְאָתְיָין מִטְּבִילָה, מִסְתַּכְּלָן בִּי, וְנֶהֱוֵי לְהוּ זַרְעָא דְּשַׁפִּירֵי כְּווֹתִי. אָמְרִי לֵיהּ רַבָּנַן: לָא קָא מִסְתְּפֵי מָר מֵעֵינָא בִּישָׁא? אֲמַר לְהוּ: אֲנָא מִזַּרְעָא דְּיוֹסֵף קָא אָתֵינָא, דְּלָא שָׁלְטָא בֵּיהּ עֵינָא בִּישָׁא, דִּכְתִיב ״בֵּן פּוֹרָת יוֹסֵף בֵּן פּוֹרָת עֲלֵי עָיִן״, וְאָמַר רַבִּי אֲבָהוּ: אַל תִּקְרֵי ״עֲלֵי עָיִן״, אֶלָּא ״עוֹלֵי עָיִן״.
Del mismo modo, la Guemará relata que Rabí Yoḥanan solía ir y sentarse en las puertas de los lugares de inmersión de las mujeres. Rabí Yoḥanan, que era conocido por su extraordinaria belleza, explicó esto y dijo: Cuando las hijas de Israel salgan de su inmersión, me mirarán y tendrán hijos tan hermosos como yo. Los Sabios le preguntaron: Maestro, ¿acaso no temes el mal de ojo? Él les dijo: Desciendo de la simiente de José, sobre quien el mal de ojo no tiene dominio, como está escrito: “José es una vid fructífera, una vid fructífera junto a una fuente [alei ayin]” (Génesis 49:22). “Ayin” puede significar tanto “fuente” como “ojo”. Y Rabí Abbahu dijo una interpretación homilética: No leas esto como alei ayin, sino olei ayin, por encima del ojo; trascienden la influencia del mal de ojo.
רַבִּי יוֹסֵי בְּרַבִּי חֲנִינָא אֲמַר מֵהָכָא: ״וְיִדְגּוּ לָרֹב בְּקֶרֶב הָאָרֶץ״, מָה דָּגִים שֶׁבַּיָּם מַיִם מְכַסִּין עֲלֵיהֶם וְאֵין עַיִן הָרָע שׁוֹלֶטֶת בָּהֶם, אַף זַרְעוֹ שֶׁל יוֹסֵף אֵין עַיִן הָרָע שׁוֹלֶטֶת בָּהֶם.
Rabí Yosei, hijo de Rabí Ḥanina, citó una prueba diferente, de la bendición de Jacob a los hijos de José, Efraím y Menashé: “El ángel que me redime de todo mal bendecirá a los jóvenes, y en ellos sea recordado mi nombre, y el nombre de mis padres, Abraham e Isaac, y que se multipliquen [veyidgu] en medio de la tierra” (Génesis 48:16). Veyidgu está relacionado etimológicamente con la palabra pez [dag]. Así como a los peces en el mar los cubre el agua y el mal de ojo no tiene dominio sobre ellos, así tampoco sobre la descendencia de José el mal de ojo tiene dominio.
וְאִי בָּעֵית אֵימָא: עַיִן שֶׁלֹּא רָצְתָה לִזּוֹן מִמַּה שֶּׁאֵינוֹ שֶׁלּוֹ — אֵין עַיִן הָרָע שׁוֹלֶטֶת בּוֹ.
Y si lo desea, diga en su lugar: el ojo de José, que no buscó deleitarse con lo que no era suyo, la esposa de Potifar, el mal de ojo no tiene dominio sobre él.
מַתְנִי׳ נָשִׁים וַעֲבָדִים וּקְטַנִּים פְּטוּרִין מִקְּרִיאַת שְׁמַע
MISHNÁ Mujeres, esclavos y menores, que tienen obligaciones paralelas en varias mitzvot, están exentos de la recitación del Shemá