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אִי דְּלֵיכָּא לְאִישְׁתַּלּוֹמֵי מִינֵּיהּ, לִיעַכַּב תּוֹרָא בְּזוּזֵיהּ! דְּאָמְרִי אִינָשֵׁי: מִן מָרֵי רְשׁוּתָיךְ – פָּארֵי אִפְּרַע!
Si este es un caso en el que el vendedor no tiene fondos suficientes para que el comprador sea reembolsado por él, entonces deje el comprador retener el buey mismo en lugar de su dinero, como dice la gente: Si deseas asegurarte de que recibirás el pago, cobra incluso salvado, una mercancía inferior, de quien está en deuda contigo. En consecuencia, incluso según la opinión de Rav, es probable que el comprador retenga el buey. ¿Cuál, entonces, es la diferencia práctica entre las opiniones de Rav y Shmuel?
לָא צְרִיכָא, דְּאִיכָּא לְאִישְׁתַּלּוֹמֵי מִינֵּיהּ.
La Guemará responde: No, es necesario analizar el caso en que el vendedor sí tiene fondos suficientes para que el comprador sea reembolsado por él.
רַב אָמַר: הֲרֵי זֶה מִקָּח טָעוּת – בָּתַר רוּבָּא אָזְלִינַן, וְרוּבָּא לְרִדְיָא זָבְנִי. וּשְׁמוּאֵל אָמַר לָךְ: כִּי אָזְלִינַן בָּתַר רוּבָּא – בְּאִיסּוּרָא, בְּמָמוֹנָא – לָא.
La Guemará explica la lógica de cada opinión: Rav dice: Esta es una transacción errónea, ya que en casos de incertidumbre seguimos a la mayoría, y dado que la mayoría de las personas compra bueyes para arar, se presume que este comprador también compró el buey para arar. En consecuencia, dado que el buey que recibió no era apto para arar, la venta queda anulada. Y Shmuel podría haber dicho: Cuando seguimos a la mayoría, eso es solo con respecto a asuntos rituales, pero con respecto a asuntos monetarios, como este, no seguimos a la mayoría. En consecuencia, no hay base para anular la venta.
(סִימָן: אִשָּׁה, וְעֶבֶד, שׁוֹר, שְׁוָרִין, וּפֵירוֹת.)
La Guemará cita una mnemotecnia que indica los temas de los casos a los que hará referencia para cuestionar la opinión de Rav o de Shmuel: Mujer, y esclavo, toro, toros, y productos.
מֵיתִיבִי: הָאִשָּׁה שֶׁנִּתְאַלְמְנָה אוֹ נִתְגָּרְשָׁה; וְהִיא אוֹמֶרֶת: בְּתוּלָה נִישֵּׂאתִי, וְהוּא אוֹמֵר: לֹא כִי, אֶלָּא אַלְמָנָה נְשָׂאתִיךְ – אִם יֵשׁ עֵדִים שֶׁיָּצְאָה בְּהִינוּמָא, וְרֹאשָׁהּ פָּרוּעַ – כְּתוּבָּתָהּ מָאתַיִם.
La Guemará plantea una objeción a la opinión de Rav a partir de una mishná (Ketubot 15b): Con respecto a una mujer que enviudó o se divorció, y está en disputa con su marido o con los herederos de él sobre el valor del pago que debe recibir por su contrato matrimonial, y ella dice: Cuando te casaste conmigo, yo era virgen, y por lo tanto tengo derecho a doscientos dinares, y él dice: No es así; más bien, cuando yo me casé contigo, tú eras viuda, y por lo tanto tienes derecho a solo cien dinares, entonces si hay testigos de que ella salió de la casa de su padre hacia su boda con un velo [hinnuma] o con el cabello de su cabeza suelto, de la manera típica de las novias vírgenes, eso se considera prueba suficiente en apoyo de su reclamación, y por lo tanto el pago de su contrato matrimonial es de doscientos dinares.
טַעְמָא דְּאִיכָּא עֵדִים, הָא לֵיכָּא עֵדִים – לָא; וְאַמַּאי? לֵימָא: הַלֵּךְ אַחַר רוֹב הַנָּשִׁים, וְרוֹב נָשִׁים – בְּתוּלוֹת נִישָּׂאוֹת!
La Guemará infiere: La razón por la que ella recibe doscientos dinares es que hay testigos de su reclamación. Por lo tanto, si no hubiera testigos, su reclamación no tendría éxito. La Guemará pregunta: ¿Pero por qué? Digamos que, dado que hay una incertidumbre, se debe seguir a la mayoría de las mujeres, y puesto que la mayoría de las mujeres se casan como vírgenes, se debería presumir que esta mujer también se casó como virgen. En consecuencia, ella debería tener derecho a doscientos dinares. Como no es así, resulta evidente que no se sigue a la mayoría en asuntos monetarios.
אָמַר רָבִינָא, מִשּׁוּם דְּאִיכָּא לְמֵימַר: רוֹב נָשִׁים בְּתוּלוֹת נִישָּׂאוֹת, וּמִיעוּט אַלְמָנוֹת; וְכׇל הַנִּישֵּׂאת בְּתוּלָה – יֵשׁ לָהּ קוֹל; וְזוֹ, הוֹאִיל וְאֵין לָהּ קוֹל – אִיתְּרַע לֵהּ רוּבָּא.
Ravina dijo: En este caso, no se puede decidir el caso basándose en la mayoría de las mujeres porque hay lugar para decir que es así: que la mayoría de las mujeres se casan como vírgenes y solo una minoría se casa como viudas o no vírgenes. Pero también es así que existe una presunción adicional: el matrimonio de cualquiera que se casa como virgen genera publicidad de ese hecho. Y con respecto a esta mujer, sobre cuyo contrato matrimonial hay una disputa acerca de su valor, debido a que su matrimonio no generó publicidad de que se casó como virgen, la capacidad de aplicar a su caso lo que es cierto respecto de la mayoría de las mujeres se ve socavada. En consecuencia, no hay prueba de que no se siga a la mayoría en asuntos monetarios.
אִי כׇּל הַנִּישָּׂאוֹת בְּתוּלוֹת יֵשׁ לָהֶן קוֹל, כִּי אִיכָּא עֵדִים מַאי הָוֵי? מִדְּלֵית לַהּ קוֹל – סָהֲדִי שַׁקָּרֵי נִינְהוּ!
La Guemará cuestiona esto: Si realmente es cierto que el matrimonio de cualquiera que se casa como virgen genera publicidad de ese hecho, entonces incluso cuando hay testigos de que ella era una novia virgen, ¿qué importa eso? Del hecho de que su matrimonio no generó publicidad de que se casó como virgen, se sigue necesariamente que ellos son testigos falsos.
אֶלָּא רוֹב הַנִּישָּׂאוֹת בְּתוּלוֹת יֵשׁ לָהֶן קוֹל, וְזוֹ, הוֹאִיל וְאֵין לָהּ קוֹל – אִיתְּרַע לֵהּ רוּבָּא.
Más bien, se debe modificar el argumento anterior para decir que la mayoría de los matrimonios de mujeres que se casan como vírgenes generan publicidad de ese hecho, y, con respecto a esta mujer, puesto que su matrimonio no generó publicidad de que se hubiera casado como virgen, la capacidad de aplicar a su caso lo que es cierto para la mayoría de las mujeres se ve socavada.
תָּא שְׁמַע: הַמּוֹכֵר עֶבֶד לַחֲבֵרוֹ וְנִמְצָא גַּנָּב אוֹ קוּבְיוּסְטוּס, הִגִּיעוֹ. לִסְטִים מְזוּיָּין אוֹ מוּכְתָּב לַמַּלְכוּת – אוֹמֵר לוֹ: הֲרֵי שֶׁלְּךָ לְפָנֶיךָ.
Ven y escucha una objeción a la opinión de Shmuel a partir de una baraita: En el caso de alguien que vende un esclavo a otro, y el esclavo resulta ser ladrón o jugador [kuvyustus], y el comprador no desea tener tal esclavo, sin embargo le ha llegado, es decir, el esclavo es adquirido por quien lo compró y la transacción no es reembolsable. En cambio, si se descubre que el esclavo es un bandido armado [listim] o ha sido juzgado y registrado para ser ejecutado por el gobierno, entonces el comprador puede devolver el esclavo al vendedor y decirle: Lo que es tuyo está ante ti; devuélveme el dinero que pagué por él, pues la venta es nula.
רֵישָׁא –
La Guemará explica la prueba de la baraita: En la primera cláusula de la baraita,

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