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וְאִי לָא – לָא מִיסְתַּגֵּי לְהוּ.
y si no, no podrán caminar, sino que tendrán que cruzar al otro lado del río. Por lo tanto, no existe ninguna ventaja en cortar los árboles que bloquean parte del río.
רַבָּה בַּר רַב נַחְמָן הֲוָה קָא אָזֵיל בְּאַרְבָּא, חֲזָא הָהוּא אִבָּא דְּקָאֵי אַגּוּדָּא דְנַהְרָא. אֲמַר לְהוּ: דְּמַאן? אֲמַרוּ לֵיהּ: דְּרַבָּה בַּר רַב הוּנָא. אָמַר: ״וְיַד הַשָּׂרִים וְהַסְּגָנִים הָיְתָה בַּמַּעַל הַזֶּה רִאשׁוֹנָה״. אֲמַר לְהוּ: קוּצוּ. קַצּוּ.
La Guemará cita un incidente relacionado: Rabba bar Rav Naḥman iba en un barco y vio cierto bosque que estaba situado justo en la orilla del río, ya que sus árboles no habían sido cortados para hacer lugar a los que tiraban. Él dijo a los que estaban con él: ¿A quién pertenece este bosque? Ellos le dijeron: Pertenece a Rabba bar Rav Huna. Rabba bar Rav Naḥman dijo: Esto recuerda al versículo: «Y la mano de los príncipes y de los gobernantes ha sido la primera en esta infidelidad» (Esdras 9:2), porque un erudito renombrado está actuando de manera impropia. Rabba bar Rav Naḥman les dijo: Corten, corten para despejar un camino.
אֲתָא רַבָּה בַּר רַב הוּנָא אַשְׁכְּחֵיהּ דְּקַיִיץ, אֲמַר: מַאן קַצְיֵיהּ – תִּקּוֹץ עַנְפֵיהּ. אָמְרִי כּוּלְּהוּ שְׁנֵי דְּרַבָּה בַּר רַב הוּנָא, לָא אִקַּיַּים לֵיהּ זַרְעָא לְרַבָּה בַּר רַב נַחְמָן.
Rabba bar Rav Huna llegó y descubrió que su bosque había sido talado. Como estaba en su derecho de no talar sus árboles, como se explicó anteriormente, se enojó y pronunció una maldición: Aquel que taló este bosque debería tener sus ramas cortadas. Los Sabios dijeron: Aunque él desconocía la identidad del autor, la maldición del sabio se cumplió de todos modos y, en consecuencia, todos los años restantes que Rabba bar Rav Huna vivió, la descendencia de Rabba bar Rav Naḥman no perduró, pues sus hijos, sus ramas, murieron en vida de él.
אָמַר רַב יְהוּדָה: הַכֹּל לְאִיגְלֵי גַפָּא, וַאֲפִילּוּ מִיַּתְמֵי – אֲבָל רַבָּנַן לָא. מַאי טַעְמָא? רַבָּנַן לָא צְרִיכִי נְטִירוּתָא. לְכַרְיָא דְפַתְיָא – וַאֲפִילּוּ מֵרַבָּנַן.
Rav Yehuda dice: Todos participan en el pago de la construcción de la muralla de la ciudad, y esta suma se recauda incluso de los huérfanos, pero no de los eruditos de la Torah. ¿Cuál es la razón de esto? Los eruditos de la Torah no requieren protección, ya que el mérito de su estudio de la Torah los protege del daño. En cambio, se recauda dinero para la excavación de un río o un pozo para agua potable, incluso de los eruditos de la Torah.
וְלָא אֲמַרַן אֶלָּא דְּלָא נָפְקִי בְּכָלוֹזָא. אֲבָל לְכָלוֹזָא – לָא, דְּרַבָּנַן לָאו בְּנֵי מִיפַּק בְּכָלוֹזָא נִינְהוּ.
La Guemará añade: Y dijimos esta halakhasolo si los habitantes de la ciudad no salen en multitud para realizar el trabajo ellos mismos, sino que pagan a trabajadores para actuar en su nombre. Pero si salen en multitud, los eruditos de la Torah no tienen que unirse a ellos, pues los eruditos de la Torah no están entre aquellos que salen en multitud para realizar trabajo a la vista del público.
אָמַר רַב יְהוּדָה: לְכַרְיָא דְנַהְרָא – תַּתָּאֵי מְסַיְּיעִי עִילָּאֵי, עִילָּאֵי לָא מְסַיְּיעִי תַּתָּאֵי. וְחִילּוּפָא בְּמַיָּא דְמִיטְרָא.
Rav Yehuda dice: Con respecto a la excavación de un río, es decir, la profundización periódica del cauce de un río para evitar que se obstruya, los de abajo, es decir, aquellos que viven en la parte baja del río, deben ayudar a los de arriba a excavarlo y repararlo, ya que los ubicados en la parte baja del río se benefician de cualquier trabajo realizado hasta sus casas. Pero los de arriba no necesitan ayudar a los de abajo, ya que no ocurre lo contrario. Y lo opuesto es cierto con respecto a la excavación de una zanja para eliminar el agua de lluvia. En ese caso, quienes viven más arriba están interesados en la operación y, por lo tanto, deben ayudar a los de abajo, pero estos últimos no necesitan ayudar a los de arriba a hacerlo en la zona superior.
תַּנְיָא נָמֵי הָכִי: חָמֵשׁ גַּנּוֹת הַמִּסְתַּפְּקוֹת מַיִם מִמַּעְיָן אֶחָד, וְנִתְקַלְקֵל הַמַּעְיָין – כּוּלָּם מְתַקְּנוֹת עִם הָעֶלְיוֹנָה. נִמְצֵאת הַתַּחְתּוֹנָה מְתַקֶּנֶת עִם כּוּלָּן וּמְתַקֶּנֶת לְעַצְמָהּ. וְכֵן חָמֵשׁ חֲצֵרוֹת שֶׁהָיוּ מְקַלְּחוֹת מַיִם לְבִיב אֶחָד, וְנִתְקַלְקֵל הַבִּיב – כּוּלָּן מְתַקְּנוֹת עִם הַתַּחְתּוֹנָה, נִמְצֵאת הָעֶלְיוֹנָה מְתַקֶּנֶת עִם כּוּלָּן וּמְתַקֶּנֶת לְעַצְמָהּ.
La Guemará comenta: Esto también se enseña en una baraita: Si hubiera cinco jardines que obtienen sus necesidades de agua de un solo manantial, y el manantial se dañara, todos deben ayudar a repararlo con el dueño del jardín superior, cerca de cuyo jardín ocurrió el daño. Como resultado de esta decisión, el dueño del jardín inferior lo repara con todos ellos en el caso anterior, y lo repara por sí mismo si el daño ocurrió en la zona inferior. Y de manera similar, si hubiera cinco patios que desaguaban agua en una sola alcantarilla y la alcantarilla se dañara, todos deben ayudar a repararla con el dueño del patio inferior, cerca de cuyo patio ocurrió el daño. El resultado es que el dueño del patio superior repara la alcantarilla con todos ellos y la repara por sí mismo si el daño afectó solo a su patio. Esto concuerda con la decisión de Rav Yehuda.
אָמַר שְׁמוּאֵל: הַאי מַאן דְּאַחְזֵיק בְּרַקְתָּא דְנַהְרָא – חֲצִיפָא הָוֵי, סַלּוֹקֵי לָא מְסַלְּקִינַן לֵיהּ. וְהָאִידָּנָא דְּקָא כָּתְבִי פָּרְסָאֵי: קְנֵי לָךְ עַד מְלֵי צַוְּארֵי סוּסְיָא מַיָּא – סַלּוֹקֵי נָמֵי מְסַלְּקִינַן לֵיהּ.
Shmuel dice: Quien toma posesión de un espacio abierto dejado a lo largo de la ribera de un río con el propósito de carga y descarga, para arar y plantar allí durante el tiempo en que está temporalmente sin uso, es insolente. En cuanto a removerlo, no lo removemos, ya que esta porción de tierra se considera sin dueño. Y hoy en día, cuando los persas escriben a quien adquiere tierra junto a un río: Adquiere para ti el campo hasta la parte del propio río donde el agua llega al cuello de un caballo, incluso lo removemos de la parcela, pues pertenece al dueño del campo.
אָמַר רַב יְהוּדָה אָמַר רַב: הַאי מַאן דְּאַחְזֵיק בֵּינֵי אַחֵי וּבֵינֵי שׁוּתָּפֵי, חֲצִיפָא הָוֵי. סַלּוֹקֵי לָא מְסַלְּקִינַן לֵיהּ. וְרַב נַחְמָן אָמַר: נָמֵי מְסַלְּקִינַן. וְאִי מִשּׁוּם דִּינָא דְּבַר מִצְרָא – לָא מְסַלְּקִינַן לֵיהּ.
Rav Yehuda dice que Rav dice: Quien toma posesión de una tierra ubicada entre la tierra de hermanos o entre la tierra de socios y les causa molestias es insolente. En cuanto a removerlo, no lo removemos, ya que no tienen un reclamo real contra él. Y Rav Naḥman dijo: Incluso lo removemos, pues uno no debe hacer nada que perjudique a otro. Y si la queja contra él se debe a la halakha de aquel cuyo campo colinda con el campo de su vecino, ya que ellos poseían campos colindantes con este, no lo removemos.
נְהַרְדָּעֵי אָמְרִי: אֲפִילּוּ מִשּׁוּם דִּינָא דְּבַר מִצְרָא – מְסַלְּקִינַן לֵיהּ, מִשּׁוּם שֶׁנֶּאֱמַר: ״וְעָשִׂיתָ הַיָּשָׁר וְהַטּוֹב בְּעֵינֵי ה׳״.
Los Sabios de Neharde’a dicen: Incluso si su reclamación se debía a la halakha de alguien cuyo campo limita con el campo de su vecino, nosotros aun así lo removemos, como está dicho: “Y harás lo recto y lo bueno ante los ojos del Señor” (Deuteronomio 6:18). Uno no debe realizar una acción que no sea recta y buena, incluso si legalmente tiene derecho a hacerlo.
אֲתָא אִימְּלִיךְ בֵּיהּ, אֲמַר לֵיהּ: אֵיזִיל אֶיזְבּוֹן? וַאֲמַר לֵיהּ: זִיל זְבוֹן. צְרִיךְ לְמִיקְנֵא מִינֵּיהּ, אוֹ לָא? רָבִינָא אָמַר: לָא צְרִיךְ לְמִיקְנֵא מִינֵּיהּ, נְהַרְדָּעֵי אָמְרִי: צְרִיךְ לְמִיקְנֵא מִינֵּיהּ. וְהִלְכְתָא: צְרִיךְ לְמִיקְנֵא מִינֵּיהּ.
Teniendo en cuenta las halakhot anteriores, la Guemará pregunta: Si el extraño vino a consultar con uno de los dueños de los campos, y le dijo: ¿Debo ir y adquirir el campo, y este le dijo: ve y adquiérelo, pues no presentaré objeción, es necesario realizar con él un acto de adquisición para consolidar el acuerdo? ¿O, quizás, su mera promesa es suficiente y no es necesario? Ravina dijo: No es necesario realizar con él un acto de adquisición, mientras que los Sabios de Neharde’a dicen: Es necesario realizar con él un acto de adquisición. La Guemará concluye: Y la halakha es que es necesario realizar con él un acto de adquisición.
הַשְׁתָּא דְּאָמְרַתְּ צְרִיךְ לְמִיקְנֵא מִינֵּיהּ, אִי לָא קְנוֹ מִינֵּיהּ – אִיַּיקּוּר וְזוּל בִּרְשׁוּתֵיהּ.
La Guemará añade: Ahora que has dicho que es necesario realizar un acto de adquisición con el vecino para el derecho de comprar el campo, si él no realizó un acto de adquisición con él y compró el campo, y el campo aumentó o disminuyó de valor, la fluctuación del precio ocurre en el dominio del propietario del campo colindante. La compra del comprador se considera una compra en nombre del vecino, quien luego reembolsa al comprador.
זְבַן בִּמְאָה וְשָׁוֵי מָאתַן, (חָזֵינָא) [חָזֵינַן]: אִי לְכוּלֵּי עָלְמָא קָא מוֹזֵילא וּמְזַבֵּין – יָהֵיב לֵיהּ מְאָה וְשָׁקֵיל לֵיהּ. וְאִי לָא – יָהֵיב לֵיהּ מָאתַן וְשָׁקֵיל לֵיהּ.
En consecuencia, si este comprador lo compró por cien dinares y el campo valía doscientos dinares, para determinar cuánto dinero debe darle el vecino, determinamos por qué el propietario vendió el campo al comprador a este precio: Si se lo vende a todos a ese precio bajo, el vecino da al comprador cien dinares y lo toma, ya que el vecino podría haberlo comprado él mismo por esa suma. Pero si el propietario no se lo vende a todos a este precio y a este comprador se le dio un descuento, el vecino da al comprador doscientos dinares, el valor de mercado del campo, y lo toma.
זְבַן בְּמָאתַן וְשָׁוְיָא מְאָה, סְבוּר מִינָּה, מָצֵי אָמַר לֵיהּ: לְתַקּוֹנֵי שַׁדַּרְתָּיךָ וְלָא לְעַוּוֹתֵי. אֲמַר לֵיהּ מָר קַשִּׁישָׁא בְּרֵיהּ דְּרַב חִסְדָּא לְרַב אָשֵׁי: הָכִי אָמְרִי נְהַרְדָּעֵי מִשּׁוּם דְּרַב נַחְמָן: אֵין אוֹנָאָה לְקַרְקָעוֹת.
En el caso contrario, si él la compró por doscientos dinares y el campo valía cien dinares, los Sabios entendieron que el vecino puede decirle al comprador: Te envié a actuar en mi beneficio, pero no a actuar en mi perjuicio. Dado que el campo no permanecerá en tu posesión, eres efectivamente mi agente, y no estoy dispuesto a pagar más que su valor de mercado debido a tu error. Mar el Anciano, hijo de Rav Ḥisda, dijo a Rav Ashi: Esto es lo que los Sabios de Neharde’a dicen en nombre de Rav Naḥman: No hay explotación con respecto a los bienes inmuebles, ya que la tierra no tiene un valor fijo, y por lo tanto no puede decirse que el comprador pagó de más, y se le da cualquier suma que haya gastado.
זַבֵּין לֵיהּ גְּרִיוָא דְּאַרְעָא בְּמִיצְעָא נִכְסֵיהּ, חָזֵינַן אִי עִידִּית הִיא, אִי זִיבּוּרִית הִיא – זְבִינֵיהּ זְבִינֵי.
La Guemará analiza un caso relacionado: Si alguien vendió a otro un beit se’a de tierra en medio de su propiedad, de modo que el comprador queda rodeado por todos lados por los campos del vendedor, vemos qué tipo de tierra es: Ya sea que la tierra sea de calidad superior o que sea de calidad inferior, su venta es una venta válida, ya que es una porción de tierra distintiva. En ese caso, los vecinos del vendedor no pueden objetar, ya que sus campos no lindan realmente con esta parcela.

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