הָא אִיתְהֲנִית!
Has obtenido beneficio de mi propiedad, ya que, al vivir allí, ahorraste el dinero que de otro modo habrías tenido que pagar para alquilar otro patio, y por lo tanto debes pagarme por el beneficio que obtuviste.
אֲמַר לֵיהּ: מַתְנִיתִין הִיא. הֵי מַתְנִיתִין? אֲמַר לֵיהּ: לְכִי תְּשַׁמֵּשׁ לִי. שְׁקַל סוּדָרֵיהּ כְּרַךְ לֵיהּ. אֲמַר לֵיהּ: אִם נֶהֱנֵית – מְשַׁלֶּמֶת מַה שֶּׁנֶּהֱנֵית.
Rami bar Ḥama le dijo: Este dilema no es nuevo; más bien, se analiza en la mishná, y la mishná ya proporcionó una solución. Rav Ḥisda le preguntó: ¿A qué mishná te refieres? Rami bar Ḥama le dijo: Después de que me sirvas, te lo diré. Rav Ḥisda tomó el pañuelo [suderei] de Rami bar Ḥama y lo dobló, como un acto de servicio. Entonces Rami bar Ḥama le dijo: Esta es la mishná: Si el animal obtiene beneficio, el dueño del animal paga por el beneficio que el animal obtuvo. Esto demuestra que quien obtiene beneficio debe pagar por el beneficio que obtiene, incluso si la parte perjudicada no tiene derecho a pago por su pérdida.
אָמַר רָבָא: כַּמָּה לָא חָלֵי וְלָא מַרְגֵּישׁ גַּבְרָא דְּמָרֵיהּ סַיְּיעֵיהּ – דְּאַף עַל גַּב דְּלָא דָּמֵי לְמַתְנִיתִין, קַבְּלַהּ מִינֵּיהּ. הַאי זֶה נֶהֱנֶה וְזֶה חָסֵר, וְהַאי זֶה נֶהֱנֶה וְזֶה לֹא חָסֵר הוּא!
Rava dijo: Qué poco debe preocuparse o inquietarse un hombre que tiene la ayuda de su Señor por la posibilidad de que su opinión no sea aceptada, pues aunque el dilema planteado en realidad no es similar al caso en la mishná citado por Rami bar Ḥama, Rav Ḥisda aun así lo aceptó de él. Este caso en la mishná, acerca del animal que come productos en el dominio público, es un caso en el que este obtiene beneficio y aquel sufre una pérdida, y aquel caso del ocupante que vive en el patio es un caso en el que este obtiene beneficio y aquel no sufre pérdida.
וְרָמֵי בַּר חָמָא – סְתַם פֵּירוֹת בִּרְשׁוּת הָרַבִּים, אַפְקוֹרֵי מַפְקַר לְהוּ.
La Guemará pregunta: ¿Y qué opina Rami bar Ḥama? ¿Por qué equipara los dos casos? La Guemará explica: Él sostiene que, si productos se dejan en el dominio público sin especificación respecto de su propiedad, se supone que el dueño los ha declarado sin dueño. El propietario no espera obtener beneficio de los productos y, por lo tanto, cuando el animal se los comió, no sufrió ninguna pérdida. En consecuencia, es un caso en el que uno obtiene beneficio y el otro no sufre pérdida, y es comparable al caso del ocupante ilegal en el patio.
תְּנַן: הַמַּקִּיף חֲבֵירוֹ מִשָּׁלֹשׁ רוּחוֹתָיו, וְגָדַר אֶת הָרִאשׁוֹנָה וְאֶת הַשְּׁנִיָּה וְאֶת הַשְּׁלִישִׁית – אֵין מְחַיְּיבִין אוֹתוֹ. הָא רְבִיעִית – מְחַיְּיבִין אוֹתוֹ;
La Guemará intenta citar una prueba concluyente de otro caso: Aprendimos en una mishná (Bava Batra 4b): Si los campos de una persona rodean los campos de otra por tres lados, y cercó el primero, el segundo y el tercero campo, proporcionando así protección también al campo del otro hombre, el tribunal no obliga al propietario del campo interior a compartir los costos de la cerca, ya que puede alegar que no obtiene beneficio de ella, puesto que su campo permanece expuesto por el cuarto lado. La Guemará infiere: Pero esto indica que, si sus campos rodeaban el campo interior por los cuatro lados, y el propietario de los campos exteriores cercó el campo también por el cuarto lado, el tribunal sí obliga al propietario del campo interior a compartir los gastos.
שְׁמַע מִינַּהּ: זֶה נֶהֱנֶה וְזֶה לֹא חָסֵר – חַיָּיב! שָׁאנֵי הָתָם, דַּאֲמַר לֵיהּ: אַתְּ גְּרַמְתְּ לִי הֶקֵּיפָא יַתִּירָא.
La Guemará sugiere: Concluye de la mishná que cuando este obtiene beneficio y aquel no sufre pérdida, quien obtiene beneficio está obligado a pagar por ese beneficio. En este caso, el dueño del campo interior se beneficia de la cerca, mientras que el dueño del campo exterior no sufre pérdida, porque en cualquier caso habría necesitado construir esas cercas, y el dueño del campo interior está obligado a compartir el gasto. La Guemará rechaza esto: Allí es diferente porque el dueño del campo exterior puede decirle al dueño del campo interior: Tu campo me hizo tener que construir la cerca con una circunferencia mayor de la que habría necesitado si tu campo no hubiera estado allí, y por lo tanto tu campo me causó un gasto adicional. Este caso es, por lo tanto, similar a aquellos en los que este obtiene beneficio y aquel sufre una pérdida.
תָּא שְׁמַע, אָמַר רַבִּי יוֹסֵי: אִם עָמַד נִיקָּף וְגָדַר אֶת הָרְבִיעִית – מְגַלְגְּלִין עָלָיו אֶת הַכֹּל. טַעְמָא דְּגָדַר נִיקָּף, הָא מַקִּיף – פָּטוּר;
La Guemará intenta otra resolución: Ven y escucha una prueba de la continuación de esa mishná. Rabí Yosei dijo: Si el dueño del campo rodeado, es decir, el campo interior, se levantó y cercó el cuarto lado por sí mismo, el tribunal le impone la obligación de pagar su parte de todo, ya que mediante sus acciones demostró que estaba interesado en que se instalara la cerca. La Guemará infiere de esto: La razón por la que el tribunal le impone la obligación de pagar su parte de todo es porque el dueño del campo rodeado se levantó y cercó él mismo el cuarto lado. Por inferencia, si el dueño del campo circundante hubiera construido la cuarta cerca, el dueño del campo interior estaría exento.
שְׁמַע מִינַּהּ, זֶה נֶהֱנֶה וְזֶה לֹא חָסֵר – פָּטוּר! שָׁאנֵי הָתָם, דְּאָמַר לֵיהּ: לְדִידִי סַגִּי לִי בִּנְטִירָא בַּר זוּזָא.
La Guemará sugiere: Concluye de la mishná que, cuando este obtiene beneficio y aquel no sufre pérdida, quien obtiene beneficio está exento. La Guemará rechaza esto: Allí es diferente porque el dueño del campo interior puede decir al dueño de los campos circundantes: Para mí, la protección de una cerca que valiera un dinar habría sido suficiente; no quise pagar por una cerca tan costosa.
תָּא שְׁמַע: הַבַּיִת וְהָעֲלִיָּיה שֶׁל שְׁנַיִם, שֶׁנָּפְלוּ; אָמַר בַּעַל הָעֲלִיָּיה לְבַעַל הַבַּיִת לִבְנוֹת, וְהוּא אֵינוֹ רוֹצֶה – הֲרֵי בַּעַל הָעֲלִיָּיה בּוֹנֶה בַּיִת וְיוֹשֵׁב בָּהּ, עַד שֶׁיִּתֵּן לוֹ יְצִיאוֹתָיו.
La Guemará intenta otra resolución: Ven y escucha una prueba de una mishná (Bava Metzia 117a): Si una casa y su piso superior, que pertenecían a dos personas distintas, se derrumbaron, haciendo necesario reconstruir toda la estructura, y el dueño del piso superior le dijo al dueño de la parte inferior de la casa que la reconstruyera para que él pudiera reconstruir el piso superior, pero el dueño de la parte inferior no quiere hacerlo, el dueño del piso superior puede construir la parte inferior de la casa y vivir en ella hasta que el dueño de la parte inferior le pague sus gastos, y solo entonces estará obligado a desalojar la parte inferior de la casa y construir el piso superior.
יְצִיאוֹתָיו הוּא דִּמְחַיֵּיב לֵיהּ בַּעַל הַבַּיִת, הָא שְׂכָרוֹ – לָא; שְׁמַע מִינַּהּ, זֶה נֶהֱנֶה וְזֶה לֹא חָסֵר – פָּטוּר! שָׁאנֵי הָתָם, דְּבֵיתָא לַעֲלִיָּיה מִשְׁתַּעְבַּד.
La Guemará infiere: son todos sus gastos los que el dueño del piso inferior de la casa está obligado a pagarle, y él no deduce de la cantidad compensación por alquiler por el tiempo que el dueño del piso superior vivió en el piso inferior de la casa. Concluye de aquí de la mishná que cuando este obtiene beneficio y aquel no sufre pérdida, quien obtiene beneficio está exento, ya que el dueño del piso superior obtuvo beneficio al vivir en el piso inferior, mientras que el dueño del piso inferior no sufrió pérdida, puesto que dijo que no lo necesitaba. La Guemará rechaza esta prueba: allí es diferente porque el piso inferior de la casa está subordinado al piso superior, porque también sirve como fundamento del piso superior, y por lo tanto el dueño del piso inferior de la casa está obligado a proporcionar alojamiento al dueño del piso superior mientras tanto.
תָּא שְׁמַע, רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר: אַף זֶה הַדָּר בַּחֲצַר חֲבֵירוֹ שֶׁלֹּא מִדַּעְתּוֹ – צָרִיךְ לְהַעֲלוֹת לוֹ שָׂכָר. שְׁמַע מִינַּהּ: זֶה נֶהֱנֶה וְזֶה לֹא חָסֵר – חַיָּיב! שָׁאנֵי הָתָם, מִשּׁוּם שַׁחְרוּרִיתָא דְאַשְׁיָיתָא.
La Guemará intenta otra resolución. Ven y escucha una prueba de la continuación de la mishná, en la que Rabí Yehuda discrepa del primer tanna y sostiene que el dueño del piso superior no puede residir en el piso inferior de la casa sin pago. Rabí Yehuda dice: Una prueba de que el dueño del piso superior debe pagar alquiler proviene de la halakha de que incluso este que reside en el patio de otro sin su conocimiento debe pagarle alquiler. Concluye de la mishná que, cuando este se beneficia y aquel no sufre pérdida, el que se beneficia está obligado a pagar. La Guemará rechaza esto: Allí es diferente, pues allí es posible alegar que el dueño del piso inferior sufre una pérdida debido al ennegrecimiento de las paredes, ya que, cuando una persona vive en una casa, el valor de la casa se deprecia debido al uso.
שַׁלְּחוּהָ בֵּי רַבִּי אַמֵּי, אָמַר: וְכִי מָה עָשָׂה לוֹ, וּמָה חִסְּרוֹ, וּמָה הִזִּיקוֹ? רַבִּי חִיָּיא בַּר אַבָּא אָמַר: נִתְיַישֵּׁב בַּדָּבָר. הֲדַר שַׁלְּחוּהָ קַמֵּיהּ דְּרַבִּי חִיָּיא בַּר אַבָּא, אָמַר: כּוּלֵּיהּ הַאי שָׁלְחוּ לִי וְאָזְלִי! אִילּוּ אַשְׁכַּחִי בַּהּ טַעְמָא, לָא שָׁלַחְנָא לְהוּ?!
Este dilema no se resolvió satisfactoriamente, así que lo enviaron a la academia del Rabino Ami para pedir su opinión. El Rabino Ami dijo: ¿Y qué le hizo este ocupante ilegal al propietario? ¿Qué pérdida le causó? ¿Cómo lo perjudicó? Rav Ami sostiene que si uno obtiene beneficio y el otro no sufre pérdida, no es necesario ningún pago. Cuando le preguntaron sobre este dilema, el Rabino Ḥiyya bar Abba dijo: Consideremos el asunto. Después de esperar y no recibir respuesta, enviaron la pregunta al Rabino Ḥiyya bar Abba nuevamente. Él dijo: Siguen enviándome este dilema; si hubiera encontrado una respuesta a su pregunta, ¿no les habría enviado una respuesta? Deberían haberse dado cuenta de que el Rabino Ḥiyya bar Abba no tenía una respuesta para ellos.
אִתְּמַר, רַב כָּהֲנָא אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: אֵינוֹ צָרִיךְ לְהַעֲלוֹת לוֹ שָׂכָר. רַבִּי אֲבָהוּ אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: צָרִיךְ לְהַעֲלוֹת לוֹ שָׂכָר.
Se declaró que los amora’im discutieron este asunto: Rav Kahana dice que Rabí Yoḥanan dice: No necesita pagarle alquiler, y Rabí Abbahu dice que Rabí Yoḥanan dice: Debe pagarle alquiler.
אָמַר רַב פָּפָּא: הָא דְּרַבִּי אֲבָהוּ – לָאו בְּפֵירוּשׁ אִתְּמַר, אֶלָּא מִכְּלָלָא אִתְּמַר. דִּתְנַן: נָטַל אֶבֶן אוֹ קוֹרָה שֶׁל הֶקְדֵּשׁ – הֲרֵי זֶה לֹא מָעַל.
Rav Pappa dijo: Esta declaración de Rabí Abbahu, citando a Rabí Yoḥanan, no fue dicha explícitamente; más bien, fue dicha por inferencia que Rabí Abbahu extrajo de algo que Rabí Yoḥanan dijo en un contexto diferente. Como aprendimos en una mishná (Me’ila 5:4): Si el tesorero de propiedad consagrada tomó para sí una piedra o una viga que había sido consagrada, no violó la prohibición de uso indebido de propiedad consagrada. Esto se debe a que su acto de tomar la piedra o la viga no la removió efectivamente de la jurisdicción de la propiedad del Templo, ya que cualquier objeto bajo su control está en posesión del tesoro del Templo.
נְתָנָהּ לַחֲבֵירוֹ – הוּא מָעַל, וַחֲבֵירוֹ לֹא מָעַל. בְּנָאָהּ לְתוֹךְ בֵּיתוֹ – הֲרֵי זֶה לֹא מָעַל, עַד שֶׁיָּדוּר תַּחְתֶּיהָ שָׁוֶה פְּרוּטָה.
Si el tesorero se lo dio a otro como regalo, él entonces hizo un uso indebido de propiedad consagrada, pues la sacó de la posesión del Templo y la transfirió a la posesión de otra persona. Pero el otro hombre, que recibió el objeto, no hizo un uso indebido de un objeto consagrado hasta que realmente use el objeto. Si el propio tesorero lo incorporó a su casa, no violó la prohibición de uso indebido de propiedad consagrada hasta haber vivido debajo de ello por una cantidad de tiempo equivalente a una peruta.
וְאָמַר שְׁמוּאֵל: וְהוּא שֶׁהִנִּיחָהּ עַל פִּי אֲרוּבָּה.
Y Shmuel dijo: Y esta es la halakha, siempre que la haya colocado sobre el tragaluz, pues si la hubiera incorporado a la estructura misma de la casa, habría violado la prohibición de uso indebido con el propio acto de construcción, ya que al hacerlo efectúa un cambio en la piedra misma. En cambio, cuando coloca la piedra en un lugar del que es fácil quitarla y devolverla, entonces, mientras no haya vivido debajo de ella, todavía no ha hecho uso indebido de propiedad consagrada.
וְיָתֵיב רַבִּי אֲבָהוּ קַמֵּיהּ דְּרַבִּי יוֹחָנָן, וְקָאָמַר מִשְּׁמֵיהּ דִּשְׁמוּאֵל: זֹאת אוֹמֶרֶת, הַדָּר בַּחֲצַר חֲבֵירוֹ שֶׁלֹּא מִדַּעְתּוֹ – צָרִיךְ לְהַעֲלוֹת לוֹ שָׂכָר; וּשְׁתֵק לֵיהּ.
Y Rabí Abbahu se sentó delante de Rabí Yoḥanan y estaba diciendo en nombre de Shmuel: Esto quiere decir que quien reside en el patio de otro sin su conocimiento debe pagarle alquiler, similar al tesorero que reside debajo de la viga consagrada sin disminuir en modo alguno el valor de la viga, pero que, sin embargo, ha violado la prohibición del uso indebido, ya que ha obtenido un beneficio personal de ella. Y Rabí Yoḥanan permaneció en silencio y no le ofreció ninguna respuesta.
אִיהוּ סָבַר – מִדִּשְׁתֵיק, מוֹדֶה לֵיהּ. וְלָא הִיא, אַשְׁגּוֹחֵי לָא אַשְׁגַּח בֵּיהּ.
Rabí Abbahu pensó que, puesto que guardó silencio, eso debía significar que él concede su conclusión y, por lo tanto, desde entonces citaría esta opinión en nombre de Rabí Yoḥanan. Pero eso no es así. La razón por la que Rabí Yoḥanan guardó silencio fue porque no prestó atención a Rabí Abbahu y no se molestó en contradecir su opinión sobre el asunto. En verdad, la opinión de Rabí Yoḥanan es como fue transmitida en su nombre por Rav Kahana: que un ocupante que vive en la propiedad de otra persona sin su permiso y sin causarle ninguna pérdida no necesita pagar al dueño alquiler alguno.
כִּדְרַבָּה, דְּאָמַר רַבָּה: הֶקְדֵּשׁ שֶׁלֹּא מִדַּעַת –
La Guemará explica la distinción entre ese caso y el caso de la piedra o viga consagrada. La razón por la que se considera que el tesorero de la propiedad consagrada ha hecho un uso indebido de la propiedad consagrada al obtener beneficio de ella es de acuerdo con la declaración de Rabá, pues Rabá dice: La propiedad consagrada de la que alguien obtuvo beneficio sin el conocimiento de la tesorería del Templo