מַאי? זֶרַע אַחֵר, מַאי? חִיטֵּי לְגַבֵּי (שְׂעוֹרִים) [שְׂעָרֵי] כְּזֶרַע אַחֵר דָּמֵי, אוֹ לָא? כָּל הָעוֹלָם כּוּלּוֹ בְּשִׁדָּפוֹן, וְשֶׁלּוֹ בְּיֵרָקוֹן, אִי נָמֵי: כָּל הָעוֹלָם כּוּלּוֹ בְּיֵרָקוֹן, וְשֶׁלּוֹ בְּשִׁדָּפוֹן, מַאי? תֵּיקוּ.
cuál es la halakha? Si los campos circundantes fueron sembrados con un tipo diferente de semilla, cuál es la halakha? Asimismo, ¿se considera el trigo, en relación con la cebada, como un tipo diferente de semilla o no? Además, si todo el mundo, es decir, todos los campos circundantes, fue azotado por tizón, y el suyo fue afectado por mildiu; o alternativamente, si los campos de todo el mundo fueron afectados por mildiu, y el suyo fue azotado por tizón, cuál es la halakha? La Guemará responde: No se encuentra resolución para ninguno de estos dilemas, y los dilemas quedarán sin resolver.
אֲמַר לֵיהּ: זִרְעַהּ חִיטֵּי, וַאֲזַל הוּא וְזַרְעַהּ שְׂעָרֵי, וְאִשְׁתְּדוּף רוּבָּא דְבָאגָא, וְאִשְׁתְּדוּף נָמֵי הָנָךְ שְׂעָרֵי דִּילֵיהּ, מַאי? מִי אָמְרִינַן דְּאָמַר לֵיהּ: אִילּוּ זְרַעְתַּהּ חִיטֵּי הֲוָה נָמֵי מִשְׁתַּדְפָא, אוֹ דִלְמָא מָצֵי אֲמַר לֵיהּ: אִילּוּ זְרַעְתַּהּ חִיטֵּי הֲוָה מִקַּיַּים בִּי ״וְתִגְזַר אֹמֶר וְיָקׇם לָךְ״?
La Guemará plantea otra pregunta: Si el propietario le dijo al aparcero: Siembra el campo con trigo, y él fue y lo sembró con cebada, y la mayor parte del valle fue azotada por el viento, y estos campos de cebada suyos también fueron azotados por el viento, ¿cuál es la halakha? ¿Decimos que el aparcero puede decirle: Incluso si lo hubiera sembrado con trigo, igualmente habría sido azotado por el viento, ya que todos los campos circundantes sufrieron el mismo destino, o quizá el propietario puede decirle: Si lo hubieras sembrado con trigo, se habría cumplido para mí el siguiente versículo: “Decretarás una cosa y te será establecida, y la luz brillará sobre tus caminos” (Job 22:28), ya que podrías haber merecido mayor éxito al seguir mis deseos.
מִסְתַּבְּרָא דְּאָמַר לֵיהּ: אִי זְרַעְתַּהּ חִיטֵּי הֲוָה מִקַּיַּים בִּי ״וְתִגְזַר אֹמֶר וְיָקׇם לָךְ וְעַל דְּרָכֶיךָ נָגַהּ אוֹר״.
La Guemará responde: Tiene sentido que el dueño pueda decirle: Si la hubieras sembrado con trigo, se habría cumplido para mí: “Determinarás una cosa, y te será establecida, y la luz brillará sobre tus caminos.”
נִשְׁתַּדְפוּ כׇּל שְׂדוֹתָיו שֶׁל מַחְכִּיר, וְאִשְׁתְּדוּף נָמֵי הָא בַּהֲדַיְיהוּ, וְלָא אִשְׁתְּדוּף רוּבָּא דְבָאגָא, מַאי? מִי אָמְרִינַן כֵּיוָן דְּלָא אִשְׁתְּדוּף רוּבָּא דְבָאגָא – לָא מְנַכֵּי לֵיהּ, אוֹ דִלְמָא כֵּיוָן דְּאִשְׁתְּדוּף כּוּלְּהוּ אַרְעָתֵיהּ, מָצֵי אֲמַר לֵיהּ: הַאי מִשּׁוּם לַתָּךְ דִּידָךְ הוּא, דְּהָא (מִשְׁתַּדְפוּ) [נִשְׁתַּדְפוּ] כָּל שְׂדוֹתֶיךָ.
La Guemará presenta otra pregunta: Si todos los campos del propietario de la tierra fueron azotados por el viento, y este también fue azotado por el viento con ellos, pero la mayoría del valle no fue azotada por el viento, cuál es la halakha? ¿Decimos que, puesto que la mayoría del valle no fue azotada por el viento, el arrendatario no deduce para el propietario la cantidad adeudada por su arrendamiento, ya que esto no es un desastre regional, o quizás se podría afirmar que, puesto que todas las tierras del propietario fueron azotadas por el viento, el arrendatario puede decirle al propietario: Esto ocurrió debido a tu mala fortuna, ya que todos tus campos fueron azotados por el viento?
מִסְתַּבְּרָא דְּאָמַר לֵיהּ: אִי מִשּׁוּם לַתַּאי דִּידִי – הֲוָה מִשְׁתַּיַּיר לִי פּוּרְתָּא, כְּדִכְתִיב: ״כִּי נִשְׁאַרְנוּ מְעַט מֵהַרְבֵּה״.
La Guemará responde: Es lógico que el propietario pueda decirle al inquilino: Si esto hubiera sido por mi mala fortuna, me habría quedado un poco, como está escrito: “Porque hemos quedado unos pocos de muchos” (Jeremías 42:2), lo que indica que incluso quien sufre desgracia no pierde todo lo que tiene.
נִשְׁתַּדְפוּ כׇּל שְׂדוֹתָיו שֶׁל חוֹכֵר וְאִשְׁתְּדוּף רוּבָּא דְבָאגָא, וְאִשְׁתְּדוּף נָמֵי הָא בַּהֲדַיְיהוּ, מַאי? מִי אָמְרִינַן כֵּיוָן דְּאִשְׁתְּדוּף רוּבָּא דְבָאגָא מְנַכֵּי לֵיהּ, אוֹ דִלְמָא כֵּיוָן דְּאִשְׁתְּדוּף כּוּלְּהוּ אַרְעָתֵיהּ, מָצֵי אֲמַר לֵיהּ: מִשּׁוּם לַתָּךְ דִּידָךְ הוּא, דְּהָא (מִשְׁתַּדְפוּ) [נִשְׁתַּדְפוּ] כָּל שְׂדוֹתֶיךָ. מִסְתַּבְּרָא דְּאָמַר לֵיהּ: מִשּׁוּם לַתָּאךְ הוּא.
La Guemará analiza un caso similar: Si todos los campos del arrendatario aparcero fueron arrasados por el viento y la mayor parte del valle fue arrasada por el viento, y este campo también fue arrasado por el viento junto con ellos, ¿cuál es la halakha? ¿Decimos que, puesto que la mayor parte del valle fue arrasada por el viento, el arrendatario aparcero deduce para el propietario la cantidad adeudada por su arrendamiento y no paga, o quizá, puesto que todas las tierras del arrendatario fueron arrasadas por el viento, el propietario puede decir al arrendatario: El daño se debe a tu mala fortuna, ya que todos tus campos fueron arrasados por el viento. La Guemará responde: Tiene sentido que el propietario pueda decirle: Ocurrió debido a tu mala fortuna.
אַמַּאי? הָכָא נָמֵי נֵימָא לֵיהּ: אִי מִשּׁוּם לַתַּאי דִּידִי הוּא – הֲוָה מִשְׁ[תַּ]יַּיר לִי פּוּרְתָּא, דַּהֲוָה מִקַּיַּים בִּי ״כִּי נִשְׁאַרְנוּ מְעַט מֵהַרְבֵּה״. מִשּׁוּם דַּאֲמַר לֵיהּ: אִי הֲוָה חֲזֵית לְאִישְׁתַּיּוֹרֵי לָךְ מִידֵּי – הֲוָה מִשְׁתַּיַּיר לָךְ מִדְּנַפְשָׁךְ.
La Guemará pregunta: ¿Por qué habría de ser así? También aquí, digámosle al propietario: Si fue debido a mi mala fortuna, me habría quedado un poco, como se habría cumplido para mí el siguiente versículo: “Porque hemos quedado sólo unos pocos de entre muchos.” La Guemará responde: Este no es un argumento válido porque el propietario puede decirle al arrendatario: Si hubieras sido digno de que se te dejara algo, eso habría quedado de tu propia tierra privada, y no del campo por cuyo cultivo pagaste.
מֵיתִיבִי: הָיְתָה שְׁנַת שִׁדָּפוֹן וְיֵרָקוֹן, אוֹ שְׁבִיעִית, אוֹ שֶׁהָיוּ שָׁנִים כִּשְׁנֵי אֵלִיָּהוּ – אֵינוֹ עוֹלֶה לוֹ מִן הַמִּנְיָן.
La Guemará plantea una objeción de una mishná a la decisión de que, si hay un desastre regional, el cultivador deduce de la producción que debe como parte de su arrendamiento. La halakha es que, si alguien vende su campo en la Tierra de Israel en una época en que las halakhot del Año del Jubileo están en vigor, no tiene derecho a volver a comprarlo del comprador hasta que hayan pasado dos años. La mishná enseña (Arakhin 29b): Si fue un año de cultivos abrasados por el viento o tizón o fue el año sabático, o si esos años fueron como los años de Elías en los que no cayó lluvia (véase I Reyes 17:1, 18:1–2), no cuentan como parte de su cómputo de años antes de que pueda recomprar su tierra.
קָתָנֵי: שִׁדָּפוֹן וְיֵרָקוֹן דּוּמְיָא דְּשָׁנִים כִּשְׁנֵי אֵלִיָּהוּ, מָה שְׁנֵי אֵלִיָּהוּ – דְּלָא הֲוַי תְּבוּאָה כְּלָל, אַף הָכָא נָמֵי – דְּלָא הֲוַי תְּבוּאָה כְּלָל. אֲבָל דְּאִיכָּא תְּבוּאָה – סָלְקָא לֵיהּ, וְלָא קָאָמְרִינַן מַכַּת מְדִינָה הִיא!
La Guemará analiza la mishná: Este tanna enseña que los casos de vientos abrasadores y tizón son similares al caso en que los años fueron como los años de Elías. Así como los años de Elías se refieren a un tiempo en que no hubo absolutamente nada de producción, así también aquí, los vientos abrasadores y el tizón se refieren a casos en que no hubo absolutamente nada de producción. Pero, por inferencia, se puede aprender que si hubo algo de producción, ello cuenta para su cómputo de años antes de que pueda recomprar su tierra, y no decimos que es un desastre regional.
אָמַר רַב נַחְמָן בַּר יִצְחָק: שָׁאנֵי הָתָם, דְּאָמַר קְרָא: ״בְּמִסְפַּר שְׁנֵי תְבוּאֹת יִמְכׇּר לָךְ״, שָׁנִים שֶׁיֵּשׁ בָּהֶן תְּבוּאָה בָּעוֹלָם.
La Guemará responde: Rav Naḥman bar Yitzḥak dijo: Allí, el caso con respecto al campo vendido es diferente, pues el versículo dice con respecto a la venta y el arrendamiento de campos: “Según el número de los años de las cosechas te lo venderá” (Levítico 25:15), lo cual se refiere a años en los que hay producción cosechada en el mundo.
אֲמַר לֵיהּ רַב אָשֵׁי לְרַב כָּהֲנָא: אֶלָּא מֵעַתָּה שְׁבִיעִית תַּעֲלֶה לוֹ מִן הַמִּנְיָן, דְּהָא אִיכָּא תְּבוּאָה בְּחוּצָה לָאָרֶץ! אֲמַר לֵיהּ: שְׁבִיעִית אַפְקַעְתָּא דְמַלְכָּא הִיא.
Rav Ashi le dijo a Rav Kahana: Si es así, el año sabático debería contar para él como parte de su cómputo de años, ya que al menos hay producción fuera de Eretz Israel. Rav Kahana le dijo: El año sabático es una anulación del Rey, es decir, de Dios. Por lo tanto, no debe incluirse en el número de años antes de que la tierra sea recomprada.
אֲמַר לֵיהּ מָר זוּטְרָא בְּרֵיהּ דְּרַב מָרִי לְרָבִינָא: אֶלָּא מֵעַתָּה, שְׁבִיעִית לֹא תַּעֲלֶה לוֹ מִן הַגֵּירוּעַ! אַלְּמָה תְּנַן: נוֹתֵן סֶלַע וּפוּנְדְּיוֹן לְשָׁנָה! אֲמַר לֵיהּ: שָׁאנֵי הָתָם דְּחַזְיָא לְמִישְׁטַחא בַּהּ פֵּירֵי.
Mar Zutra, hijo de Rav Mari, dijo a Ravina: Si es así, que el Año Sabático se desestima por completo, entonces en el caso de alguien que consagra su campo y quiere redimirlo, el Año Sabático no debería contársele para la deducción del precio del campo cuando es redimido. ¿Por qué aprendimos en una mishná (Arakhin 25a) que quien consagró su campo da un sela y un pundeyon, moneda que vale 16 perutot, al tesoro del Templo por cada año restante hasta el Año del Jubileo, incluido el Año Sabático, de acuerdo con el pago prescrito por la Torah (véase Levítico 27:16–19)? La cantidad que debe pagarse por año, que es cincuenta shekels divididos entre los años restantes hasta el Año del Jubileo, no debería tomar en cuenta los próximos Años Sabáticos. Ravina le dijo: Allí es diferente, pues es apto para extender productos agrícolas sobre él. Aunque no se puede plantar el campo durante el Año Sabático, puede usarse para otros fines.
אָמַר שְׁמוּאֵל: לֹא שָׁנוּ, אֶלָּא שֶׁזְּרָעָהּ וְצִמְּחָה וַאֲכָלָהּ חָגָב. אֲבָל לֹא זְרָעָהּ כְּלָל – לָא, דְּאָמַר לֵיהּ: אִילּוּ זְרַעְתַּהּ הֲוָה מִקַּיַּים בִּי ״לֹא יֵבֹשׁוּ בְּעֵת רָעָה וּבִימֵי רְעָבוֹן יִשְׂבָּעוּ״.
Shmuel dijo: Enseñaron la halakha de que, si hay un desastre regional, el cultivador deduce del producto que debe como parte de su arrendamiento solo si el arrendatario sembró el campo y este brotó y luego las langostas lo consumieron, o si lo sembró con una semilla diferente, pero si no lo sembró en absoluto, el arrendatario no tiene derecho a deducir de la cantidad que debe incluso si hubo un desastre regional. Esto es así porque el propietario puede decirle: Si lo hubieras sembrado, quizá mi mérito habría evitado que el campo fuera afectado por la epidemia, y el siguiente versículo se habría cumplido para mí: “No serán avergonzados en tiempo de mal, y en los días de hambre serán saciados” (Salmos 37:19).
מֵתִיב רַב שֵׁשֶׁת: רוֹעֶה שֶׁהָיָה רוֹעֶה וְהִנִּיחַ עֶדְרוֹ וּבָא לָעִיר, וּבָא זְאֵב וְטָרַף, וּבָא אֲרִי וְדָרַס – אֵין אוֹמְרִים: אִילּוּ הָיָה שָׁם הָיָה מַצִּיל, אֶלָּא אוֹמְדִין אוֹתוֹ אִם יָכוֹל לְהַצִּיל – חַיָּיב, וְאִם לָאו – פָּטוּר. וְאַמַּאי? נֵימָא לֵיהּ: אִי הֲוֵית הָתָם הֲוָה מִקַּיַּים בִּי ״גַּם אֶת הָאֲרִי גַּם הַדּוֹב הִכָּה עַבְדֶּךָ״!
Rav Sheshet plantea una objeción a partir de una baraita: En el caso de un pastor que estaba pastoreando los animales de otros, y dejó su rebaño y fue a la ciudad, y mientras tanto vino un lobo y despedazó a un animal, o vino un león y pisoteó a uno del rebaño, no decimos de manera definitiva que si él hubiera estado allí los habría rescatado y por lo tanto es responsable debido a su ausencia. Más bien, el tribunal evalúa con respecto a él: Si podía haber rescatado a su animal ahuyentando a una bestia de ese tipo, es responsable, ya que su partida del lugar fue ciertamente un factor que contribuyó al daño. Si no, está exento de responsabilidad. Según la opinión de Shmuel, ¿por qué el pastor está exento de responsabilidad? Que el dueño le diga: Si hubieras estado allí, se habría cumplido para mí el siguiente versículo: “Tu siervo hirió tanto al león como al oso” (I Samuel 17:36).
מִשּׁוּם דַּאֲמַר לֵיהּ: אִי הֲוֵית חֲזֵית לְאִיתְרְחוֹשֵׁי לָךְ נִיסָּא, הֲוָה (אִיתְרְחִישׁ) [מִיתְרְחִישׁ] לָךְ נִיסָּא כְּרַבִּי חֲנִינָא בֶּן דּוֹסָא דְּמֵתְיָין עִיזֵּי דּוּבֵּי בְּקַרְנַיְיהוּ. וְנֵימָא לֵיהּ: נְהִי דִּלְנִיסָּא רַבָּה לָא הֲוָה חֲזֵינָא – לְנִיסָּא זוּטָא
La Guemará responde: Esto es porque el pastor podría decirle al dueño: Si fueras digno de que te ocurriera un milagro, un milagro ciertamente te habría ocurrido, tal como le ocurrió a Rabí Ḥanina ben Dosa, cuando sus cabras trajeron osos ensartados en sus cuernos sin ninguna ayuda por parte de un pastor (véase Ta’anit 25a). La Guemará pregunta: Y que el dueño le diga: Concedido que yo no era digno de un gran milagro, pero de un pequeño milagro