אוֹמֵר לוֹ: ״הֲרֵי שֶׁלְּךָ לְפָנֶיךָ״. וְהַאי, כֵּיוָן דִּמְטָא עִידָּן אִיסּוּרָא – וַדַּאי מִיָּיאַשׁ; וְאִי סָלְקָא דַעְתָּךְ יֵאוּשׁ קוֹנֶה, אַמַּאי אוֹמֵר לוֹ: ״הֲרֵי שֶׁלְּךָ לְפָנֶיךָ״? דְּמֵי מְעַלְּיָא בָּעֵי שַׁלּוֹמֵי לֵיהּ!
el ladrón puede, sin embargo, devolver el pan sin valor al dueño y decirle: Lo que es tuyo está ante ti, y no se requiere compensación alguna. Rav Yosef plantea su objeción: Pero en este caso, una vez que llega el tiempo de la prohibición del pan leudado, el dueño ciertamente se desespera de recuperar su pan ahora sin valor. Y si se te ocurre decir que la desesperación del dueño hace que el ladrón adquiera el objeto robado, ¿por qué puede decirle: Lo que es tuyo está ante ti? Debería estar obligado a pagar al dueño dinero en toda regla en lugar de devolver el alimento sin valor, pues el pan ahora pertenece al ladrón.
אֲמַר לֵיהּ: כִּי קָאָמֵינָא אֲנָא – זֶה מִתְיָיאֵשׁ וְזֶה רוֹצֶה לִקְנוֹת; הַאי – זֶה מִתְיָיאֵשׁ וְזֶה אֵינוֹ רוֹצֶה לִקְנוֹת.
Rava le dijo en respuesta: Cuando digo que el ladrón adquiere el objeto robado al producirse la desesperación del dueño de recuperarlo, es cuando este dueño se desespera, y aquel ladrón quiere adquirir el objeto. En este caso, este se desespera pero aquel otro no desea adquirir el pan sin valor.
אֵיתִיבֵיהּ אַבָּיֵי לְרַבָּה: ״קׇרְבָּנוֹ״ – וְלֹא הַגָּזוּל. הֵיכִי דָמֵי? אִילֵּימָא לִפְנֵי יֵאוּשׁ, לְמָה לִי קְרָא? פְּשִׁיטָא!
Abaye planteó una objeción a Rabba a partir de una baraita. El versículo: “Si su ofrenda es un holocausto del ganado” (Levítico 1:3), indica que la ofrenda de una persona debe ser “su ofrenda”, pero no un animal robado de otra persona. ¿Cuáles son las circunstancias del caso al que se refiere la baraita? Si decimos que se trata de un animal robado que el ladrón consagró y sacrificó antes de la desesperación del dueño de recuperarlo, ¿por qué necesito un versículo para enseñar esto? Es obvio que esto queda descalificado, ya que una persona ni siquiera puede consagrar un animal que no le pertenece.
אֶלָּא לָאו לְאַחַר יֵאוּשׁ? שְׁמַע מִינַּהּ יֵאוּשׁ לָא קָנֵי!
Más bien, ¿no se está refiriendo a quien busca consagrar y sacrificar un animal robado después de la desesperación del dueño? Y, sin embargo, la baraita enseña que el ladrón no puede consagrar el animal. Concluye de la baraita que la desesperación del dueño por recuperar un objeto robado no hace que el ladrón lo adquiera, pues si le perteneciera podría consagrarlo y sacrificarlo.
אֲמַר לֵיהּ רָבָא: וְלִיטַעְמָיךְ, הָא דְּתַנְיָא: ״מִשְׁכָּבוֹ״ – וְלֹא הַגָּזוּל,
Rava le dijo a Abaye, refutando esta prueba: Y según tu razonamiento, considera lo que se enseña en una baraita: Está escrito con respecto a un zav, un hombre que experimenta una secreción similar a la gonorrea: “Y cualquiera que toque su lecho lavará sus ropas, se bañará en agua y quedará impuro hasta la noche” (Levítico 15:5). Esto indica que el lecho sobre el que se acuesta un zav puede volverse ritualmente impuro e impartir impureza solo si es “su lecho”, pero no si es un lecho robado.
הֵיכִי דָמֵי? אִילֵּימָא דִּגְזַל עַמְרָא וְעַבְדֵיהּ מִשְׁכָּב, מִי אִיכָּא לְמַאן דְּאָמַר שִׁינּוּי מַעֲשֶׂה לָא קָנֵי? אֶלָּא מַאי אִית לָךְ לְמֵימַר – דִּגְזַל מִשְׁכָּב דְּחַבְרֵיהּ; הָכִי נָמֵי – דִּגְזַל קׇרְבָּן דְּחַבְרֵיהּ.
¿Cuáles son las circunstancias del caso discutido en la baraita? Si decimos que él robó a otro lana y la convirtió en ropa de cama, ¿hay alguien que diga que un cambio físico que resulta de una acción realizada sobre un objeto robado no hace que el ladrón lo adquiera? Más bien, ¿qué tienes que decir? La baraita debe estar hablando de un caso en el que el zavrobó a otro ropa de cama. Asimismo, la baraita anterior trata de alguien que robó a otro una ofrenda, ya consagrada. La razón por la que este animal no expía por el ladrón es que un animal consagrado no puede ser robado y convertirse en propiedad del ladrón, ya que pertenece al tesoro del Templo dondequiera que se encuentre.
אֵיתִיבֵיהּ אַבָּיֵי לְרַב יוֹסֵף: עוֹרוֹת שֶׁל בַּעַל הַבַּיִת – מַחְשָׁבָה מְטַמְּאָתָן.
Abaye planteó una objeción a Rav Yosef a partir de una mishná (Kelim 26:8): Con respecto a los cueros que pertenecen a un propietario, el pensamiento de la persona los hace susceptibles de contraer impureza ritual. Los cueros y el cuero son susceptibles de contraer impureza solo si están en un estado terminado. Si un particular usa un trozo de cuero o piel para un determinado propósito, por ejemplo, como cama o tablero de mesa, y decide que ese será su propósito fijo, se considera un producto terminado y es susceptible de contraer impureza.
וְשֶׁל עַבְּדָן – אֵין מַחְשָׁבָה מְטַמְּאָתָן.
Pero, con respecto a los cueros pertenecientes a un curtidor, el pensamiento no los hace susceptibles a la impureza ritual. Dado que esta persona vende cuero a otros, cuando usa un trozo de cuero para un propósito doméstico y decide que ese será su uso fijo, esto no se considera un estado terminado, ya que es probable que cambie de opinión y venda el cuero a alguien que lo procese más y le dé un uso diferente.
שֶׁל גַּנָּב – מַחְשָׁבָה מְטַמְּאָתָן, שֶׁל גַּזְלָן – אֵין מַחְשָׁבָה מְטַמְּאָתָן.
La mishná continúa: Si los cueros son de un ladrón, que los ha robado de otra persona, el pensamiento del ladrón los hace susceptibles a la impureza ritual. Si son de un asaltante, su pensamiento no los hace susceptibles a la impureza ritual, porque no se le considera el propietario del cuero. La diferencia es que, a diferencia del caso de un ladrón, que roba objetos a escondidas, la identidad de un asaltante, que toma el objeto abiertamente, es conocida por el propietario, y el propietario alberga la esperanza de encontrar al asaltante y recuperar el objeto. En consecuencia, no desespera de recuperar su propiedad.
רַבִּי שִׁמְעוֹן אוֹמֵר: חִילּוּף הַדְּבָרִים – שֶׁל גַּזְלָן מַחְשָׁבָה מְטַמְּאָתָן, וְשֶׁל גַּנָּב אֵין מַחְשָׁבָה מְטַמְּאָתָן; לְפִי שֶׁלֹּא נִתְיָיאֲשׁוּ הַבְּעָלִים.
Rabí Shimon dice que las cuestiones están invertidas: En el caso de un ladrón violento, su pensamiento los hace susceptibles a la impureza ritual. Si los cueros son de un ladrón furtivo, el pensamiento no los hace susceptibles a la impureza ritual, porque los dueños no han desistido de recuperarlos y el ladrón no ha adquirido el cuero. El razonamiento de Rabí Shimon es que un ladrón violento, que se apodera de objetos descaradamente, es un delincuente más difícil de apresar y llevar ante la justicia que un ladrón furtivo.
וּשְׁמַע מִינַּהּ, יֵאוּשׁ קֹנֶה! אֲמַר לֵיהּ: הָכָא בְּמַאי עָסְקִינַן – כְּגוֹן שֶׁקִּיצְּעָן.
Y aunque los dos tanna’im de la mishná discrepan en cuanto a cuál situación implica la desesperación del dueño por recuperar el objeto, ya sea robo con violencia o hurto, en cualquier caso se puede concluir de esta mishná que la desesperación del dueño hace que el ladrón o asaltante adquiera el objeto, pues de otro modo los pensamientos del perpetrador acerca del cuero no tendrían efecto alguno sobre su estatus con respecto a la impureza ritual. Rav Yosef le dijo a Abaye en respuesta: ¿De qué estamos tratando aquí en esta mishná? Se trata de un caso en el que el ladrón o asaltante recortó el cuero al cortarlo. Aunque recortar un pedazo de cuero no es un cambio suficiente para constituir por sí mismo un acto de adquisición, resulta eficaz en combinación con la desesperación del dueño.
מַתְקֵיף לַהּ רַבָּה בַּר רַב חָנָן: וַהֲלֹא עִיצְבָּא שָׁנוּ כָּאן, וְעִיצְבָּא אֵין צְרִיכָה קִיצּוּעַ!
Rabba bar Rav Ḥanan objeta a esta respuesta: Pero ¿acaso no es cierto que enseñaron esta mishná aquí con respecto a una cubierta de mesa de cuero [itzba]? Y una cubierta de mesa de cuero no requiere recorte, ya sea porque sus bordes no se ven o porque es meramente ornamental. Puesto que no requiere recorte, esta acción no debería considerarse en absoluto un acto de adquisición.
דִּתְנַן: כׇּל מָקוֹם שֶׁאֵין חֶסְרוֹן מְלָאכָה – מַחְשָׁבָה מְטַמְּאָתוֹ, יֵשׁ חֶסְרוֹן מְלָאכָה – אֵין מַחְשָׁבָה מְטַמְּאָתוֹ; חוּץ מִן הָעֵיצְבָא.
Como aprendimos en la mishná anterior (Kelim 26:7): Donde no falta ningún trabajo para que un objeto sea considerado terminado, el pensamiento lo hace susceptible a la impureza ritual; cuando todavía hay algún trabajo pendiente para que el objeto sea considerado terminado, el pensamiento no lo hace susceptible a la impureza ritual, excepto en el caso de una cubierta de mesa de cuero . Aunque se requiere trabajo adicional para alisar los bordes, el pensamiento de una persona puede hacerlo susceptible a la impureza porque a la gente no le importa si esta cubierta de mesa de cuero tiene bordes desiguales. Es con respecto a este caso de una cubierta de mesa que la mishná distingue entre un propietario y un curtidor. Por lo tanto, la explicación de Rav Yosef es rechazada.
אֶלָּא אָמַר רָבָא: הַאי מִילְּתָא קְשִׁי בַּהּ רַבָּה לְרַב יוֹסֵף עֶשְׂרִין וְתַרְתֵּין שְׁנִין, וְלָא אִיפַּרְקָה עַד דְּיָתֵיב רַב יוֹסֵף בְּרֵישָׁא, וּפָרְקַהּ: שִׁינּוּי הַשֵּׁם – כְּשִׁינּוּי מַעֲשֶׂה דָּמֵי.
La Guemará sugiere una respuesta diferente. Más bien, Rava dijo que este asunto fue una dificultad planteada por Rabba a Rav Yosef durante veintidós años, y no se resolvió hasta que Rav Yosef se sentó como la cabeza de la yeshivá y lo resolvió de la siguiente manera: Un cambio de nombre de un objeto, que representa un cambio de estatus, es similar a un cambio físico producido por una acción.
שִׁינּוּי מַעֲשֶׂה מַאי טַעְמָא – הָתָם מֵעִיקָּרָא עֵצִים, הַשְׁתָּא כֵּלִים; שִׁינּוּי הַשֵּׁם נָמֵי – מֵעִיקָּרָא קָרוּ לֵיהּ ״מַשְׁכָּא״, וְהַשְׁתָּא ״אַבַּרְזִין״.
¿Cuál es la razón por la que un cambio físico mediante una acción hace que el ladrón adquiera el objeto? Es porque allí los objetos robados eran inicialmente solo madera, y ahora son utensilios. Lo mismo puede decirse también de un cambio de nombre: al principio lo llamaban cuero, y ahora lo llaman tablero de mesa [abrazin].
וַהֲרֵי מָרִישׁ – דְּאִיכָּא שִׁינּוּי הַשֵּׁם, דְּמֵעִיקָּרָא ״כְּשׁוּרָא״ וְהַשְׁתָּא ״טְלָלָא״; וּתְנַן: עַל הַמָּרִישׁ הַגָּזוּל שֶׁבְּנָאוֹ בְּבִירָה שֶׁנּוֹטֵל דָּמָיו, מִפְּנֵי תַּקָּנַת הַשָּׁבִים.
La Guemará plantea una pregunta con respecto a los cambios de nombre: Pero ¿qué ocurre con el caso de una viga, donde hay un cambio de nombre, pues inicialmente, cuando fue robada, se llamaba viga, y ahora, después de haber sido colocada en una construcción, se llama vigueta [telala], y sin embargo aprendimos en una mishná (Gittin 55a): Con respecto a una viga robada que un ladrón había incorporado en un gran edificio, el tribunal dictaminó que el propietario debe recibir su valor en dinero en lugar de exigir que el ladrón demuela la casa para devolver la viga misma, debido a una ordenanza instituida para los penitentes, es decir, para alentar a los ladrones a admitir su delito y reembolsar al propietario del objeto robado.
טַעְמָא מִפְּנֵי תַּקָּנַת הַשָּׁבִים,
Esta mishná indica que la única razón por la que el ladrón no tiene que devolver la viga misma es debido a esta ordenanza instituida para el penitente.