יָתֵר עַל כֵּן מוֹכְרָהּ בְּשׇׁוְיָהּ. מַאי לָאו: שֶׁפָּחֲתָה יוֹתֵר מִכְּדֵי אוֹנָאָתָהּ? לָא, יְתֵירָה: דְּאַכַּתִּי לָא פָּחֲתָה בִּכְדֵי אוֹנָאָתָהּ, מוֹכְרָהּ בְּשׇׁוְיָהּ.
Si la erosión fue mayor que eso, puede vender la moneda por su valor como metal, no por su valor original. ¿Qué, acaso no es que se erosionó más que su medida de explotación? La Guemará rechaza esta afirmación: No, el término mayor significa que si aún no se ha erosionado hasta su medida de explotación, puede venderla por su valor.
מֵתִיבִי: עַד כַּמָּה תִּיפָּחֵת, וִיהֵא רַשַּׁאי לְקַיְּימָהּ? בְּסֶלַע – עַד שֶׁקֶל. מַאי לָאו דִּפְחַית פּוּרְתָּא פּוּרְתָּא! לָא, דִּנְפִיל לְנוּרָא וְאִפְּחִית בַּחֲדָא זִימְנָא.
Se planteó otra objeción: ¿Hasta qué punto puede la moneda desgastarse y aun así una persona tener permitido conservarla? En cuanto a un sela que se deterioró, está permitido conservarlo hasta un shekel, que es la mitad de su valor. ¿Acaso no significa esto que el selase depreció poco a poco, lo que indica que, aunque perdió la mitad de su valor, que es mucho más que la medida de explotación, aun así está permitido conservarlo y no hay preocupación por engaño? La Guemará rechaza esto: No, se refiere a una moneda que cayó al fuego y se desgastó de una sola vez, y por lo tanto no hay posibilidad de engaño.
אָמַר מָר: יִקֳּבֶנָּה וְיִתְלֶנָּה בְּצַוַּאר בְּנוֹ אוֹ בְּצַוַּאר בִּתּוֹ. וּרְמִינְהוּ: לֹא יַעֲשֶׂנָּה מִשְׁקָל בֵּין מִשְׁקְלוֹתָיו, וְלֹא יִזְרְקֶנָּה בֵּין גְּרוּטוֹתָיו, וְלֹא יִקֳּבֶנָּה וְיִתְלֶנָּה בְּצַוַּאר בְּנוֹ וּבְצַוַּאר בִּתּוֹ. אֶלָּא: אוֹ יִשְׁחוֹק, אוֹ יִתּוֹךְ, אוֹ יָקוֹץ, אוֹ יוֹלִיךְ לְיָם הַמֶּלַח!
El Maestro dijo en la baraita: Si una moneda se depreció mucho, debe perforarla y colgarla como adorno en el cuello de su hijo o en el cuello de su hija. Y la Guemará plantea una contradicción de una baraita: Con respecto a una moneda erosionada, no se debe convertirla en un peso entre sus pesas, ni arrojarla entre sus trozos de metal [gerutotav], ni perforarla y colgarla en el cuello de su hijo o en el cuello de su hija, no sea que llegue a usarla por error. Más bien, debe o molerla o fundirla, o cortarla en pedazos, o tomarla y arrojarla al Mar Muerto.
אָמַר רַבִּי אֶלְעָזָר, וְאָמְרִי לַהּ רַב הוּנָא אָמַר רַבִּי אֶלְעָזָר, לָא קַשְׁיָא: כָּאן – בָּאֶמְצַע, כָּאן – מִן הַצַּד.
Rabí Elazar dijo, y algunos dicen Rav Huna, que Rabí Elazar dijo: Esto no es difícil. Aquí, donde está permitido convertir la moneda en un adorno, se trata de un caso en que perforó la moneda en el medio, y por lo tanto ya no puede confundirse con una moneda válida; allí, donde está prohibido convertir la moneda en un adorno, se trata de un caso en que perforó la moneda desde el lado. En ese caso, la preocupación es que pueda cortar el borde de la moneda y usar la parte restante no perforada para engañar a otros.
עַד מָתַי מוּתָּר לְהַחֲזִיר בִּכְרַכִּים? עַד שֶׁיַּרְאֶה לַשּׁוּלְחָנִי. בִּכְפָרִים? עַד עַרְבֵי שַׁבָּתוֹת. מַאי שְׁנָא בְּסֶלַע דִּמְפַלֵּיג, וּמַאי שְׁנָא בְּטַלִּית דְּלָא מְפַלֵּיג?
§ La mishná enseña: ¿Hasta cuándo está permitido que una persona devuelva una moneda depreciada? En las ciudades, se puede devolver solo hasta que haya transcurrido un período de tiempo que le permitiría mostrársela a un cambista, que es experto en asuntos de monedas. En las aldeas, donde no hay cambista, se puede devolver solo hasta las vísperas de Shabat, cuando la gente compra sus necesidades de Shabat. La Guemará pregunta: ¿Qué tiene de diferente un sela, por lo cual el tanna distingue entre ciudades y aldeas, y qué tiene de diferente una prenda, por lo cual no distingue entre ciudades y aldeas?
אֲמַר אַבָּיֵי: כִּי תְּנַן נָמֵי מַתְנִיתִין – בְּטַלִּית בִּכְרַכִּין תְּנַן. רָבָא אָמַר: טַלִּית, כֹּל אִינִישׁ קִים לֵיהּ בְּגַוַּהּ. סֶלַע, כֵּיוָן דְּלָאו כֹּל אִינִישׁ קִים לֵיהּ בְּגַוַּהּ אֶלָּא שׁוּלְחָנִי, הִלְכָּךְ בִּכְרַכִּים דְּאִיכָּא שׁוּלְחָנִי – עַד שֶׁיַּרְאֶה לַשּׁוּלְחָנִי. בִּכְפָרִים דְּלֵיכָּא שׁוּלְחָנִי – עַד עַרְבֵי שַׁבָּתוֹת דְּסָלְקִין לְשׁוּקָא.
Abaye dijo: Cuando aprendimos la halakha en la mishna también con respecto a una prenda, fue con respecto a su venta en las ciudades que lo aprendimos. En cuanto a la venta de una prenda en una aldea, puede devolverla incluso en una etapa posterior. Rava dijo: Hay una diferencia entre una prenda y una moneda. En el caso de una prenda, toda persona está segura con respecto a su valor, y presumiblemente se informará al comprador de su error de inmediato. En el caso de un sela, dado que no toda persona está segura con respecto a su valor, y más bien solo un cambista está seguro, por lo tanto, en las ciudades, donde hay un cambista disponible, el comprador puede devolver la moneda hasta que haya transcurrido un período de tiempo que le permitiría mostrársela a un cambista. En las aldeas, donde no hay cambista disponible, tiene hasta las vísperas de Shabat, cuando las personas van al mercado, momento en el que descubrirá el valor real del sela.
וְאִם הָיָה מַכִּירָהּ אֲפִילּוּ לְאַחַר שְׁנֵים עָשָׂר חֹדֶשׁ כּוּ׳. הֵיכָא? אִי בִּכְרַכִּין, הָא אָמְרַתְּ עַד שֶׁיַּרְאֶה לַשּׁוּלְחָנִי. אִי בִּכְפָרִים, הָא אָמְרַתְּ עַד עַרְבֵי שַׁבָּתוֹת!
La mishná enseña: Y aunque estos son los límites de cuánto debe desgastarse una moneda para que haya explotación, si quien dio la moneda a la parte agraviada la reconoció, debe aceptarla de vuelta de él incluso después de doce meses hayan pasado, sin importar cuán poco haya afectado el desgaste a su valor; y solo tiene una queja contra él. La Guemará pregunta: ¿Dónde ocurrió esto? Si fue en las ciudades, ¿no dijiste que él tiene solo hasta que pase un período de tiempo que le permitiría mostrársela a un cambista? Si fue en las aldeas, ¿no dijiste que tiene hasta las vísperas de Shabat?
אָמַר רַב חִסְדָּא: מִידַּת חֲסִידוּת שָׁנוּ כָּאן. אִי הָכִי, אֵימָא סֵיפָא: אֵין לוֹ עָלָיו אֶלָּא תַּרְעוֹמֶת. לְמַאן? אִי לְחָסִיד – לָא קַבּוֹלֵי לִיקַבְּלַהּ מִינֵּיהּ, וְלָא תַּרְעוֹמֶת תֶּיהְוֵי לֵיהּ. וְאֶלָּא לְהַאיְךְ דְּקַבְּלַהּ מִינֵּיהּ, וּלְבָתַר דִּמְקַבְּלַהּ מִינֵּיהּ – תַּרְעוֹמֶת תֶּיהְוֵי לֵיהּ?
Rav Ḥisda dijo: Los Sabios enseñaron aquí un atributo de piedad, según el cual debe aceptarla incluso después de que haya pasado un tiempo considerable. La Guemará pregunta: Si es así, di la cláusula final de la mishná: Y él solo tiene una queja contra él. ¿De quién es la queja? Si es del piadoso que aceptó la devolución de la moneda defectuosa aunque no estaba obligado a aceptarla, y enseña que puede tener una queja contra quien le pidió que aceptara la moneda, que no acepte la moneda de él y que no tenga queja. Más bien, quizá se refiere a aquella persona de quien aceptó la moneda. Pero después de que la persona piadosa acepta la devolución de la moneda de él, ¿es razonable que quien devolvió la moneda tenga una queja?
הָכִי קָאָמַר: הָא אַחֵר, אַף עַל פִּי שֶׁאֵין מְקַבְּלָהּ הֵימֶנּוּ – אֵין לוֹ עָלָיו אֶלָּא תַּרְעוֹמֶת.
La Guemará responde que esto es lo que el tanna está diciendo: Pero con respecto a otra persona que no es piadosa y no acepta la moneda, aunque no acepta la devolución de la moneda de él después de que ha pasado el tiempo, quien le pidió que la aceptara solo tiene un agravio contra él. No se puede obligar a la persona de quien recibió la moneda a aceptarla de vuelta, ya que, aunque la moneda mantiene su valor, no todos están dispuestos a hacer negocios con una moneda cuyo valor es cuestionable.
וְנוֹתְנָהּ לְמַעֲשֵׂר שֵׁנִי, וְאֵינוֹ חוֹשֵׁשׁ, שֶׁאֵינוֹ אֶלָּא נֶפֶשׁ רָעָה. אָמַר רַב פָּפָּא, שְׁמַע מִינַּהּ: הַאי מַאן דְּמוֹקֵים אַזּוּזֵי, מִיקְּרֵי נֶפֶשׁ רָעָה. וְהָנֵי מִילֵּי הוּא דְּסָגֵי לְהוּ.
§ La mishná enseña: Y se puede dar la moneda ligeramente desgastada para usarla en la desacralización de productos del segundo diezmo, y él no necesita preocuparse, pues quien se negaría a aceptar una moneda ligeramente desgastada no es más que un alma mezquina, mientras que la moneda es de hecho válida para cualquier uso. Rav Pappa dijo: Concluye de esta formulación de la mishná que este que insiste en la integridad de sus monedas y acepta solo monedas sin defecto es caracterizado como un alma mezquina. La Guemará añade: Y este asunto se aplica solo si las monedas defectuosas que rechazó todavía circulan.
מְסַיַּיע לֵיהּ לְחִזְקִיָּה, דְּאָמַר חִזְקִיָּה: בָּא לְפוֹרְטָהּ – פּוֹרְטָהּ בְּשׇׁוְיָהּ, בָּא לְחַלְּלָהּ – מְחַלְּלָהּ בְּיָפָה.
La Guemará comenta: Esto respalda la opinión de Ḥizkiyya, pues Ḥizkiyya dice: Si alguien viene a cambiar esta moneda de plata defectuosa por monedas de cobre, la cambia según su valor, deduciendo varias perutot debido al desgaste. Si viene a desacralizar con ella el segundo diezmo, desacraliza los productos con ella como si su valor fuera el de una moneda sin defecto [beyafa].
מַאי קָאָמַר? הָכִי קָאָמַר: אַף עַל פִּי כְּשֶׁבָּא לְפוֹרְטָהּ – פּוֹרְטָהּ בְּשׇׁוְיָהּ, כְּשֶׁהוּא מְחַלְּלָהּ – מְחַלְּלָהּ בְּיָפָה.
La Guemará pregunta: ¿Qué está diciendo Ḥizkiyya ? ¿Acaso simplemente está repitiendo la halakha citada en la mishná? La Guemará explica que esto es lo que está diciendo: Aunque, cuando viene a cambiar esta moneda de plata defectuosa con la que redimió el producto de su segundo diezmo por perutot, la cambia por su valor real, y no por el original, cuando desacraliza el segundo diezmo con ella, desacraliza el producto con ella como si fuera una moneda sin defecto.
לְמֵימְרָא דְּסָבַר חִזְקִיָּה דִּמְזַלְזְלִינַן בְּמַעֲשֵׂר שֵׁנִי? וְהָאָמַר חִזְקִיָּה: מַעֲשֵׂר שֵׁנִי שֶׁאֵין בּוֹ שָׁוֶה פְּרוּטָה, אוֹמֵר: הוּא וְחוּמְשׁוֹ מְחוּלָּל עַל מָעוֹת הָרִאשׁוֹנוֹת. לְפִי שֶׁאִי אֶפְשָׁר לוֹ לְאָדָם לְצַמְצֵם מְעוֹתָיו!
La Guemará pregunta: ¿Quiere eso decir que Ḥizkiyya sostiene que tratamos el segundo diezmo con desprecio, es decir, que lo redimimos por menos de su valor real? ¿Pero acaso Ḥizkiyya no dice: En el caso de productos del segundo diezmo que no tienen el valor de ni siquiera una perutá y por lo tanto no pueden ser redimidos, se dice: Los productos del segundo diezmo y su quinto adicional que se agrega cuando uno redime sus propios productos del segundo diezmo quedan desacralizados sobre las primeras monedas sobre las cuales ya redimí productos del segundo diezmo por un valor de al menos una perutá, porque es imposible que una persona sea precisa con sus monedas? Presumiblemente, el valor de las monedas con las que redimió los productos excedía en algo el valor de los productos. Por lo tanto, puede desacralizar productos adicionales por un valor inferior a una perutá con esas monedas. Aparentemente, Ḥizkiyya sostiene que no se puede mostrar desprecio por los productos del segundo diezmo redimiéndolos con monedas que valen menos que su valor.
מַאי ״בְּיָפָה״, בְּתוֹרַת יָפָה. דִּתְרֵי זִילֵי לָא מְזַלְזְלִינַן בֵּיהּ.
La Guemará explica: ¿Qué significa beyafa? Significa que, aunque la moneda se haya desgastado, se le concede estatus íntegro, y se puede desacralizar con ella el producto del segundo diezmo. Sin embargo, se la evalúa según su valor real, y no según su valor original, ya que no tratamos el segundo diezmo con dos formas de desprecio. Se puede usar una moneda desgastada, pero solo según su valor real.
גּוּפָא. אָמַר חִזְקִיָּה: מַעֲשֵׂר שֵׁנִי שֶׁאֵין בּוֹ שָׁוֶה פְּרוּטָה, אוֹמֵר: ״הוּא וְחוּמְשׁוֹ מְחוּלָּל עַל מָעוֹת הָרִאשׁוֹנוֹת״, לְפִי שֶׁאִי אֶפְשָׁר לוֹ לְאָדָם לְצַמְצֵם מְעוֹתָיו.
§ A propósito de la declaración de Ḥizkiyya, la Guemará analiza el asunto mismo. Ḥizkiyya dijo: En el caso de productos del segundo diezmo que no tienen el valor de una perutá y por lo tanto no pueden ser redimidos, se dice: Los productos del segundo diezmo y su quinta parte, que se añade cuando uno redime sus propios productos del segundo diezmo, quedan desacralizados sobre las primeras monedas sobre las cuales ya redimí productos del segundo diezmo por un valor de al menos una perutá, porque es imposible que una persona sea precisa con sus monedas.
מֵיתִיבִי: הַתְּרוּמָה וְהַבִּיכּוּרִים חַיָּיבִין עֲלֵיהֶן מִיתָה וָחוֹמֶשׁ,
La Guemará plantea una objeción a partir de una mishná (Ḥalla 1:9): Con respecto a terumá y primicias, un no sacerdote es pasible de recibir la pena de muerte a manos del Cielo por participar de ellas intencionalmente, y la Torah impone el pago de una penalidad de una quinta parte del valor del producto por participar de ellas inadvertidamente.