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הָא לָאו הָכִי – הָדַר בְּעֵינֵיהּ! אָמַר רַב יוֹסֵף: מָרִישׁ – שְׁמוֹ עָלָיו, דְּתַנְיָא: ״צַלְעוֹת הַבַּיִת״ – אֵלּוּ הַמַּלְטְטִין, ״וְהָעֻבִּים״ – אֵלּוּ הַמְּרִישׁוֹת.
Se puede inferir: Pero, de no ser por este decreto, la viga tendría que ser devuelta al propietario tal como está, a pesar del cambio en su nombre. Rav Yosef dijo: Este no es un cambio genuino de nombre, pues una viga conserva su nombre incluso después de ser incorporada a una construcción. Como se enseña en una baraita con respecto a dos términos oscuros: El versículo dice: “Y había ventanas estrechas y palmeras a un lado y al otro lado, en los lados del pórtico; también estaban las tzalot de la casa, y los ubbim” (Ezequiel 41:26). “Las tzalot de la casa”; estos son los revestimientos [hamaltetin]. “Y los ubbim”; estas son las vigas [hamerishot]. Esto muestra que una viga puede conservar su nombre incluso después de haber sido incorporada a una casa.
רַבִּי זֵירָא אָמַר: שִׁינּוּי הַחוֹזֵר לִבְרִיָּיתוֹ – בְּשִׁינּוּי הַשֵּׁם – לָא הָוֵי שִׁינּוּי.
Rabí Zeira dijo una respuesta diferente: Con respecto a un cambio de nombre, un cambio en el que el objeto puede volver a su estado original no se considera suficiente como un cambio para que el ladrón adquiera el objeto robado. Dado que la viga puede retirarse y volver a llamarse viga, esto no se considera un verdadero cambio de nombre.
וְשִׁינּוּי הַשֵּׁם שֶׁאֵינוֹ חוֹזֵר לִבְרִיָּיתוֹ, מִי הָוֵי שִׁינּוּי? וַהֲרֵי צִינּוֹר – דְּמֵעִיקָּרָא ״קְצִיצְתָּא״ וְהַשְׁתָּא ״צִינּוֹרָא״, וְתַנְיָא: צִינּוֹר שֶׁחֲקָקוֹ וּלְבַסּוֹף קְבָעוֹ – פּוֹסֵל אֶת הַמִּקְוֶה.
La Guemará pregunta: ¿Y un cambio de nombre en el que el objeto no vuelve a su estado original realmente se considera un cambio? Pero existe el caso de un conducto de agua, donde al principio se llamaba un tronco [ketzitzta] y ahora se llama un conducto, y se enseña en una baraita: Un conducto que uno ahuecó y después unió al suelo o a una construcción invalida un baño ritual por medio del agua que canaliza hacia el baño. El agua de un baño ritual debe reunirse directamente de la lluvia o de una corriente, no extraerse con recipientes. Si alguien ahuecó un tronco y lo usó para canalizar agua hacia el baño, esto se considera agua extraída, ya que usó un recipiente.
קְבָעוֹ וּלְבַסּוֹף חֲקָקוֹ – אֵינוֹ פּוֹסֵל אֶת הַמִּקְוֶה.
Por el contrario, si primero lo fijó y después lo ahuecó, eso no invalida el baño ritual. Antes de que el tronco fuera ahuecado, ya estaba fijado y se consideraba parte del suelo, y por lo tanto, el acto de ahuecarlo no lo convierte en un recipiente.
וְאִי אָמְרַתְּ שִׁינּוּי הַשֵּׁם מִילְּתָא הִיא, אֲפִילּוּ קְבָעוֹ וּלְבַסּוֹף חֲקָקוֹ נָמֵי לִיפְסֹל!
La Guemará plantea su pregunta: Y si dices que un cambio de nombre es considerado un asunto de importancia, es decir, se considera un cambio real en el objeto, entonces incluso si uno fijó el tronco primero y después lo ahuecó, el baño ritual también debería ser inválido. Dado que ahuecar el tronco conduce a un cambio de nombre, debe considerarse un recipiente nuevo en ese momento.
שָׁאנֵי שְׁאִיבָה, דְּמִדְּרַבָּנַן הִיא. אִי הָכִי, אֲפִילּוּ דְּרֵישָׁא נָמֵי! הָתָם אִיכָּא תּוֹרַת כְּלִי עָלָיו בְּתָלוּשׁ, הָכָא אֵין תּוֹרַת כְּלִי עָלָיו בְּתָלוּשׁ.
La Guemará responde: La halajá de que el agua extraída no puede usarse para un baño ritual es diferente, ya que se aplica por ley rabínica, y, en consecuencia, los Sabios fueron indulgentes en este caso. La Guemará pregunta: Si es así, entonces incluso en la primera cláusula, donde el tronco fue ahuecado antes de ser unido, también debería estar permitido igualmente. La Guemará responde: Hay una diferencia entre los dos casos. Allí, en la primera cláusula, el tronco tenía el estatus de un recipiente mientras todavía estaba separado. Aquí, en el segundo caso, no tenía el estatus de un recipiente mientras estaba separado, sino solo después de quedar unido al suelo, y por lo tanto los Sabios fueron indulgentes.
מֵיתִיבִי: הַגַּנָּב וְהַגַּזְלָן וְהָאַנָּס – הֶקְדֵּישָׁן הֶקְדֵּשׁ, וּתְרוּמָתָן תְּרוּמָה, וּמַעְשְׂרוֹתָן מַעֲשֵׂר.
La Guemará plantea una objeción contra la opinión de Rav Yosef de que la desesperación del propietario por recuperar sus objetos robados no efectúa adquisición para el ladrón, a partir de una baraita: Con respecto a un ladrón, un salteador y alguien que obliga a las personas a venderle objetos contra su voluntad, su consagración de los objetos que obtuvieron de estas maneras es una consagración válida; y la teruma que separan de los productos que obtuvieron de estas maneras es teruma válida; y los diezmos que separan de esos alimentos son diezmos. Las consagraciones, las terumot y los diezmos deben ser realizados por el propietario del objeto en cuestión. Dado que no hubo cambio físico en estos objetos, esto muestra que el ladrón es considerado el nuevo propietario meramente en virtud de la desesperación del propietario de recuperarlos.
אָמְרִי: הָתָם אִיכָּא שִׁינּוּי הַשֵּׁם – דְּמֵעִיקָּרָא ״טִיבְלָא״ וְהַשְׁתָּא ״תְּרוּמָה״, הֶקְדֵּשׁ מֵעִיקָּרָא ״חוּלִּין״ וְהַשְׁתָּא ״הֶקְדֵּשׁ״.
Los Sabios dicen, en respuesta a esta pregunta: Allí, en aquellos casos que involucran consagraciones, terumot y diezmos, hay un cambio de nombre del objeto robado, pues inicialmente el alimento robado se llamaba producto no diezmado, es decir, producto del cual aún no se habían separado la teruma y los diezmos, y ahora se llama teruma o diezmo. Con respecto a la consagración, inicialmente se llamaba propiedad no sagrada, y ahora se llama propiedad consagrada.
אָמַר רַב חִסְדָּא אָמַר רַבִּי יוֹנָתָן: מִנַּיִין לְשִׁנּוּי שֶׁהוּא קוֹנֶה? שֶׁנֶּאֱמַר: ״וְהֵשִׁיב אֶת הַגְּזֵלָה״ – מָה תַּלְמוּד לוֹמַר ״אֲשֶׁר גָּזָל״? אִם כְּעֵין שֶׁגָּזַל – יַחֲזִיר, וְאִם לָאו – דָּמִים בְּעָלְמָא בָּעֵי שַׁלּוֹמֵי.
Rav Ḥisda dice que Rabí Yonatán dice: ¿De dónde se deriva que un cambio en un objeto robado hace que el ladrón lo adquiera? Como está dicho: “Y devolverá el objeto robado que tomó por robo” (Levítico 5:23). ¿Qué significa cuando el versículo dice la frase aparentemente superflua “que tomó por robo”? Esto enseña que solo si el objeto está en el mismo estado que cuando lo tomó por robo, debe devolverlo. Pero si no, solo está obligado a pagar dinero; el objeto robado permanece en su poder.
הַאי ״אֲשֶׁר גָּזָל״ מִיבְּעֵי לְמַעוֹטֵי גֶּזֶל אָבִיו, שֶׁאֵינוֹ מוֹסִיף חוֹמֶשׁ עַל גֶּזֶל אָבִיו!
La Guemará pregunta con respecto a esta derivación: Pero esta frase: “Aquello que tomó por robo” es necesaria para excluir el caso de un objeto robado por el padre de alguien, es decir, que cuando un hijo devuelve un objeto o dinero que su padre había robado, no añade una quinta parte al monto principal de aquello que su padre robó. El pasaje en cuestión trata de alguien que robó y prestó un juramento falso. Este individuo está obligado a añadir una quinta parte a la cantidad que robó (véase Levítico 5:21–24). La frase aparentemente redundante “aquello que tomó por robo” enseña que el requisito de añadir una quinta parte se aplica solo al propio pecador, y no a sus herederos (véase 104b).
אִם כֵּן, נִיכְתּוֹב רַחֲמָנָא ״וְהֵשִׁיב אֶת גְּזֵילוֹ״, ״אֲשֶׁר גָּזָל״ לְמָה לִי לְמִכְתַּב? שְׁמַע מִינַּהּ תַּרְתֵּי.
La Guemará responde: Si es así, si el versículo enseña solo esa halakha, que el Misericordioso escriba simplemente: Y devolverá su objeto robado, pues solo de esa frase podría derivarse que un heredero no tiene que añadir una quinta parte. ¿Por qué necesito yo que la Torah escriba la expresión “que tomó por robo”? Por lo tanto, se pueden concluir dos conclusiones de este versículo: Un hijo no necesita añadir una quinta parte, y un cambio en un objeto robado efectúa la adquisición para el ladrón.
וְאִיכָּא דְּאָמְרִי, אָמַר רַב חִסְדָּא אָמַר רַבִּי יוֹנָתָן: מִנַּיִין לְשִׁנּוּי שֶׁאֵינוֹ קוֹנֶה – שֶׁנֶּאֱמַר: ״וְהֵשִׁיב אֶת הַגְּזֵילָה״ – מִכׇּל מָקוֹם. וְהָא כְּתִיב: ״אֲשֶׁר גָּזָל״! הָהוּא מִיבְּעֵי לֵיהּ – עַל גְּזֵילוֹ שֶׁלּוֹ מוֹסִיף חוֹמֶשׁ, וְאֵין מוֹסִיף חוֹמֶשׁ עַל גֶּזֶל אָבִיו.
Y hay quienes dicen una versión diferente de la declaración anterior: Rav Ḥisda dice que Rabí Yonatán dice: ¿De dónde se deriva que un cambio en un objeto robado no hace que el ladrón lo adquiera? Como está dicho: “Y devolverá el objeto robado que tomó por robo” (Levítico 5:23), de lo cual puede inferirse que debe devolverlo en cualquier caso, incluso si ha sufrido un cambio. La Guemará pregunta: Pero está escrito “que tomó por robo”, lo que indica que, por el contrario, el objeto solo debe devolverse si está en un estado similar al que tenía cuando fue robado. La Guemará responde: Esa frase es necesaria para enseñar otra halakha: Se añade una quinta parte al devolver su propio objeto robado respecto del cual había hecho un juramento falso, pero no se añade una quinta parte al devolver algo robado por su padre.
אָמַר עוּלָּא: מִנַּיִין לְיֵאוּשׁ שֶׁאֵינוֹ קוֹנֶה? שֶׁנֶּאֱמַר: ״וַהֲבֵאתֶם גָּזוּל אֶת הַפִּסֵּחַ וְאֶת הַחוֹלֶה״ – גָּזוּל דּוּמְיָא דְּפִסֵּחַ, מָה פִּסֵּחַ דְּלֵית לֵיהּ תַּקַּנְתָּא כְּלָל,
Ulla dice: ¿De dónde se deriva que la desesperación del dueño por recuperar su objeto robado no hace que el ladrón lo adquiera? Como está dicho en la crítica al pueblo judío por traer animales inferiores como ofrendas: “Y habéis traído lo robado, y lo cojo, y lo enfermo” (Malaquías 1:13). De la yuxtaposición de estos casos puede derivarse que un animal robado es similar a uno cojo: Así como un animal cojo no tiene rectificación alguna con respecto a su descalificación como ofrenda,

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