לִיקַּח לוֹ חִטִּין – וְלָקַח מֵהֶם שְׂעוֹרִין, שְׂעוֹרִין – וְלָקַח מֵהֶם חִטִּין; תַּנְיָא חֲדָא: אִם פָּחֲתוּ – פָּחֲתוּ לוֹ, וְאִם הוֹתִירוּ – הוֹתִירוּ לוֹ; וְתָנֵי חֲדָא: אִם פָּחֲתוּ – פָּחֲתוּ לוֹ, וְאִם הוֹתִירוּ – הוֹתִירוּ לָאֶמְצַע!
para comprar trigo para él, que planea vender con ganancia, pero en cambio el agente compró cebada con el dinero, o si le dio a su agente dinero para comprar cebada y en cambio compró trigo con el dinero, dos baraitot presentan dictámenes contradictorios con respecto a la halakha. Se enseña en una baraita que si hubo una pérdida, la pérdida es del agente, y si hubo una ganancia, la ganancia es del agente también, ya que se considera que ha anulado su condición de agente al desviarse de las instrucciones. Y se enseña en una baraita (Tosefta, Bava Metzia 4:20) que si hubo un acuerdo de que ambas partes dividirían las ganancias de la transacción, si hubo una pérdida, la pérdida es del agente, y si hubo una ganancia, la ganancia va al medio, es decir, el agente y el inversionista se reparten la ganancia.
אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: לָא קַשְׁיָא; הָא רַבִּי מֵאִיר, וְהָא רַבִּי יְהוּדָה.
Para reconciliar las baraitot, Rabí Yoḥanan dijo: Esto no es difícil. Esta primera baraita concuerda con la opinión de Rabí Meir, y esta segunda baraita concuerda con la opinión de Rabí Yehuda.
הָא רַבִּי מֵאִיר, דְּאָמַר שִׁינּוּי קוֹנֶה; וְהָא רַבִּי יְהוּדָה, דְּאָמַר שִׁינּוּי אֵינוֹ קוֹנֶה.
Rabí Yoḥanan explica su razonamiento: Esta primera baraita está de acuerdo con la opinión de Rabí Meir, quien dice que un cambio realizado por un agente que se desvía de los términos de su encargo significa que el agente adquiere el artículo en cuestión para sí mismo, como en el caso de alguien a quien se le pagó para teñir lana de rojo pero la tiñó de negro. También en este caso, cuando el agente compra trigo en lugar de cebada, o viceversa, adquiere el grano para sí mismo. Y esta segunda baraita está de acuerdo con la opinión de Rabí Yehuda, quien dice que un cambio realizado por un agente que se desvía de los términos de su encargo no significa que el agente adquiere el artículo en cuestión para sí mismo. Este es adquirido por quien nombró al agente, y ellos se reparten las ganancias según lo acordado. Pero el agente es considerado responsable de cualquier pérdida sufrida, debido a su desviación de las instrucciones.
מַתְקֵיף לַהּ רַבִּי אֶלְעָזָר: מִמַּאי? דִּלְמָא עַד כָּאן לָא קָאָמַר רַבִּי מֵאִיר – אֶלָּא בְּמִידֵּי דַּחֲזֵי לֵיהּ לְגוּפֵיהּ, אֲבָל לִסְחוֹרָה – לָא אָמַר!
Rabí Elazar objeta esta explicación: ¿De dónde dices que la disputa entre Rabí Meir y Rabí Yehuda se extiende al caso de estas baraitot? Quizás Rabí Meir dice que un cambio hecho por un agente respecto de los términos de su encargo da lugar a la adquisición del objeto por parte del agente solo con respecto a un objeto que es apto para el uso de quien nombró al agente mismo, como lana teñida del color equivocado, que ahora no es utilizable para su propósito previsto. Pero Rabí Meir no dice su dictamen con respecto a un objeto comprado para su venta posterior como mercancía, ya que en cualquier caso está destinado a venderse con ganancia, y la transacción surtiría efecto según lo acordado inicialmente, quedando el agente responsable de cualquier pérdida sufrida.
אֶלָּא אָמַר רַבִּי אֶלְעָזָר: הָא וְהָא רַבִּי מֵאִיר, וְלָא קַשְׁיָא – כָּאן לַאֲכִילָה, כָּאן לִסְחוֹרָה.
Más bien, Rabí Elazar dijo: Tanto estabaraita como aquellabaraita están redactadas de acuerdo con la opinión de Rabí Meir, y esto no es difícil. Aquí, en la primera baraita, se trata de grano comprado para comer, y dado que quien nombró al agente deseaba trigo, no adquiere la cebada. Allí, en la segunda baraita, se trata de grano comprado para su venta posterior como mercancía, y la transacción surte efecto según lo acordado inicialmente, quedando el agente responsable de cualquier pérdida incurrida.
מַחֲכוּ עֲלַהּ בְּמַעְרְבָא: לְרַבִּי יוֹחָנָן אַלִּיבָּא דְּרַבִּי יְהוּדָה, וְכִי מִי הוֹדִיעוֹ לְבַעַל חִטִּין – שֶׁיַּקְנֶה חִטִּין לְבַעַל מָעוֹת? מַתְקֵיף לַהּ רַב שְׁמוּאֵל בַּר סַסְרָטִי: אִי הָכִי, אֲפִילּוּ חִטִּין וְחִטִּין נָמֵי לָא!
La Guemará señala que se rieron de ello en el Oeste, Eretz Yisrael, de la explicación de Rabí Yoḥanan, quien dijo que según la opinión de Rabí Yehuda, una desviación por parte de un agente de los términos de su encargo no da lugar a que el agente adquiera el artículo para sí mismo: ¿Y quién informó al dueño del trigo, es decir, al vendedor, que debía transferir el trigo al dueño del dinero? Si el vendedor no sabía que el agente actuaba en nombre de otra persona, ¿cómo adquiriría el trigo quien nombró al agente? Rav Shmuel bar Sasrati objeta esta lógica: Si es así, entonces incluso en un caso en que el agente fue enviado a comprar trigo y compró trigo, quien nombró al agente no debería adquirir el trigo, ya que el vendedor no sabía que el agente actuaba en nombre de otra persona.
אָמַר רַבִּי אֲבָהוּ: שָׁאנֵי חִטִּין וְחִטִּין, דִּשְׁלִיחוּתֵיהּ קָא עָבֵיד – וְכִי בַּעַל הַבַּיִת דָּמֵי.
Rabí Abbahu dijo: El caso de un agente al que se le encargó comprar trigo y compró trigo es diferente, pues el agente está cumpliendo su encargo y, por lo tanto, es como el cliente, es decir, quien lo nombró, y es como si este último hubiera comprado el grano él mismo.
תִּדַּע – דִּתְנַן: אֶחָד הַמַּקְדִּישׁ נְכָסָיו, וְאֶחָד הַמַּעֲרִיךְ אֶת עַצְמוֹ – אֵין לוֹ בִּכְסוּת אִשְׁתּוֹ, וְלֹא בִּכְסוּת בָּנָיו, וְלֹא בְּצֶבַע שֶׁצָּבַע לִשְׁמָן, וְלֹא בְּסַנְדָּלִים חֲדָשִׁים שֶׁלְּקָחָן לִשְׁמָן.
Rabí Abbahu explica además: Sepa que el agente es considerado como una extensión de quien lo nombró, como aprendimos en una mishná (Arakhin 24a): Con respecto tanto a quien consagra su propiedad como a quien se valora a sí mismo al donar su valor fijo al Templo, la tesorería del Templo no tiene ningún derecho con respecto a la ropa de la esposa del donante; ni con respecto a la ropa de sus hijos; ni con respecto a ropa nueva teñida con tinte que el donante tiñó para su esposa o sus hijos; ni con respecto a sandalias nuevas que el donante compró para su esposa o sus hijos. Presumiblemente, el tesorero no tiene derecho sobre estos artículos porque son para el uso personal de la esposa y los hijos del donante, y se consideran como si fueran de su propiedad.
וְאַמַּאי? לֵימָא הָכָא נָמֵי: מִי הוֹדִיעוֹ לַצַבָּע – שֶׁיַּקְנֶה צִבְעוֹ לָאִשָּׁה? אֶלָּא לָאו מִשּׁוּם דְּאָמְרִינַן [דִּשְׁלִיחוּתֵיהּ קָא עָבֵיד, וּכְיַד אִשְׁתּוֹ דָּמֵי? הָכָא נָמֵי] שְׁלִיחוּתֵיהּ קָא עָבֵיד, וּכְיַד בַּעַל הַבַּיִת דָּמֵי.
Rabí Abbahu continúa: ¿Y por qué es así, es decir, por qué la esposa es considerada la propietaria de la ropa teñida por la que pagó el marido? Aquí también, digamos: ¿Quién informó al tintorero que debía transferir su tinte a la esposa? Más bien, ¿no es porque decimos que el marido está cumpliendo su encargo y, como tal, es como una extensión de la mano de su esposa? Aquí también, en el caso de quien compra grano para otro, el agente está cumpliendo su encargo y es como una extensión de la mano del cliente.
אָמַר רַבִּי אַבָּא: לֹא; כׇּל הַמַּקְדִּישׁ נְכָסָיו – אֵין דַּעְתּוֹ עַל כְּסוּת אִשְׁתּוֹ וּבָנָיו.
La Guemará rechaza esta explicación. Rabí Abba dijo: No, la razón de la decisión de la mishná es que la intención de cualquiera que consagra su propiedad no recae sobre la ropa de su esposa y de sus hijos, es decir, no pretende consagrar esos artículos.
מַתְקֵיף לַהּ רַבִּי זֵירָא: וְכִי דַּעְתּוֹ שֶׁל אָדָם עַל תְּפִילָּיו? וּתְנַן: הַמַּקְדִּישׁ נְכָסָיו – מַעֲלִין לוֹ תְּפִילִּין! אָמַר לֵיהּ אַבָּיֵי: אִין; דַּעְתּוֹ שֶׁל אָדָם עַל תְּפִילִּין – הַמַּקְדִּישׁ נְכָסָיו סָבַר: מִצְוָה קָא עָבֵידְנָא. וְאֵין דַּעְתּוֹ שֶׁל אָדָם עַל כְּסוּת אִשְׁתּוֹ וּבָנָיו – מִשּׁוּם אֵיבָה.
Rabí Zeira objeta a la explicación de Rabí Abba: ¿Y es la intención de una persona que consagra su propiedad hacerlo también respecto de sus filacterias? Presumiblemente no. Y aprendimos en una mishná (Arakhin 23b) que, con respecto a alguien que consagra todos sus bienes, sus filacterias son tasadas para él y consagradas. Aparentemente, la falta de intención de consagrar un artículo en particular no impide su consagración. Abaye le dijo a Rabí Zeira: Sí, la intención de una persona que consagra su propiedad recae sobre sus filacterias, porque quien consagra su propiedad piensa para sí: Estoy cumpliendo una mitzvá, y por lo tanto tiene la intención de incluir sus filacterias; pero la intención de una persona no recae sobre la ropa de su esposa y de sus hijos, debido a la enemistad que se generaría si consagrara la ropa de ellos.
מַתְקֵיף לַהּ רַב אוֹשַׁעְיָא: וַהֲלֹא חַיָּיבֵי עֲרָכִין שָׁנוּ כָּאן, וּתְנַן: חַיָּיבֵי עֲרָכִין – מְמַשְׁכְּנִין אוֹתָן;
Rav Oshaya también objeta a la explicación de Rabí Abba: ¿Acaso no es así que el asunto de aquellos que están obligados en valoraciones fue enseñado aquí en la mishná, y aprendimos en una mishná (Arakhin 21a): Con respecto a aquellos que están obligados en valoraciones, el tesoro del Templo les toma una prenda para obligarlos a cumplir su voto.
וְכִי דַּעְתּוֹ שֶׁל אָדָם עַל עַצְמוֹ לְמַשְׁכְּנוֹ?!
¿Y acaso la intención de una persona respecto de sí misma es permitir que el tesorero le tome una prenda? Presumiblemente no. Sin embargo, se le toma una prenda, lo que demuestra que la intención de una persona no impide la consagración. En consecuencia, incluso si se supone que él no tiene la intención de consagrar la ropa de su esposa o de sus hijos, la ropa aun así debería quedar consagrada. ¿Por qué, entonces, la ropa de su esposa o de sus hijos no queda consagrada?
אֶלָּא אָמַר רַבִּי אַבָּא: כׇּל הַמַּקְדִּישׁ נְכָסָיו – נַעֲשָׂה כְּמִי שֶׁהִקְנָה לָהֶן כְּסוּת אִשְׁתּוֹ וּבָנָיו מֵעִיקָּרָא.
Más bien, Rabí Abba también sostiene que la razón por la que la ropa no es consagrada no se debe a su intención, y él dijo una explicación diferente: Cualquiera que consagra su propiedad es como alguien que transfirió la ropa de su esposa y de sus hijos a ellos desde el principio. Por lo tanto, la ropa no le pertenecía en el momento en que consagró su propiedad.
תָּנוּ רַבָּנַן: הַלּוֹקֵחַ שָׂדֶה בְּשֵׁם חֲבֵירוֹ – אֵין כּוֹפִין אוֹתוֹ לִמְכּוֹר. וְאִם אָמַר לוֹ: ״עַל מְנָת״ – כּוֹפִין אוֹתוֹ לִמְכּוֹר.
§ La Guemará presenta otra situación en la que alguien realiza una compra que involucra a un tercero. Los Sabios enseñaron: En el caso de quien compra un campo a nombre de otro, no se le obliga a venderlo. Pero si le dijo en el momento de la venta: compraré el campo con la condición de que él me lo venda, se le obliga a venderlo.
מַאי קָאָמַר? אָמַר רַב שֵׁשֶׁת, הָכִי קָאָמַר: הַלּוֹקֵחַ שָׂדֶה מֵחֲבֵירוֹ בְּשֵׁם רֵישׁ גָּלוּתָא – אֵין כּוֹפִין אוֹתוֹ רֵישׁ גָּלוּתָא לִמְכּוֹר. וְאִם אָמַר ״עַל מְנָת״ – כּוֹפִין אֶת רֵישׁ גָּלוּתָא לִמְכּוֹר.
Al notar la ambigüedad de esta declaración, la Guemará pregunta: ¿Qué está diciendo? Rav Sheshet dijo que esto es lo que está diciendo: Con respecto a alguien que compra un campo de otro, alegando que actúa en nombre del Exilarca u otra figura dominante, para desalentar a otros de impugnar la venta, el Exilarca no está obligado a vendérselo, es decir, no se requiere que el Exilarca proporcione al comprador documentación de que el campo pertenece al comprador. Pero si el comprador dijo al vendedor: Compraré el campo con la condición de que el Exilarca me proporcione esa documentación, el Exilarca está obligado a vendérselo, es decir, a proporcionarle la documentación.
אָמַר מָר: הַלּוֹקֵחַ שָׂדֶה בְּשֵׁם רֵישׁ גָּלוּתָא – אֵין כּוֹפִין אוֹתוֹ רֵישׁ גָּלוּתָא לִמְכּוֹר. מִכְּלָל דְּמִקְנָא קַנְיָא לֵיהּ; לֵימָא פְּלִיגָא דִּבְנֵי מַעְרְבָא, דְּאָמְרִי: וְכִי מִי הוֹדִיעוֹ לְבַעַל חִטִּין – שֶׁיַּקְנֶה חִטִּין לְבַעַל הַבַּיִת?
La Guemará cuestiona la interpretación de Rav Sheshet. El Maestro dijo: Con respecto a quien compra un campo en nombre del Exilarca, no se obliga al Exilarca a vendérselo. Dado que la baraita enseña solo que no se exige al Exilarca proporcionar al comprador documentación de que el campo es suyo, puede entenderse por inferencia que el comprador ha, sin embargo, adquirido el campo para sí mismo. Digamos que esta interpretación de la baraitadiscrepa de la declaración de los habitantes del Oeste, Eretz Israel, quienes dicen: ¿Y quién informó al dueño del trigo que debía transferir el trigo al cliente? Dado que el vendedor supuso que estaba vendiendo el campo al Exilarca, los Sabios de Eretz Israel sostendrían que la venta no surte efecto.
אִי מִשּׁוּם הָא – לָא קַשְׁיָא; כְּגוֹן דְּאוֹדְעֵיהּ לְבַעַל שָׂדֶה, וְאוֹדְעִינְהוּ לְסָהֲדֵי.
La Guemará rechaza esto: Si es debido a esta inferencia que se supone que la baraita está en conflicto con la opinión de los Sabios de Eretz Yisrael, no es difícil, ya que puede decirse que la baraita está tratando un caso en el que el comprador informó al dueño del campo e informó a los testigos que tiene la intención de comprar el campo para sí mismo.
אֶלָּא אֵימָא סֵיפָא: ״עַל מְנָת״ – כּוֹפִין אוֹתוֹ רֵישׁ גָּלוּתָא לִמְכּוֹר. אַמַּאי? וְלֵימָא רֵישׁ גָּלוּתָא: לָא יְקָרַיְיכוּ בָּעֵינָא, וְלָא זִילוּתַיְיכוּ בָּעֵינָא!
La Guemará rechaza la interpretación de Rav Sheshet por una razón diferente. Más bien, di que la cláusula final es la difícil, ya que afirma que si el comprador le dijo al vendedor: compraré el campo con la condición de que el Exilarca me lo venda, se obliga al Exilarca a venderselo. ¿Por qué habría de obligarse al Exilarca a proporcionar documentación al comprador? Pero que el Exilarca diga: no deseo ni vuestro aprecio ni vuestra desgracia, es decir, no estoy involucrado en vuestros asuntos. Dado que el Exilarca no había sido parte de las negociaciones, ¿cómo puede una estipulación formulada por el comprador obligarlo?
אֶלָּא אָמַר אַבָּיֵי, הָכִי קָאָמַר: הַלּוֹקֵחַ שָׂדֶה בְּשֵׁם חֲבֵירוֹ, רֵישׁ גָּלוּתָא –
Más bien, Abaye dijo: Esto es lo que la baraitaestá diciendo: Con respecto a quien compra un campo en nombre de su amigo, el Exilarca,