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לָא צָרִיךְ לְאַהְדּוֹרֵי עֲלֵיהּ כּוּלֵּי הַאי.
no es necesario profundizar en el asunto con todo este detalle.
וְדִלְמָא אִיצְטְרִיךְ לֵיהּ זוּזֵי, וְזַבֵּין! אָמַר רַב אָשֵׁי: הֲרֵי יָצָא לוֹ שֵׁם גְּנֵיבָה בָּעִיר.
La Guemará cuestiona esta resolución: Quizás necesitaba dinero y, por lo tanto, vendió los artículos a pesar de que por lo general no vende sus pertenencias personales. La Guemará responde que Rav Ashi dijo: Se difundió un rumor en la ciudad de que había sido víctima de robo. Es razonable suponer que él es el propietario legítimo, ya que normalmente no vende sus pertenencias y es de conocimiento común que fue víctima de robo.
אִיתְּמַר: גָּנַב וּמָכַר, וְאַחַר כָּךְ הוּכַּר הַגַּנָּב – רַב מִשְּׁמֵיהּ דְּרַבִּי חִיָּיא אָמַר: הַדִּין עִם הָרִאשׁוֹן. רַבִּי יוֹחָנָן מִשְּׁמֵיהּ דְּרַבִּי יַנַּאי אָמַר: הַדִּין עִם הַשֵּׁנִי.
§ Habiendo evaluado el dictamen de la mishná con respecto a un caso en el que el ladrón permaneció sin identificar, la Guemará analiza un caso en el que el ladrón fue encontrado. Se declaró: En un caso en que un ladrón robó un objeto y lo vendió, y más tarde el ladrón fue identificado, Rav dice en nombre de Rabí Ḥiyya: la reclamación del propietario solo puede dirigirse contra el primero, es decir, el ladrón, pero no tiene reclamación contra el comprador. Rabí Yoḥanan dice en nombre de Rabí Yannai: la reclamación del propietario también puede dirigirse contra el segundo, es decir, contra el comprador.
אָמַר רַב יוֹסֵף: לָא פְּלִיגִי; כָּאן לִפְנֵי יֵאוּשׁ – הַדִּין עִם הַשֵּׁנִי, כָּאן לְאַחַר יֵאוּשׁ – הַדִּין עִם הָרִאשׁוֹן.
Rav Yosef dijo: Rav y Rabí Yoḥanan no discrepan. Aquí, en el caso sobre el que Rabí Yoḥanan emite su dictamen, el objeto fue comprado al ladrón antes de que la víctima del robo desesperara de recuperar el objeto robado. En consecuencia, la reclamación puede dirigirse incluso contra el segundo, es decir, el comprador. Por el contrario, allí, en el caso sobre el que Rav emite su dictamen, el objeto fue comprado después de que la víctima desesperó, y por lo tanto la reclamación puede dirigirse solo contra el primero, es decir, el ladrón.
וְתַרְוַיְיהוּ אִית לְהוּ דְּרַב חִסְדָּא.
Rav Yosef continúa: Y ambos, Rav y Rabí Yoḥanan, aceptaron como halakha el dictamen de Rav Ḥisda (111b), que si el propietario aún no había desistido de recuperar su objeto, puede presentar su reclamación contra el ladrón o el comprador.
אֲמַר לֵיהּ אַבָּיֵי: וְלָא פְּלִיגִי? הָא מַתְּנוֹת כְּהוּנָּה כְּלִפְנֵי יֵאוּשׁ דָּמֵי, וּפְלִיגִי! דִּתְנַן, אָמַר לוֹ: ״מְכוֹר לִי מֵעֶיהָ שֶׁל פָּרָה״, וְהָיוּ בָּהֶן מַתָּנוֹת – נוֹתְנָן לְכֹהֵן, וְאֵינוֹ מְנַכֶּה לוֹ מִן הַדָּמִים. לָקַח הֵימֶנּוּ בְּמִשְׁקָל – נוֹתְנוֹ לְכֹהֵן, וּמְנַכֶּה לוֹ מִן הַדָּמִים.
Abaye dijo a Rav Yosef: ¿Y es así que Rav y Rabí Yoḥanan no discrepan? ¿No es un caso que involucra dádivas a las que los miembros del sacerdocio tienen derecho comparable a un caso de un objeto robado que fue vendido antes del comienzo de la desesperación del propietario, ya que el sacerdote todavía espera recibir las dádivas, y sin embargo Rav y Rabí Yoḥanan discrepan con respecto a su estatus legal? Esto es como aprendimos en una mishná (Ḥullin 132a): Si alguien le dijo al carnicero: Véndeme las entrañas de una vaca, y las dádivas del sacerdocio estaban en ellas, el comprador debe dar las dádivas a un sacerdote, y él no puede deducir el valor de las dádivas del dinero que acordó pagar al carnicero. En cambio, si compró las entrañas del carnicero por peso, debe dar las dádivas a un sacerdote y él puede deducir el valor de las dádivas del dinero que acordó pagar al carnicero.
וְאָמַר רַב: לֹא שָׁנוּ אֶלָּא שֶׁשָּׁקַל לְעַצְמוֹ, אֲבָל שָׁקַל לוֹ הַטַּבָּח – הַדִּין עִם הַטַּבָּח.
Y Rav dice: Enseñaron esta halakha solo donde el comprador pesó las entrañas por sí mismo, pero si el carnicero pesó las entrañas para él, la reclamación del sacerdote solo puede dirigirse contra el carnicero. El carnicero es comparable a un ladrón cuando vende los dones del sacerdocio a un no sacerdote, y Rav sostiene que el sacerdote solo puede hacer valer su reclamación contra el carnicero. De manera similar, en el caso de la mishná, sostendría que el propietario solo puede hacer valer su reclamación contra el ladrón y no contra el comprador.
אֵימָא: אַף דִּין עִם הַטַּבָּח. מַהוּ דְּתֵימָא: אֵין מַתְּנוֹת כְּהוּנָּה נִגְזָלוֹת, קָא מַשְׁמַע לַן.
La Guemará refuta la objeción de Abaye: Di que Rav quiso decir que el sacerdote puede incluso presentar su reclamación contra el carnicero, aunque ciertamente puede reclamar los dones al comprador. Y Rav tuvo que enseñar esto para que no digas que los dones del sacerdocio no son considerados como robados incluso si el carnicero los vende, porque dondequiera que estén siguen siendo propiedad legal de los sacerdotes. Por lo tanto, Rav nos enseña que en este caso sí se consideran robados, y por consiguiente el sacerdote puede hacer valer su reclamación contra el carnicero.
וּלְאַבָּיֵי דְּאָמַר פְּלִיגִי, בְּמַאי פְּלִיגִי? בִּדְרַב חִסְדָּא.
La Guemará pregunta: Y según Abaye, quien dijo que Rav y Rabí Yoḥanan discrepan, sobre qué discrepan? La Guemará responde: Discrepan con respecto al dictamen de Rav Ḥisda. Rav discrepa de Rav Ḥisda y dictamina que solo se tiene derecho a cobrar del ladrón, mientras que Rabí Yoḥanan acepta el dictamen de Rav Ḥisda y permite cobrar del ladrón o del comprador.
רַב זְבִיד אָמַר: כְּגוֹן שֶׁנִּתְיָיאֲשׁוּ הַבְּעָלִים בְּיַד לוֹקֵחַ, וְלֹא נִתְיָיאֲשׁוּ בְּיַד גַּנָּב.
La Guemará presenta otra explicación de la disputa entre Rav y Rabí Yoḥanan: Rav Zevid dijo que ambos están de acuerdo en que, si el propietario aún no ha desistido de recuperar su objeto, puede hacer valer su reclamación contra cualquiera de las partes. Discrepan en un caso en el que los propietarios desistieron de recuperarlo solo después de que el objeto ya estaba en posesión del comprador, pero no todavía habían desistido cuando estaba en posesión del ladrón.
וּבְהָא פְּלִיגִי – מָר סָבַר: יֵאוּשׁ וְאַחַר כָּךְ שִׁינּוּי רְשׁוּת – קָנֵי, שִׁינּוּי רְשׁוּת וְאַחַר כָּךְ יֵאוּשׁ – לָא קָנֵי; וּמָר סָבַר: לָא שְׁנָא.
Y es con respecto a esto que discrepan: Un Sabio, Rabí Yoḥanan, sostiene que si hay desesperación por parte del propietario y después hay un cambio de posesión de un objeto robado, por ejemplo, sale de la posesión del ladrón y entra en la posesión de un comprador, el comprador adquiere el objeto. En cambio, si primero hay un cambio de posesión de un objeto robado y después hay desesperación por parte del propietario, entonces el comprador no adquiere el objeto. Dado que en este caso el propietario no se desesperó hasta después del cambio de posesión del ladrón al comprador, el comprador no adquirió legalmente el objeto, y el propietario puede presentar su reclamación contra él. Y un Sabio, Rav, sostiene que no hay diferencia entre que la desesperación o el cambio de posesión hayan ocurrido primero. Mientras el propietario haya desistido de recuperar su objeto, este se convierte en propiedad del comprador, y el propietario no puede exigir que se lo devuelva.
רַב פָּפָּא אָמַר: בִּגְלִימָא – דְּכוּלֵּי עָלְמָא לָא פְּלִיגִי דְּהָדַר לְמָרֵיהּ, וְהָכָא בְּעָשׂוּ בּוֹ תַּקָּנַת הַשּׁוּק קָמִיפַּלְגִי –
La Guemará presenta una tercera explicación de la disputa: Rav Pappa dijo que, con respecto a un manto robado en sí, todos están de acuerdo en que debe ser devuelto por el comprador a su dueño. Pero aquí, se trata de si los Sabios implementaron la disposición que garantiza la integridad del mercado en este caso, y en esto Rav y Rabí Yoḥanan discrepan.
רַב מִשְּׁמֵיהּ דְּרַבִּי חִיָּיא אָמַר הַדִּין עִם הָרִאשׁוֹן – דִּינָא דְּלוֹקֵחַ דְּלִישְׁקוֹל זוּזֵי מִגַּנָּב, וְלֹא עָשׂוּ בּוֹ תַּקָּנַת הַשּׁוּק. וְרַבִּי יוֹחָנָן מִשּׁוּם דְּרַבִּי יַנַּאי אָמַר הַדִּין עִם הַשֵּׁנִי – דִּינָא דְּלוֹקֵחַ דְּלִישְׁקוֹל מִבַּעַל הַבַּיִת, וְעָשׂוּ בּוֹ תַּקָּנַת הַשּׁוּק.
Rav dice en nombre de Rabí Ḥiyya que la reclamación puede dirigirse solo contra el primero, es decir, el ladrón, lo que significa que la ley con respecto al comprador es que, después de devolver el objeto a su dueño, él puede cobrar dinero solo del ladrón, y los Sabios no establecieron la disposición que garantiza la integridad del mercado en este caso. Y Rabí Yoḥanan dice en nombre de Rabí Yannai que la reclamación del comprador puede dirigirse contra el segundo, lo que significa que la ley con respecto al comprador es que él puede también cobrar el dinero del dueño cuando le devuelve el objeto, y los Sabios sí establecieron la disposición que garantiza la integridad del mercado en este caso.
וְסָבַר רַב לֹא עָשׂוּ בּוֹ תַּקָּנַת הַשּׁוּק? וְהָא רַב הוּנָא תַּלְמִידֵיהּ דְּרַב הֲוָה, וְחָנָן בִּישָׁא גְּנַב גְּלִימָא וְזַבְּנַהּ. אֲתָא לְקַמֵּיהּ דְּרַב הוּנָא, אֲמַר לֵיהּ לְהָהוּא גַּבְרָא: זִיל שְׁרִי עֲבִיטָךְ!
La Guemará cuestiona esta respuesta: ¿Y sostenía Rav que los Sabios no instituyeron la disposición que garantiza la integridad del mercado en este caso? ¿Pero acaso Rav Huna no era alumno de Rav, y aun así, cuando cierto ladrón conocido como Ḥanan el Malvado robó un manto y luego lo vendió, y el caso llegó ante Rav Huna, él le dijo a aquel hombre de quien fue robado el manto: Ve y rescata tu prenda del comprador, es decir, reembolsa al comprador por la prenda que te devolvió. Evidentemente, el propio alumno de Rav sostenía que los Sabios sí permitían que un comprador reclamara reembolso del propietario.
שָׁאנֵי חָנָן בִּישָׁא, כֵּיוָן דְּלֵיכָּא לְאִישְׁתַּלּוֹמֵי מִינֵּיהּ – כְּלֹא הוּכַּר דָּמֵי.
La Guemará responde que Ḥanan el Malvado es diferente. Dado que no tiene dinero, no hay manera de que el comprador cobre el pago de él, y por lo tanto el caso es comparable a un caso en el que el ladrón no fue identificado, respecto del cual los Sabios instituyeron la disposición que garantiza la integridad del mercado.
אָמַר רָבָא: אִם גַּנָּב מְפוּרְסָם הוּא, לֹא עָשׂוּ בּוֹ תַּקָּנַת הַשּׁוּק. וְהָא חָנָן בִּישָׁא, דִּמְפוּרְסָם הֲוָה, וְעָשׂוּ בּוֹ תַּקָּנַת הַשּׁוּק! נְהִי דִּמְפוּרְסַם לְבִישׁוּתָא, לִגְנִיבוּתָא לָא מְפוּרְסַם.
Rava dice: Si él es un ladrón bien conocido, los Sabios no instituyeron la disposición que garantiza la integridad del mercado en este caso. El comprador debería haber sabido que el objeto podía ser robado y no debería haberlo comprado. La Guemará pregunta: Pero ¿acaso Ḥanan el Malvado no era bien conocido, y aun así, según Rav Huna, los Sabios instituyeron la disposición que garantiza la integridad del mercado en este caso? La Guemará responde: Aunque era bien conocido por su villanía, no era bien conocido por robo.
אִיתְּמַר: גָּנַב וּפָרַע בְּחוֹבוֹ, גָּנַב וּפָרַע בְּהֶיקֵּיפוֹ – לֹא עָשׂוּ בּוֹ תַּקָּנַת הַשּׁוּק, דְּאָמְרִי: לָא אַדַּעְתָּא דְּהָנְהוּ יְהַבְתְּ לֵיהּ מִידֵּי.
§ La Guemará continúa examinando la disposición que garantiza la integridad del mercado. Se declaró: Con respecto a quien robó y pagó su deuda con el objeto robado, o a quien robó y pagó su deuda con crédito que le fue extendido con el objeto robado, los Sabios no implementaron la disposición que garantiza la integridad del mercado en este caso, pues dicen al acreedor: No fue con la expectativa de recibir estos objetos robados que diste al deudor cosa alguna.
מַשְׁכַּנְתָּא; שָׁוֵי מָאתַן בִּמְאָה – עָשׂוּ בּוֹ תַּקָּנַת הַשּׁוּק. שָׁוֶה בְּשָׁוֶה – אַמֵּימָר אָמַר: לֹא עָשׂוּ בּוֹ תַּקָּנַת הַשּׁוּק, מָר זוּטְרָא אָמַר: עָשׂוּ בּוֹ תַּקָּנַת הַשּׁוּק.
Con respecto a la integridad del mercado, también se afirmó que si un ladrón proporcionaba un objeto robado por valor de doscientos dinares como garantía de un préstamo de cien dinares, los Sabios implementaron la disposición que garantiza la integridad del mercado en este caso. En consecuencia, el acreedor tiene derecho a ser reembolsado por el propietario por devolver la garantía. Si la garantía y el préstamo eran de igual valor, Ameimar dijo: Los Sabios no implementaron la disposición que garantiza la integridad del mercado en este caso, mientras que Mar Zutra dijo: Los Sabios sí implementaron la disposición que garantiza la integridad del mercado en este caso.
וְהִלְכְתָא: עָשׂוּ בּוֹ תַּקָּנַת הַשּׁוּק.
La Guemará comenta: Y la halajá está de acuerdo con la opinión de Mar Zutra de que los Sabios sí implementaron la disposición que garantiza la integridad del mercado en este caso.
זְבִינָא; שָׁוֶה בְּשָׁוֶה – עָשׂוּ בּוֹ תַּקָּנַת הַשּׁוּק. שָׁוֵי מְאָה בְּמָאתַן – רַב שֵׁשֶׁת אָמַר: לֹא עָשׂוּ בּוֹ תַּקָּנַת הַשּׁוּק, רָבָא אָמַר: עָשׂוּ בּוֹ תַּקָּנַת הַשּׁוּק.
La Guemará examina otras aplicaciones de esta disposición: En una venta, si el objeto robado fue comprado por una cantidad igual a su valor real de mercado, los Sabios implementaron la disposición que garantiza la integridad del mercado en este caso. Si un objeto robado que vale cien dinares fue comprado al precio de doscientos dinares, Rav Sheshet dice: Los Sabios no implementaron la disposición que garantiza la integridad del mercado en este caso, mientras que Rava dice: Los Sabios sí implementaron la disposición que garantiza la integridad del mercado en este caso.
וְהִלְכְתָא: בְּכוּלְּהוּ עָשׂוּ בּוֹ תַּקָּנַת הַשּׁוּק, לְבַר מִגָּנַב וּפָרַע בְּחוֹבוֹ, גָּנַב וּפָרַע בְּהֶיקֵּיפוֹ.
La Guemará establece: Y la halakha es que en todos estos casos los Sabios implementaron la disposición para garantizar la integridad del mercado, excepto con respecto a quien robó y pagó su deuda con el objeto robado y quien robó y pagó su deuda con crédito que le fue concedido con el objeto robado.
אֲבִימִי בַּר נָאזִי חֲמוּהּ דְּרָבִינָא הֲוָה מַסֵּיק בְּהָהוּא גַּבְרָא אַרְבְּעָה זוּזֵי. גְּנַב גְּלִימָא אֵתְיַאּ נִיהֲלֵיהּ, אוֹזְפֵיהּ אַרְבְּעָה זוּזֵי אַחֲרִינֵי. לְסוֹף הוּכַּר הַגַּנָּב. אֲתָא לְקַמֵּיהּ דְּרָבִינָא,
La Guemará relata un incidente relacionado: Avimi bar Nazi, suegro de Ravina, tenía que cobrar cuatro dinares de cierto hombre, quien luego robó un manto y se lo llevó a Avimi como pago del préstamo. Entonces Avimi le prestó cuatro dinares adicionales. Al final, el ladrón fue identificado como el deudor, y el caso llegó ante Ravina para determinar si el dueño tendría o no que pagarle a Avimi por devolver el manto.
אֲמַר: קַמָּאֵי – גָּנַב וּפָרַע בְּחוֹבוֹ, וְלָא בָּעֵי לְמִיתַּב לֵיהּ וְלָא מִידֵּי; הָנָךְ אַרְבְּעָה זוּזֵי אַחֲרִינֵי – שְׁקוֹל זוּזָךְ, וְ[אַ]הְדַּר גְּלִימֵי[הּ].
Ravina dijo a Avimi: Con respecto a los primeros cuatro dinares que fueron prestados, el ladrón es considerado como alguien que robó y pagó su deuda, y el dueño no está obligado a dar nada a cambio de la devolución de la prenda, ya que la ordenanza de los Sabios que garantiza la integridad del mercado no se aplica en tal caso. Con respecto a esos cuatro dinares adicionales, toma tu dinero del dueño del manto y devuelve el manto a él. Dado que Avimi prestó el segundo conjunto de dinares solo porque había recibido el manto, Ravina dictaminó que la ordenanza de los Sabios se aplicaba a él.
מַתְקֵיף לַהּ רַב כֹּהֵן: וְדִלְמָא גְּלִימָא – בְּהָנֵי זוּזֵי קַמָּאֵי יַהֲבַהּ נִיהֲלֵיהּ, ״גָּנַב וּפָרַע בְּחוֹבוֹ, גָּנַב וּפָרַע בְּהֶיקֵּיפוֹ״; וְאַרְבְּעָה זוּזֵי בָּתְרָאֵי – הֵימוֹנֵי הֵימְנֵיהּ, כִּי הֵיכִי דְּהֵימְנֵיהּ מֵעִיקָּרָא! אִיגַּלְגַּל מִילְּתָא, מְטָא לְקַמֵּיהּ דְּרַבִּי אֲבָהוּ, אָמַר: הִלְכְתָא כְּרַב כֹּהֵן.
Rav Kohen objeta a esto: Pero quizá el manto fue dado a Avimi solo como pago por estos primeros cuatro dinares, y fue un caso de un ladrón que robó y pagó su deuda o que robó y pagó su deuda con crédito que le fue extendido con el objeto robado. Y los últimos cuatro dinares fueron prestados porque Avimi confiaba en el deudor, tal como confió en él al principio, cuando prestó los primeros cuatro dinares. El manto no era garantía del segundo préstamo, y por lo tanto la ordenanza de los Sabios no debería aplicarse. El asunto circuló hasta que llegó ante Rabí Abbahu, quien dijo: La halakha está de acuerdo con la opinión de Rav Kohen.
נַרְשָׁאָה גְּנַב סִפְרָא, זַבְּנֵיהּ לְפַפּוּנָאָה בִּתְמָנַן זוּזֵי. אֲזַל פַּפּוּנָאָה, זַבְּנֵיהּ לְבַר מָחוֹזָאָה בִּמְאָה וְעֶשְׂרִין זוּזֵי. לְסוֹף הוּכַּר הַגַּנָּב. אָמַר אַבָּיֵי: לֵיזִיל מָרֵי דְסִפְרָא וְיָהֵב לֵיהּ לְבַר מָחוֹזָא תְּמָנַן זוּזֵי וְשָׁקֵיל סִפְרֵיהּ, וְאָזֵיל בַּר מָחוֹזָאָה וְשָׁקֵיל אַרְבְּעִין מִפַּפּוּנָאָה.
La Guemará relata otro incidente: Un residente de Naresh robó un rollo y lo vendió a un residente de Pappunya por ochenta dinares. El residente de Pappunya luego fue y lo vendió a un residente de Meḥoza por ciento veinte dinares. Al final, el ladrón fue identificado y Abaye dijo: El propietario original del rollo debe ir y dar al residente de Meḥoza ochenta dinares y recuperar su rollo a cambio. Y después, el residente de Meḥoza debe ir y cobrar los cuarenta dinares restantes del residente de Pappunya.
מַתְקֵיף לַהּ רָבָא: הַשְׁתָּא לוֹקֵחַ מִגַּנָּב – עָשׂוּ בּוֹ תַּקָּנַת הַשּׁוּק, לוֹקֵחַ מִלּוֹקֵחַ מִיבַּעְיָא?
Rava objeta a esto: Ahora que se ha establecido que, con respecto a quien compra a un ladrón, los Sabios instituyeron la disposición que garantiza la integridad del mercado en este caso, a pesar de que trató directamente con el ladrón, ¿es necesario enseñar que lo mismo se aplicaría a quien compró un objeto robado de un comprador? En consecuencia, el comprador final tiene derecho a recibir del propietario original la cantidad total que pagó por el objeto.
אֶלָּא אָמַר רָבָא: לֵיזִיל מָרֵיהּ דְּסִפְרָא וְיָהֵיב לֵיהּ לְבַר מָחוֹזָאָה מְאָה וְעֶשְׂרִין זוּזֵי וְשָׁקֵיל סִפְרֵיהּ, וְלֵיזִיל מָרֵי[הּ] דְסִפְרָא וְלִישְׁקוֹל אַרְבְּעִין מִפַּפּוּנָאָה, וּתְמָנַן מִנַּרְשָׁאָה.
Más bien, Rava dijo que el propietario original del rollo debe ir y darle al residente de Meḥoza ciento veinte dinares y tomar su rollo a cambio. Y después el propietario original del rollo debe ir y cobrar cuarenta dinares del residente de Pappunya y ochenta dinares del residente de Naresh, ya que cada uno se benefició de la venta en esas cantidades, respectivamente.
מַתְנִי׳ זֶה בָּא בְּחָבִיתוֹ שֶׁל יַיִן וְזֶה בָּא בְּכַדּוֹ שֶׁל דְּבַשׁ, נִסְדְּקָה חָבִית שֶׁל דְּבַשׁ, וְשָׁפַךְ זֶה אֶת יֵינוֹ וְהִצִּיל אֶת הַדְּבַשׁ לְתוֹכוֹ –
MISHNÁ: En una situación en la que este individuo vino con su barril de vino, y aquel individuo vino con su jarra de miel, si el barril de miel se agrietó y este primer individuo derramó su vino y salvó la miel del otro, que vale más que el vino, recogiéndola en su barril de vino,

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