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לִישַׁנֵּי: הָא רַבִּי יוֹסֵי הַגְּלִילִי, הָא רַבָּנַן!
Que Ravina responda a la objeción de Rava diciendo: Esta baraita, que establece que una ofrenda de santidad menor es propiedad de su dueño y puede venderse incluso cuando el Templo está en pie, está de acuerdo con la opinión de Rabí Yosei HaGelili, y se refiere a un caso en que el animal aún está vivo. Y esa precisión de la mishná hecha por Rav Naḥman, de que la venta de un primogénito sin defecto cuando el Templo está en pie es inválida, está de acuerdo con la opinión de los Rabinos, quienes discrepan de la opinión de Rabí Yosei HaGelili.
(אֲמַר לֵיהּ), מַתְּנוֹת כְּהוּנָּה קָאָמְרַתְּ? שָׁאנֵי מַתְּנוֹת כְּהוּנָּה, דְּכִי קָא זָכוּ – מִשֻּׁלְחַן גָּבוֹהַּ קָא זָכוּ.
La Guemará responde: Él le dijo que esto no es difícil: ¿Hablas de dádivas a las que tienen derecho los miembros del sacerdocio, de las cuales un animal primogénito es un ejemplo? Las dádivas del sacerdocio son diferentes de otras ofrendas de santidad menor, pues cuando los sacerdotes reciben sus porciones, las reciben de la mesa del Altísimo. Rabí Yosei HaGelili sostiene que el acto de consagrar un animal como una ofrenda de santidad menor no anula la propiedad de una persona sobre el animal. La santidad de una ofrenda primogénita entra en vigor con su nacimiento, por lo que puede ser que nunca haya sido propiedad de nadie; más bien, es razonable que la Torah haya otorgado al sacerdote solo el derecho y la obligación de participar de ella después de que es sacrificada.
גּוּפָא: ״וּמָעֲלָה מַעַל בַּה׳״ – לְרַבּוֹת קֳדָשִׁים קַלִּים שֶׁהֵם מָמוֹנוֹ, דִּבְרֵי רַבִּי יוֹסֵי הַגְּלִילִי. בֶּן עַזַּאי אוֹמֵר: לְרַבּוֹת אֶת הַשְּׁלָמִים. אַבָּא יוֹסֵי בֶּן דּוֹסְתַּאי אוֹמֵר: לֹא אָמַר בֶּן עַזַּאי אֶלָּא בִּבְכוֹר בִּלְבָד.
§ La Guemará considera el asunto mismo: La baraita enseña: Con respecto a quien roba la propiedad de otro y hace un juramento falso negando haberlo hecho, incurriendo en la obligación de traer una ofrenda por la culpa, el versículo dice: “Y comete una transgresión contra el Señor, y actúa falsamente con su prójimo” (Levítico 5:21). El versículo sirve para incluir un caso en el que alguien niega tener en su posesión ofrendas de menor santidad, que son propiedad de sus dueños, y están incluidas en la frase “y actúa falsamente con su prójimo”. Esta es la declaración de Rabí Yosei HaGelili. Ben Azzai dice: Esta frase sirve para incluir las ofrendas de paz. Abba Yosei ben Dostai dice: Ben Azzai dijo esto solo con respecto a una ofrenda de primogénito.
אָמַר מָר, בֶּן עַזַּאי אוֹמֵר: לְרַבּוֹת אֶת הַשְּׁלָמִים. לְמַעוֹטֵי מַאי?
El Maestro dijo en la baraita: Ben Azzai dice: Esta frase sirve para incluir las ofrendas de paz. La Guemará pregunta: La interpretación de Ben Azzai de la frase, limitando su interpretación a una referencia solo a las ofrendas de paz, viene a excluir qué?
אִילֵּימָא לְמַעוֹטֵי בְּכוֹר, הַשְׁתָּא וּמָה שְׁלָמִים – שֶׁטְּעוּנִים סְמִיכָה וּנְסָכִים וּתְנוּפַת חָזֶה וָשׁוֹק, אָמְרַתְּ מָמוֹן בְּעָלִים הוּא; בְּכוֹר מִבַּעְיָא?
Si decimos que esto viene a excluir una ofrenda de primogénito, porque él sostiene que un primogénito no es propiedad del sacerdote, se puede rechazar esto, ya que la santidad de una ofrenda de primogénito es menor que la de una ofrenda de paz, como sigue: Ahora bien, así como con respecto a las ofrendas de paz, que tienen un grado mayor de santidad, de modo que requieren la imposición de manos sobre la cabeza de la ofrenda y van acompañadas de libaciones y del balanceo ritual de su pecho y la pata trasera derecha por el sacerdote y el dueño juntos, , sin embargo, dices que son propiedad de los dueños, ¿es necesario decir que con respecto a una ofrenda de primogénito, a la que estas halakhot no se aplican, el sacerdote tiene propiedad sobre ella?
אֶלָּא אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: לְמַעוֹטֵי מַעֲשֵׂר –
Más bien, Rabí Yoḥanan dijo: Ben Azzai mencionó las ofrendas de paz para excluir una ofrenda de diezmo animal, es decir, cada décimo animal del rebaño de una persona que es designado como diezmo para esos diez animales y es sacrificado como una ofrenda de santidad menor. Los diezmos animales quedan excluidos porque ben Azzai sostiene que una ofrenda de diezmo animal no es propiedad del dueño del rebaño.
כִּדְתַנְיָא: בִּבְכוֹר נֶאֱמַר ״לֹא תִפְדֶּה״, וְנִמְכָּר תָּם – חַי, וּבַעַל מוּם – חַי וְשָׁחוּט; בְּמַעֲשֵׂר נֶאֱמַר ״לֹא יִגָּאֵל״, וְאֵינוֹ נִמְכָּר לֹא חַי וְלֹא שָׁחוּט, לֹא תָּם וְלֹא בַּעַל מוּם.
Esto es como se enseña en una baraita: Con respecto a una ofrenda de primogénito, está dicho: “No lo redimirás” (Números 18:17), lo que indica que el dueño nunca puede redimir completamente la ofrenda, eliminando así su santidad. Y la ofrenda del primogénito puede venderse cuando está sin defecto y viva, o cuando está con defecto y viva, o con defecto y sacrificada. Con respecto al diezmo animal, está dicho: “No será redimido” (Levítico 27:33), lo que indica que quien lo designó nunca puede redimir completamente una ofrenda de diezmo animal, eliminando así su santidad. Y la ofrenda del diezmo animal no puede venderse, ni cuando está viva ni cuando está sacrificada, ni cuando está sin defecto ni cuando está con defecto. El hecho de que la venta de una ofrenda de diezmo animal sea inválida demuestra que no es propiedad de quien la designó.
רָבִינָא מַתְנֵי לַהּ אַסֵּיפָא – אַבָּא יוֹסֵי בֶּן דּוֹסְתַּאי אוֹמֵר: לֹא אָמַר בֶּן עַזַּאי, אֶלָּא בִּבְכוֹר בִּלְבָד. לְמַעוֹטֵי מַאי?
Ravina enseñó la discusión anterior con respecto a la cláusula final de la baraita: Abba Yosei ben Dostai dice que ben Azzai dijo esto solo con respecto a una ofrenda de primogénito. La Guemará pregunta: la interpretación de Abba Yosei ben Dostai de la frase, limitando su interpretación a una referencia solo a una ofrenda de primogénito, viene a excluir qué?
אִילֵּימָא לְמַעוֹטֵי שְׁלָמִים, הַשְׁתָּא וּמָה בְּכוֹר – שֶׁקָּדוֹשׁ מֵרֶחֶם, מָמוֹנוֹ הוּא; שְׁלָמִים מִבַּעְיָא?
Si decimos que esto viene a excluir las ofrendas de paz, porque él sostiene que no son propiedad de quien las consagró como ofrendas, se podría rechazar esto, pues la santidad de las ofrendas de paz es menor que la de una ofrenda de primogénito, como sigue: Ahora bien, así como con respecto a un primogénito, que está ya santificado al salir del vientre y, sin embargo, es propiedad del sacerdote, ¿es necesario decir que las ofrendas de paz son propiedad de quienes las consagraron, cuando los animales ya eran propiedad de su dueño antes de ser consagrados?
אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: לְמַעוֹטֵי מַעֲשֵׂר.
Rabí Yoḥanan dijo: Abba Yosei ben Dostai mencionó las ofrendas de paz para excluir una ofrenda de diezmo animal. Los diezmos animales quedan excluidos porque Abba Yosei ben Dostai sostiene que una ofrenda de diezmo animal no es propiedad del dueño del rebaño.
כִּדְתַנְיָא: בִּבְכוֹר נֶאֱמַר ״לֹא תִפְדֶּה״, וְנִמְכָּר תָּם – חַי, וּבַעַל מוּם – חַי וְשָׁחוּט; בְּמַעֲשֵׂר נֶאֱמַר ״לֹא יִגָּאֵל״, וְאֵינוֹ נִמְכָּר לֹא חַי וְלֹא שָׁחוּט, לֹא תָּם וְלֹא בַּעַל מוּם.
Esto es como se enseña en una baraita: Con respecto a una ofrenda de primogénito, está dicho: “No lo redimirás” (Números 18:17), lo que indica que el dueño nunca puede redimir completamente la ofrenda, eliminando así su santidad. Y la ofrenda del primogénito puede venderse cuando está sin defecto y viva, o cuando está con defecto y viva, o con defecto y sacrificada. Con respecto al diezmo animal, está dicho: “No será redimido” (Levítico 27:33), lo que indica que quien lo designó nunca puede redimir completamente una ofrenda de diezmo animal, eliminando así su santidad. Y la ofrenda del diezmo animal no puede venderse, ni cuando está viva ni cuando está sacrificada, ni cuando está sin defecto ni cuando está con defecto. El hecho de que la venta de una ofrenda de diezmo animal sea inválida demuestra que no es propiedad de quien la designó.
הָא בִּבְכוֹר בִּלְבַד קָאָמַר! קַשְׁיָא.
La Guemará pregunta: ¿Cómo se puede afirmar que Abba Yosei ben Dostai sostiene que las ofrendas de paz también pertenecen a quienes las consagraron? ¿Acaso no Abba Yosei ben Dostai dice: Ben Azzai dijo esto solo con respecto a un primogénito. La Guemará concede: Esto es difícil.
רָבָא אָמַר: מַאי ״נְכָסִים שֶׁאֵין בָּהֶן מְעִילָה״ – נְכָסִים שֶׁאֵין בָּהֶן דִּין מְעִילָה. וּמַאי נִינְהוּ – דְּהֶדְיוֹט.
§ La Guemará cita una explicación alternativa de la declaración de la mishná: Rava dijo: ¿Qué quiere decir la mishná cuando dice: Uno es responsable solo por el daño causado a propiedad por la cual, si alguien la usara para un propósito mundano, no sería responsable por el uso indebido de propiedad consagrada? Se refiere a propiedad que no está en absoluto sujeta a las halakhot de uso indebido de propiedad consagrada, ¿y qué es eso? Se refiere a cualquier propiedad de una persona común, que no tiene santidad alguna.
וְלִיתְנֵי דְּהֶדְיוֹט! קַשְׁיָא.
La Guemará pregunta: Pero entonces que la mishná enseñe explícitamente: Uno es responsable solo por el daño causado a la propiedad de un individuo común. La Guemará concede: Esto es difícil.
אָמַר רַבִּי אַבָּא: שְׁלָמִים שֶׁהִזִּיקוּ – גּוֹבֶה מִבְּשָׂרָן, וְאֵינוֹ גּוֹבֶה מֵאֵימוּרֵיהֶן.
§ Rabí Abba dice: Con respecto al caso de un animal inofensivo que fue consagrado como una ofrenda de paz y que causó daño, la parte perjudicada cobra los daños de su carne, es decir, de la porción de la ofrenda que habría sido comida por sus dueños. Esto está de acuerdo con la halakha general de que el pago por el daño causado por un buey inofensivo se cobra exclusivamente del producto de la venta del cuerpo del buey y no de ninguna otra propiedad de su dueño. Pero no cobra los daños de las porciones sacrificiales.
פְּשִׁיטָא, אֵימוּרִין לְגָבוֹהַּ סָלְקִי!
La Guemará pregunta: ¿Acaso no es obvio que se cobra exclusivamente de la porción de carne y no de las porciones sacrificiales, ya que estas deben ofrecerse a Dios?
לָא צְרִיכָא, לְגוֹבֶה מִבְּשָׂרָן כְּנֶגֶד אֵימוּרִים.
La Guemará responde: No, es necesario que Rabí Abba enseñe que no hay cobro de las porciones de carne del propietario correspondientes a las porciones sacrificiales. El pago por daño causado por un animal inofensivo es la mitad del monto de los daños, y no puede ser mayor que el valor del animal mismo. Rabí Abba enseña que, al evaluar el daño para determinar la cantidad que debe pagarse, se considera al propietario responsable solo de acuerdo con su parte del animal, es decir, las porciones de carne, en relación con el animal en su totalidad.
אַלִּיבָּא דְּמַאן?
Rabí Natán y los Rabinos mantienen una disputa acerca de la halakha en un caso en el que un buey empujó a otro animal dentro de un pozo (véase 53a). Si fuera un buey manso, para el cual la Torah limita la responsabilidad del dueño a la mitad de los daños, los Rabinos dictaminan que la responsabilidad recae exclusivamente sobre el dueño del buey, es decir, él paga la mitad del valor del daño, y el dueño del pozo queda totalmente exento. Rabí Natán sostiene que, dado que el daño fue causado conjuntamente por el buey y el pozo, el dueño del buey debe pagar solo la mitad de lo que pagaría si su animal hubiera sido el único responsable, es decir, una cuarta parte de los daños. Rabí Natán además dictamina que la suma restante puede entonces recuperarse íntegramente del dueño del pozo, es decir, él paga los tres cuartos restantes de los daños. La Guemará pregunta: ¿De acuerdo con la opinión de quién, entre aquellos tanna’im, expone Rabí Abba su dictamen?
אִי אַלִּיבָּא דְּרַבָּנַן – פְּשִׁיטָא! הָא אָמְרִי כִּי לֵיכָּא לְאִשְׁתַּלּוֹמֵי מֵהַאי, לָא מִשְׁתַּלַּם מֵהַאי!
Si esto está de acuerdo con la opinión de los Rabinos, entonces es obvio y no hay necesidad de decirlo, pues ¿acaso no dijeron los Rabinos: Siempre que, por cualquier motivo, el costo total del daño no pueda recuperarse de esta parte, no se recupera de aquella parte; es decir, aunque la parte perjudicada haya sufrido la pérdida del valor total de su animal y haya recuperado solo la mitad de su valor del dueño del buey, no puede exigir la suma restante al dueño del pozo. Del mismo modo, en este caso, en que la parte perjudicada no puede cobrar daños de las porciones sacrificiales, no puede recuperar esa pérdida de las porciones de carne de quien trajo la ofrenda.
וְאִי אַלִּיבָּא דְּרַבִּי נָתָן – הָא אָמַר: כִּי לֵיכָּא לְאִשְׁתַּלּוֹמֵי מֵהַאי, מִשְׁתַּלַּם מֵהַאי!
Y si esto está de acuerdo con la opinión del rabino Natán, ¿acaso no dice él: Siempre que el costo total del daño no pueda recuperarse de este, se recupera de aquel, es decir, dado que el dueño del buey paga solo una cuarta parte de los daños, la suma restante puede recuperarse del dueño del pozo. Así también, en este caso, puesto que la parte perjudicada no puede cobrar pago de las porciones sacrificiales, debería poder recuperar esa pérdida de las porciones de carne de quien trajo la ofrenda, en contraste con la decisión del rabino Abba.
אִי בָּעֵית אֵימָא: רַבִּי נָתָן, אִיבָּעֵית אֵימָא: רַבָּנַן.
La Guemará explica: Si quieres, di que la decisión de Rabí Abba está de acuerdo con Rabí Natán, y si quieres, di que su decisión está de acuerdo con los Sabios.
אִיבָּעֵית אֵימָא רַבָּנַן – הָנֵי מִילֵּי בִּתְרֵי גוּפֵי, אֲבָל בְּחַד גּוּפָא מָצֵי אָמַר לֵיהּ: ״מִכֹּל הֵיכָא דְּבָעֵינָא – מִשְׁתַּלַּמְנָא״.
La Guemará explica: Si quieres, di que la decisión de Rabí Abba está de acuerdo con los Rabinos, ya que se podría haber pensado que este asunto, la decisión de los Rabinos, se aplica solo cuando el daño es causado por dos cuerpos, como un buey y un pozo. Pero cuando el daño es causado por un cuerpo, como en el caso de un daño causado por un animal consagrado como ofrenda de paz, la parte perjudicada puede decirle al dueño del animal: De donde yo quiera, cobraré mis pérdidas, y en consecuencia, la parte perjudicada podría cobrar el costo total del daño de las porciones de carne de quien trajo la ofrenda. Por lo tanto, es necesario que Rabí Abba enseñe que esta no es la halakha.
אִיבָּעֵית אֵימָא רַבִּי נָתָן – הָתָם הוּא דַּאֲמַר לֵיהּ בַּעַל שׁוֹר לְבַעַל הַבּוֹר: ״אֲנָא תּוֹרַאי בְּבֵירָךְ אַשְׁכַּחְתֵּיהּ; מַאי דְּלֵית לִי לְאִשְׁתַּלּוֹמֵי מֵהַיְאךְ – מִשְׁתַּלַּימְנָא מִינָּךְ״;
Y si quieres, di que la decisión de Rabí Abba está de acuerdo con Rabí Natán: Solo allí el dueño del buey dañado puede decirle al dueño del pozo: Puesto que encontré mi buey en tu pozo, en última instancia tú eres responsable de cualquier daño, y por lo tanto todo lo que no pueda recuperar del otro, es decir, del dueño del buey, lo recuperaré de ti.

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