מָה ״עֲמִיתֶךָ״ בְּאַחַת, אַף גּוֹי נָמֵי בְּאַחַת.
Así como la propiedad se adquiere de tu prójimo mediante solo un acto de adquisición, es decir, tirar de ella, así también, la propiedad se adquiere de un gentil mediante solo un acto de adquisición, es decir, el pago de dinero.
אָמְרִי: וּלְאָמֵימָר דְּאָמַר מְשִׁיכָה בְּגוֹי קוֹנָה, הָנִיחָא אִי סָבַר לַהּ כְּרַבִּי יוֹחָנָן דְּאָמַר: דְּבַר תּוֹרָה מָעוֹת קוֹנוֹת, מְשִׁיכָה לֹא, אַהֲנִי ״לַעֲמִיתֶךָ״ — לַעֲמִיתֶךָ בְּכֶסֶף, לְגוֹי בִּמְשִׁיכָה.
Los Sabios dijeron: Y según la opinión de Ameimar, que dice que tirar efectúa la adquisición en el caso de un gentil, esto encaja bien si sostiene de acuerdo con la opinión de Rabí Yoḥanan, que dice: Según la ley de la Torah, el dinero efectúa la adquisición, pero tirar no. Si Ameimar acepta la opinión de Rabí Yoḥanan, entonces puede derivarse de la expresión “tu prójimo” que las transacciones con tu prójimo, es decir, un judío, se efectúan mediante el pago de dinero, mientras que las transacciones con un gentil se efectúan por tirar.
אֶלָּא אִי סָבַר לַהּ כְּרֵישׁ לָקִישׁ, דְּאָמַר: מְשִׁיכָה מְפוֹרֶשֶׁת מִן הַתּוֹרָה, לַעֲמִיתֶךָ בִּמְשִׁיכָה, וּלְגוֹי בִּמְשִׁיכָה, ״לַעֲמִיתֶךָ״ לְמָה לִי?
Pero si Ameimar sostiene de acuerdo con la opinión de Reish Lakish, quien dice: El acto de adquisición de tirar está explícito en la Torah, entonces la halakha es que las transacciones con tu prójimo se efectúan mediante tirar, y las transacciones con un gentil también se efectúan mediante tirar. En consecuencia, ¿por qué necesito la expresión “de tu prójimo”?
אָמְרִי: לַעֲמִיתֶךָ אַתָּה מַחְזִיר אוֹנָאָה, וְאִי אַתָּה מַחֲזִיר אוֹנָאָה לְגוֹי. לְגוֹי — מֵ״אַל תּוֹנוּ אִישׁ אֶת אָחִיו״ נָפְקָא!
Los Sabios dijeron a modo de explicación: La frase “de tu prójimo” no enseña una halakha con respecto al método de adquisición. Más bien, se refiere a la última parte del versículo: “Y si haces una venta a tu prójimo, o compras de la mano de tu prójimo, nadie explotará a su hermano” (Levítico 25:14). El versículo se deriva de la siguiente manera: Tú debes devolver la suma de explotación a tu prójimo, pero no necesitas devolver la suma de explotación a un gentil. La Guemará rechaza esta sugerencia: La exención de devolver la suma de explotación a un gentil se deriva de solo la última parte del versículo: “Nadie explotará a su hermano.” Un gentil no está incluido en la categoría de “su hermano”. En consecuencia, la frase “de tu prójimo” permanece superflua.
חַד בְּגוֹי, וְחַד בְּהֶקְדֵּשׁ, וּצְרִיכִי, דְּאִי כְּתַב רַחֲמָנָא חַד — הֲוָה אָמֵינָא: לְגוֹי הוּא דְּאֵין לוֹ אוֹנָאָה, אֲבָל הֶקְדֵּשׁ — יֵשׁ לוֹ אוֹנָאָה, קָא מַשְׁמַע לַן.
La Guemará responde: Una expresión es necesaria para excluir a un gentil, y una sirve para excluir la propiedad consagrada. Y ambas derivaciones son necesarias, pues, si el Misericordioso hubiera escrito solo una expresión de exclusión, yo diría: Es con respecto a las transacciones con un gentil que uno no está sujeto a la prohibición de explotación; pero con respecto a las transacciones que involucran propiedad consagrada, uno sí está sujeto a la prohibición de explotación. Por lo tanto, la otra derivación nos enseña que tampoco se está sujeto a la prohibición de explotación con respecto a las transacciones que involucran propiedad consagrada.
הָנִיחָא לְמַאן דְּאָמַר גְּזֵילוֹ אָסוּר — הַיְינוּ דְּאִצְטְרִיךְ קְרָא לְמִישְׁרֵי אוֹנָאָה, אֶלָּא אִי סָבַר לַהּ כְּמַאן דְּאָמַר גְּזֵילוֹ שֶׁל גּוֹי מוּתָּר, אוֹנָאָה מִיבַּעְיָא? אָמְרִי: אִי סָבַר לַהּ כְּמַאן דְּאָמַר גְּזֵילוֹ מוּתָּר — עַל כּוּרְחָיךְ כְּרַבִּי יוֹחָנָן סְבִירָא לֵיהּ.
La Guemará comenta: Esto encaja bien según quien dice que su robo, es decir, robar a un gentil, está prohibido, ya que esta es la razón por la que es necesario un versículo para permitir conservar la suma de la explotación obtenida de un gentil. Pero si Ameimar sostiene de acuerdo con la opinión de quien dice que su robo está permitido, ¿es necesario afirmar que se puede conservar la suma de la explotación obtenida de un gentil? La Guemará acepta este razonamiento: Los Sabios dijeron: Si Ameimar sostiene de acuerdo con la opinión de quien dice que su robo está permitido, por fuerza sostiene de acuerdo con la opinión de Rabí Yoḥanan de que el dinero efectúa adquisición por ley de la Torah, y por lo tanto la dificultad no surge.
מֵיתִיבִי: הַלּוֹקֵחַ גְּרוּטָאוֹת מִן הַגּוֹיִם, וּמָצָא בָּהֶן עֲבוֹדָה זָרָה — אִם עַד שֶׁלֹּא נָתַן מָעוֹת מָשַׁךְ — יַחֲזִיר, וְאִם מִשֶּׁנָּתַן מָעוֹת מָשַׁךְ — יוֹלִיךְ הֲנָאָה לְיָם הַמֶּלַח.
§ La Guemará plantea una objeción a la opinión de que la propiedad se adquiere de un gentil mediante pago monetario. Se enseña en una baraita: Con respecto a quien compra vasijas rotas [gerutaot] hechas de oro o plata de los gentiles y encuentra entre ellas un objeto de idolatría, si él tomó posesión del objeto de idolatría, realizando así un acto de adquisición, antes de dar el dinero al gentil, puede devolver el objeto de idolatría al gentil. Pero si tomó posesión de él después de dar el dinero al gentil, no puede devolverlo. Dado que el estatus del ídolo no fue revocado, debe tomarlo y arrojarlo al Mar Muerto.
וְאִי אָמְרַתְּ מָעוֹת קוֹנוֹת, מְשִׁיכָה לְמָה לִּי? הָכָא בְּמַאי עָסְקִינַן — שֶׁקִּיבֵּל עָלָיו לָדוּן בְּדִינֵי יִשְׂרָאֵל. אִי הָכִי, מָעוֹת לְמָה לִי? הָכִי קָאָמַר: אַף עַל פִּי שֶׁנָּתַן מָעוֹת, אִי מָשֵׁיךְ — אִין, וְאִי לָא — לָא.
La Guemará explica la dificultad: Y si dices que el pago con dinero adquiere artículos de gentiles, ¿por qué necesito tirar para efectuar la adquisición del ídolo por parte del judío? La Guemará responde: Aquí estamos tratando un caso en el que el gentil aceptó sobre sí que esta transacción fuera juzgada por la ley de la Torah. La Guemará plantea una objeción: Si es así, ¿por qué necesito el pago con dinero para efectuar la adquisición del ídolo por parte del judío? Tirar por sí solo debería ser suficiente, de acuerdo con la halakha. La Guemará explica que esto es lo que la baraita quiere decir: Aunque el judío dio dinero al gentil, la halakha todavía depende del acto de tirar: Si tiró de los recipientes rotos, sí, los adquirió, y si no, no los adquirió.
אִי הָכִי, קַשְׁיָא רֵישָׁא! אָמַר אַבָּיֵי: רֵישָׁא מִשּׁוּם דְּאִיכָּא מִקָּח טָעוּת. אֲמַר לֵיהּ רָבָא: רֵישָׁא מִשּׁוּם דְּאִיכָּא מִקָּח טָעוּת, סֵיפָא לֵיכָּא מִקָּח טָעוּת?
La Guemará pregunta: Si es así, entonces la primera cláusula de la baraita es difícil, pues establece: Si él jaló el objeto de idolatría antes de dar el dinero al gentil, puede devolver el objeto de idolatría al gentil. Evidentemente, jalar por sí solo no efectúa la adquisición. Abaye dijo a modo de explicación: La halakha en la primera cláusula se dicta así porque hay una transacción errónea, ya que el judío no deseaba comprar el ídolo. Rava le dijo a Abaye: Tú sostienes que la halakha de la primera cláusula se dicta así porque hay una transacción errónea. ¿Quiere eso decir que en la última cláusula no hay transacción errónea? Después de todo, el judío no desea comprar el ídolo en ninguno de los dos casos.
אֶלָּא אָמַר רָבָא: רֵישָׁא וְסֵיפָא מִקָּח טָעוּת, רֵישָׁא דְּלָא יָהֵיב זוּזֵי — לָא מִיחְזֵי כַּעֲבוֹדָה זָרָה בְּיַד יִשְׂרָאֵל, סֵיפָא דְּיָהֵיב זוּזֵי — מִיחְזֵי כַּעֲבוֹדָה זָרָה בְּיַד יִשְׂרָאֵל.
Más bien, Rava dijo: La compra en la primera cláusula y la compra en la última cláusula son ambas una transacción errónea, pero en el caso presentado en la primera cláusula, donde el judío no le pagó los dinares, no parece como si hubiera un objeto de idolatría en posesión de un judío, y por eso puede devolverlo. En cambio, en la última cláusula, donde el judío sí le pagó los dinares, parece como si hubiera un objeto de idolatría en posesión de un judío, y por lo tanto debe desechar el objeto en lugar de devolverlo.
וְאַבַּיֵּי אָמַר לָךְ: רֵישָׁא מִקָּח טָעוּת, דְּלָא יָדַע, דְּהָא לָא יְהַיב לֵיהּ זוּזֵי. סֵיפָא לָאו מִקָּח טָעוּת הוּא, דְּכֵיוָן דִּיהַיב זוּזֵי, כִּי קָא מָשֵׁיךְ — אִיבְּעִי לְעַיּוֹנֵי וַהֲדַר מִימְשָׁךְ.
Y Abaye podría haberte dicho: La primera cláusula trata de una transacción errónea, ya que él no sabía que el ídolo estaba incluido, pues no le dio los dinares y, por lo tanto, aún no había inspeccionado la propiedad que estaba comprando. En cambio, la última cláusula no es un caso de transacción errónea, ya que como él ya dio los dinares al vendedor, cuando él vino a tomarla en posesión, debería haber inspeccionado la propiedad y solo entonces tomarla en posesión. Dado que el judío no se molestó en inspeccionar la propiedad incluso después de pagar, la transacción es válida.
רַב אָשֵׁי אָמַר: מִדְּרֵישָׁא מְשִׁיכָה אֵינָהּ קוֹנָה, סֵיפָא נָמֵי מְשִׁיכָה אֵינָהּ קוֹנָה, וְאַיְּידֵי דִּתְנָא רֵישָׁא ״מָשַׁךְ״, תְּנָא סֵיפָא נָמֵי ״מָשַׁךְ״.
La Guemará cita dos interpretaciones más de la baraita. Rav Ashi dice: La baraita está, de hecho, tratando un caso en el que la transacción estaba sujeta a la ley gentil, según la cual solo el pago monetario efectúa la adquisición, y en cuanto a la dificultad antes mencionada planteada contra la opinión de Rabí Oshaya a partir de la cláusula final: Si es así, ¿por qué necesito tirar para efectuar la adquisición del ídolo por parte del judío? Tirar, de hecho, no es necesario. Más bien, del hecho de que en la primera cláusula, tirar no efectúa la adquisición, en la cláusula final tampoco, tirar no efectúa la adquisición. Pero dado que la primera cláusula enseñó la palabra: Tiró, para enseñar que este método es ineficaz, la cláusula final también enseñó la palabra: Tiró, a pesar de que su mención es innecesaria.
רָבִינָא אָמַר: מִדְּסֵיפָא מְשִׁיכָה קוֹנָה, רֵישָׁא נָמֵי מְשִׁיכָה קוֹנָה, וְרֵישָׁא הָכִי קָאָמַר: אִם לֹא נָתַן וְלֹא מָשַׁךְ — יַחְזוֹר. מַאי יַחְזוֹר? יַחְזוֹר בִּדְבָרִים.
Ravina dijo: La baraita está analizando un caso en el que se acordó que la transacción estaría sujeta a la ley judía. Del hecho de que en la cláusula final, tirar efectúa la adquisición, en la primera cláusula también, tirar efectúa la adquisición. Y en cuanto a la dificultad con respecto a la primera cláusula, que establece que el judío puede devolver el artículo aunque ya lo haya tirado, esto es lo que la baraitaestá diciendo: Si el comprador no dio el dinero al gentil y tampoco tiró del artículo, lo devuelve al vendedor. La Guemará añade: ¿Qué significa el término: Devuelve, en este contexto? Significa que el judío se retracta, es decir, desiste, de su compromiso verbal. En otras palabras, no está obligado a completar la compra a pesar de que inicialmente aceptó hacerlo.
קָסָבַר: דְּבָרִים יֵשׁ בָּהֶם מִשּׁוּם מְחוּסְּרֵי אֲמָנָה, וְהָנֵי מִילֵּי — יִשְׂרָאֵל מִיִּשְׂרָאֵל, דְּקָיְימִי בְּדִבּוּרַיְיהוּ, אֲבָל יִשְׂרָאֵל מִגּוֹיִם, דְּאִינְהוּ לָא קָיְימִי בְּדִבּוּרַיְיהוּ — לָא.
La Guemará explica: Era necesario que el tanna enseñara esto explícitamente, pues él sostiene: Retractarse de un compromiso verbal que no estuvo acompañado por un acto de adquisición constituye un acto de mala fe entre dos partes. Y sostiene que esta afirmación se aplica solo a un caso en el que un judío compra un artículo de otro judío, ya que ellos son considerados como quienes cumplen sus compromisos verbales. Pero, en el caso de un judío que compra un artículo de gentiles, como ellos no son considerados como quienes cumplen sus compromisos verbales, retractarse de la propia palabra no constituye un acto de mala fe entre las partes, ya que ninguna de las partes confía, en primer lugar, en el compromiso de la otra.