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לֹא יֹאמַר: אֶבְרוֹר עֲשָׂרָה וְאֶטּוֹל מֵהֶן אֶחָד וְהַשְּׁאָר פְּטוּרִים, אֶלָּא כּוֹנְסָן לַדִּיר, וּמוֹצִיא עֲשָׂרָה, וְנוֹטֵל מֵהֶן אֶחָד, וְהַשְּׁאָר מִצְטָרְפִין לְגוֹרֶן אַחֵר.
no puede decir: separaré diez y los llevaré al redil, y tomaré uno de ellos como diezmo animal, y el resto quedará exento. Más bien, debe llevar a todos al redil y sacar diez de ellos haciéndolos salir por la abertura, y tomar uno de ellos, el décimo, como diezmo animal. Y los restantes se combinan con animales nacidos después, para ser diezmados en otro tiempo designado de reunión.
וְהָתַנְיָא: תִּשְׁעָה עָשָׂר טְלָאִים, לֹא יֹאמַר: אֶבְרוֹר עֲשָׂרָה וְאֶטּוֹל מֵהֶן אֶחָד, וְהַשְּׁאָר פְּטוּרִין, אֶלָּא כּוֹנְסָן לַדִּיר, וּמוֹצִיא עֲשָׂרָה וְנוֹטֵל מֵהֶן אֶחָד, וְהַשְּׁאָר פְּטוּרִין.
La Guemará pregunta: ¿Pero acaso no se enseña en una baraita que si uno tiene diecinueve corderos no puede decir: Separaré diez y los llevaré al redil, y tomaré uno de ellos como diezmo animal, y el resto quedará exento; más bien, debe llevar a todos al redil y sacar diez de ellos haciendo que salgan por la abertura, y tomar uno de ellos, el décimo, y el resto queda exento? Según esta baraita, el resto no se combina con animales nacidos después.
תַּרְגְּמַהּ רַב הוּנָא בַּר סְחוֹרָה קַמֵּיהּ דְּרָבָא בְּרִיגְלָא: בְּדִיר שֶׁיֵּשׁ לוֹ שְׁנֵי פְתָחִים עָסְקִינַן, וְיָצְאוּ תִּשְׁעָה בְּפֶתַח זֶה וְתִשְׁעָה בְּפֶתַח זֶה, דְּהַאיְךְ חַד חָזֵי לְהָכָא וּלְהָכָא.
Rav Huna bar Seḥora interpretó la baraita ante Rava en el momento del discurso del Festival: Estamos tratando con un corral que tiene dos aberturas. Y nueve de los corderos salieron por esta abertura y nueve de ellos salieron por aquella abertura, y este último uno que quedó en el corral es apto para salir aquí o para salir allí. Por lo tanto, todos los corderos salieron como parte de un conteo apto para llegar a diez.
וְלִישַׁנֵּי לֵיהּ: כְּגוֹן שֶׁמָּנָה תִּשְׁעָה, וְכִי מְטָא עֲשָׂרָה קָרֵי ״חַד״ מֵרֵישָׁא! קָסָבַר: עֲשִׂירִי מֵאֵלָיו קָדוֹשׁ.
La Guemará objeta: Pero que enseñe, en cambio, que la baraita se refiere a un caso en el que contó nueve, y cuando el décimo cordero llegó para ser contado, lo llamó número uno y comenzó a contar de nuevo desde el principio. En tal caso, designó solamente al decimonoveno cordero que salió como número diez, y por lo tanto todos los demás corderos están exentos. La Guemará explica que Rav Huna bar Seḥora sostiene que el décimo animal que sale del redil queda santificado por sí mismo, incluso si fue designado como número uno.
וְלִישַׁנֵּי לֵיהּ בְּגוֹרֶן, וּמְנָאָן זוּגוֹת זוּגוֹת! קָסָבַר: עֲשִׂירִי לְמִנְיָן בְּהֵמוֹת הוּא קָדוֹשׁ.
La Guemará objeta: Pero que enseñe, en cambio, que la baraita se refiere a un caso de un tiempo designado para reunir a los animales, y que el corral tiene una sola abertura, pero él los contó de dos en dos, es decir, llamó al primer par número uno, al segundo par número dos, y así sucesivamente. De esta manera, el decimonoveno cordero sería designado como número diez y con ello eximiría a los demás. La Guemará explica que Rav Huna bar Seḥora sostiene que el décimo según el número de animales es santificado, independientemente de cómo los cuente. En consecuencia, uno del quinto par sería el animal diezmado, y los nueve restantes no serían considerados parte de un conteo apto para llegar a diez.
אָמַר רַב נַחְמָן בַּר יִצְחָק: זְכַאי אִימֵּיהּ דְּרַב הוּנָא בַּר סְחוֹרָה, דְּשַׁנִּי לֵיהּ שְׁמַעְתָּא בְּרִיגְלָא כִּשְׁמַעְתֵּיהּ.
Rav Naḥman bar Yitzḥak dijo con respecto a este incidente: La madre de Rav Huna bar Seḥora mereció dar a luz a un hijo así, que explicó la halakha ante Rava en el momento del discurso de la Fiesta de acuerdo con la propia halakha de Rava.
מַתְנִי׳ יָצְאוּ שְׁנַיִם כְּאַחַת — מוֹנֶה אוֹתָם שְׁנַיִם שְׁנַיִם, מְנָאָן אֶחָד — תְּשִׁיעִי וַעֲשִׂירִי מְקוּלְקָלִין.
MISHNÁ: Si dos animales salieron como uno, se los cuenta como dos, es decir, como si hubieran salido uno tras otro. Si por error contó dos de los animales al principio o en medio de los diez como uno, y luego continuó su cuenta, el noveno y el décimo son defectuosos, pues llamó al décimo: Noveno, y llamó al undécimo: Décimo.
קָרָא לַתְּשִׁיעִי ״עֲשִׂירִי״, וְלָעֲשִׂירִי ״תְּשִׁיעִי״, וְלָאַחַד עָשָׂר ״עֲשִׂירִי״ — שְׁלָשְׁתָּן מְקוּדָּשִׁין: הַתְּשִׁיעִי נֶאֱכָל בְּמוּמוֹ, וְהָעֲשִׂירִי מַעֲשֵׂר, וְאַחַד עָשָׂר קָרֵב שְׁלָמִים וְעוֹשֶׂה תְּמוּרָה, דִּבְרֵי רַבִּי מֵאִיר.
Si por error llamó al noveno: décimo, y al décimo: noveno, y al undécimo: décimo, los tres son sagrados, aunque cada uno tiene un estatus halájico diferente. El noveno se come en su estado de defecto; y el décimo es el diezmo animal, que se sacrifica en el Templo y es comido por su dueño; y el undécimo se sacrifica como ofrenda de paz, de la cual el pecho y el muslo se dan al sacerdote. Y el undécimo convierte en consagrado como sustituto a un animal no sagrado que es intercambiado por la ofrenda de paz, y él lo sacrifica como ofrenda de paz; esta es la declaración de Rabí Meir.
אָמַר רַבִּי יְהוּדָה: וְכִי יֵשׁ תְּמוּרָה עוֹשָׂה תְּמוּרָה? אָמְרוּ מִשּׁוּם רַבִּי מֵאִיר: אִילּוּ הָיָה תְּמוּרָה — לֹא הָיָה קָרֵב. קָרָא לַתְּשִׁיעִי ״עֲשִׂירִי״, וְלָעֲשִׂירִי ״עֲשִׂירִי״, וְלָאַחַד עָשָׂר ״עֲשִׂירִי״ — אֵין אַחַד עָשָׂר מְקוּדָּשׁ. זֶה הַכְּלָל: כֹּל שֶׁלֹּא נֶעֱקַר שֵׁם עֲשִׂירִי מִמֶּנּוּ, אֵין אַחַד עָשָׂר מְקוּדָּשׁ.
Rabí Yehuda dijo: El undécimo animal mismo, al que llamó décimo, es un sustituto del diezmo animal, ¿y acaso un sustituto convierte a otro animal en sustituto? Todos están de acuerdo en que un sustituto se crea solo a cambio de un animal originalmente consagrado. Los Sabios dijeron en nombre de Rabí Meir: El undécimo animal no se considera un sustituto del diezmo animal, ya que si fuera un sustituto no sería sacrificado, pues el sustituto del diezmo animal no es sacrificado. Si uno llamó al noveno animal: Décimo, y al décimo: Décimo, y al undécimo: Décimo, el undécimo no está consagrado. Este es el principio: En cualquier situación en la que el nombre del décimo no fue removido del décimo animal, el undécimo que fue llamado décimo no está consagrado.
גְּמָ׳ אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: מְנָאָן זוּגוֹת זוּגוֹת, קִינְטָרִין קִינְטָרִין — עֲשִׂירִי לְמִנְיָנוֹ הוּא קָדוֹשׁ.
GEMARÁ:Rabí Yoḥanan dice: Si alguien contó los animales de dos en dos, es decir, llamó al primer par: Uno, y al segundo par: Dos, y así sucesivamente, o si los contó cien [kinteran] por cien, el décimo según su cuenta queda santificado.
״לְמִנְיָנוֹ״ מַאי? רַב מָארִי אָמַר: לַמִּנְיָן שֶׁלּוֹ הוּא קָדוֹשׁ, רַב כָּהֲנָא אָמַר: לְמִנְיַן בְּהֵמוֹת הוּא קָדוֹשׁ.
La Guemará pregunta: Cuando Rabí Yoḥanan dice que el décimo es santificado de acuerdo con su número, ¿qué quiere decir? Rav Mari dice: Es santificado de acuerdo con su conteo, es decir, todos los animales de cualquier par o grupo al que él llama: Diez, son santificados; por ejemplo, el décimo par, que consiste en los animales decimonoveno y vigésimo. Rav Kahana dice: Es santificado de acuerdo con el número de animales, independientemente de cómo los designe.
תְּנַן: יָצְאוּ שְׁנַיִם כְּאַחַת — מוֹנֶה אוֹתָן שְׁנַיִם שְׁנַיִם. מְנָאָן אֶחָד — תְּשִׁיעִי וַעֲשִׂירִי מְקוּלְקָלִין.
La Guemará cita apoyo para la opinión de Rav Mari. Aprendimos en la mishná: Si dos animales salieron como uno, los cuenta como dos. Si por error contó un par de animales en medio como uno y continuó su cuenta, el noveno y el décimo son inválidos, pues llamó al décimo: Noveno, y al undécimo: Décimo.
בִּשְׁלָמָא לְמַאן דְּאָמַר: לַמִּנְיָן שֶׁלּוֹ הוּא קָדוֹשׁ, מִשּׁוּם הָכִי הָווּ תְּשִׁיעִי וַעֲשִׂירִי מְקוּלְקָלִין, וְלָעֲשִׂירִי קָא קָרֵי לֵיהּ ״תְּשִׁיעִי״, וְלָאַחַד עָשָׂר ״עֲשִׂירִי״. אֶלָּא לְמַאן דְּאָמַר: לְמִנְיַן בְּהֵמוֹת הוּא קָדוֹשׁ, לַתְּשִׁיעִי ״תְּשִׁיעִי״ קָא קָרֵי לֵיהּ, וְלָעֲשִׂירִי ״עֲשִׂירִי״ קָא קָרֵי לֵיהּ!
Concedido, según quien dice: Se santifica de acuerdo con su conteo, es decir, Rav Mari, es por esa razón que el noveno y el décimo son defectuosos, porque el número con el que uno los designa es significativo, y llamó al décimo animal el noveno, y al undécimo lo designó como décimo. Pero según quien dice que el animal se santifica de acuerdo con el número de animales independientemente de cómo el dueño designe a cada uno, es decir, Rav Kahana, ¿por qué son defectuosos? Debería considerarse como si él hubiera llamado al noveno animal noveno, y al décimo animal lo llamó: Décimo.
אָמַר לָךְ רַבִּי יוֹחָנָן: כִּי אָמֵינָא אֲנָא — הֵיכִי דְּאִיכַּוֵּין לְאַפּוֹקֵי זוּגוֹת זוּגוֹת, הֵיכָא דִּנְפַק מִמֵּילָא — לָא.
La Guemará responde que, según Rav Kahana, Rabí Yoḥanan podría haberte dicho: Cuando dije que la designación sigue al animal, me refería solo a un caso en el que él tenía la intención de sacar a los animales de dos en dos, y no se equivocó. En tal caso, su designación queda anulada y los animales son santificados de acuerdo con el orden en que salieron del corral. Pero con respecto a un caso en el que el animal salió por sí mismo y el dueño contó mal, no dije que la designación sigue el número del animal, ya que la Torah incluye explícitamente un caso en el que la santificación sigue una designación errónea (véase 60b).
תָּא שְׁמַע: מְנָאָן לְמַפְרֵעַ — עֲשִׂירִי שֶׁבְּמִנְיָן הוּא קָדוֹשׁ. בִּשְׁלָמָא לְמַאן דְּאָמַר לְמִנְיַן בְּהֵמוֹת הוּא קָדוֹשׁ — שַׁפִּיר, אֶלָּא לְמַאן דְּאָמַר לַמִּנְיָן שֶׁלּוֹ הוּא קָדוֹשׁ, עֲשִׂירִי ״חַד״ קָרֵי לֵיהּ!
La Guemará sugiere: Ven y escucha otra prueba de una baraita: Si alguien los contó hacia atrás, es decir, diez, nueve, ocho, y así sucesivamente, el décimo animal en la cuenta, que él designó como número uno, queda santificado. Concedido, según quien dice que el diezmo queda santificado según el número de animales independientemente de cómo designe cada animal, es decir, Rav Kahana, esto está bien, ya que el décimo animal queda santificado. Pero según quien dice que queda santificado de acuerdo con su conteo, es decir, Rav Mari, ¿por qué queda santificado el décimo animal? Después de todo, él llamó al animal décimo número uno.
אָמַר רָבָא: הוֹאִיל וְאִיתֵיהּ בְּמִנְיָנָא פָּרְסָאָה, דְּקָרוּ לְעַשְׂרָה ״חַד״.
Rava dijo: El décimo animal es santificado según Rav Mari porque este ha sido contado como número diez en el conteo persa, ya que al décimo lo llaman en su idioma con el término uno, es decir, cuentan solo en unidades de diez, y a esas unidades las llaman: Uno. Por lo tanto, en este caso no hay contradicción entre la designación y el número del animal.

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