וְקַיְמָא לַן כְּגַזְלָן לְרַבִּי שִׁמְעוֹן.
Y sostenemos, como concluye la Guemará más abajo, que Rabí Yehuda HaNasí quiere decir que la halakha que se aplica a un ladrón es como la halakha que se aplica a un asaltante según la opinión de Rabí Shimón, quien sostiene que el dueño pierde la esperanza de recuperar su objeto una vez que es robado por un asaltante.
גּוּפָא – רַבִּי אוֹמֵר, אוֹמֵר אֲנִי: גַּנָּב – כְּגַזְלָן. אִיבַּעְיָא לְהוּ: כְּגַזְלָן דְּרַבָּנַן קָאָמַר – וְלָא קָנֵי; אוֹ דִלְמָא כְּגַזְלָן דְּרַבִּי שִׁמְעוֹן קָאָמַר, וּקְנֵי?
§ La Guemará examina el asunto mismo. Rabí Yehuda HaNasi dice: Yo digo que la halajá que se aplica a un ladrón es como la halajá que se aplica a un asaltante. Se planteó un dilema ante los Sabios: ¿Estaba Rabí Yehuda HaNasi diciendo que la halajá que se aplica a un ladrón es como la halajá que se aplica a un asaltante según la opinión de los Rabinos, quienes sostienen que los dueños no desesperan de recuperar su objeto, y por lo tanto un ladrón no adquiere los objetos que roba? ¿O quizá estaba diciendo que la halajá que se aplica a un ladrón es como la halajá que se aplica a un asaltante según la opinión de Rabí Shimon, quien sostiene que los dueños desesperan de recuperar su propiedad, y por lo tanto un ladrón adquiere los objetos robados.
תָּא שְׁמַע: נָטְלוּ מוֹכְסִין חֲמוֹרוֹ וְכוּ׳.
La Guemará intenta resolver el dilema. Ven y escucha una prueba de la mishná: Si los recaudadores de impuestos tomaron el asno de una persona y le dieron un asno diferente que fue tomado de otro judío en su lugar, o si unos bandidos tomaron su prenda y le dieron una prenda diferente que fue tomada de un judío en su lugar, estos objetos ahora le pertenecen porque los dueños perdieron la esperanza de recuperarlos cuando fueron robados. Por lo tanto, es evidente que se presume la desesperación tanto en el caso de un ladrón violento, es decir, el recaudador de impuestos, como en el caso de un ladrón, es decir, los bandidos.
מַנִּי? אִי רַבָּנַן, קַשְׁיָא גַּזְלָן! אִי רַבִּי שִׁמְעוֹן, קַשְׁיָא גַּנָּב!
La Guemará aclara: ¿De quién es la opinión expresada en esta mishná? Si es conforme a la opinión de los Rabinos, que sostienen que los propietarios solo se desesperan en el caso de un ladrón, es difícil porque la mishná supone que la víctima de un asaltante también se desespera de recuperar su propiedad. Y si es conforme a la opinión de Rabí Shimon, que sostiene que los propietarios solo se desesperan en el caso de un asaltante, es difícil porque la mishná supone que la víctima de un ladrón también se desespera de recuperar su propiedad.
אִי אָמְרַתְּ בִּשְׁלָמָא רַבִּי – כְּגַזְלָן דְּרַבִּי שִׁמְעוֹן קָאָמַר, וְקָנֵי; הָא מַנִּי – רַבִּי הִיא, מִשּׁוּם הָכִי קָנֵי.
La Guemará presenta la prueba: Concedido, si dices que Rabí Yehuda HaNasi estaba diciendo que la halajá que se aplica a un ladrón es como la halajá que se aplica a un salteador según la opinión de Rabí Shimon, quien sostiene que los propietarios desesperan de recuperar su propiedad, y por lo tanto un ladrón adquiere los objetos robados, ¿de acuerdo con la opinión de quién es esta mishná? Es de acuerdo con la opinión de Rabí Yehuda HaNasi, y es por esa razón que un ladrón adquiere los bienes robados.
אֶלָּא אִי אָמְרַתְּ כְּגַזְלָן דְּרַבָּנַן קָאָמַר, וְלָא קָנֵי; הָא מַנִּי? לָא רַבִּי וְלָא רַבִּי שִׁמְעוֹן וְלָא רַבָּנַן!
Pero si dices que Rabí Yehuda HaNasi estaba diciendo que la halajá que se aplica a un ladrón es como la halajá que se aplica a un salteador según la opinión de los Rabinos, y que por lo tanto un ladrón no adquiere los bienes robados, ¿de acuerdo con la opinión de quién es esta mishná? Puesto que la mishná dictamina que presumiblemente los dueños se han desesperado tanto con respecto a un ladrón como a un salteador, no está de acuerdo con la opinión de Rabí Yehuda HaNasi, ni está de acuerdo con la opinión de Rabí Shimón, ni está de acuerdo con la opinión de los Rabinos.
הָכָא בְּמַאי עָסְקִינַן? בְּלִסְטִים מְזוּיָּין, וְרַבִּי שִׁמְעוֹן הִיא. אִי הָכִי, הַיְינוּ גַּזְלָן! תְּרֵי גַּוְונֵי גַּזְלָן.
La Guemará responde: ¿De qué estamos tratando aquí? Estamos tratando con un bandido armado, que es considerado un ladrón porque roba usando fuerza y agresión, y la mishná está de acuerdo con la opinión de Rabí Shimon, quien sostiene que se presume la desesperación en el caso de un ladrón. La Guemará pregunta: Si es así, este es idéntico al caso de un ladrón, es decir, el primer caso de la mishná del recaudador de impuestos, y no hay razón para que la mishná enseñe la misma halajá dos veces. La Guemará responde: La mishná desea enseñar la halajá con respecto a dos diferentes tipos de ladrones.
תָּא שְׁמַע: הַגַּנָּב וְהַגַּזְלָן וְהָאַנָּס – הֶקְדֵּשָׁן הֶקְדֵּשׁ, וּתְרוּמָתָן תְּרוּמָה, וּמַעְשְׂרוֹתָן מַעֲשֵׂר.
Ven y oye una prueba diferente basada en la baraita antes mencionada: Con respecto a un ladrón, un salteador y alguien que obliga a otro a venderle algo, sus artículos consagrados son considerados consagrados, y su teruma, la porción de la producción designada para el sacerdote, es considerada teruma, y sus diezmos son considerados diezmos.
מַנִּי? אִי רַבָּנַן – קַשְׁיָא גַּזְלָן, אִי רַבִּי שִׁמְעוֹן – קַשְׁיָא גַּנָּב!
¿De quién es la opinión expresada en esta baraita? Si está de acuerdo con los Rabinos, es difícil porque la baraita supone que la víctima de un ladrón violento también pierde la esperanza de recuperar su propiedad, y por lo tanto el acto de consagración o de separación de terumá o diezmos por parte del ladrón violento es válido. Por el contrario, si está de acuerdo con Rabbi Shimon, es difícil porque la baraita supone que la víctima de un ladrón pierde la esperanza de recuperar su propiedad.
אִי אָמְרַתְּ בִּשְׁלָמָא גַּנָּב כְּגַזְלָן דְּרַבִּי שִׁמְעוֹן קָאָמַר, מִשּׁוּם הָכִי קָנֵי; אֶלָּא אִי אָמְרַתְּ גַּנָּב כְּגַזְלָן דְּרַבָּנַן, הָא מַנִּי?
Concedido, si dices que Rabí Yehuda HaNasi estaba diciendo que la halajá que se aplica a un ladrón es como la halajá que se aplica a un asaltante según la opinión de Rabí Shimon, quien sostiene que el dueño pierde la esperanza de recuperar su propiedad, es por esa razón que un ladrón, por lo tanto, adquiere los objetos robados. Pero si dices que la halajá que se aplica a un ladrón es como la halajá que se aplica a un asaltante según la opinión de los Rabinos, ¿de acuerdo con la opinión de quién está escrita esta baraita?
בְּלִסְטִים מְזוּיָּין, וְרַבִּי שִׁמְעוֹן הִיא. אִי הָכִי, הַיְינוּ גַּזְלָן! תְּרֵי גַּוְונֵי גַּזְלָן.
La Guemará responde: Cuando la baraita se refiere a un ladrón, en realidad se está refiriendo a un bandido armado, que legalmente es considerado un salteador, y esto es conforme a la opinión de Rabí Shimon, quien sostiene que las víctimas de un salteador desesperan de recuperar su propiedad. La Guemará pregunta: Si es así, esto es idéntico al caso de un salteador que se menciona en la baraita. La Guemará responde: La baraita desea enseñar la halakha con respecto a dos diferentes tipos de salteadores.
אֲמַר לֵיהּ רַב אָשֵׁי לְרַבָּה: תָּא שְׁמַע, דְּמַתְנֵי רַבִּי לְרַבִּי שִׁמְעוֹן בְּרֵיהּ: לֹא דָּבָר שֶׁיֵּשׁ בּוֹ אַחְרָיוּת מַמָּשׁ; אֶלָּא אֲפִילּוּ פָּרָה וְחוֹרֵשׁ בָּהּ, חֲמוֹר וּמְחַמֵּר אַחֲרָיו – חַיָּיבִין לְהַחְזִיר, מִפְּנֵי כְּבוֹד אֲבִיהֶן.
Rav Ashi le dijo a Rabba: Ven y escucha una prueba de la propia interpretación de Rabbi Yehuda HaNasi de la mishná (111b), que establece que los hijos que heredan un objeto que fue robado por su padre están obligados a devolverlo al dueño si es algo que sirve como garantía legal de un préstamo, por ejemplo, tierra. Rabbi Yehuda HaNasi enseñaba a Rabbi Shimon, su hijo, que la mishná no se refiere solo a algo que realmente pueda servir como garantía legal, es decir, tierra. Más bien, se refiere incluso a una vaca con la que él ara, o a un burro que él conduce guiándolo desde atrás, que los herederos están obligados a devolver por el honor de su padre.
טַעְמָא מִפְּנֵי כְּבוֹד אֲבִיהֶן, הָא לָאו כְּבוֹד אֲבִיהֶן – לָא; שְׁמַע מִינַּהּ: רַבִּי – גַּזְלָן דְּרַבִּי שִׁמְעוֹן קָאָמַר! שְׁמַע מִינַּהּ.
La Guemará infiere: La razón por la que los herederos deben devolver el objeto robado es por el honor de su padre. Pero si no fuera por el honor de su padre, no estarían obligados a devolverlo. Concluye de ello que Rabí Yehuda HaNasi estaba diciendo que la halajá que se aplica a un ladrón es como la halajá que se aplica a un ladrón violento según la opinión de Rabí Shimon. La Guemará confirma: Concluye de ello que así es.
וְכֵן נְחִיל שֶׁל דְּבוֹרִים. מַאי ״וְכֵן״?
§ La mishná enseña: Y asimismo, con respecto a un enjambre de abejas, si los dueños desistieron de recuperar las abejas, estas pertenecen a quien las encontró. La Guemará pregunta: ¿Cuál es la razón por la que la mishná incluye el caso de las abejas, que comienza con la expresión: Y asimismo?
הָכִי קָאָמַר: אֲפִילּוּ נְחִיל שֶׁל דְּבוֹרִים, דְּקִנְיָן דְּרַבָּנַן הוּא. סָלְקָא דַּעְתָּךְ אָמֵינָא: הַאי, כֵּיוָן דְּרַבָּנַן בְּעָלְמָא הוּא דְּקָנֵי לֵיהּ – אֲפִילּוּ סְתָמָא נָמֵי מִיָּיאַשׁ; קָא מַשְׁמַע לַן: אִם נִתְיָיאֲשׁוּ הַבְּעָלִים – אֵין, אִי לָא – לָא.
La Guemará explica: Esto es lo que está diciendo: La halajá establecida por la mishná se aplica incluso a un enjambre de abejas, que es propiedad de los dueños mediante una forma rabínica de adquisición, debido al hecho de que no se puede efectuar una adquisición legal de abejas según la ley de la Torá. Podría pasar por tu mente decir que en este caso, puesto que uno adquiere el enjambre de abejas solo por ley rabínica, incluso cuando la respuesta de los dueños es inespecífica, puede suponerse que desesperan de recuperar las abejas, y el hallador puede quedárselas. Para contrarrestar esto, la mishná nos enseña que si se sabe que los dueños de las abejas desesperaron de recuperarlas, sí, el hallador puede quedarse con las abejas; si no desesperaron, no, no puede quedárselas.
אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן בֶּן בְּרוֹקָה: נֶאֱמֶנֶת אִשָּׁה וְקָטָן כּוּ׳.
§ La mishná enseña que Rabí Yoḥanan ben Beroka dijo: una mujer o un menor son considerados creíbles para decir: Fue de aquí de donde salió este enjambre, y por lo tanto pertenece a cierto individuo.
אִשָּׁה וְקָטָן בְּנֵי עֵדוּת נִינְהוּ? אָמַר רַב יְהוּדָה אָמַר שְׁמוּאֵל: הָכָא בְּמַאי עָסְקִינַן – כְּגוֹן שֶׁהָיוּ בְּעָלִים מְרַדְּפִין אַחֲרֵיהֶם, וְאִשָּׁה וְקָטָן מַסִּיחִין לְפִי תּוּמָּם, וְאוֹמֵר: מִכָּאן יָצָא נְחִיל זֶה.
La Guemará pregunta: ¿Son una mujer y un menor aptos para el testimonio? La halakha es que las mujeres y los menores no pueden presentar testimonio en el tribunal, entonces ¿cómo puede Rabí Yoḥanan ben Beroka dictaminar que se los considera creíbles? La Guemará explica que Rav Yehuda dijo que Shmuel dijo: Aquí estamos tratando con un caso en el que los propietarios estaban persiguiendo a las abejas, y la mujer y el menor hablaban casualmente y decían: Fue de aquí de donde salió este enjambre. En este contexto, puede suponerse que el individuo identificado como el propietario es el verdadero dueño de las abejas, incluso en ausencia de testimonio formal en el tribunal.
אָמַר רַב אָשֵׁי: אֵין מֵסִיחַ לְפִי תּוּמּוֹ כָּשֵׁר – אֶלָּא לְעֵדוּת אִשָּׁה בִּלְבָד.
Habiendo mencionado un caso de comentarios hechos de manera casual, la Guemará afirma que Rav Ashi dice: La información obtenida de alguien que habla casualmente es válida solo con respecto al testimonio que permite que una mujer vuelva a casarse, ya que los Sabios fueron indulgentes y decretaron que en tal caso se puede confiar en los comentarios incidentales de ciertas personas que no son aptas para servir como testigos.
אֲמַר לֵיהּ רָבִינָא לְרַב אָשֵׁי: וְלָא? וַהֲרֵי נְחִיל שֶׁל דְּבוֹרִים – מֵסִיחַ לְפִי תּוּמּוֹ הוּא! שָׁאנֵי נְחִיל שֶׁל דְּבוֹרִים, דְּקִנְיַן דְּרַבָּנַן הוּא.
Ravina le dijo a Rav Ashi: ¿Y acaso es así que no se confía en comentarios casuales en otras situaciones? Pero el caso en la mishná de un enjambre de abejas es un caso de alguien que habla casualmente, y la halakha es que se le considera creíble. Rav Ashi respondió: Un enjambre de abejas es diferente, pues es propiedad de sus dueños mediante una forma rabínica de adquisición. En consecuencia, los Sabios confiaron en comentarios casuales.
וּדְאוֹרָיְיתָא לָא? וְהָאָמַר רַב יְהוּדָה אָמַר שְׁמוּאֵל: מַעֲשֶׂה בְּאָדָם אֶחָד שֶׁהָיָה מֵסִיחַ לְפִי תּוּמּוֹ, וְאוֹמֵר: ״זְכוּרַנִי כְּשֶׁאֲנִי תִּינוֹק, וּמוּרְכָּבַנִי עַל כְּתֵיפוֹ שֶׁל אַבָּא, וְהוֹצִיאוּנִי מִבֵּית הַסֵּפֶר, וְהִפְשִׁיטוּנִי אֶת כֻּתׇּנְתִּי, וְהִטְבִּילוּנִי לֶאֱכוֹל בִּתְרוּמָה לָעֶרֶב״.
La Guemará pregunta: ¿Y no hay ningún caso en el que comentarios casuales expresados por aquellos que no son aptos para testificar en el tribunal serían aceptados por la ley de la Torah? ¿Pero acaso Rav Yehuda no dice que Shmuel dice: Hubo un incidente que involucró a cierta persona que hablaba casualmente y decía: Recuerdo cuando era niño y yo todavía iba sobre los hombros de mi padre. Y me sacaban de la escuela, me quitaban la túnica y me sumergían en un baño ritual para que pudiera participar de la teruma esa noche.
וְרַבִּי חֲנִינָא מְסַיֵּים בַּהּ הָכִי: ״וַחֲבֵירַי בְּדֵילִין מִמֶּנִּי, וְהָיוּ קוֹרִין אוֹתִי: יוֹחָנָן אוֹכֵל חַלּוֹת״. וְהֶעֱלָהוּ רַבִּי לַכְּהוּנָּה עַל פִּיו!
Y Rabí Ḥanina solía concluir su relato del incidente de la siguiente manera: Aquel individuo entonces pasó a decir: Y mis amigos se apartaban de mí y me llamaban: Yoḥanan, comedor de ḥallot, una referencia a la porción de masa dada a los sacerdotes, que tiene el mismo estatus que la teruma. Y, después de oír esta anécdota, Rabí Yehuda HaNasi lo elevó al sacerdocio y le concedió el derecho de participar de la teruma basándose en su declaración. Dado que está prohibido para los no sacerdotes consumir teruma por la ley de la Torah, es evidente que se puede confiar en comentarios incidentales incluso con respecto a la ley de la Torah, aun en casos no relacionados con permitir que una mujer vuelva a casarse.
בִּתְרוּמָה דְּרַבָּנַן.
Rav Ashi responde: Rabí Yehuda HaNasi le concedió el derecho de participar de productos que son terumá solo por ley rabínica, ya que sostiene que el requisito de separar terumá después de la destrucción del Templo es por ley rabínica. Aun así, se puede sostener que los comentarios incidentales hechos por individuos que no son aptos para testificar en el tribunal no se consideran creíbles con respecto a la ley de la Torah.
וְאַכַּתִּי, דְּאוֹרָיְיתָא לָא? וְהָא כִּי אֲתָא רַב דִּימִי אָמַר רַב חָנָא קַרְטִיגָנָא, וְאָמְרִי לַהּ רַב אַחָא קַרְטִיגָנָא מִשְׁתַּעֵי: מַעֲשֶׂה בָּא לִפְנֵי רַבִּי יְהוֹשֻׁעַ בֶּן לֵוִי, וְאָמְרִי לַהּ מַעֲשֶׂה בָּא לִפְנֵי רַבִּי, בְּתִינוֹק אֶחָד שֶׁהָיָה מֵסִיחַ לְפִי תּוּמּוֹ, וְאָמַר: ״אֲנִי וְאִמִּי נִשְׁבִּינוּ לְבֵין הַגּוֹיִם, יָצָאתִי לִשְׁאוֹב מַיִם – דַּעְתִּי עַל אִמִּי, לִלְקוֹט עֵצִים – דַּעְתִּי עַל אִמִּי״.
La Guemará pregunta: Y aun así, ¿no hay otro caso en el que comentarios casuales hechos por quienes no son aptos para testificar en el tribunal serían aceptados por la ley de la Torah? Pero cuando Rav Dimi vino de Eretz Israel, ¿acaso no dijo que Rav Ḥana de Cartago [Kartigna], y algunos dicen que fue Rav Aḥa de Cartago, relató: Un incidente fue presentado ante Rabbi Yehoshua ben Levi, y algunos dicen que este incidente fue presentado ante Rabbi Yehuda HaNasi, con respecto a cierto niño que hablaba casualmente y dijo: Mi madre y yo fuimos capturados y retenidos entre los gentiles. Cuando yo salía a sacar agua, mi mente estaba en mi madre, y cuando yo salía a recoger leña, mi mente estaba en mi madre. Como el niño siempre estaba consciente de su madre, sabía que ella no fue violada por sus captores.
וְהִשִּׂיאָהּ רַבִּי עַל פִּיו לַכְּהוּנָּה!
La Guemará concluye la declaración de Rav Dimi y explica la dificultad: Y Rabí Yehuda HaNasi la casó con un sacerdote basándose en su declaración. Dado que está prohibido por la ley de la Torah que un sacerdote se case con una mujer que haya mantenido relaciones sexuales con un hombre prohibido para ella por la ley de la Torah y con quien no puede establecer un vínculo matrimonial, por ejemplo, un gentil, queda claro que Rabí Yehuda HaNasi se basó en una observación casual incluso con respecto a una prohibición de la Torah.
בִּשְׁבוּיָה הֵקֵילּוּ.
La Guemará responde: Los Sabios fueron indulgentes con respecto a una mujer capturada. Según la ley de la Torah, se puede presumir que una mujer tomada cautiva sigue estando permitida para un sacerdote, y fueron los Sabios quienes decretaron que está prohibida debido a la preocupación de que haya sido violada. Es este decreto rabínico el que puede dejarse de lado sobre la base de comentarios incidentales.
אֲבָל לֹא יָקוֹץ אֶת סוֹכוֹ [וְכוּ׳]. תַּנְיָא, רַבִּי יִשְׁמָעֵאל בְּנוֹ שֶׁל רַבִּי יוֹחָנָן בֶּן בְּרוֹקָה אוֹמֵר: תְּנַאי בֵּית דִּין הוּא, שֶׁיְּהֵא יוֹרֵד לְתוֹךְ שָׂדֶה שֶׁל חֲבֵירוֹ וְקוֹצֵץ סוֹכוֹ שֶׁל חֲבֵירוֹ, לְהַצִּיל אֶת נְחִילוֹ. וְנוֹטֵל דְּמֵי סוֹכוֹ מִתּוֹךְ נְחִילוֹ שֶׁל חֲבֵירוֹ.
§ La mishná enseña: Pero si las abejas se posaron sobre una rama de un árbol, no puede cortar la rama de otro para tomar las abejas, incluso con la condición de que después le dará el dinero por ello. Se enseña en una baraita que Rabí Yishmael, hijo de Rabí Yoḥanan ben Beroka, dice: Esta es una estipulación del tribunal, que tiene efecto incluso sin ser confirmada por individuos, que uno estará permitido a entrar en el campo de otro y cortar la rama de otro para salvar su propio enjambre de abejas. Y el dueño del campo entonces cobra el valor de su rama del enjambre de su compañero.
וּתְנַאי בֵּית דִּין הוּא, שֶׁיְּהֵא שׁוֹפֵךְ יֵינוֹ וּמַצִּיל אֶת דּוּבְשָׁנוֹ שֶׁל חֲבֵירוֹ, וְנוֹטֵל דְּמֵי יֵינוֹ מִתּוֹךְ דּוּבְשָׁנוֹ שֶׁל חֲבֵירוֹ. וּתְנַאי בֵּית דִּין הוּא, שֶׁיְּהֵא מְפָרֵק אֶת עֵצָיו וְטוֹעֵן פִּשְׁתָּנוֹ שֶׁל חֲבֵירוֹ, וְנוֹטֵל דְּמֵי עֵצָיו מִתּוֹךְ פִּשְׁתָּנוֹ שֶׁל חֲבֵירוֹ. שֶׁעַל מְנָת כֵּן הִנְחִיל יְהוֹשֻׁעַ לְיִשְׂרָאֵל אֶת הָאָרֶץ.
Y también es una estipulación del tribunal que quien ve que el barril de miel de otro se rompe debe derramar su propio vino y luego usar el barril de vino vacío para salvar la miel del otro, que es más cara que el vino. Y el dueño del vino entonces cobra el valor de su vino de la miel del otro. Y también es una estipulación del tribunal que quien ve que el burro de otro ha caído debe descargar su propia madera de su burro y cargar el lino del otro, que es más caro que la madera, en su lugar. Y el dueño de la madera entonces cobra el valor de su madera del lino del otro. Estas estipulaciones entran en vigor como fue bajo esta condición que Josué repartió Eretz Yisrael al pueblo judío.
מַתְנִי׳ הַמַּכִּיר כֵּלָיו וּסְפָרָיו בְּיַד אַחֵר, וְיָצָא לוֹ שֵׁם גְּנֵיבָה בָּעִיר – יִשָּׁבַע לוֹ לוֹקֵחַ כַּמָּה נָתַן, וְיִטּוֹל. וְאִם לָאו – לָאו כֹּל הֵימֶנּוּ, שֶׁאֲנִי אוֹמֵר: מְכָרָן לְאַחֵר, וּלְקָחָן זֶה הֵימֶנּוּ.
MISHNÁ: En un caso de alguien que reconoce sus utensilios y rollos robados en posesión de otro, y se había difundido un rumor en la ciudad de que el primero había sido víctima de robo, el comprador, es decir, quien está en posesión de estos objetos, debe prestar juramento a la víctima acerca de cuánto dinero gastó en la compra, y él entonces recibe esa suma de dinero a cambio de devolver los objetos. Y si no se había difundido tal rumor, no está en poder de la supuesta víctima afirmar que los objetos fueron robados, y no tiene derecho a exigir su devolución, pues yo podría decir: Los objetos nunca fueron robados; más bien, la supuesta víctima se los vendió a otro, y este individuo que actualmente posee el objeto los compró de esa otra persona.
גְּמָ׳ וְכִי יָצָא לוֹ שֵׁם גְּנֵיבָה בָּעִיר – מַאי הָוֵי? לֵיחוּשׁ דִּילְמָא זַבְּנִינְהוּ, וְהוּא נִיהוּ קָא מַפֵּיק שְׁמָא!
GUEMARÁ: La Guemará pregunta: Y si un rumor se difundió en la ciudad de que él había sido víctima de robo, ¿qué importa? Sospechemos que quizás él vendió los artículos y él mismo está difundiendo el rumor de que fueron robados para poder comprarlos de vuelta.
אָמַר רַב יְהוּדָה אָמַר רַב: כְּגוֹן שֶׁבָּאוּ בְּנֵי אָדָם בְּתוֹךְ בֵּיתוֹ, וְעָמַד וְהִפְגִּין בַּלַּיְלָה, וְאָמַר: נִגְנְבוּ כֵלַיִי. כׇּל שֶׁכֵּן עִילָּא מָצָא!
La Guemará responde que Rav Yehuda dijo que Rav dijo: La mishná está tratando un caso en el que personas, es decir, invitados, entraron en su casa, y él se levantó por la noche y gritó [vehifgin], y dijo: Mis utensilios han sido robados, en cuyo caso parece claro que fue víctima de robo. La Guemará rechaza esta justificación: Al contrario, la sospecha de que está mintiendo debería aplicarse con mayor razón, ya que ha encontrado un pretexto para afirmar que su propiedad fue robada, y debe sospecharse que está aprovechándose de la situación de manera deshonesta.
רַב כָּהֲנָא מְסַיֵּים בַּהּ מִשְּׁמֵיהּ דְּרַב: כְּגוֹן שֶׁהָיְתָה מַחְתֶּרֶת חֲתוּרָה בְּתוֹךְ בֵּיתוֹ, וּבְנֵי אָדָם שֶׁלָּנוּ בְּתוֹךְ בֵּיתוֹ – יָצְאוּ, וְאַנְבּוּרְקְרָאוֹת שֶׁל כֵּלִים עַל כִּתְפֵיהֶם, וְהַכֹּל אוֹמְרִים: ״נִגְנְבוּ כֵּלָיו שֶׁל פְּלוֹנִי״.
Rav Kahana concluía estahalakha diciendo en nombre de Rav: La mishná está tratando un caso en el que un grupo de personas pasó la noche en su casa. Y había un túnel que había sido excavado hacia su casa, y las personas que pasaron la noche como huéspedes en su casa salieron con fardos de utensilios sobre sus hombros, y todos dicen: Los utensilios de fulano fueron robados. En tal caso, hay evidencia clara de que el dueño de la casa fue víctima de robo.
וְדִלְמָא כֵּלִים הֲווֹ, סְפָרִים לָא הֲווֹ! אָמַר רַבִּי חִיָּיא בַּר אַבָּא אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: כְּגוֹן דְּקָאָמְרִי נָמֵי סְפָרִים.
La Guemará cuestiona esta explicación: Pero quizás solo se robaron utensilios, pero no rollos. ¿Por qué debe el comprador devolver también los rollos, además de los utensilios? La Guemará responde que Rabí Ḥiyya bar Abba dijo que Rabí Yoḥanan dijo: La mishná está tratando un caso en el que todos dicen que los rollos también fueron robados.
וְלֵיחוּשׁ דִּלְמָא זוּטְרֵי, וְקָא טָעֵין רַבְרְבֵי! אָמַר רַבִּי יוֹסֵי בַּר חֲנִינָא, דְּקָאָמְרִי: סֵפֶר פְּלוֹנִי וּפְלוֹנִי.
La Guemará pregunta: Pero sospechemos que quizás solo se llevaron rollos pequeños, mientras que él está afirmando que fueron robados rollos grandes. Si ese es el caso, está reclamando rollos que no le pertenecen. La Guemará responde que Rabí Yosei bar Ḥanina dijo: La mishná está tratando un caso en el que la gente está diciendo: Tal y tal rollo y tal y tal rollo fueron robados, es decir, se sabe cuáles rollos fueron tomados del propietario.
וְדִלְמָא הֲווֹ עַתִּיקֵי, וְקָא טָעֵין חַדְתֵי! אָמַר רַב, כְּגוֹן דְּאָמְרִי: ״הַלָּלוּ כֵּלָיו שֶׁל פְּלוֹנִי, הַלָּלוּ סְפָרָיו שֶׁל פְּלוֹנִי״.
La Guemará también cuestiona esto: Pero quizá los rollos que fueron robados eran viejos y por lo tanto se habían depreciado en valor, mientras que él está reclamando que se llevaron rollos nuevos. Si es así, está reclamando rollos que no le pertenecen. Rav dijo: La mishná está tratando un caso en el que la gente dice explícitamente: Estos son los utensilios de fulano y estos son los rollos de fulano. En este caso se sabe exactamente qué objetos fueron robados.
וּמִי אָמַר רַב הָכִי? וְהָאָמַר רַב: בָּא בַּמַּחְתֶּרֶת, וְנָטַל כֵּלִים וְיָצָא – פָּטוּר. מַאי טַעְמָא? בִּדְמֵי קְנָנְהוּ!
La Guemará pregunta: ¿Y Rav realmente dijo esto? ¿Pero acaso Rav mismo dice que un ladrón que entró y tomó utensilios y salió está exento de pagar por esos objetos? ¿Cuál es la razón de esta exención? Es porque los adquiere con su sangre. Dado que al dueño de la casa le está permitido matar a un ladrón, el ladrón está exento de devolver los objetos robados, basándose en el principio de que uno recibe el castigo mayor. En consecuencia, si el propio ladrón está exento, ¿cómo puede quien compra un objeto del ladrón estar obligado a devolverlo?
הָנֵי מִילֵּי דִּקְנָנְהוּ – בְּבָא בַּמַּחְתֶּרֶת, דְּמֵעִיקָּרָא מְסַר נַפְשֵׁיהּ לִקְטָלָא; אֲבָל הָנֵי, כֵּיוָן דְּלָא מְסַרוּ נַפְשַׁיְיהוּ לִקְטָלָא – לָא.
La Guemará explica: Este principio, de que quien roba adquiere lo que robó, se aplica solo a un ladrón que entra por la fuerza, ya que inicialmente se expuso a ser matado cuando irrumpió en la casa. Pero con respecto a estos ladrones, que pasaron la noche como huéspedes del dueño de la casa, puesto que no irrumpieron en la casa y por ello no se expusieron a ser matados, no están exentos de devolver el objeto robado.
אָמַר רָבָא: לֹא שָׁנוּ אֶלָּא בַּעַל הַבַּיִת הֶעָשׂוּי לִמְכּוֹר כֵּלָיו, אֲבָל בַּעַל הַבַּיִת שֶׁאֵינוֹ עָשׂוּי לִמְכּוֹר כֵּלָיו –
La Guemará señala que Rava dice: Enseñamos que todas estas condiciones deben cumplirse antes de que se pueda obligar al comprador a devolver el artículo solo con respecto a un propietario que acostumbra vender sus utensilios, pero con respecto a un propietario que no acostumbra vender sus utensilios,