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וְלֹא הָאִשָּׁה בִּכְתוּבָּתָהּ, וְלֹא הַבָּנוֹת בִּמְזוֹנוֹתֵיהֶן, וְלֹא אֶת הַיָּבָם, וְכוּלָּם אֵין נוֹטְלִין בַּשֶּׁבַח וְלֹא בָּרָאוּי כְּבַמּוּחְזָק.
Y tampoco una mujer toma estas porciones, es decir, cualquier aumento del valor de la propiedad o la propiedad debida al marido, de la propiedad de su marido para el pago de su contrato matrimonial en su divorcio o en la muerte de su marido; ni las hijas toman esta parte de la propiedad para su sustento, al que tienen derecho de las posesiones de su difunto padre. Ni un hombre cuyo hermano casado murió sin hijos [yavam] recibe estas porciones, aunque adquiere la parte de su hermano de la herencia compartida de su padre después de realizar el matrimonio de levirato con la esposa de su hermano. La mishná resume: Y todos ellos no toman una porción en cualquier aumento del valor de la propiedad después de la muerte del propietario, ni toman una porción en propiedad debida al difunto, como lo hacen en la propiedad en su posesión.
גְּמָ׳ מַאי טַעְמָא? אָמַר קְרָא: ״וְלוֹ מִשְׁפַּט הַבְּכוֹרָה״ — מִשְׁפַּט הַבְּכוֹרָה לָאִישׁ, וְאֵין מִשְׁפַּט הַבְּכוֹרָה לָאִשָּׁה.
GUEMARÁ: La mishná enseña que el hijo primogénito no recibe una porción doble al heredar la propiedad de su madre. La Guemará pregunta: ¿Cuál es la razón? La Guemará explica que el versículo dice: “El derecho de primogenitura es suyo” (Deuteronomio 21:17); esto se entiende en el sentido de que hay una ley de primogenitura para un hombre, es decir, el deber de legar una porción doble a su hijo primogénito, y no hay ley de primogenitura para una mujer.
וְאֵינוֹ נוֹטֵל בַּשֶּׁבַח. דִּכְתִיב: ״בְּכֹל אֲשֶׁר יִמָּצֵא לוֹ״, וְלֹא בָּרָאוּי כְּבַמּוּחְזָק, דִּכְתִיב: ״בְּכֹל אֲשֶׁר יִמָּצֵא לוֹ״.
La mishná enseña además: Y tampoco toma porción doble en ningún aumento del valor de la propiedad después de la muerte de su padre. La Guemará explica que esto es así porque está escrito: “Una porción doble de todo lo que él tiene” (Deuteronomio 21:17), y ese aumento no estaba en posesión de su padre en el momento de su muerte. La mishná también enseña: Ni toma porción doble en propiedad debida al padre, como lo hace en la propiedad en posesión del padre. La Guemará explica que esto también es así porque está escrito: “De todo lo que él tiene” (Deuteronomio 21:17), y la propiedad debida al padre no está en su posesión.
וְלֹא הָאִשָּׁה בִּכְתוּבָּתָהּ. אִינִי? וְהָאָמַר שְׁמוּאֵל: בַּעַל חוֹב גּוֹבֶה אֶת הַשֶּׁבַח! אָמַר רַבִּי אַבָּא: מִקּוּלֵּי כְתוּבָּה שָׁנוּ כָּאן.
§ La mishná enseña: Y tampoco una mujer toma mejora alguna del valor de la propiedad o la propiedad debida al marido, de la propiedad de su marido, para el pago de su contrato matrimonial. La Guemará pregunta: ¿Es así? ¿Pero acaso Shmuel no dice que un acreedor cobra el valor de la mejora del campo de un prestatario después de la muerte de este? Dado que el contrato matrimonial de una mujer es como un pagaré, se la considera acreedora. Rabí Abba dice: Los Sabios enseñaron aquí una de las leniencias para el marido que se aplican a un contrato matrimonial: que una mujer no cobra el valor de la mejora a pesar del hecho de que es acreedora.
וְלֹא הַבָּנוֹת בִּמְזוֹנוֹתֵיהֶן. מַאי טַעְמָא? תְּנַאי כְּתוּבָּה כִּכְתוּבָּה דָּמֵי.
La mishná enseña: Tampoco las hijas toman esta parte de la propiedad para su sustento, a la que tienen derecho de los bienes de su difunto padre. La Guemará pregunta: ¿Cuál es la razón de esto? La Guemará explica que una estipulación en el contrato matrimonial, como que las hijas tienen derecho al sustento de los bienes del padre después de su muerte, es comparable al propio contrato matrimonial y, por lo tanto, no pueden reclamar aquello que no puede reclamarse de un contrato matrimonial, es decir, un incremento de los bienes del padre.
וְלֹא (אֶת) הַיָּבָם. מַאי טַעְמָא? ״בְּכוֹר״ קַרְיֵיהּ רַחֲמָנָא. אָמַר אַבָּיֵי: לֹא שָׁנוּ אֶלָּא בְּשֶׁבַח שֶׁשָּׁבְחוּ נְכָסִים בֵּין מִיתָה לְיִבּוּם, אֲבָל דְּבֵין יִבּוּם לַחֲלוּקָּה — שָׁקֵיל. מַאי טַעְמָא? ״יָקוּם עַל שֵׁם אָחִיו הַמֵּת״ אָמַר רַחֲמָנָא, וַהֲרֵי קָם.
La mishná enseña: Tampoco el yavam recibe estas porciones. La Guemará pregunta: ¿Cuál es la razón de esto? La Guemará responde que el Misericordioso llama al yavam primogénito, en el versículo: “Y será, el primogénito” (Deuteronomio 25:6). Abaye dice: Los Sabios enseñaron esta halajá solo con respecto a una mejora por la cual la propiedad fue mejorada entre la muerte del hermano y el levirato. Pero en cuanto a la mejora que ocurre entre el levirato y la distribución de la herencia, sí la recibe. ¿Cuál es la razón? El Misericordioso dice: “Sucederá en el nombre de su hermano muerto” (Deuteronomio 25:6), y para esa etapa él ya lo ha sucedido, y la mejora ocurrió en esa etapa.
רָבָא אָמַר: אֲפִילּוּ דְּבֵין יִבּוּם לַחֲלוּקָּה נָמֵי לָא שָׁקֵיל, מַאי טַעְמָא? כִּבְכוֹר, מָה בְּכוֹר אֵין לוֹ קוֹדֶם חֲלוּקָּה, אַף יָבָם נָמֵי אֵין לוֹ קוֹדֶם חֲלוּקָּה.
Rava dice: Incluso con respecto al incremento que ocurre entre el matrimonio de levirato y la distribución de la herencia, el yavam no lo toma. ¿Cuál es la razón? Se le compara con un primogénito: Así como un primogénito no tiene ningún derecho especial a la herencia antes de su distribución, así también un yavam no tiene ningún derecho a la herencia antes de su distribución.
וְכוּלָּם אֵין נוֹטְלִין בַּשֶּׁבַח,
La mishna enseña: Y todos ellos no toman una porción en ninguna mejora.

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