וּבְנֵי בְתִירָה, וְיוֹנָתָן בֶּן שָׁאוּל. רַבָּן שִׁמְעוֹן בֶּן גַּמְלִיאֵל – הָא דַּאֲמַרַן: בְּנֵי בְתִירָה, דְּאָמַר מָר הוֹשִׁיבוּהוּ בָּרֹאשׁ וּמִינּוּהוּ לְנָשִׂיא עֲלֵיהֶן. יוֹנָתָן בֶּן שָׁאוּל, דְּקָאָמַר לֵיהּ לְדָוִד: ״וְאַתָּה תִּמְלֹךְ עַל יִשְׂרָאֵל וַאֲנִי אֶהְיֶה לְּךָ לְמִשְׁנֶה״.
los hijos de Beteira; y Jonatán, hijo de Saúl. La Guemará analiza cada caso: El incidente que revela la modestia de Rabán Shimón ben Gamliel es aquel que acabamos de mencionar, pues se refirió a sí mismo modestamente como un zorro. Los hijos de Beteira eran excepcionalmente modestos, ya que ocupaban el cargo de Nasi y, aun así, renunciaron a sus puestos en favor de Hillel cuando emigró de Babilonia a Eretz Yisrael. Como dijo el Maestro: Los hijos de Beteira, al reconocer que Hillel era un experto superior en halakha, lo sentaron a la cabeza y lo nombraron Nasi sobre ellos (véase Pesaḥim 66a). Jonatán, hijo de Saúl, era extremadamente modesto, como le dijo a David: “Y tú serás rey sobre Israel, y yo seré segundo después de ti” (I Samuel 23:17), a pesar de que su padre, Saúl, era el rey en ese momento.
מִמַּאי? דִּלְמָא יוֹנָתָן בֶּן שָׁאוּל דַּחֲזָא דִּגְרִיר עָלְמָא בָּתַר דָּוִד, בְּנֵי בְתִירָה נָמֵי דַּחֲזוֹ לְהִלֵּל דַּעֲדִיף מִינַּיְיהוּ, אֶלָּא רַבָּן שִׁמְעוֹן בֶּן גַּמְלִיאֵל וַדַּאי עִנְוְותָן הֲוָה.
La Guemará pregunta: ¿De dónde sabemos que los hombres mencionados anteriormente eran verdaderamente modestos? Quizás Jonatán, hijo de Saúl, renunció a sus derechos al reinado no por modestia, sino porque vio que el mundo, es decir, las masas, se sentían atraídas tras David, y sintió que no tenía otro recurso. Con respecto a los hijos de Beteira también, quizás abdicaron solo porque vieron que Hillel era mayor que ellos, ya que él podía responder preguntas que ellos no podían resolver. La Guemará añade: Pero Rabán Shimón ben Gamliel ciertamente era un individuo verdaderamente modesto.
אָמַר רַבִּי, חֲבִיבִין יִסּוּרִין. קַבֵּל עֲלֵיהּ תְּלֵיסַר שְׁנֵי: שֵׁית בִּצְמִירְתָּא, וּשְׁבַע (בְּצַפְרִנָא) [בְּצַפְדִּינָא], וְאָמְרִי לַהּ: שִׁבְעָה בִּצְמִירְתָּא, וְשֵׁית (בְּצַפְרִנָא).
§ La Guemará vuelve al incidente anterior. Cuando oyó que la grandeza de Rabí Elazar, hijo de Rabí Shimón, se debía a su sufrimiento, Rabí Yehudá HaNasí se dijo a sí mismo: Las aflicciones son evidentemente preciadas. Aceptó trece años de aflicciones sobre sí; seis años de piedras en los riñones y siete años de escorbuto [bitzfarna]. Y algunos dicen que fueron siete años de piedras en los riñones y seis años de escorbuto.
אַהוּרְיָירֵיהּ דְּבֵי רַבִּי הֲוָה עַתִּיר מִשַּׁבּוּר מַלְכָּא. כַּד הֲוָה רָמֵי כִּיסְתָּא לְחֵיוָתָא הֲוָה אָזֵיל קָלָא בִּתְלָתָא מִילֵּי. הֲוָה מְכַוֵּין דְּרָמֵי בְּהַהִיא שַׁעְתָּא דְּעָיֵיל רַבִּי לְבֵית הַכִּסֵּא, וַאֲפִילּוּ הָכִי (מ)עָבַר לֵיהּ קָלֵיהּ לְקָלַיְיהוּ וְשָׁמְעוּ לֵיהּ נָחוֹתֵי יַמָּא.
La Guemará relata: El cuidador del establo [ahuriyareih] de la casa de Rabí Yehuda HaNasi era más rico que el rey Shapur de Persia, debido al abundante ganado de Rabí Yehuda HaNasi. Cuando el cuidador del establo ponía forraje delante del ganado, el sonido de sus mugidos se extendía a una distancia de tres mil. Él calculaba el momento exacto para que pusiera el forraje delante de los animales en precisamente ese momento en que Rabí Yehuda HaNasi entraba en la letrina, para que los mugidos de los animales ahogaran los gritos de dolor de Rabí Yehuda HaNasi. Pero aun así, la voz de Rabí Yehuda HaNasi era tan fuerte que superaba el sonido del ganado, y hasta los marineros la oían en el mar.
וַאֲפִילּוּ הָכִי, יִסּוּרֵי דְּרַבִּי אֶלְעָזָר בְּרַבִּי שִׁמְעוֹן עֲדִיפִי מִדְּרַבִּי. דְּאִילּוּ רַבִּי אֶלְעָזָר בְּרַבִּי שִׁמְעוֹן מֵאַהֲבָה בָּאוּ וּמֵאַהֲבָה הָלְכוּ. דְּרַבִּי, עַל יְדֵי מַעֲשֶׂה בָּאוּ וְעַל יְדֵי מַעֲשֶׂה הָלְכוּ.
La Guemará dice: Pero aun así, las aflicciones de Rabí Elazar, hijo de Rabí Shimon, fueron mayores que las de Rabí Yehuda HaNasi. La razón es que mientras que las aflicciones de Rabí Elazar, hijo de Rabí Shimon, vinieron sobre él por amor, y se fueron de él por amor, es decir, fueron únicamente el resultado de su propia petición, no porque las mereciera, las de Rabí Yehuda HaNasi vinieron sobre él debido a un incidente y se fueron de él debido a otro incidente.
עַל יְדֵי מַעֲשֶׂה בָּאוּ מַאי הִיא – דְּהָהוּא עִגְלָא דַּהֲווֹ קָא מַמְטוּ לֵיהּ לִשְׁחִיטָה. אֲזַל תַּלְיֵאּ לְרֵישֵׁיהּ בְּכַנְפֵיהּ דְּרַבִּי וְקָא בָכֵי. אֲמַר לֵיהּ: זִיל, לְכָךְ נוֹצַרְתָּ. אָמְרִי הוֹאִיל וְלָא קָא מְרַחֵם – לֵיתוֹ עֲלֵיהּ יִסּוּרִין.
La Guemará afirmó que el sufrimiento de Rabí Yehuda HaNasi vino sobre él debido a un incidente. ¿Cuál fue ese incidente que condujo a su sufrimiento? La Guemará responde que había cierto ternero que estaba siendo llevado al matadero. El ternero fue y apoyó su cabeza en el borde de la vestimenta de Rabí Yehuda HaNasi y estaba llorando. Rabí Yehuda HaNasi le dijo: Ve, pues para esto fuiste creado. Se dijo en el Cielo: Puesto que no fue compasivo con el ternero, que vengan aflicciones sobre él.
וְעַל יְדֵי מַעֲשֶׂה הָלְכוּ, יוֹמָא חַד הֲוָה קָא כָנְשָׁא אַמְּתֵיהּ דְּרַבִּי בֵּיתָא, הֲוָה שָׁדְיָא בְּנֵי כַּרְכּוּשְׁתָּא וְקָא כָנְשָׁא לְהוּ. אֲמַר לַהּ: שִׁבְקִינְהוּ, כְּתִיב: ״וְרַחֲמָיו עַל כׇּל מַעֲשָׂיו״, אֲמַרוּ: הוֹאִיל וּמְרַחֵם – נְרַחֵם עֲלֵיהּ.
La Guemará explica la declaración: Y dejó a él debido a otro incidente. Un día, la sirvienta de Rabí Yehuda HaNasi estaba barriendo su casa. Había comadrejas jóvenes [karkushta] acostadas por allí, y ella estaba en el proceso de barrerlas hacia afuera. Rabí Yehuda HaNasi le dijo: Déjalas, pues está escrito: “El Señor es bueno con todos; y Sus misericordias están sobre todas Sus obras” (Salmos 145:9). Dijeron en el Cielo: Puesto que él fue compasivo, seremos compasivos con él, y fue aliviado de su sufrimiento.
כּוּלְּהוּ שְׁנֵי יִסּוּרֵי דְּרַבִּי אֶלְעָזָר לָא שָׁכֵיב אִינִישׁ בְּלָא זִמְנֵיהּ. כּוּלְּהוּ שְׁנֵי יִסּוּרֵי דְּרַבִּי לָא אִיצְטְרִיךְ עָלְמָא לְמִיטְרָא. דְּאָמַר רַבָּה בַּר רַב שֵׁילָא: קְשֵׁי יוֹמָא דְמִיטְרָא כְּיוֹמָא דְּדִינָא. וְאָמַר אַמֵּימָר: אִי לָאו צְרִיךְ לְעָלְמָא – בָּעוּ רַבָּנַן רַחֲמֵי עֲלֵיהּ וּמְבַטְּלִי לֵיהּ. אֲפִילּוּ הָכִי, כִּי הֲווֹ עָקְרִי פּוּגְלָא מִמֵּשָׁרָא הֲוָה קָיְימָא בֵּירָא מַלְיָא מַיָּא.
La Guemará relata: Durante todos los años del sufrimiento de Rabí Elazar, hijo de Rabí Shimon, nadie murió prematuramente, ya que sus aflicciones expiaron a toda la generación. Durante todos los años del sufrimiento de Rabí Yehuda HaNasi, el mundo no necesitó lluvia, pues la humedad del rocío era suficiente. Como dijo Rabba bar Rav Sheila: Un día de lluvia es tan difícil como un día de juicio, debido al daño que pueden causar las tormentas y las inundaciones. Y Ameimar dijo: De no ser por el hecho de que la lluvia es necesaria para las personas, los Sabios rezarían por misericordia y la anularían, debido a las molestias de la lluvia. Y aun así, a pesar de que no hubo lluvia durante todos aquellos años, cuando se arrancaba un rábano de su surco en el campo, quedaba en su lugar un hoyo lleno de agua, debido a la humedad de la tierra.
אִיקְּלַע רַבִּי לְאַתְרֵיהּ דְּרַבִּי אֶלְעָזָר בְּרַבִּי שִׁמְעוֹן, אָמַר לָהֶם: יֵשׁ לוֹ בֵּן לְאוֹתוֹ צַדִּיק? אָמְרוּ לוֹ: יֵשׁ לוֹ בֵּן. וְכׇל זוֹנָה שֶׁנִּשְׂכֶּרֶת בִּשְׁנַיִם שׂוֹכַרְתּוֹ בִּשְׁמֹנָה. אַתְיֵיהּ, אַסְמְכֵיהּ בְּרַבִּי וְאַשְׁלְמֵיהּ לְרַבִּי שִׁמְעוֹן בֶּן אִיסִי בֶּן לָקוֹנְיָא אֲחוּהָ דְּאִמֵּיהּ.
La Guemará continúa analizando la relación de Rabí Yehuda HaNasi con Rabí Elazar, hijo de Rabí Shimón. En una ocasión, Rabí Yehuda HaNasi llegó al lugar de Rabí Elazar, hijo de Rabí Shimón. Les dijo a los lugareños: ¿Ese justo tiene un hijo? Le dijeron: Tiene un hijo descarriado, y cualquier prostituta que se alquila a otros por dos monedas lo contrata por ocho, debido a su hermosura. Al oír este informe, Rabí Yehuda HaNasi decidió sacar al hijo de Rabí Elazar de su difícil situación. Se lo llevó consigo, lo ordenó como rabino y lo puso bajo el cuidado de Rabí Shimón ben Isi ben Lakonya, hermano de su madre, para enseñarle Torá.
כֹּל יוֹמָא הֲוָה אָמַר: לְקִרְיָיתִי אֲנָא אָזֵיל. אֲמַר לֵיהּ: חַכִּים עָבְדוּ יָתָךְ, וְגוּלְּתָא דְּדַהֲבָא פָּרְסוּ עֲלָךְ, וְרַבִּי קָרוּ לָךְ, וְאַתְּ אָמְרַתְּ לְקִרְיָיתִי אֲנָא אָזֵיל! אֲמַר לֵיהּ: מוֹמֵי עֲזוּבָה דָּא. כִּי גְדַל אֲתָא יְתֵיב בִּמְתִיבְתָּא דְרַבִּי. שַׁמְעֵיהּ לְקָלֵיהּ, אָמַר: הָא קָלָא דָּמֵי לְקָלֵיהּ דְּרַבִּי אֶלְעָזָר בְּרַבִּי שִׁמְעוֹן. אֲמַרוּ לֵיהּ: בְּרֵיהּ הוּא.
Cada día, el muchacho decía: Voy a volver a mi ciudad, porque le resultaba difícil estudiar. Rabí Shimón ben Isi ben Lakonya le dijo: Te has vuelto sabio, y un manto de oro ha sido extendido sobre ti cuando fuiste ordenado, y eres llamado con el título de Rabí, y aun así dices: Voy a volver a mi ciudad? El muchacho le dijo: Hago un voto [momei] de que esto pensamiento de irme queda ahora abandonado, es decir, me quedaré y mejoraré mis caminos. Cuando el muchacho maduró y se convirtió en un erudito de la Torah, vino y se sentó en la academia de Rabí Yehuda HaNasi. Rabí Yehuda HaNasi oyó su voz y dijo: Esta voz es similar a la voz de Rabí Elazar, hijo de Rabí Shimón. Los presentes le dijeron: Es su hijo.
קָרֵי עֲלֵיהּ: ״פְּרִי צַדִּיק עֵץ חַיִּים וְלֹקֵחַ נְפָשׁוֹת חָכָם״. ״פְּרִי צַדִּיק עֵץ חַיִּים״ – זֶה רַבִּי יוֹסֵי בְּרַבִּי אֶלְעָזָר בְּרַבִּי שִׁמְעוֹן. ״וְלֹקֵחַ נְפָשׁוֹת חָכָם״ – זֶה רַבִּי שִׁמְעוֹן בֶּן אִיסִי בֶּן לָקוֹנְיָא.
Rabí Yehuda HaNasi leyó sobre él el versículo «El fruto del justo es árbol de vida; y el sabio gana almas» (Proverbios 11:30). La Guemará explica, con respecto a la frase «el fruto del justo», que esto se refiere a Rabí Yosei, hijo de Rabí Elazar, hijo de Rabí Shimon, quien era hijo de una persona justa y llegó a ser un gran erudito por mérito propio. Cuando el versículo dice: «y el sabio gana almas», esto se refiere a Rabí Shimon ben Isi ben Lakonya, quien ayudó con éxito a Rabí Yosei a alcanzar su potencial.
כִּי נָח נַפְשֵׁיהּ (אמטוהו) [אַמְטְיוּהּ] לִמְעָרְתָּא דַאֲבוּהּ. הֲוָה הָדְרָא לַהּ עַכְנָא לִמְעָרְתָּא. אֲמַר לֵיהּ: עַכְנָא עַכְנָא! פְּתַח פִּיךָ וְיִכָּנֵס בֵּן אֵצֶל אָבִיו. לָא פְּתַחָא לְהוּ. כִּסְבוּרִים הָעָם לוֹמַר שֶׁזֶּה גָּדוֹל מִזֶּה.
Cuando este Rabí Yosei murió, fue llevado a la cueva de su padre para ser enterrado. Una serpiente rodeaba la entrada de la cueva, impidiendo todo acceso. Los presentes le dijeron: ¡Serpiente, serpiente! Abre tu boca, para que un hijo pueda entrar junto a su padre. La serpiente no abrió su boca para ellos. La gente allí pensó que al Rabí Yosei se le negó el entierro junto a su padre porque este, Rabí Elazar, hijo de Rabí Shimon, era más grande que aquel, Rabí Yosei.
יָצְתָה בַּת קוֹל וְאָמְרָה: לֹא מִפְּנֵי שֶׁזֶּה גָּדוֹל מִזֶּה, אֶלָּא זֶה הָיָה בְּצַעַר מְעָרָה, וְזֶה לֹא הָיָה בְּצַעַר מְעָרָה.
Una Voz Divina surgió y dijo: No es porque este sea mayor que aquel; más bien, es porque este, Rabí Elazar, experimentó el sufrimiento de la cueva, mientras que aquel, es decir, Rabí Yosei, no experimentó el sufrimiento de la cueva. Rabí Elazar, hijo de Rabí Shimon, sufrió con su padre durante trece años en una cueva mientras se escondían de los romanos (véase Shabbat 33b).
אִיקְּלַע רַבִּי לְאַתְרֵיהּ דְּרַבִּי טַרְפוֹן, אֲמַר לְהוּ: יֵשׁ לוֹ בֵּן לְאוֹתוֹ צַדִּיק שֶׁהָיָה מְקַפֵּחַ אֶת בָּנָיו? אָמְרוּ לוֹ: בֵּן אֵין לוֹ, בֵּן בַּת יֵשׁ לוֹ, וְכׇל זוֹנָה שֶׁנִּשְׂכֶּרֶת בִּשְׁנַיִם שׂוֹכַרְתּוֹ בִּשְׁמֹנָה.
La Guemará relata un incidente similar: En una ocasión, Rabí Yehuda HaNasí llegó al lugar de Rabí Tarfón. Él dijo a la gente del pueblo: ¿Ese justo, Rabí Tarfón, que juraba por la vida de sus hijos, tiene un hijo? Rabí Tarfón solía jurar por la vida de sus hijos (véase Oholot 16:1). Le dijeron: No tiene hijo, pero tiene un nieto, un hijo de su hija, y toda prostituta que es contratada por dos monedas lo contrata por ocho.
אַתְיוּהּ לְקַמֵּיהּ, אֲמַר לֵיהּ: אִי הָדְרַתְּ בָּךְ – יָהֵיבְנָא לָךְ בַּרְתַּאי. הֲדַר בֵּיהּ. אִיכָּא דְּאָמְרִי: נַסְבַהּ וְגָירְשַׁהּ. אִיכָּא דְאָמְרִי: לָא נַסְבַהּ כְּלָל, כְּדֵי שֶׁלֹּא יֹאמְרוּ בִּשְׁבִיל זוֹ חָזַר זֶה.
Los habitantes del pueblo llevaron al nieto de Rabí Tarfón ante Rabí Yehuda HaNasi, quien le dijo: Si te arrepientes de tus malos caminos, te daré a mi hija en matrimonio. Él se arrepintió y se convirtió en un hombre justo. Hay quienes dicen que se casó con la hija de Rabí Yehuda HaNasi y posteriormente se divorció de ella. Hay quienes dicen que no se casó con ella en absoluto, para que no se dijera acerca de él: Fue por causa de aquella mujer que este hombre se arrepintió.
וּלְמָה לֵיהּ כּוּלֵּי הַאי, דְּאָמַר רַב יְהוּדָה אָמַר רַב, וְאָמְרִי לַהּ אָמַר רַבִּי חִיָּיא בַּר אַבָּא אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן, וְאָמְרִי לַהּ אָמַר רַבִּי שְׁמוּאֵל בַּר נַחְמָנִי אָמַר רַבִּי יוֹנָתָן: כׇּל הַמְלַמֵּד אֶת בֶּן חֲבֵירוֹ תּוֹרָה זוֹכֶה וְיוֹשֵׁב בִּישִׁיבָה שֶׁל מַעְלָה, שֶׁנֶּאֱמַר: ״אִם תָּשׁוּב וַאֲשִׁיבְךָ לְפָנַי תַּעֲמֹד״.
§ La Guemará pregunta: ¿Y por qué Rabí Yehuda HaNasi se esforzó tanto por salvar a estos hijos descarriados? La Guemará responde: Es por aquello que Rav Yehuda dice que Rav dice, y algunos dicen aquello que Rabí Ḥiyya bar Abba dice que Rabí Yoḥanan dice, y algunos dicen aquello que Rabí Shmuel bar Naḥmani dice que Rabí Yonatan dice: Cualquiera que enseña Torah al hijo de otro merece sentarse y estudiar en la academia celestial, como está dicho: “Por tanto, así dice el Señor: Si regresas, y Yo te hago volver, estarás delante de Mí” (Jeremías 15:19). Este versículo, dirigido a Jeremías, indica que si él puede hacer que el pueblo judío regrese a Dios, él mismo será llevado a estar delante de Dios.
וְכׇל הַמְלַמֵּד אֶת בֶּן עַם הָאָרֶץ תּוֹרָה – אֲפִילּוּ הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא גּוֹזֵר גְּזֵירָה, מְבַטְּלָהּ בִּשְׁבִילוֹ, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וְאִם תּוֹצִיא יָקָר מִזּוֹלֵל כְּפִי תִהְיֶה״.
Y cualquiera que enseña Torá al hijo de un ignorante alcanza un estatus tan exaltado que incluso si el Santo, Bendito sea Él, fuera a emitir un decreto severo, Él puede anularlo por su causa, como está dicho en la continuación del versículo: “Y si sacas lo precioso de lo vil, serás como Mi boca,” es decir, serás como la boca de Dios que puede revocar un decreto.
אָמַר רַבִּי פַּרְנָךְ אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: כׇּל שֶׁהוּא תַּלְמִיד חָכָם, וּבְנוֹ תַּלְמִיד חָכָם וּבֶן בְּנוֹ תַּלְמִיד חָכָם – שׁוּב אֵין תּוֹרָה פּוֹסֶקֶת מִזַּרְעוֹ לְעוֹלָם, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וַאֲנִי זֹאת בְּרִיתִי וְגוֹ׳ לֹא יָמוּשׁוּ מִפִּיךָ וּמִפִּי זַרְעֲךָ וּמִפִּי זֶרַע זַרְעֲךָ אָמַר ה׳ מֵעַתָּה וְעַד עוֹלָם״.
La Guemará relata otras declaraciones relativas a los eruditos de la Torah y sus descendientes. Rabí Parnakh dice que Rabí Yoḥanan dice: Con respecto a cualquiera que sea un erudito de la Torah, y cuyo hijo sea un erudito de la Torah, y cuyo nieto sea un erudito de la Torah, la Torah nunca volverá a cesar entre sus descendientes, como está escrito: “Y en cuanto a Mí, este es Mi pacto…Mi espíritu que está sobre ti, y Mis palabras que he puesto en tu boca, no se apartarán de tu boca, ni de la boca de tu descendencia, ni de la boca de la descendencia de tu descendencia, dice el Señor, desde ahora y para siempre” (Isaías 59:21).
מַאי ״אָמַר ה׳״? אָמַר הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא: אֲנִי עָרֵב לְךָ בְּדָבָר זֶה. מַאי ״מֵעַתָּה וְעַד עוֹלָם״? אָמַר רַבִּי יִרְמְיָה: מִכָּאן וְאֵילָךְ תּוֹרָה מְחַזֶּרֶת עַל אַכְסַנְיָא שֶׁלָּהּ.
La Guemará pregunta: ¿Cuál es el significado de la frase “dice el Señor”? La Guemará responde que el Santo, Bendito sea, dijo: Yo soy tu garante en este asunto. La Guemará pregunta: ¿Cuál es el significado de la frase “desde ahora y para siempre”? El versículo mencionó solo tres generaciones. Rabí Yirmeya dice: El versículo significa que de este punto en adelante, después de tres generaciones, la Torah regresa a su morada, es decir, la Torah ahora está arraigada en la familia.
רַב יוֹסֵף יְתֵיב אַרְבְּעִין תַּעֲנִיָּתָא, וְאַקְרְיוּהּ ״לֹא יָמוּשׁוּ מִפִּיךָ״. יְתֵיב אַרְבָּעִים תַּעֲנִיָּתָא אַחֲרִינֵי, וְאַקְרְיוּהוּ ״לֹא יָמוּשׁוּ מִפִּיךָ וּמִפִּי זַרְעֲךָ״. יְתֵיב (מְאָה) [אַרְבְּעִין] תַּעֲנִיָּתָא אַחְרָינְיָאתָא, וְאַקְרְיוּהּ ״לֹא יָמוּשׁוּ מִפִּיךָ וּמִפִּי זַרְעֲךָ וּמִפִּי זֶרַע זַרְעֲךָ״. אָמַר: מִכָּאן וְאֵילָךְ לָא צְרִיכְנָא – תּוֹרָה מְחַזֶּרֶת עַל אַכְסַנְיָא שֶׁלָּהּ.
La Guemará relata que Rav Yosef ayunó cuarenta ayunos para que la Torah quedara arraigada en su familia, y le fue leído el versículo en un sueño: “Mis palabras…no se apartarán de tu boca.” Luego ayunó cuarenta ayunos adicionales y le fue leído: “No se apartarán de tu boca, ni de la boca de tu descendencia.” Ayunó cien ayunos adicionales. En un sueño, vinieron y le fue leído el final del versículo: “No se apartarán de tu boca, ni de la boca de tu descendencia, ni de la boca de la descendencia de tu descendencia.” Él dijo: Desde este punto ya no necesito ayunar más, pues ahora tengo la seguridad de que la Torah volverá a su morada.
רַבִּי זֵירָא כִּי סְלֵיק לְאַרְעָא דְיִשְׂרָאֵל יָתֵיב מְאָה תַּעֲנִיָּתָא דְּלִשְׁתַּכַּח תַּלְמוּדָא בַּבְלָאָה מִינֵּיהּ, כִּי הֵיכִי דְּלָא נִטְרְדֵיהּ. יְתֵיב מְאָה אַחְרָנְיָתָא דְּלָא לִשְׁכּוֹב רַבִּי אֶלְעָזָר בִּשְׁנֵיהּ, וְנָפְלִין עִילָּוֵיהּ מִילֵּי דְצִבּוּרָא. וִיתֵיב מְאָה אַחֲרִינֵי, דְּלָא נִשְׁלוֹט בֵּיהּ נוּרָא דְגֵיהִנָּם.
La Guemará relata un caso similar: Cuando Rabí Zeira ascendió de Babilonia a Eretz Yisrael, ayunó cien ayunos para que olvidara el método babilónico de estudiar Guemará, para que no le impidiera adaptarse al estilo único de estudio predominante en Eretz Yisrael. Ayunó cien más ayunos para que Rabí Elazar, ben Pedat, no muriera durante su vida, lo que habría causado que la carga de los asuntos comunitarios recayera sobre él. Como director de la academia de Torah, Rabí Elazar ben Pedat estaba a cargo de todos los asuntos públicos, dejando a Rabí Zeira libre para estudiar Torah. Rabí Zeira ayunó cien más ayunos para que el fuego del Guehinom no lo afectara.
כֹּל תְּלָתִין יוֹמֵי הֲוָה בָּדֵיק נַפְשֵׁיהּ: שְׁגַר תַּנּוּרָא סְלֵיק וִיתֵיב בְּגַוֵּיהּ וְלָא הֲוָה שָׁלְטָא בֵּיהּ נוּרָא. יוֹמָא חַד יְהַבוּ בֵּיהּ רַבָּנַן עֵינָא וְאִיחֲרַכוּ שָׁקֵיהּ, וּקְרוֹ לֵיהּ ״קָטִין חֲרִיךְ שָׁקֵיהּ״.
La Guemará relata con respecto a Rabí Zeira: Cada treinta días, se examinaba a sí mismo para determinar si permanecía en su nivel exaltado. Encendía un horno, entraba en él y se sentaba dentro, y el fuego no le afectaba. Un día, los Sabios le echaron el mal de ojo, es decir, le tenían envidia, y sus piernas se chamuscaron en el fuego. Y desde entonces se referían a él como: El bajito de piernas chamuscadas.
אָמַר רַב יְהוּדָה אָמַר רַב: מַאי דִּכְתִיב ״מִי הָאִישׁ הֶחָכָם וְיָבֵן אֶת זֹאת וַאֲשֶׁר דִּבֶּר פִּי ה׳ אֵלָיו וְיַגִּדָהּ עַל מָה אָבְדָה הָאָרֶץ״, דָּבָר זֶה
§ La Guemará analiza el tema de la adquisición del conocimiento de la Torá. Rav Yehuda dice que Rav dice: ¿Qué significa aquello que está escrito: “¿Quién es el hombre sabio, para que entienda esto? ¿Y quién es aquel a quien la boca del Señor ha hablado, para que lo declare? ¿Por qué ha sido destruida la tierra y asolada como un desierto, sin que nadie pase por ella?” (Jeremías 9:11). Este asunto, es decir, la pregunta: ¿Por qué ha sido destruida la tierra,