מַאי לָאו אַעוּבָּר? לָא, אַבְּהֵמָה.
¿Qué, acaso no se está refiriendo al feto cuando la baraita afirma que no le está permitido venderlo? La Guemará responde: No, se está refiriendo al animal mismo, que no puede vender al gentil, y por eso es penalizado.
וְהָא ״דָּמָיו״ קָתָנֵי! תְּנִי ״דָּמֶיהָ״. וְהָא ״נוֹתֵן כׇּל דָּמָיו לַכֹּהֵן״ קָתָנֵי, וְאִי בְּהֵמָה — כֹּהֵן מַאי עֲבִידְתֵּיהּ? הָכָא בְּמַאי עָסְקִינַן — כְּגוֹן דְּיָהֵיב לֵיהּ בְּהֵמָה מְעַבַּרְתָּא לְפַטּוֹמַהּ, דְּמִיגּוֹ דְּקָנְסִינַן לֵיהּ אַבְּהֵמָה, קָנְסִינַן לֵיהּ אַעוּבָּר.
La Guemará pregunta: Pero, ¿acaso no baraita enseña: Los Sabios lo penalizan hasta diez veces su valor [damav], en forma masculina, lo que indica que se refiere al feto y no a la madre? La Guemará responde: Enseña la siguiente redacción en la baraita: Los Sabios lo penalizan hasta diez veces su valor [dameha], en forma femenina. La Guemará pregunta: Pero, ¿acaso no enseña: Él entrega todo su valor al sacerdote? Y si se refiere al animal y no al primogénito, qué relevancia tiene el sacerdote? La Guemará responde: Aquí estamos tratando de un caso en el que el judío entregó al gentil un animal preñado para engordarlo a fin de dividir las ganancias, así como la cría. Puesto que lo penalizamos por vender el animal de manera prohibida, lo penalizamos también con respecto al feto.
אָמַר רַב אָשֵׁי: תָּא שְׁמַע, רַבִּי יְהוּדָה מַתִּיר בַּשְּׁבוּרָה, מִפְּנֵי שֶׁאֵינָהּ יְכוֹלָה לְהִתְרַפְּאוֹת. הָא יְכוֹלָה לְהִתְרַפְּאוֹת — אָסַר, וְהָא עוּבָּר נָמֵי כְּיָכוֹל לְהִתְרַפְּאוֹת דָּמֵי. שְׁמַע מִינַּהּ.
Rav Ashi dice: Ven y escucha una resolución de una baraita: Rabí Yehuda considera permitida la venta a un gentil de un animal dañado, porque es incapaz de ser curado. Esta declaración indica que, si es capaz de ser curado, Rabí Yehuda considera su venta prohibida. Y un feto es también similar a alguien capaz de ser curado, ya que finalmente podrá trabajar. Aprende de ello que Rabí Yehuda considera prohibida la venta de un feto a un gentil.
וְאִיכָּא דְּמַתְנֵי לַהּ אַמַּתְנִיתִין, וְהַמּוֹכֵר לוֹ, אַף עַל פִּי שֶׁאֵינוֹ רַשַּׁאי. לֵימָא מַתְנִיתִין דְּלָא כְּרַבִּי יְהוּדָה, דִּתְנַן: רַבִּי יְהוּדָה מַתִּיר בַּשְּׁבוּרָה!
Y hay quienes enseñan esta discusión como refiriéndose a la declaración en la mishná: Con respecto a quien vende el feto de su asna a un gentil, aunque no le está permitido vender un animal grande a un gentil, queda exento de las obligaciones del estatus de primogénito. La discusión entonces continuó de la siguiente manera: Digamos que la mishná no está de acuerdo con la opinión de Rabí Yehuda, como aprendimos en una mishná (Avoda Zara 14b): Rabí Yehuda considera permitida la venta de un animal dañado porque es incapaz de realizar trabajo. La halakha es presumiblemente la misma con respecto a un feto, que tampoco es capaz de realizar trabajo.
אֲפִילּוּ תֵּימָא רַבִּי יְהוּדָה — שְׁבוּרָה, לָאו הַיְינוּ אוֹרְחֵיהּ; עוּבָּר, הַיְינוּ אוֹרְחֵיהּ.
La Guemará responde: Tú puedes incluso decir que esto está de acuerdo con la opinión de Rabí Yehuda, ya que está permitido vender un animal dañado porque ese no es su estado natural; es defectuoso y, por lo tanto, no está incluido en la prohibición de vender ganado mayor. Pero con respecto a un feto, dado que está en su estado natural y llegará a ser capaz de trabajar después de crecer, quizá no se considere dañado, ya que no es defectuoso.
תָּא שְׁמַע: רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר: הַמְקַבֵּל בְּהֵמָה מִן הַגּוֹי וְיָלְדָה — מַעֲלִין אוֹתוֹ בְּשׇׁוְיוֹ, וְנוֹתֵן חֲצִי דָּמָיו לַכֹּהֵן. וְהַנּוֹתֵן לוֹ בְּקַבָּלָה, אַף עַל פִּי שֶׁאֵינוֹ רַשַּׁאי — קוֹנְסִין אוֹתוֹ עַד עֲשָׂרָה בְּדָמָיו, וְנוֹתֵן כׇּל דָּמָיו לַכֹּהֵן. מַאי לָאו אַעוּבָּר? לָא, אַבְּהֵמָה.
La Guemará sugiere: Ven y escucha otra prueba de una baraita: Rabí Yehuda dice que en el caso de alguien que recibe un animal de un gentil para cuidarlo y recibe una parte de la descendencia a cambio de su trabajo, y este dio a luz a un primogénito, evalúan su valor, y el judío da la mitad de su valor al sacerdote para redimir su parte, que está santificada por el estatus de primogénito. Y, en el caso de alguien que entrega al gentil un animal en depósito aunque no le está permitido hacerlo, los Sabios lo penalizan exigiendo que compre la parte del gentil en el animal por hasta diez veces su valor, y da todo su valor al sacerdote. ¿Qué, acaso no se refiere al feto cuando la baraita afirma que no tiene permitido venderlo? La Guemará responde: No, se refiere al animal mismo, que no puede vender al gentil, y por eso es penalizado.
וְהָא דָּמָיו קָתָנֵי! תְּנִי ״דָּמֶיהָ״. וְהָא ״נוֹתֵן כָּל דָּמָיו לַכֹּהֵן״ קָתָנֵי, וְאִי בְּהֵמָה — כֹּהֵן מַאי עֲבִידְתֵּיהּ? הָכָא בְּמַאי עָסְקִינַן — כְּגוֹן דְּיָהֵיב בְּהֵמָה מְעַבַּרְתָּא לְפַטּוֹמַהּ, דְּמִיגּוֹ דְּקָנְסִינַן לֵיהּ אַבְּהֵמָה — קָנְסִינַן לֵיהּ אַעוּבָּר.
La Guemará pregunta: Pero, ¿acaso no baraita enseña: Los Sabios lo penalizan hasta diez veces su valor [damav], en forma masculina, lo que indica que se refiere al feto y no a la madre? La Guemará responde: Enseña la siguiente redacción en la baraita: Los Sabios lo penalizan hasta diez veces su valor [dameha], en forma femenina. La Guemará pregunta: Pero, ¿acaso no enseña: Él entrega todo su valor al sacerdote? Y si se refiere al animal y no al primogénito, qué relevancia tiene el sacerdote? La Guemará responde: Aquí estamos tratando de un caso en el que el judío entregó al gentil un animal preñado para engordarlo a fin de dividir las ganancias, así como la cría. Puesto que lo penalizamos por vender el animal de manera prohibida, lo penalizamos también con respecto al feto.
אָמַר רַב אָשֵׁי, תָּא שְׁמַע: רַבִּי יְהוּדָה מַתִּיר בַּשְּׁבוּרָה, מִפְּנֵי שֶׁאֵינָהּ יְכוֹלָה לְהִתְרַפְּאוֹת. הָא יְכוֹלָה לְהִתְרַפְּאוֹת — אָסוּר, וְהַאי נָמֵי כְּיָכוֹל לְהִתְרַפְּאוֹת דָּמֵי. שְׁמַע מִינַּהּ.
Rav Ashi dice: Ven y escucha una resolución de una baraita: Rabí Yehuda considera permitida la venta a un gentil de un animal dañado, porque es incapaz de ser curado. Esta declaración indica que, si es capaz de ser curado, Rabí Yehuda considera su venta prohibida. Y este feto es también similar a alguien que es capaz de ser curado, ya que finalmente podrá trabajar. Aprende de ello que Rabí Yehuda considera prohibida la venta de un feto a un gentil.
אִיבַּעְיָא לְהוּ: מָכַר בְּהֵמָה לְעוּבָּרֶיהָ, מַאי? תִּיבְּעֵי לְרַבִּי יְהוּדָה, תִּיבְּעֵי לְרַבָּנַן.
§ Se planteó un dilema ante los Sabios con respecto a la prohibición de vender ganado mayor a un gentil: En el caso de un judío que vendió un animal a un gentil solo en lo que respecta a los derechos sobre sus fetos, pero retuvo la propiedad del animal mismo, ¿cuál es la halajá con respecto a la permisibilidad de la venta? La Guemará aclara: Que el dilema se plantee según la opinión de Rabí Yehuda, quien permite la venta de un animal dañado, y que el dilema se plantee según la opinión de los Rabinos, que disputan ese fallo.
תִּיבְּעֵי לְרַבִּי יְהוּדָה: עַד כָּאן לָא קָא שָׁרֵי רַבִּי יְהוּדָה אֶלָּא בִּשְׁבוּרָה, דְּלָא אָתְיָא לְאִיחַלּוֹפֵי, אֲבָל שְׁלֵמָה דְּאָתְיָא לְאִיחַלּוֹפֵי — אָסַר.
La Guemará explica: Que el dilema se plantee según la opinión de Rabí Yehuda, de la siguiente manera: Quizá Rabí Yehuda permite solo la venta de un animal dañado, ya que la gente no llegará a confundir este animal con un animal sano, cuya venta a un gentil está prohibida, pues son visiblemente diferentes. Pero en el caso de quien vende un animal sin defecto con respecto a los derechos sobre sus fetos, lo cual la gente puede llegar a confundir con el caso de vender el animal por completo y considerar también permitida esa venta, Rabí Yehuda considera la venta prohibida.
אוֹ דִלְמָא, וּמָה שְׁבוּרָה דִּפְסַקָה מִינֵּיהּ, וְכׇל שֶׁכֵּן שְׁלֵמָה דְּלָא פְּסַקָה מִינֵּיהּ?
O quizás el rabino Yehuda sostendría que en el caso de un animal defectuoso, que queda separado de él por completo en la venta, la venta está permitida, y con mayor razón con respecto a la venta de un animal sin defecto en cuanto a los derechos sobre sus fetos, donde el animal no queda enteramente separado de él, ya que no vendió el animal mismo, la venta está permitida.
תִּיבְּעֵי לְרַבָּנַן: עַד כָּאן לָא קָאָסְרִי רַבָּנַן אֶלָּא בִּשְׁבוּרָה, דִּפְסַקָה מִינֵּיהּ, אֲבָל שְׁלֵמָה דְּלָא פְּסַקָה מִינֵּיהּ — שָׁרוּ.
Asimismo, el dilema puede plantearse según la opinión de los Rabinos: Quizá los Rabinos consideraron la venta prohibida solo en el caso de un animal dañado, ya que el animal se separa de él. Pero en el caso de un animal sin defecto que se vende solo con respecto a los fetos, donde no se separa de él, y no hay preocupación de que la gente venda por error el animal entero a un gentil, ellos consideran la venta permitida.
אוֹ דִלְמָא: וּמָה שְׁבוּרָה דְּלָא אָתְיָא לְאִיחַלּוֹפֵי — אָסְרִי, וְכׇל שֶׁכֵּן שְׁלֵמָה דְּאָתְיָא לְאִיחַלּוֹפֵי.
O quizás los Rabinos sostendrían que en el caso de un animal dañado, que la gente no llegará a confundir con el caso de un animal sin defecto, los Rabinos consideran la venta prohibida, y con mayor razón prohibirían vender un animal sin defecto con respecto a los derechos sobre sus fetos, que la gente puede llegar a confundir con el caso de vender un animal sin defecto en su totalidad.
וְטַעְמָא דְרַבָּנַן מִשּׁוּם הָכִי הוּא? וְהָתַנְיָא: אָמְרוּ לוֹ לְרַבִּי יְהוּדָה: וַהֲלֹא מַרְבִּיעִין עָלֶיהָ וְיוֹלֶדֶת! אַלְמָא מִשּׁוּם עוּבָּרֶיהָ הוּא.
La Guemará pregunta: ¿Y es la razón de la opinión de los Rabinos debido a esa preocupación de que la gente pueda confundir la venta de un animal dañado con la venta de un animal sin defecto en su totalidad? Pero ¿no se enseña en una baraita que los Rabinos dijeron a Rabí Yehuda: Pero ¿por qué sostienes que está permitido vender un animal dañado? ¿No lo cruzan con otro animal, y da a luz crías, que entonces serán propiedad de un gentil? Aparentemente, la razón por la que los Rabinos prohíben la venta es debido a los fetos. Si es así, también deberían prohibir vender ganado mayor a un gentil con respecto a los fetos.
הָכִי קָאָמְרִי לֵיהּ: טַעְמָא דִידַן מִשּׁוּם דְּאָתְיָא לְאִיחַלּוֹפֵי בִּבְהֵמָה, אֶלָּא אַתְּ, מַאי טַעְמָא שָׁרֵית? מִשּׁוּם דְּאֵין יְכוֹלָה לְהִתְרַפְּאוֹת, כְּמַאן דְּזַבְּנַהּ לִשְׁחִיטָה דָּמֵי.
La Guemará responde: Esta no es verdaderamente la opinión de los Sabios. Más bien, esto es lo que le decían a Rabí Yehuda: Nuestra razón para prohibir la venta de un animal dañado es porque la gente podría llegar a confundir este caso con la venta de un animal sin defecto. Pero tú, ¿cuál es la razón por la que permites vender un animal dañado? Es porque el animal es incapaz de curarse, y por lo tanto lo consideras similar a quien vendió un animal explícitamente para el sacrificio, lo cual está permitido.
וַהֲלֹא מַרְבִּיעִין עָלֶיהָ וְיוֹלֶדֶת, וְכֵיוָן דְּמַרְבִּיעִין עָלֶיהָ וְיוֹלֶדֶת — מְשַׁהֵא לַהּ!
Pero, en realidad, no es similar a ese caso, pues ¿acaso no crían un animal dañado con otro animal, y da a luz? Y puesto que lo crían y da a luz, el gentil retrasará su sacrificio. Otros podrían entonces creer erróneamente que está permitido vender ganado mayor para fines distintos del sacrificio.
וַאֲמַר לְהוּ: לִכְשֶׁתֵּלֵד, דְּלֹא מְקַבֶּלֶת זָכָר.
Y Rabí Yehuda dijo a los rabinos en respuesta: Cuando un animal dañado realmente da a luz, me preocuparé por esta posibilidad. En la práctica, esta preocupación puede dejarse de lado, ya que tal animal no puede aparearse con un macho. En cualquier caso, no puede aportarse ninguna prueba de esta baraita con respecto a la opinión de los rabinos sobre la venta de un animal en lo relativo a los derechos sobre sus fetos.
תָּא שְׁמַע, וְהַנּוֹתֵן לוֹ בְּקַבָּלָה, וְלָא קָתָנֵי: ״אַף עַל פִּי שֶׁאֵינוֹ רַשַּׁאי״!
La Guemará sugiere: Ven y escucha una prueba de la mishná, donde se afirma: Y en el caso de quien entrega su asna a un gentil en aparcería, es decir, que divide las crías con él a cambio de cuidar al animal, la asna está exenta de las obligaciones del estatus de primogénito. Este caso es idéntico al de vender un animal con respecto a los derechos sobre sus fetos, y la mishná no enseña: Aunque no le está permitido hacerlo. Aparentemente, tal venta está permitida.
וְלִיטַעְמָיךְ, הַמִּשְׁתַּתֵּף לוֹ דְּלָא קָתָנֵי, הָכִי נָמֵי דְּרַשַּׁאי? וְהָא אָמַר אֲבוּהּ דִּשְׁמוּאֵל: אָסוּר לְאָדָם שֶׁיַּעֲשֶׂה שׁוּתָּפוּת עִם הַגּוֹי, שֶׁמָּא יִתְחַיֵּיב לוֹ שְׁבוּעָה וְנִשְׁבָּע לוֹ בְּשֵׁם עֲבוֹדָה זָרָה שֶׁלּוֹ, וְהַתּוֹרָה אָמְרָה: ״לֹא יִשָּׁמַע עַל פִּיךָ״!
La Guemará responde: Pero según tu razonamiento, con respecto a aquello que la mishná establece: Quien entra en una sociedad con un gentil, donde tampoco enseña: Aunque no le está permitido hacerlo, así también, ¿debería derivarse que está permitido entrar en una sociedad así? ¿Pero acaso el padre de Shmuel no dice: Le está prohibido a una persona entrar en sociedad con un gentil no sea que sus negocios conjuntos los lleven a pelear, y su socio gentil estará obligado a hacerle un juramento y jurará en nombre de su objeto de idolatría; y la Torah declara: “Ni se oiga de tu boca” (Éxodo 23:13), lo que incluye hacer que un gentil jure en nombre de un ídolo.
אֶלָּא, תְּנָא מְכִירָה, וְהוּא הַדִּין לְשׁוּתָּפוּת. הָכִי נָמֵי, תְּנָא מְכִירָה וְהוּא הַדִּין לְקַבְּלָנוּת. וּמַאי שְׁנָא מְכִירָה דְּנָקֵט? דְּעִיקָּר מְכִירָה הִיא.
Más bien, el tannaenseñó que una venta a un gentil no está permitida, y lo mismo es cierto en el caso de una sociedad. Asimismo, el tannaenseñó que una venta a un gentil está prohibida, y lo mismo es cierto en el caso de una administración judicial. La Guemará pregunta: ¿Y qué tiene de diferente el caso de vender, para que el tannacitara la prohibición específicamente en ese caso? La Guemará responde que la prohibición principal es la de vender el animal a un gentil.
תָּא שְׁמַע: רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר, הַמְקַבֵּל בְּהֵמָה מִן הַגּוֹי וְיָלְדָה — מַעֲלִין אוֹתוֹ בְּשׇׁוְויוֹ, וְנוֹתֵן חֲצִי דָּמָיו לַכֹּהֵן. וְהַנּוֹתֵן בְּקַבָּלָה, אַף עַל פִּי שֶׁאֵינוֹ רַשַּׁאי — קוֹנְסִין אוֹתוֹ עַד עֲשָׂרָה בְּדָמָיו, וְנוֹתֵן כָּל דָּמָיו לַכֹּהֵן.
La Guemará sugiere: Ven y escucha una resolución al dilema de si está permitido vender un animal a un gentil con respecto a los derechos sobre sus fetos, a partir de una baraita: Rabí Yehuda dice que en el caso de alguien que recibe un animal de un gentil para cuidarlo y recibe una parte de la descendencia a cambio de su trabajo, y este dio a luz a un primogénito, se evalúa su valor, y el judío da la mitad de su valor al sacerdote para redimir su parte, que se considera que tiene la santidad de un primogénito. Y en el caso de alguien que entrega al gentil un animal en depósito aunque no le está permitido hacerlo, los Sabios lo penalizan exigiendo que compre la parte del gentil en el animal por hasta diez veces su valor, y da todo su valor al sacerdote.
וַחֲכָמִים אוֹמְרִים: כׇּל זְמַן שֶׁיַּד הַגּוֹי בָּאֶמְצַע — פְּטוּרָה מִן הַבְּכוֹרָה.
Y los Rabinos dicen: Mientras la propiedad del gentil esté involucrada, en el sentido de que posee al menos una propiedad parcial de la madre o del feto, el animal está exento de que su cría sea contada como primogénito.