״הֵם״ וְלֹא וַלְדוֹתֵיהֶם הוּא דַּאֲתָא. וּבֵית הִלֵּל – תַּרְתֵּי שְׁמַעִית מִינַּהּ: ״הֵם״ וְלֹא שִׁינּוּיֵהֶם, ״הֵם״ וְלֹא וַלְדוֹתֵיהֶם. וּבֵית הִלֵּל, הָכְתִיב ״גַּם״! ״גַּם״ לְבֵית הִלֵּל קַשְׁיָא.
“estos”, viene a enseñar que esta halakha se aplica solo a los animales dados como pago a la prostituta pero no a su descendencia. La Guemará pregunta: ¿Y de dónde Beit Hillel derivan esta halakha? Ellos dirían que se deben extraer dos conclusiones de este término: “Estos” elementos están descalificados, pero no cuando están en su forma cambiada, y “estos” están descalificados, pero no su descendencia. La Guemará pregunta: ¿Y según la opinión de Beit Hillel, no está escrito “incluso”? Dado que Beit Hillel rechazan la halakha que Beit Shammai derivan de este término, ¿qué aprenden de él? La Guemará responde: En efecto, la palabra “incluso” es difícil según la opinión de Beit Hillel.
עַד כָּאן לָא פְּלִיגִי, אֶלָּא דְּמָר סָבַר: שִׁינּוּי קוֹנֶה, וּמַר סָבַר: אֵין שִׁינּוּי קוֹנֶה; אֲבָל לְעִנְיַן שַׁלּוֹמֵי – כּוּלֵּי עָלְמָא כִּדְמֵעִיקָּרָא מְשַׁלֵּם, דְּקָתָנֵי: מְשַׁלֵּם תַּשְׁלוּמֵי כֶפֶל וְתַשְׁלוּמֵי אַרְבָּעָה וַחֲמִשָּׁה כְּעֵין שֶׁגָּנַב.
En cualquier caso, discrepan solo con respecto a esta cuestión particular: Un Sabio, Beit Hillel, sostiene que un cambio físico en un objeto robado hace que el ladrón lo adquiera, mientras que un Sabio, Beit Shammai, sostiene que un cambio físico en un objeto robado no hace que el ladrón lo adquiera. Pero con respecto al pago del ladrón, todos están de acuerdo en que él paga según el valor inicial del objeto, en el momento del robo, como enseña la baraita citada arriba: Él paga el pago doble y el pago cuádruple o quíntuple según el valor del animal en el momento en que lo robó.
לֵימָא תֶּיהְוֵי תְּיוּבְתָּא דְּרַב, דְּאָמַר רַב: קֶרֶן – כְּעֵין שֶׁגָּנַב מְשַׁלֵּם, תַּשְׁלוּמֵי כֶפֶל וְתַשְׁלוּמֵי אַרְבָּעָה וַחֲמִשָּׁה – כִּשְׁעַת הַעֲמָדָה בַּדִּין? אָמַר רָבָא: טְלָאִים – כִּדְמֵעִיקָּרָא, דָּמִים – כְּשֶׁל עַכְשָׁיו.
La Guemará sugiere: ¿Diremos que esta baraita constituye una refutación concluyente de la opinión de Rav? Pues Rav dice: Cuando un ladrón hace sus pagos, él paga el principal según el valor correspondiente al momento en que lo robó, mientras que el pago doble y el pago cuádruple o quíntuple se calculan según el valor en el momento del juicio. Rava dijo, para resolver esta dificultad: Si alguien robó corderos que posteriormente se convirtieron en carneros o fueron engordados, paga el pago doble y el pago cuádruple o quíntuple según el estado inicial del animal, como sostienen tanto Beit Shammai como Beit Hillel. Si hubo un cambio en el valor del animal debido a la fluctuación del valor monetario de los animales, paga según el valor del animal ahora, en el momento del juicio.
אָמַר רַבָּה: שִׁינּוּי קוֹנֶה – כְּתִיבָא וּתְנֵינָא. כְּתִיבָא – ״וְהֵשִׁיב אֶת הַגְּזֵלָה אֲשֶׁר גָּזָל״, מָה תַּלְמוּד לוֹמַר ״אֲשֶׁר גָּזָל״? אִם כְּעֵין שֶׁגָּזַל – יַחֲזִיר, וְאִם לָאו – דָּמִים בְּעָלְמָא בָּעֵי שַׁלּוֹמֵי.
§ Rabba dijo: El principio de que un cambio en un objeto robado hace que el ladrón lo adquiera está escrito en la Torah, y también lo aprendimos en una mishná. Está escrito en la Torah: “Entonces será, si ha pecado y es culpable, que devolverá el objeto que robó” (Levítico 5:23). ¿Cuál es el significado cuando el versículo declara la frase aparentemente superflua “que robó”? Esto viene a enseñar que si el objeto es el mismo que era cuando lo robó, debe devolver el propio objeto robado. Pero si no es el mismo que entonces, está obligado a pagar solo dinero, mientras que el objeto robado permanece en su poder.
תְּנֵינָא – הַגּוֹזֵל עֵצִים וַעֲשָׂאָן כֵּלִים, צֶמֶר וַעֲשָׂאָן בְּגָדִים – מְשַׁלֵּם כִּשְׁעַת הַגְּזֵילָה.
Aprendimos esta halakha también en una mishná, como se enseña (93b): En el caso de quien roba a otro madera y la transforma en utensilios, o de quien roba a otro lana y la transforma en prendas, paga a la víctima del robo según el valor de los bienes en el momento del robo, y se queda con los materiales alterados para sí.
אִי נָמֵי – לֹא הִסְפִּיק לִיתְּנוֹ לוֹ עַד שֶׁצְּבָעוֹ, פָּטוּר. אַלְמָא שִׁינּוּי קוֹנֶה.
Alternativamente, otra mishná puede servir como fuente de este principio (Ḥullin 135a): Si alguien no logró dar al sacerdote lo primero de la lana esquilada de sus ovejas hasta después de teñirla (véase Deuteronomio 18:4), queda exento de dársela al sacerdote. Esta mishná indica que un objeto que ha experimentado un cambio ya no se considera el mismo objeto que era antes. Aparentemente, un cambio físico en un objeto robado hace que el ladrón lo adquiera.
יֵאוּשׁ – אָמְרִי רַבָּנַן דְּנִיקְנֵי, מִיהוּ לָא יָדְעִינַן אִי דְּאוֹרָיְיתָא אִי דְּרַבָּנַן.
§ Rabba continúa analizando las maneras en que un ladrón adquiere la propiedad de un objeto robado: Con respecto a la desesperación del dueño de recuperar alguna vez el objeto robado, los Sabios dicen que esto también hace que el ladrón adquiera el objeto robado. Sin embargo, no sabemos si esta halakha se aplica por ley de la Torah o por ley rabínica.
אִי דְּאוֹרָיְיתָא – מִידֵּי דַּהֲוָה אַמּוֹצֵא אֲבֵידָה; מוֹצֵא אֲבֵידָה לָאו כֵּיוָן דְּמִיָּיאַשׁ מָרַהּ מִינַּהּ מִקַּמֵּי דְּתֵיתֵי לִידֵיהּ, קָנֵי לֵיהּ? הַאי נָמֵי, כֵּיוָן דִּמְיָיאֵשׁ מָרַהּ, קָנֵי לֵיהּ. אַלְמָא קָנֵי.
Rabba desarrolla las dos posibilidades que acaba de mencionar: Si esto se aplica por la ley de la Torah, entonces es tal como ocurre con quien encuentra un objeto perdido. ¿No es el caso, con respecto a quien encuentra un objeto perdido, que una vez que el dueño del objeto desespera de recuperarlo, antes de que el objeto llegara a posesión del hallador, el hallador lo adquiere y puede quedárselo para sí? El mismo principio se aplica también a este ladrón: Una vez que el dueño del objeto desespera de recuperarlo, el ladrón lo adquiere para sí y ya no necesita devolverlo. Aparentemente, entonces, la desesperación del dueño hace que el ladrón adquiera el objeto robado.
אוֹ דִלְמָא לָא דָּמְיָא לַאֲבֵידָה, אֲבֵידָה הוּא דְּכִי אֲתַאי לִידֵיהּ – בְּהֶתֵּירָא אֲתַאי לִידֵיהּ; אֲבָל הַאי, כֵּיוָן דִּבְאִיסּוּרָא אֲתַאי לִידֵיהּ – מִדְּרַבָּנַן הוּא;
O quizás el caso de un objeto robado no sea comparable con el caso de un objeto perdido, ya que solo con respecto a un objeto perdido la desesperación del propietario permite al hallador adquirir el objeto, porque el objeto llegó a su posesión de una manera permitida. Pero en este caso del ladrón, puesto que el objeto llegó a su posesión de una manera prohibida, este caso no puede derivarse de la halakha de un objeto perdido. Si es así, la decisión de que la desesperación efectúa la adquisición en un caso de robo se aplica no por la ley de la Torah, sino por la ley rabínica.
דַּאֲמוּר רַבָּנַן נִיקְנֵי, מִפְּנֵי תַּקָּנַת הַשָּׁבִים.
¿Por qué esta halakha habría sido instituida por ley rabínica? Pues los Sabios dijeron que un ladrón debe adquirir el objeto robado de esta manera, debido a una ordenanza instituida para los penitentes. Para alentar a los ladrones a arrepentirse y compensar a sus víctimas, los Sabios instituyeron que no necesitan devolver el objeto robado después de que el propietario pierde la esperanza de recuperarlo. Más bien, pueden reembolsar al propietario el valor monetario del objeto.
וְרַב יוֹסֵף אָמַר: יֵאוּשׁ אֵינוֹ קוֹנֶה, וַאֲפִילּוּ מִדְּרַבָּנַן.
Y Rav Yosef dice: La desesperación por parte del propietario ante la posibilidad de recuperar su objeto no hace que el ladrón adquiera ese objeto en absoluto, y esta es la halakha incluso según la ley rabínica.
אֵיתִיבֵיהּ רַב יוֹסֵף לְרַבָּה: גָּזַל חָמֵץ וְעָבַר עָלָיו הַפֶּסַח,
Rav Yosef planteó una objeción a Rabba a partir de una mishná (96b): Si alguien robó a otro pan leudado y transcurrió Pésaj mientras tanto, de modo que está prohibido obtener beneficio de él,