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וַאֲתָא אִיהוּ תַּיקֵּן חֲפִיפָה.
Y Esdras vino y añadió a la obligación mínima de la Torah. Él instituyó el requisito de peinar el cabello incluso cuando se sabe que no está enredado y no contiene ninguna sustancia repulsiva.
וְשֶׁיְּהוּ רוֹכְלִין מְחַזְּרִין בָּעֲיָירוֹת – מִשּׁוּם תַּכְשִׁיטֵי נָשִׁים, כְּדֵי שֶׁלֹּא יִתְגַּנּוּ עַל בַּעֲלֵיהֶם.
La Guemará analiza la siguiente de las ordenanzas de Ezra: Y que los vendedores ambulantes circulen por todas las ciudades. Esta Guemará explica que esto es porque los vendedores ambulantes suministran cosméticos para mujeres, y por lo tanto Ezra instituyó esta práctica para que las mujeres no se vuelvan poco atractivas para sus maridos.
וְתִיקֵּן טְבִילָה לְבַעֲלֵי קְרָיִין – דְּאוֹרָיְיתָא הוּא! דִּכְתִיב: ״וְאִישׁ כִּי תֵצֵא מִמֶּנּוּ שִׁכְבַת זָרַע, וְרָחַץ אֶת בְּשָׂרוֹ בַּמַּיִם״! דְּאוֹרָיְיתָא הוּא לִתְרוּמָה וְקָדָשִׁים; אֲתָא הוּא, תִּיקֵּן אֲפִילּוּ לְדִבְרֵי תוֹרָה.
La Guemará analiza la última de las diez ordenanzas: Y él instituyó el requisito de inmersión para quienes experimentaron una emisión seminal. La Guemará pregunta: Pero esto es requerido por la ley de la Torah, como está escrito: “Y si el flujo de semen sale de un hombre, entonces lavará toda su carne en agua” (Levítico 15:16). La Guemará responde: Por la ley de la Torah, la inmersión es requerida solo si uno desea participar de terumá o carne de sacrificio. Ezra vino y además instituyó que la inmersión es necesaria incluso para recitar o estudiar asuntos de Torah.
עֲשָׂרָה דְּבָרִים נֶאֶמְרוּ בִּירוּשָׁלַיִם: אֵין הַבַּיִת חָלוּט בָּהּ; וְאֵינָהּ מְבִיאָה עֶגְלָה עֲרוּפָה; וְאֵינָהּ נַעֲשֵׂית עִיר הַנִּדַּחַת;
§ La mishná enseña que no se pueden criar gallinas en Jerusalén. La Guemará cita una baraita que contiene una lista de otras halakhot que son exclusivas de Jerusalén. Diez asuntos fueron declarados con respecto a Jerusalén: Una casa situada en Jerusalén no se vuelve irredimible un año después de su venta. Quienes venden casas en otras ciudades amuralladas tienen derecho a recomprar su propiedad durante un año después de la transacción. Si no lo hacen, la casa se convierte en posesión permanente del comprador (véase Levítico 25:29–30). Esta halakha no se aplica a las casas en Jerusalén. Y sus Ancianos no traen una novilla de cerviz quebrada como se requiere cuando se encuentra una víctima de asesinato cerca de una ciudad y el asesino es desconocido (véase Deuteronomio 21:1–9); y no puede convertirse en una ciudad idólatra (véase Deuteronomio 13:13–19).
וְאֵינָהּ מִטַּמְּאָה בִּנְגָעִים; וְאֵין מוֹצִיאִין בָּהּ זִיזִין וּגְזוּזְטְרָאוֹת; וְאֵין עוֹשִׂין בָּהּ אַשְׁפַּתּוֹת; וְאֵין עוֹשִׂין בָּהּ כִּבְשׁוֹנוֹת; וְאֵין עוֹשִׂין בָּהּ גַּנּוֹת וּפַרְדֵּסוֹת – חוּץ מִגַּנּוֹת וְורָדִין שֶׁהָיוּ מִימוֹת נְבִיאִים הָרִאשׁוֹנִים; וְאֵין מְגַדְּלִים בָּהּ תַּרְנְגוֹלִין; וְאֵין מְלִינִין בָּהּ אֶת הַמֵּת.
La baraita continúa su lista: Y una casa en Jerusalén no puede volverse ritualmente impura con la impureza de llagas de lepra; y no se pueden construir salientes o balcones [gezuztraot] desde las casas que están en ella; y no se pueden establecer basureros en Jerusalén; y no se pueden construir hornos en ella; y no se pueden plantar jardines y huertos [pardesot] en ella, excepto los jardines de rosas que estaban allí ya desde los tiempos de los primeros profetas; y no se pueden criar gallinas en ella; y finalmente, no se puede dejar un cadáver durante la noche en Jerusalén.
אֵין הַבַּיִת חָלוּט בָּהּ – דִּכְתִיב: ״וְקָם הַבַּיִת אֲשֶׁר לוֹ חוֹמָה לַצְּמִתֻת לַקֹּנֶה אֹתוֹ לְדֹרֹתָיו״, וְקָסָבַר לֹא נִתְחַלְּקָה יְרוּשָׁלַיִם לִשְׁבָטִים.
La Guemará analiza estas diez halakhot relativas a Jerusalén, una por una: Una casa situada en ella no se vuelve irredimible un año después de su venta. La razón es que está escrito: “Y si no fuere redimida dentro del plazo de un año completo, entonces la casa que esté en la ciudad amurallada quedará asegurada en perpetuidad para quien la compró, por todas sus generaciones” (Levítico 25:30). Y el tanna que enseñó esta baraitasostiene que Jerusalén no fue repartida entre ninguna de las tribus de Israel; más bien, se considera propiedad común. Puesto que nadie tiene propiedad ancestral sobre ninguna casa en Jerusalén, sus casas no pueden venderse permanentemente.
וְאֵינָהּ מְבִיאָה עֶגְלָה עֲרוּפָה – דִּכְתִיב: ״כִּי יִמָּצֵא חָלָל בָּאֲדָמָה אֲשֶׁר ה׳ אֱלֹהֶיךָ נוֹתֵן לְךָ לְרִשְׁתָּהּ״, וִירוּשָׁלַיִם לֹא נִתְחַלְּקָה לִשְׁבָטִים.
La Guemará analiza la siguiente halakha: Y sus habitantes no traen una becerra desnucada. La razón es que está escrito: “Si fuere hallado alguien muerto en la tierra que el Señor tu Dios te da para poseerla” (Deuteronomio 21:1). Y, nuevamente, el tanna que enseñó esta baraita sostiene que Jerusalén no fue repartida a ninguna de las tribus de Israel. Por lo tanto, no está incluida en la descripción: “La tierra que el Señor tu Dios te da para poseerla”.
וְאֵינָהּ נַעֲשֵׂית עִיר הַנִּדַּחַת – דִּכְתִיב: ״עָרֶיךָ״, וִירוּשָׁלַיִם לֹא נִתְחַלְּקָה לִשְׁבָטִים.
La baraita afirma: Y no puede convertirse en una ciudad idólatra. La razón es que está escrito, en la introducción del pasaje que trata de la halakha de una ciudad idólatra: “Si oyeres decir acerca de una de tus ciudades, que el Señor tu Dios te da para habitar allí” (Deuteronomio 13:13). Y el tanna que enseñó esta baraita sostiene que Jerusalén no fue asignada a ninguna de las tribus de Israel. Por lo tanto, no está incluida en la descripción “una de tus ciudades, que el Señor tu Dios te da para habitar allí”.
וְאֵינָהּ מִטַּמְּאָה בִּנְגָעִים – דִּכְתִיב: ״וְנָתַתִּי נֶגַע צָרַעַת בְּבֵית אֶרֶץ אֲחֻזַּתְכֶם״, וִירוּשָׁלַיִם לֹא נִתְחַלְּקָה לִשְׁבָטִים.
La baraita enseña además: Y una casa en Jerusalén no se vuelve ritualmente impura con la impureza de las llagas de lepra. La razón es que está escrito: “Y pondré la plaga de lepra en una casa de la tierra de vuestra posesión” (Levítico 14:34). Y el tanna que enseñó esta baraita sostiene que Jerusalén no fue repartida a ninguna de las tribus de Israel. Por lo tanto, no está incluida en la descripción “una casa de la tierra de vuestra posesión”.
וְאֵין מוֹצִיאִין בָּהּ זִיזִין וּגְזוּזְטְרָאוֹת – מִפְּנֵי אֹהֶל הַטּוּמְאָה, וּמִשּׁוּם דְּלָא לִיתַּזְקוּ עוֹלֵי רְגָלִים.
La Guemará analiza la siguiente halakha: Y no se pueden construir salientes o balcones en casas que están en Jerusalén. La Guemará ofrece dos razones para esta prohibición. En primer lugar, es debido al peligro de contraer impureza ritual por estar en la misma tienda que un cadáver, es decir, bajo el mismo techo, en cuyo caso la impureza se extiende a todos los objetos bajo el techo. Si incluso una pequeña parte de un cadáver está bajo un balcón, todos los que pasan bajo ese balcón quedan impuros. Muchas personas vienen a Jerusalén para ofrecer sacrificios, y deben mantener un estado de pureza ritual. La otra razón es para que esos grandes grupos de peregrinos no resulten heridos al chocar con los salientes.
וְאֵין עוֹשִׂין בָּהּ אַשְׁפַּתּוֹת – מִשּׁוּם שְׁקָצִים.
La siguiente halajá relativa a Jerusalén es: Y no se pueden establecer basureros en ella. La Guemará explica que la razón es debido a las criaturas repugnantes que son atraídas a tales montones e imparten impureza ritual al morir.
וְאֵין עוֹשִׂין בָּהּ כִּבְשׁוֹנוֹת – מִשּׁוּם קוּטְרָא.
La baraita establece: Y no se pueden construir hornos en Jerusalén. La razón es debido al humo antiestético producido por los hornos. Los Sabios procuraron preservar la belleza de Jerusalén y del Templo.
וְאֵין עוֹשִׂין בָּהּ גַּנּוֹת וּפַרְדֵּסִין – מִשּׁוּם סִירְחָא.
La baraita enseña: Y no se pueden plantar jardines ni huertos en ella. Esto se debe al olor que emiten estos lugares, ya sea por las malas hierbas desechadas o por el fertilizante.
וְאֵין מְגַדְּלִין בָּהּ תַּרְנְגוֹלִין – מִשּׁוּם קֳדָשִׁים.
La siguiente halakha de la lista es: Y no se pueden criar gallinas en Jerusalén. La Guemará explica que esto es debido a la carne sacrificial que se consume en Jerusalén. Dado que las gallinas picotean en la basura, es probable que recojan objetos que transmiten impureza ritual y los pongan en contacto con la comida consagrada, que no puede comerse en estado de impureza.
וְאֵין מְלִינִין בָּהּ אֶת הַמֵּת – גְּמָרָא.
La Guemará analiza la última halakha: Y no se puede dejar un cadáver en él durante la noche. La Guemará señala que esta prohibición es una tradición; no se conoce explicación para ella.
אֵין מְגַדְּלִין חֲזִירִים בְּכׇל מָקוֹם. תָּנוּ רַבָּנַן: כְּשֶׁצָּרוּ בֵּית חַשְׁמוֹנַאי זֶה עַל זֶה, הָיָה הוּרְקָנוֹס מִבִּפְנִים וַאֲרִיסְטוֹבְּלוּס מִבַּחוּץ. וּבְכׇל יוֹם הָיוּ מְשַׁלְשְׁלִים לָהֶם בְּקוּפָּה דִּינָרִין, וְהָיוּ מַעֲלִים לָהֶם תְּמִידִים.
§ La mishná enseña que no se pueden criar cerdos en ningún lugar. Los Sabios enseñaron en una baraita el trasfondo de esta halakha: Cuando los miembros de la casa de los Hasmoneos de la monarquía estaban en guerra entre sí, Hircano, una de las partes de esta guerra, estaba dentro de la Jerusalén sitiada, mientras que su hermano Aristóbulo, el otro aspirante al trono, estaba afuera. Y cada día la gente de dentro bajaba dinero en una caja desde los muros del Templo, para comprar ovejas para sacrificar, y los del otro lado tomaban el dinero y les enviaban ovejas a ellos por encima del muro para las ofrendas diarias.
הָיָה שָׁם זָקֵן אֶחָד שֶׁהָיָה מַכִּיר בְּחׇכְמַת יְווֹנִית, אָמַר לָהֶם: כׇּל זְמַן שֶׁעוֹסְקִין בָּעֲבוֹדָה – אֵין נִמְסָרִים בְּיֶדְכֶם. לְמָחָר שִׁילְשְׁלוּ דִּינָרִין בְּקוּפָּה, וְהֶעֱלוּ לָהֶם חֲזִיר. כֵּיוָן שֶׁהִגִּיעַ לַחֲצִי הַחוֹמָה, נָעַץ צִפׇּרְנָיו בַּחוֹמָה, וְנִזְדַּעְזְעָה אֶרֶץ יִשְׂרָאֵל אַרְבַּע מֵאוֹת פַּרְסָה עַל אַרְבַּע מֵאוֹת פַּרְסָה.
Había allí cierto anciano que conocía la sabiduría griega, y él dijo a los que sitiaban Jerusalén: Mientras ellos se ocupen del servicio del Templo , no serán entregados en vuestras manos. Al día siguiente bajaron dinero en una caja como de costumbre, pero esta vez les enviaron un cerdo. Cuando el cerdo llegó a la mitad de la muralla del Templo , clavó sus pezuñas en la muralla, y Eretz Yisrael tembló en un área de cuatrocientas parasangas por cuatrocientas parasangas.
בְּאוֹתָהּ שָׁעָה אָמְרוּ: אָרוּר הָאִישׁ שֶׁיְּגַדֵּל חֲזִירִים, וְאָרוּר הָאָדָם שֶׁיְּלַמֵּד אֶת בְּנוֹ חׇכְמַת יְווֹנִית. וְעַל אוֹתָהּ שָׁעָה שָׁנִינוּ: מַעֲשֶׂה שֶׁבָּא עוֹמֶר מִגַּנּוֹת הַצְּרִיפִין, וּשְׁתֵּי הַלֶּחֶם מִבִּקְעַת עֵין סוֹכֵר.
En aquel tiempo los Sabios dijeron: Maldito sea el hombre que cría cerdos, y maldito sea el hombre que enseña a su hijo sabiduría griega. Y fue con respecto a aquel tiempo de asedio que aprendimos en una mishná: Hubo un incidente en el que la cebada para la ofrenda del ómer vino de los jardines de Tzerifin, lejos de Jerusalén, y el trigo para los dos panes de Shavuot fue traído del valle de Ein Sokher. No se podía traer cebada ni trigo de ningún lugar más cercano, porque los sitiadores habían destruido toda la producción alrededor de Jerusalén. Esto concluye la baraita.
וְחׇכְמַת יְווֹנִית מִי אֲסִירָא?! וְהָתַנְיָא: אָמַר רַבִּי: בְּאֶרֶץ יִשְׂרָאֵל –
La Guemará plantea una pregunta con respecto a esta baraita: ¿Y está realmente prohibido estudiar la sabiduría griega? ¿Pero no se enseñó en una baraita: Rabí Yehuda HaNasi dijo: En la Tierra de Israel,

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