וְאֶלָּא הָא דְּאָמַר רַב נַחְמָן מַשְׁבִּיעִין אוֹתוֹ שְׁבוּעַת הֶיסֵּת, נֵימָא מִיגּוֹ דַּחֲשִׁיד אַמָּמוֹנָא חֲשִׁיד אַשְּׁבוּעָתָא.
La Guemará pregunta: Pero si a quien es sospechoso de robo no se le puede administrar un juramento, eso que dice Rav Naḥman, que cuando una persona niega por completo una deuda los jueces le administran un juramento de incitación, es difícil. Digamos que, puesto que es sospechoso con respecto a la deshonestidad financiera, es sospechoso con respecto a prestar un juramento.
וְתוּ הָא דְתָנֵי רַבִּי חִיָּיא: שְׁנֵיהֶם נִשְׁבָּעִין וְנוֹטְלִין מִבַּעַל הַבַּיִת, נֵימָא מִיגּוֹ דַּחֲשִׁיד אַמָּמוֹנָא חֲשִׁיד אַשְּׁבוּעָתָא.
Y además, aquello que enseña Rabí Ḥiyya en una baraita con respecto al caso del tendero y el trabajador (véase 3a), que ambos juran y reciben el pago del empleador, también es difícil. Digamos allí también que, puesto que él es sospechoso en asuntos financieros de deshonestidad, también es sospechoso con respecto a prestar juramento.
וְתוּ הָא דְּאָמַר רַב שֵׁשֶׁת, שָׁלֹשׁ שָׁבוּעוֹת מַשְׁבִּיעִין אוֹתוֹ: שְׁבוּעָה שֶׁלֹּא פָּשַׁעְתִּי בָּהּ, שְׁבוּעָה שֶׁלֹּא שָׁלַחְתִּי בָּהּ יָד, שְׁבוּעָה שֶׁאֵינָהּ בִּרְשׁוּתִי. נֵימָא: מִיגּוֹ דַּחֲשִׁיד אַמָּמוֹנָא חֲשִׁיד אַשְּׁבוּעָתָא.
Y además, con respecto a aquello que dice Rav Sheshet: Los jueces administran tres juramentos al depositario no remunerado que afirma que el depósito que le fue confiado fue robado: Presto juramento de que no fui negligente en custodiarlo; Presto juramento de que no me apropié indebidamente del depósito; y Presto juramento de que ya no está en mi posesión, existe la misma dificultad. Puesto que el tribunal plantea estas sospechas contra el depositario, digamos que, puesto que es sospechoso de deshonestidad financiera, es sospechoso con respecto a prestar juramento. ¿Cómo puede el tribunal administrar estos juramentos?
אֶלָּא לָא אָמְרִינַן מִיגּוֹ דַּחֲשִׁיד אַמָּמוֹנָא חֲשִׁיד אַשְּׁבוּעָתָא.
Más bien, la conclusión de todo lo anterior es que no decimos que, puesto que alguien es sospechoso de deshonestidad financiera, también es sospechoso con respecto a prestar un juramento.
אַבָּיֵי אָמַר: חָיְישִׁינַן שֶׁמָּא מִלְוֶה יְשָׁנָה יֵשׁ לוֹ עָלָיו.
Abaye dijo: No hay prueba, a partir de las tres halakhot citadas arriba, de que se administre un juramento a alguien sospechoso de deshonestidad financiera, ya que puede explicarse que la razón por la que se administra el juramento en estos casos es que sospechamos que quizás el demandado tiene un préstamo antiguo que le prestó al demandante, y no ha podido recuperar su dinero. Por lo tanto, está reteniendo o reclamando la propiedad del objeto o del dinero del demandante como pago del préstamo y no como un acto de robo absoluto. Por lo tanto, se le administra un juramento.
אִי הָכִי נִשְׁקוֹל בְּלָא שְׁבוּעָה!
La Guemará pregunta: Si es así, ¿por qué presta juramento en estos casos? Que tome el objeto o el dinero sin prestar juramento, pues quizá lo está reteniendo como pago de un préstamo antiguo, en cuyo caso el juramento no determinará la verdad en la disputa en cuestión.
אֶלָּא חָיְישִׁינַן שֶׁמָּא סְפֵק מִלְוֶה יְשָׁנָה יֵשׁ לוֹ עָלָיו.
Más bien, la sugerencia de Abaye debe entenderse de la siguiente manera: Sospechamos que quizás él esté incierto en cuanto a si tiene un préstamo antiguo que prestó al demandante. El demandado no está seguro de si el demandante le debe dinero y retiene el objeto por si acaso.
וְלָאו אָמְרִינַן תָּפֵיס מָמוֹנָא מִסְּפֵיקָא? מִשְׁתְּבַע נָמֵי מִסָּפֵק!
La Guemará pregunta: Pero ¿por qué no decimos en este caso que, si el demandado es capaz de apoderarse de la propiedad de otra persona debido a una deuda incierta, también puede prestar un juramento falso debido a esa misma incertidumbre? ¿Cómo se le administra el juramento?
אָמַר רַב שֵׁשֶׁת בְּרֵיהּ דְּרַב אִידִי: פָּרְשִׁי אִינָשֵׁי מִסְּפֵק שְׁבוּעָה וְלָא פָּרְשִׁי מִסְּפֵק מָמוֹנָא. מַאי טַעְמָא? מָמוֹן אִיתֵיהּ בַּחֲזָרָה, שְׁבוּעָה לֵיתֵיהּ בַּחֲזָרָה.
Rav Sheshet, hijo de Rav Idi, dijo: La gente se abstiene de hacer un juramento sobre algo de lo que no está segura, pero no se abstiene de apoderarse de propiedad sobre la cual tiene dudas. ¿Cuál es la razón de esto? La gente razona que la propiedad puede devolverse, pero un juramento no puede retractarse. Si se demuestra que su apoderamiento de la propiedad fue injustificado, el demandado puede devolverla. En cambio, una vez que hace un juramento falso, no hay remedio para la situación. Por lo tanto, uno es más cauteloso al hacer un juramento que al apoderarse de propiedad.
בָּעֵי רַבִּי זֵירָא: תְּקָפָהּ אֶחָד בְּפָנֵינוּ, מַהוּ?
§ Rabí Zeira plantea un dilema: Si dos personas tenían juntas una prenda en su poder y una de ellas la arrebató por completo del poder de la otra en nuestra presencia, es decir, ante el tribunal, ¿cuál es la halajá?
הֵיכִי דָמֵי? אִי דְּשָׁתֵיק, אוֹדוֹיֵי אוֹדִי לֵיהּ. וְאִי דְּקָא צָוַוח, מַאי הֲוָה לֵיהּ לְמֶעְבַּד?
La Guemará pregunta: ¿Cuáles son las circunstancias? Si aquel de quien fue arrebatado permaneció en silencio, su silencio indica que admite ante quien se lo arrebató que este es el propietario. Y si gritó en protesta por la incautación, ¿qué más debía haber hecho? El hecho de que la otra persona sea más fuerte que él es irrelevante en lo que respecta a determinar la propiedad legal de la prenda.
לָא צְרִיכָא דִּשְׁתֵיק מֵעִיקָּרָא וַהֲדַר צָוַוח, מַאי? מִדְּאִשְׁתִּיק – אוֹדוֹיֵי אוֹדִי לֵיהּ, אוֹ דִלְמָא: כֵּיוָן דְּקָא צָוַוח הַשְׁתָּא אִיגַּלַּאי מִילְּתָא דְּהַאי דִּשְׁתֵיק מֵעִיקָּרָא, סָבַר: הָא קָא חָזוּ לֵיהּ רַבָּנַן.
La Guemará explica: No, es necesario plantear este dilema en un caso en el que él guardó silencio al principio, cuando el otro litigante tomó la prenda, y luego gritó. ¿Cuál es la halakha? ¿Existe la presunción de que, puesto que él estuvo inicialmente en silencio, admitió ante quien se la arrebató que, al tomarla, el litigante se convirtió en el propietario, y solo después se arrepintió de ello y gritó? ¿O quizá, puesto que ahora está gritando por la injusticia que se le hizo, se revela que el hecho de que guardara silencio al principio fue porque pensó: Los Rabinos del tribunal lo vieron arrebatármela, así que no hay necesidad de clamar.
אָמַר רַב נַחְמָן, תָּא שְׁמַע: בַּמֶּה דְּבָרִים אֲמוּרִים שֶׁשְּׁנֵיהֶם אֲדוּקִין בָּהּ, אֲבָל הָיְתָה טַלִּית יוֹצֵאת מִתַּחַת יָדוֹ שֶׁל אֶחָד מֵהֶן, הַמּוֹצִיא מֵחֲבֵירוֹ עָלָיו הָרְאָיָה. הֵיכִי דָמֵי? אִי נֵימָא כִּדְקָתָנֵי, פְּשִׁיטָא! אֶלָּא שֶׁתְּקָפָהּ אֶחָד בְּפָנֵינוּ.
Rav Naḥman dice: Ven y escucha una solución al dilema de lo que fue enseñado en una baraita: ¿En qué caso se dice esta afirmación de que ambos juran y cada uno recibe la mitad de la prenda? Se dice en un caso en que ambos todavía están sosteniendo la prenda. Pero si la prenda estaba en posesión de solo uno de ellos, la carga de la prueba recae sobre el reclamante, es decir, el que no está sosteniendo la prenda. En ausencia de prueba, el objeto permanece en posesión del que sostiene la prenda. La Guemará pregunta: ¿Cuáles son las circunstancias de este caso? Si decimos que debe entenderse tal como fue enseñado, es obvio que quien reclama un objeto que está en posesión de otro debe aportar prueba para respaldar su reclamación. Más bien, debe estar refiriéndose a un caso en que uno de ellos lo arrebató en nuestra presencia, que es el caso al que se refirió Rabí Zeira.
לָא, הָכָא בְּמַאי עָסְקִינַן – כְּגוֹן דְּאָתוּ לְקַמַּן כְּדִתְפִיסוּ לַהּ תַּרְוַיְיהוּ, וְאָמְרִינַן לְהוּ: זִילוּ פְּלוּגוּ, וּנְפַקוּ, וַהֲדַר אֲתוֹ כִּי תָּפֵיס לַהּ חַד מִינַּיְיהוּ, הַאי אֲמַר: אוֹדוֹיֵי אוֹדִי לִי. וְהַאי אֲמַר: בִּדְמֵי אֹגַרְתִּי נִיהֲלֵיהּ, דְּאָמְרִינַן לֵיהּ: עַד הַשְׁתָּא חָשְׁדַתְּ לֵיהּ בְּגַזְלָן, וְהַשְׁתָּא מוֹגְרַת לֵיהּ בְּלָא סָהֲדִי.
La Guemará rechaza esta prueba: No, es posible que aquí estemos tratando un caso en el que vinieron ante nosotros, el tribunal, mientras ambos sostenían la prenda, y les dijimos: Vayan a dividir la prenda, y ellos salieron del tribunal y después vinieron de nuevo mientras uno de ellos la sostenía. Este, que sostenía la prenda, dijo: El otro me admitió que yo tenía razón en mi reclamación. Y aquel que no sostenía la prenda dijo: Le alquilé la mitad de la prenda por dinero y no renuncié a mi derecho sobre ella. En este caso, la reclamación de esta última persona no es aceptada, pues le decimos: Hasta ahora sospechabas de él de ser un ladrón, alegando que tomó de ti un objeto que encontraste, y ahora se la alquilaste sin testigos? Por lo tanto, la carga de la prueba recae sobre quien no sostiene la prenda.
וְאִיבָּעֵית אֵימָא, כִּדְקָתָנֵי: דְּאָתוּ לְקַמַּן כִּי תָּפֵיס לַהּ חַד מִינַּיְיהוּ, וְאִידַּךְ מְסָרֵךְ בָּהּ סָרוֹכֵי, וַאֲפִילּוּ לְסוֹמְכוֹס דְּאָמַר מָמוֹן הַמּוּטָּל בְּסָפֵק חוֹלְקִין בְּלֹא שְׁבוּעָה, מוֹדֶה סוֹמְכוֹס דְּסִרְכָא לָאו כְּלוּם הִיא.
Y si lo deseas, di en cambio que es posible entender el caso en la baraitatal como se enseña, es decir, vinieron ante nosotros cuando solo uno de ellos estaba sosteniendo la prenda misma, pero el otro estaba agarrado al borde de la prenda. Y la baraita enseña que incluso según Sumakhos, quien dice que en un caso de propiedad de posesión incierta las partes la dividen sin juramento, en este caso Sumakhos concede que estar agarrado al borde no vale nada. Eso no vuelve incierta la propiedad de la prenda y, por lo tanto, la carga de la prueba recae sobre el reclamante, es decir, quien está agarrado al borde.
אִם תִּמְצֵי לוֹמַר תְּקָפָהּ אֶחָד בְּפָנֵינוּ מוֹצִיאִין אוֹתָהּ מִיָּדוֹ, הִקְדִּישָׁה – אֵינָהּ מְקוּדֶּשֶׁת. אִם תִּמְצֵי לוֹמַר תְּקָפָהּ אֶחָד בְּפָנֵינוּ אֵין מוֹצִיאִין אוֹתָהּ מִיָּדוֹ, הִקְדִּישָׁהּ בְּלֹא תְּקָפָהּ – מַהוּ?
El dilema de Rabí Zeira no fue resuelto, pero la Guemará expone una halakha relacionada: Si dices que si uno toma posesión de la prenda en nuestra presencia, el tribunal la retira de su posesión, entonces, si cualquiera de las partes consagró toda la prenda al tesoro del Templo, la consagración no es válida, ya que no es suya. Pero si dices que si uno toma posesión de la prenda en nuestra presencia, el tribunal no la retira de su posesión, entonces, si uno de ellos consagró toda la prenda al tesoro del Templo sin tomar posesión de ella, cuál es la halakha?
כֵּיוָן דְּאָמַר מָר: אֲמִירָתוֹ לַגָּבוֹהַּ כִּמְסִירָתוֹ לַהֶדְיוֹט דָּמֵי. כְּמַאן דְּתַקְפַהּ דָּמֵי.
Los dos lados de este dilema son los siguientes: Puesto que el Maestro dijo un principio con respecto a las halakhot de las transacciones, según el cual una declaración al Altísimo es equivalente a una transferencia a una persona común, es decir, la consagración verbal de un objeto es equivalente a un acto formal de adquisición en una transacción no sagrada, ¿se considera entonces que quien consagró la prenda es como alguien que la tomó en posesión, y, en consecuencia, la consagración surte efecto?
אוֹ דִלְמָא: הַשְׁתָּא מִיהָא הָא לָא תַּקְפַהּ, וּכְתִיב: ״וְאִישׁ כִּי יַקְדִּישׁ אֶת בֵּיתוֹ קֹדֶשׁ וְגוֹ׳״, מָה בֵּיתוֹ בִּרְשׁוּתוֹ – אַף כֹּל בִּרְשׁוּתוֹ, לְאַפּוֹקֵי הַאי דְּלֹא בִּרְשׁוּתוֹ.
O quizás la consagración no surta efecto, ya que ahora, en cualquier caso, él no realmente tomó posesión de la prenda y esta no es suya? Y está escrito: “Y cuando un hombre santifique su casa para que sea sagrada para Dios” (Levítico 27:14), de donde los Sabios derivan: Así como su casa está en su posesión, también cualquier cosa que uno desee consagrar debe estar en su posesión, con exclusión de esta prenda, que no está en su posesión, ya que en realidad no tomó posesión de ella, y por lo tanto la consagración no surte efecto.
תָּא שְׁמַע: דְּהָהִיא
La Guemará intenta responder a la pregunta: Ven y escucha una prueba de un incidente que ocurrió, pues había cierto