רַבִּי יוֹחָנָן אוֹמֵר: דִּינָרָא הַדְרִיָּינָא טִרְיָינָא שְׁיָיפָא דִּמְזַבְּנָא בְּעֶשְׂרִים וְחַמְשָׁה זוּזֵי, דַּל מִינַּיְיהוּ שְׁתוּתָא וְהָנָךְ לְפִדְיוֹן הַבֵּן. הָנֵי עֶשְׂרִין וְחַד נְכֵי דַּנְקָא הָוֵי!
Rabí Yoḥanan dice: Si alguien desea saber cuánto debe dar por la redención del hijo primogénito, tome los dinares de oro desgastados de Adriano y Trajano, que se venden por veinticinco dinares, y deduzca de ellos una sexta parte. Y estos que quedan son los cinco sela que se deben dar por la redención del hijo primogénito, es decir, veinte dinares, ya que hay cuatro dinares en un sela. La Guemará objeta: Después de deducir una sexta parte de veinticinco, no quedan veinte dinares, sino veintiún dinares menos una sexta parte [danka] de un dinar.
אֶלָּא, דַּל שְׁתוּתָא וְזוּזָא, וְהָנָךְ לְפִדְיוֹן הַבֵּן. אַכַּתִּי עֶשְׂרִין נְכֵי דַּנְקָא הָוֵי! אֶלָּא, דַּל זוּזָא וּשְׁתוּתָא, וְהָנָךְ לְפִדְיוֹן הַבֵּן, דְּהָוֵי לְהוּ עֶשְׂרִין מַתְקָלֵי בְּמַתְקָלֵי דִּינָרָא, דְּאִינּוּן עֶשְׂרִין וּתְמָנְיָא זוּזֵי וּפַלְגֵי וּפַלְגָא דַּנְקָא.
Más bien, deduce un sexto y otro dinar, y estos que quedan son para la redención del hijo primogénito . La Guemará objeta: Pero el cálculo sigue siendo inexacto, pues esta suma es veinte dinares menos un sexto de un dinar. Más bien, primero deduce un dinar, y del resto, es decir, veinticuatro dinares, deduce un sexto, y estos que quedan son las cinco monedas de sela que se deben dar para la redención del hijo. La Guemará señala que estos son un peso de veinte matkalei de los pequeños dinares de oro conocidos como matkalei, que valen veintiocho dinares y medio, y la mitad de un sexto de un dinar, en dinares de plata árabes.
אָמַר רָבָא: סִילְעִים דְּאוֹרָיְיתָא תְּלָתָא וְתִילְתָּא הָוֵי, דִּכְתִיב: ״עֶשְׂרִים גֵּרָה הַשֶּׁקֶל״, וּמְתַרְגְּמִינַן: ״עֶשְׂרִין מָעִין״, וְתַנְיָא: שֵׁשׁ מָעָה כֶּסֶף דִּינָר.
§ Rava dice: Las monedas bíblicas de sela, es decir, los shekels que deben darse para la redención del hijo primogénito, son cada una de tres y un tercio dinares en peso, y no cuatro dinares. Como está escrito: “El shekel es veinte gera” (Éxodo 30:13), y traducimos “veinte gera” como veinte ma’a. Y se enseña en una baraita: Seis ma’a de plata equivalen a un dinar. Si es así, veinte ma’a, que equivalen al sela de la Torah, valen tres y un tercio dinares.
מֵיתִיבִי: וַהֲלֹא סֶלַע שֶׁל קֹדֶשׁ אַרְבָּעִים וּשְׁמֹנֶה פּוּנְדְּיוֹנִין.
La Guemará plantea una objeción a partir de una baraita, que analiza la halakha de quien redime un campo ancestral del tesoro del Templo. La Torah establece que quien consagra su campo en el año del Jubileo da como su redención, por cada uno de los próximos cuarenta y nueve años, cincuenta sela por cada área apta para la siembra de un kor de semilla de cebada. A este respecto, los Sabios han dicho que se da un sela y un pundeyon, que es la mitad de una ma’a, por año. La baraita señala aquí una discrepancia: Pero en las monedas de sela del Santuario hay cuarenta y ocho pundeyon, lo que significa que, según la declaración de los Sabios, la redención por cuarenta y nueve años asciende a cuarenta y nueve sela y cuarenta y nueve pundeyon, es decir, cincuenta sela y un pundeyon, un pundeyon más que la suma exigida por la Torah.
פּוּנְדְּיוֹן זֶה מָה טִיבוֹ? קִילְבּוֹן לַפְּרוֹטְרוֹט!
La baraita explica: Este pundeyon, ¿cuál es su función? Es una prima [kilbon] por cambiar el sela en pundeyon. En cualquier caso, esta baraita enseña que hay cuarenta y ocho pundeyon en el sela de la Torah, que son veinticuatro ma’a. Esto contradice la afirmación de Rava, quien dijo que el sela de la Torah vale solo veinte ma’a.
בָּתַר דְּאוֹסִיפוּ עִילָּוַיְיהוּ, דְּתַנְיָא: ״עֶשְׂרִים גֵּרָה הַשֶּׁקֶל״ — לָמַדְנוּ לַשֶּׁקֶל שֶׁהוּא עֶשְׂרִים גֵּרָה, וּמִנַּיִן שֶׁאִם רָצָה לְהוֹסִיף יוֹסִיף? תַּלְמוּד לוֹמַר: ״יִהְיֶה״, יָכוֹל יִפְחוֹת? תַּלְמוּד לוֹמַר: ״הוּא״.
La Guemará responde que la baraita se refiere al período después de que los Sabios añadieron una sexta parte a las monedas, es decir, cuatro ma’a a cada sela. Como se enseña en una baraita, con respecto al versículo: “Veinte gera serán el shekel” (Levítico 27:25): Aprendemos de aquí, con respecto al shekel mencionado en la Torah, que es veinte gera. ¿Y de dónde se deriva que si alguien quiere añadir al número de ma’a en el shekel, puede añadir? El versículo dice: “Veinte geraserán el shekel”, por lo cual el término “serán” denota un aumento. Uno podría haber pensado que se puede reducir el número de ma’a en el shekel a menos de veinte. Por lo tanto, el versículo dice: “El mismo es veinte gera” (Números 18:16), es decir, no puede ser menos que eso.
רַב אָשֵׁי שַׁדַּר לֵיהּ שִׁבְסַר זוּזֵי לְרַב אַחָא בְּרֵיהּ דְּרָבִינָא בְּפִדְיוֹן הַבֵּן, שְׁלַח לֵיהּ: לִישַׁדַּר לִי מָר תִּלְתָּא יַתִּירְתָּא דְּאִיכָּא עִלָּוַיְיהוּ. שְׁלַח לֵיהּ: לְשַׁדַּר לִי מָר תְּלָתָא אַחֲרִינָא דְּאוֹסִיפוּ עִילָּוַיְיהוּ!
La Guemará relata que Rav Ashi envió diecisiete dinares a Rav Aḥa, hijo de Ravina, un sacerdote, para la redención del hijo primogénito. Junto con el dinero, Rav Ashi le envió el siguiente mensaje: Que el Maestro me envíe de vuelta el tercio adicional de un dinar que está incluido en la suma. Pues, según Rava, el sela de la Torah vale tres dinares y un tercio, y cinco sela ascienden a dieciséis dinares y dos tercios, lo cual es un tercio menos que los diecisiete dinares que él envió. Rav Aḥa le envió en respuesta: Que el Maestro me envíe los otros tres dinares que los Sabios les añadieron, ya que después de que los Sabios añadieron al sela de la Torah, cinco sela equivalen a veinte dinares, tres más que los diecisiete dinares que Rav Ashi envió.
אָמַר רַבִּי חֲנִינָא: כׇּל כֶּסֶף הָאָמוּר בַּתּוֹרָה סְתָם — סֶלַע, דִּנְבִיאִים — לִיטְרִין, דִּכְתוּבִין — קִינְטְרִין, חוּץ מִן כַּסְפּוֹ שֶׁל עֶפְרוֹן, שֶׁאַף עַל פִּי שֶׁכָּתוּב בַּתּוֹרָה סְתָם — קִינְטָרִין, דִּכְתִיב ״אַרְבַּע מֵאוֹת שֶׁקֶל כֶּסֶף עוֹבֵר לַסֹּחֵר״, וְאִיכָּא דּוּכְתָּא דְּקָא קָרוּ לְקִינְטָרָא ״תִּיקְלָא״.
§ La Guemará continúa analizando el valor de las monedas. Rabí Ḥanina dice: Todo siclo de plata que se menciona en la Torah pero que está sin especificar se refiere a un sela. Además, todo siclo de plata no especificado mencionado en los Profetas es una litra, con un peso de veinticinco selas, y todo siclo de plata no especificado mencionado en los Escritos está en centenarios [kintarin], plata que pesa cien selas. Este es el caso en toda la Torah, excepto por la plata de Efrón, donde aunque está escrito en la Torah: “siclos de plata”, sin especificación, está en centenarios, como está escrito: “cuatrocientos siclos de plata, moneda corriente entre los mercaderes” (Génesis 23:16). Esto significa que la plata era aceptable como siclos en todas partes, y hay un lugar donde llaman a un centenario un siclo.
אָמַר רַבִּי אוֹשַׁעְיָא: בִּיקְּשׁוּ לִגְנוֹז כׇּל כֶּסֶף וְזָהָב שֶׁבָּעוֹלָם מִפְּנֵי כַּסְפָּהּ וּזְהָבָהּ שֶׁל יְרוּשָׁלַיִם, עַד שֶׁמָּצְאוּ לוֹ מִקְרָא מִן הַתּוֹרָה שֶׁהוּא מוּתָּר, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וּבָאוּ בָהּ פָּרִיצִים וְחִלְּלוּהָ״.
Con respecto a los dinares desgastados de Adriano y Trajano mencionados anteriormente, Rabí Oshaya dice: Los Sabios quisieron secuestrar toda la plata y el oro del mundo a causa de la plata y el oro de Jerusalén, es decir, aquello que se guardaba en el tesoro del Templo y fue apropiado por gentiles y mezclado con otra plata y oro. No permitieron su uso hasta que encontraron un versículo en la Torah que indicaba que está permitido, como está dicho: “Y ladrones entrarán en ella y la profanarán” (Ezequiel 7:22). Este versículo enseña que una vez que los ladrones saquearon la plata y el oro, ello queda profanado y no conserva su santidad.
וִירוּשָׁלַיִם הָוְיָא רוּבָּא דְּעָלְמָא? אֶלָּא אָמַר אַבָּיֵי: בִּקְּשׁוּ לִגְנוֹז דִּינָרָא הַדְרִיָּינָא טִירְיָיאנָא שְׁיָיאפָא, מִפְּנֵי טִבְעָהּ שֶׁל יְרוּשָׁלַיִם, עַד שֶׁמָּצְאוּ לָהּ מִקְרָא מִן הַתּוֹרָה שֶׁהוּא מוּתָּר, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וּבָאוּ בָהּ פָּרִיצִים וְחִלְּלוּהָ״.
La Guemará pregunta: ¿Y acaso Jerusalén es la mayor parte del mundo como para que toda la plata y el oro del mundo deban prohibirse por la preocupación de que provengan de Jerusalén? Más bien, Abaye dijo: Los Sabios quisieron retirar todos los dinares desgastados de Adriano y Trajano a causa de las monedas de Jerusalén, ya que esas monedas contenían una gran cantidad del oro y la plata del tesoro del Templo, hasta que encontraron un versículo en la Torah que indica que está permitido, como está dicho: “Y ladrones entrarán en ella y la profanarán.”