וְאִי מֵחֲמַת תַּרְעָא זִיל – לָא מְנַכֵּינַן לֵיהּ.
Y si el producto bajó de precio debido al valor del mercado, la deuda no se le reduce.
וְהָא קָא שָׁבַח לְעִנְיַן נְסָכָא! אֶלָּא כִּי הָא דְּרַב פָּפָּא וְרַב הוּנָא בְּרֵיהּ דְּרַב יְהוֹשֻׁעַ עָבְדִי עוֹבָדָא בְּזוּזֵי דַּאֲגַרְדְּמִיס טַיָּיעָא, עַד עֲשָׂרָה בִּתְמָנְיָא.
La Guemará objeta: Pero el valor de la moneda ha sido incrementado con el propósito de fundirla en una barra de metal. Dado que esta moneda ahora contiene una mayor cantidad de metal, si se fundiera valdría más que una moneda anterior del mismo tipo, por lo que debería considerarse interés. Más bien, en este caso se debe actuar de acuerdo con la manera en que Rav Pappa y Rav Huna, hijo de Rav Yehoshua, actuaron cuando realizaron una acción con los dinares de Agardamis, el mercader árabe [tayya’a]: Consideraron hasta diez monedas antiguas como equivalentes a ocho monedas nuevas. Dado que diez monedas antiguas equivalían en valor a ocho monedas nuevas, pagaron ocho monedas nuevas a cambio de diez antiguas.
אָמַר רַבָּה: הַזּוֹרֵק מַטְבֵּעַ שֶׁל חֲבֵירוֹ לַיָּם הַגָּדוֹל – פָּטוּר. מַאי טַעְמָא? אָמַר: הָא מַנַּח קַמָּךְ, אִי בָּעֵית שִׁקְלֵיהּ. וְהָנֵי מִילֵּי בִּצְלוּלִין – דְּקָא חָזֵי לֵיהּ, אֲבָל עֲכוּרִין – דְּלָא קָחָזֵי לֵיהּ, לָא. וְהָנֵי מִילֵּי דְּאַדְּיֵיהּ אַדּוֹיֵי, אֲבָל שַׁקְלֵיהּ בִּידֵיהּ – מִיגְזָל גַּזְלֵיהּ; הֲשָׁבָה בָּעֵי מֶיעְבַּד.
§ Rabba dice: Quien arroja la moneda de otro al Gran Mar está exento de responsabilidad. ¿Cuál es la razón de esto? Puede decir: La moneda está delante de ti; si quieres, tómala. La Guemará comenta: Y esta declaración se aplica solo si la moneda está en agua translúcida, donde el dueño de la moneda puede ver la moneda, pero en agua turbia, donde no puede ver la moneda, esto no se aplica, y quien la arrojó será responsable de compensar al propietario. Y esta declaración se aplica solo cuando hizo rodar la moneda al mar sin levantarla, pero si tomó la moneda con las manos y la arrojó al mar, la ha robado de su dueño, y el ladrón está obligado a cumplir la mitzvá de devolver la moneda a su propietario.
מֵתִיב רָבָא: אֵין מְחַלְּלִין עַל מָעוֹת שֶׁאֵינָן בִּרְשׁוּתוֹ. כֵּיצַד? הָיוּ לוֹ מָעוֹת בְּקַסְטְרָא אוֹ בְּהַר הַמֶּלֶךְ, אוֹ שֶׁנָּפַל כִּיסוֹ לַיָּם הַגָּדוֹל – אֵין מְחַלְּלִין! אָמַר רַבָּה: שָׁאנֵי לְעִנְיַן מַעֲשֵׂר, דְּבָעֵינַן מָצוּי בְּיָדְךָ; דְּרַחֲמָנָא אָמַר: ״וְצַרְתָּ הַכֶּסֶף בְּיָדְךָ״, וְלֵיכָּא.
Rava plantea una objeción a la afirmación de Rabba a partir de una baraita (Tosefta, Ma’aser Sheni 1:6): No se puede desacralizar el segundo diezmo transfiriendo su santidad a dinero que no está en su posesión. ¿Cómo es eso? Si tenía dinero en una fortaleza [kastera], o en la Montaña del Rey [Har HaMelekh], o si su bolsa cayó en el Gran Mar, no se puede desacralizar el segundo diezmo transfiriendo su santidad a ese dinero. Esto indica que el dinero que cayó en el Gran Mar se considera perdido. Rabba dijo: Esto no es difícil; es diferente con respecto al segundo diezmo, ya que es necesario que el dinero esté en la mano de quien desea desacralizar el diezmo, como el Misericordioso declara en la Torá: “Entonces lo convertirás en dinero, y atarás el dinero en tu mano, e irás al lugar que el Señor tu Dios elija” (Deuteronomio 14:25), y si está en el Gran Mar, no está en su mano, pero, sin embargo, no se considera perdido.
וְאָמַר רַבָּה: הַשָּׁף מַטְבֵּעַ שֶׁל חֲבֵירוֹ – פָּטוּר. מַאי טַעְמָא? דְּהָא לָא עֲבַד וְלָא מִידֵּי. וְהָנֵי מִילֵּי דְּמַחְיֵיהּ בְּקוּרְנָסָא וְטַרְשֵׁיהּ, אֲבָל שַׁיְיפֵהּ בְּשׁוֹפִינָא – חַסּוֹרֵי חַסְּרֵיהּ.
Y Rabba también dice: Quien borra la imagen de la moneda de otro está exento de pagar daños, aunque hizo que la moneda perdiera valor. ¿Cuál es la razón de esto? Como no hizo nada, la moneda permanece del mismo tamaño que antes. La Guemará comenta: Y esta declaración se aplica solo en un caso en que la golpeó con un martillo [kurnesa] y la aplanó; pero si la limó con una lima [shofina], debe pagar el monto de la reducción de valor, ya que hizo que disminuyera de tamaño.
מֵתִיב רָבָא: הִכָּהוּ עַל עֵינוֹ וְסִמְּאָהּ, עַל אׇזְנוֹ (וְחֵרְשׁוֹ) [וְחֵרְשָׁהּ] – עֶבֶד יוֹצֵא בָּהֶן לְחֵירוּת. כְּנֶגֶד עֵינוֹ וְאֵינוֹ רוֹאֶה, כְּנֶגֶד אׇזְנוֹ וְאֵינוֹ שׁוֹמֵע –ַ אֵין עֶבֶד יוֹצֵא בָּהֶן לְחֵירוּת.
Rava plantea una objeción a la declaración de Rabba a partir de una baraita (Tosefta 9:26): Si un amo golpeó a su esclavo en el ojo y lo dejó ciego, o en la oreja y lo dejó sordo, el esclavo queda emancipado por medio de estas lesiones. Si golpeó al esclavo cerca del ojo y como resultado no ve, o cerca de la oreja y no oye, el esclavo no queda emancipado por medio de estas lesiones. La primera cláusula indica que uno es responsable por el daño causado incluso si no es un daño visible.
רַבָּה לְטַעְמֵיהּ, דְּאָמַר רַבָּה: חֵרְשׁוֹ לְאָבִיו – נֶהֱרָג; שֶׁאִי אֶפְשָׁר לַחֲרִישָׁה בְּלֹא חַבּוּרָה, דְּטִפְּתָא דִּדְמָא נְפַלַת לֵיהּ בְּאוּנֵּיהּ.
La Guemará responde: Rabba concuerda con su línea habitual de razonamiento, pues Rabba dice: Quien deja sordo a su padre es condenado a muerte, aunque no se vea ningún moretón, porque es imposible que la sordera ocurra sin un moretón, ya que es seguro que una gota de sangre cayó en su oído a causa del golpe, aunque no sea visible desde afuera. Golpear a alguien en el oído de una manera que cause sordera produce un cambio físico significativo, mientras que golpear una moneda con un martillo no reduce el tamaño real de la moneda.
וְאָמַר רַבָּה: הַצּוֹרֵם אוֹזֶן פָּרָתוֹ שֶׁל חֲבֵירוֹ – פָּטוּר. מַאי טַעְמָא? פָּרָה כִּדְקָיְימָא קָיְימָא, דְּלָא עֲבַד וְלָא מִידֵּי; וְכוּלְּהוּ שְׁווֹרִים לָאו לְגַבֵּי מִזְבֵּחַ קָיְימִי.
Y Rabba también dice: Quien hiende la oreja de la vaca de otro está exento de pagar daños, aunque esta vaca ya no sea apta para ser sacrificada como ofrenda debido a la lesión. ¿Cuál es la razón de esto? Así como la vaca estaba disponible para muchos usos hasta ahora, así también sigue estando disponible para esos usos ahora, ya que quien le hendió la oreja no hizo nada para dañar la vaca de manera sustancial. Y, en cuanto al hecho de que quedó descalificada para ser sacrificada como ofrenda, no todos los bueyes están cerca del altar, es decir, de todos modos la mayoría de los animales no son sacrificados como ofrendas, por lo tanto esto no se considera una pérdida.
מֵתִיב רָבָא: הָעוֹשֶׂה מְלָאכָה בְּמֵי חַטָּאת וּבְפָרַת חַטָּאת – פָּטוּר מִדִּינֵי אָדָם, וְחַיָּיב בְּדִינֵי שָׁמַיִם. מְלָאכָה הוּא דְּלָא מִינְּכַר הֶיזֵּיקַהּ; אֲבָל צוֹרֵם – דְּמִינְּכַר הֶיזֵּיקַהּ, הָכִי נָמֵי דִּמְחַיֵּיב בְּדִינֵי אָדָם!
Rava plantea una objeción a partir de una baraita: Quien realiza una tarea con el agua de purificación, es decir, el agua que se mezcla con las cenizas de la vaca roja y se rocía sobre quien se ha vuelto impuro como parte del ritual de purificación, o con la vaca roja de purificación, cuyas cenizas se mezclan con agua de manantial y se rocían sobre aquellos que han contraído impureza transmitida por un cadáver en el tercer y séptimo días de su impureza, está exento según las leyes humanas, ya que no ha causado ningún daño perceptible, pero es responsable según las leyes del Cielo. De aquí puede inferirse que uno está exento de responsabilidad según las leyes humanas solo si realizó una tarea con esos elementos, ya que el daño que causó no es evidente, pero en el caso de quien hiende la oreja, donde el daño es evidente, es efectivamente responsable según las leyes humanas.
אָמְרִי: הוּא הַדִּין דַּאֲפִילּוּ צוֹרֵם פָּטוּר, וְהָא קָא מַשְׁמַע לַן – דַּאֲפִילּוּ מְלָאכָה דְּלָא מִינְּכַר הֶיזֵּיקַהּ, חַיָּיב בְּדִינֵי שָׁמַיִם.
Los Sabios dicen en respuesta: Lo mismo es cierto: incluso quien hiende la oreja está exento según las leyes humanas, y la baraita que especificó casos en los que el daño no es evidente nos enseña esto: Que incluso quien realiza una tarea con el agua de purificación o la vaca roja, cuando el daño no es evidente, es responsable según las leyes del Cielo.
וְאָמַר רַבָּה: הַשּׂוֹרֵף שְׁטָרוֹ שֶׁל חֲבֵירוֹ – פָּטוּר. דַּאֲמַר לֵיהּ: נְיָירָא קְלַאי מִינָּךְ. מַתְקֵיף לַהּ רָמֵי בַּר חָמָא: הֵיכִי דָּמֵי?
Y Rabba también dice: Quien quema el pagaré de otro está exento, pues quien lo quemó puede decirle: He quemado solo tu papel, y no se le considera responsable por el hecho de que el acreedor ya no podrá demostrar que había otorgado el préstamo. Rami bar Ḥama objeta a esto: ¿Cuáles son las circunstancias?