אֵלּוּ תַּלְמִידֵי חֲכָמִים. וְרֵישׁ לָקִישׁ, סָבַר לַהּ כִּדְדָרֵשׁ רָבָא: ״אֲנִי חוֹמָה״ – זוֹ כְּנֶסֶת יִשְׂרָאֵל, ״וְשָׁדַי כַּמִּגְדָּלוֹת״ – אֵלּוּ בָּתֵּי כְנֵסִיּוֹת וּבָתֵּי מִדְרָשׁוֹת.
estos son eruditos de la Torah, ¿y las torres no requieren protección adicional? La Guemará comenta: Y Reish Lakish, que no citó este versículo, sostiene de acuerdo con la manera en que Rava expuso el versículo: “Yo soy una muralla”; esto se refiere a la Congregación de Israel. “Y mis pechos son como torres”; estas son las sinagogas y las casas de estudio.
רַב נַחְמָן בַּר רַב חִסְדָּא רְמָא כְּרָגָא אַרַבָּנַן. אֲמַר לֵיהּ רַב נַחְמָן בַּר יִצְחָק: עֲבַרְתְּ אַדְּאוֹרָיְיתָא וְאַדִּנְבִיאֵי וְאַדִּכְתוּבֵי.
De manera similar, también se relata que Rav Naḥman bar Rav Ḥisda una vez impuso el pago del impuesto de capitación [karga] incluso a los Sabios. Rav Naḥman bar Yitzḥak le dijo: Has transgredido las palabras de la Torah, los Profetas y los Escritos.
אַדְּאוֹרָיְיתָא – דִּכְתִיב: ״אַף חֹבֵב עַמִּים כׇּל קְדֹשָׁיו בְּיָדֶךָ״ – אָמַר מֹשֶׁה לִפְנֵי הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא: רִבּוֹנוֹ שֶׁל עוֹלָם, אֲפִילּוּ בְּשָׁעָה שֶׁאַתָּה מְחַבֵּב עַמִּים – כׇּל קְדוֹשָׁיו יִהְיוּ בְּיָדֶךָ. ״וְהֵם תֻּכּוּ לְרַגְלֶךָ״ – תָּנֵי רַב יוֹסֵף: אֵלּוּ תַּלְמִידֵי חֲכָמִים, שֶׁמְּכַתְּתִים רַגְלֵיהֶם מֵעִיר לְעִיר וּמִמְּדִינָה לִמְדִינָה לִלְמוֹד תּוֹרָה, ״יִשָּׂא מִדַּבְּרוֹתֶיךָ״ – לִישָּׂא וְלִיתֵּן בְּדִבּוּרוֹתָיו שֶׁל מָקוֹם.
Has transgredido las palabras de la Torá, como está escrito: “Aun cuando Él ama a los pueblos, todos Sus santos están en Tu mano” (Deuteronomio 33:3), lo cual se entiende en el sentido de que Moisés dijo al Santo, Bendito sea Él: Amo del Universo, aun cuando Tú aprecias a las otras naciones y les concedes dominio sobre Israel, que “todos Sus santos,” es decir, los eruditos de la Torá, estén exclusivamente en Tu mano y libres de la autoridad de las naciones, y por lo tanto exentos de pagar impuestos. La continuación de ese versículo también puede entenderse como referida a los eruditos de la Torá, como dice: “Y se sientan [tukku] a Tus pies, recibiendo Tus palabras” (Deuteronomio 33:3), y Rav Yosef enseña: Estos son los eruditos de la Torá que desgastan [mekhatetim] sus pies de ciudad en ciudad y de país en país para estudiar Torá; “recibiendo [yissa] Tus palabras”, para debatir [lissa velitten] las palabras de Dios.
אַדִּנְבִיאֵי – דִּכְתִיב: ״גַּם כִּי יִתְנוּ בַגּוֹיִם עַתָּה אֲקַבְּצֵם, וַיָּחֵלּוּ מְּעָט מִמַּשָּׂא מֶלֶךְ וְשָׂרִים״ – אָמַר עוּלָּא: פָּסוּק זֶה בִּלְשׁוֹן אֲרָמִית נֶאֱמַר: ״אִי תָּנוּ״ כּוּלְּהוּ – ״עַתָּה אֲקַבְּצֵם״, וְאִם ״מְעַט״ מֵהֶם – ״יָחֵלּוּ מִמַּשָּׂא מֶלֶךְ וְשָׂרִים״.
Y habéis transgredido las palabras de los Profetas, como está escrito: “Aunque han contratado amantes [yitnu] entre las naciones, ahora los reuniré, y comenzarán a ser disminuidos a causa de la carga de reyes y príncipes” (Oseas 8:10). Con respecto a este versículo, Ulla dice: Parte de este versículo está dicha en lengua aramea; la palabra yitnu debe entenderse aquí en su sentido arameo: aprender. Y el versículo debe interpretarse de la siguiente manera: Si todo Israel aprende Torah, los reuniré ya ahora; y si solo unos pocos de ellos aprenden Torah, quedarán exentos de la carga impuesta por reyes y príncipes. Esto indica que quienes estudian Torah no deben estar sujetos al pago de impuestos.
אַדִּכְתוּבֵי – דִּכְתִיב: ״מִנְדָּה בְלוֹ וַהֲלָךְ, לָא שַׁלִּיט לְמִרְמֵא עֲלֵיהֹם״; וְאָמַר רַב יְהוּדָה: ״מִנְדָּה״ – זוֹ מְנָת הַמֶּלֶךְ, ״בְּלוֹ״ – זוֹ כְּסַף גֻּולְגָּלְתָּא, ״וַהֲלָךְ״ – זוֹ אַרְנוֹנָא.
Y además, has transgredido las palabras de los Escritos, como está escrito: “No será lícito imponerles tributo, impuesto o peaje” (Esdras 7:24), es decir, a los sacerdotes y levitas que sirven en el Templo. Esta halakha se aplicaría también a los eruditos de la Torah. Y Rav Yehuda dice: “Tributo”; esto se refiere a la porción del rey, un impuesto entregado al rey. “Impuesto”; esto se refiere al impuesto de capitación. “Peaje”; esto se refiere a un impuesto [arnona] pagado con bienes que se imponía de vez en cuando.
רַב פָּפָּא רְמָא כַּרְיָא חַדְתָּא אַיַּתְמֵי, אֲמַר לֵיהּ רַב שִׁישָׁא בְּרֵיהּ דְּרַב אִידִי לְרַב פָּפָּא: וְדִילְמָא לָא מִידְּוִיל! אֲמַר לֵיהּ: מִישְׁקָל שָׁקֵילְנָא מִנַּיְיהוּ; אִי מִידְּוִיל – מִידְּוִיל, וְאִי לָא – מַהְדַּרְנָא לַהּ נִיהֲלַיְיהוּ.
Se relata que Rav Pappa una vez impuso un impuesto para la excavación de una nueva cisterna incluso a huérfanos. Rav Sheisha, hijo de Rav Idi, dijo a Rav Pappa: Quizás caven, pero al final no saquen ninguna agua de allí, y resultará que el dinero se habrá gastado en vano. El resto de los habitantes de la ciudad puede renunciar a sus derechos sobre su dinero, pero los huérfanos que son menores no pueden hacerlo. Rav Pappa le dijo: Cobraré dinero de los huérfanos; si sacan agua, ellos la sacarán, y si no, devolveré el dinero a los huérfanos.
אָמַר רַב יְהוּדָה: הַכֹּל לַאֲגַלֵּי גָפָא, אֲפִילּוּ מִיַּתְמֵי; אֲבָל רַבָּנַן – לָא צְרִיכִי נְטִירוּתָא. הַכֹּל לְכַרְיָא פַּתְיָא, אֲפִילּוּ מֵרַבָּנַן; וְלָא אֲמַרַן אֶלָּא דְּלָא נָפְקִי בְּכָלוֹזָא, אֲבָל נָפְקִי בְּכָלוֹזָא – רַבָּנַן לָאו בְּנֵי מִיפָּק בְּכָלוֹזָא נִינְהוּ.
Rav Yehuda dice: Todos los residentes de la ciudad deben contribuir a la construcción y el mantenimiento de las puertas de la ciudad [le’aglei gappa], y para este propósito se recauda dinero incluso de los huérfanos. Pero los Sabios no requieren protección y por lo tanto están exentos de este pago. Todos los residentes de la ciudad deben contribuir a la excavación de cisternas [lekarya patya], y para este propósito se recauda dinero incluso de los Sabios, ya que ellos también necesitan agua. La Guemará comenta: Y dijimos esto solo cuando las personas no están obligadas a salir en masa [be’akhluza] y hacer la excavación real, sino que están obligadas únicamente a contribuir dinero para ese propósito. Pero si las personas están obligadas a salir en masa y realmente cavar, los Sabios no deben salir con ellas en masa, sino que están exentos de tal labor.
רַבִּי פָּתַח אוֹצָרוֹת בִּשְׁנֵי בַצּוֹרֶת, אָמַר: יִכָּנְסוּ בַּעֲלֵי מִקְרָא, בַּעֲלֵי מִשְׁנָה, בַּעֲלֵי תַלְמוּד, בַּעֲלֵי הֲלָכָה, בַּעֲלֵי הַגָּדָה; אֲבָל עַמֵּי הָאָרֶץ אַל יִכָּנְסוּ. דָּחַק רַבִּי יוֹנָתָן בֶּן עַמְרָם וְנִכְנַס. אָמַר לוֹ: ״רַבִּי, פַּרְנְסֵנִי!״ אָמַר לוֹ: ״בְּנִי, קָרִיתָ?״ אָמַר לוֹ: ״לָאו״. ״שָׁנִיתָ?״ אָמַר לוֹ: ״לָאו״. ״אִם כֵּן, בַּמָּה אֲפַרְנְסֶךָ?״ [אָמַר לוֹ:] ״פַּרְנְסֵנִי כְּכֶלֶב וּכְעוֹרֵב״. פַּרְנְסֵיהּ.
Se relata que una vez Rabí Yehuda HaNasi abrió sus graneros para distribuir comida durante años de sequía. Dijo: Los maestros de Torah, los maestros de la Mishna, los maestros del Talmud, los maestros de la halakha, los maestros de la aggada pueden entrar y recibir comida de mí, pero los ignorantes no deben entrar. Rabí Yonatan ben Amram, a quien Rabí Yehuda HaNasi no conocía, se abrió paso, entró, y le dijo: Rabí Yehuda HaNasi, susténtame. Rabí Yehuda HaNasi le dijo: Hijo mío, ¿has leído la Torah? Rabí Yonatan ben Amram le dijo, por modestia: No. Rabí Yehuda HaNasi continuó: ¿Has estudiado Mishna? Una vez más, Rabí Yonatan ben Amram le dijo: No. Entonces Rabí Yehuda HaNasi le preguntó: Si es así, ¿por qué mérito debo sustentarte? Rabí Yonatan ben Amram le dijo: Susténtame como a un perro y como a un cuervo, que reciben comida aunque no hayan aprendido nada. Rabí Yehuda HaNasi se conmovió por sus palabras y lo alimentó.
בָּתַר דִּנְפַק יְתֵיב רַבִּי וְקָא מִצְטַעַר, וְאָמַר: אוֹי לִי שֶׁנָּתַתִּי פִּתִּי לְעַם הָאָרֶץ! אָמַר לְפָנָיו רַבִּי שִׁמְעוֹן בַּר רַבִּי: שֶׁמָּא יוֹנָתָן בֶּן עַמְרָם תַּלְמִידְךָ הוּא, שֶׁאֵינוֹ רוֹצֶה לֵיהָנוֹת מִכְּבוֹד תּוֹרָה מִיָּמָיו? בָּדְקוּ וְאַשְׁכַּח. אָמַר רַבִּי: יִכָּנְסוּ הַכֹּל.
Después de que Rabí Yonatán se fue, Rabí Yehuda HaNasi se sentó, se angustió y dijo: ¡Ay de mí, que he dado mi pan a un ignorante! Su hijo, Rabí Shimón bar Rabí Yehuda HaNasi, le dijo: Quizás era tu discípulo Yonatán ben Amram, que nunca en su vida quiso beneficiarse materialmente del honor rendido a la Torá? Investigaron el asunto y descubrieron que así era. Entonces Rabí Yehuda HaNasi dijo: Que entren todos, pues también puede haber otros que ocultan el hecho de que son verdaderos eruditos de la Torá.
רַבִּי לְטַעְמֵיהּ, דַּאֲמַר רַבִּי: אֵין פּוּרְעָנוּת בָּא לָעוֹלָם אֶלָּא בִּשְׁבִיל עַמֵּי הָאָרֶץ. כְּהַהוּא דְּמֵי כְלִילָא דִּשְׁדוֹ אַטְּבֶרְיָא, אֲתוֹ לְקַמֵּיהּ דְּרַבִּי וַאֲמַרוּ לֵיהּ: ״לִיתְּבוּ רַבָּנַן בַּהֲדַן״. אֲמַר לְהוּ: ״לָא״. אֲמַרוּ לֵיהּ: ״עָרְוקִינַן״. [אֲמַר לְהוּ:] ״עֲרוֹקוּ״. עֲרַקוּ פַּלְגֵיהוֹן, דַּלְיוּהּ פַּלְגָא.
Comentando la opinión de Rabí Yehuda HaNasi, la Guemará señala que Rabí Yehuda HaNasi siguió su línea habitual de razonamiento, pues Rabí Yehuda HaNasi dice: El sufrimiento llega al mundo solo por causa de los ignorantes. Esto es como el incidente del impuesto de la corona [kelila] que fue impuesto a los residentes de la ciudad de Tiberíades. Los dirigentes de la ciudad vinieron ante Rabí Yehuda HaNasi y le dijeron: Los Sabios deben contribuir con nosotros. Rabí Yehuda HaNasi les dijo: No, los Sabios están exentos. Ellos le dijeron: Entonces huiremos y toda la carga recaerá sobre los estudiosos de la Torah. Rabí Yehuda HaNasi les dijo: Huyan como quieran. La mitad de los residentes de la ciudad huyó. Entonces las autoridades condonaron la mitad de la suma que inicialmente habían impuesto a la ciudad.
אֲתוֹ הָנְהוּ פַּלְגָא קַמֵּי דְּרַבִּי, אֲמַרוּ לֵיהּ: ״לִיתְּבוּ רַבָּנַן בַּהֲדַן״. אֲמַר לְהוּ: ״לָא״. ״עָרְוקִינַן״. ״עֲרוּקוּ״. עֲרַקוּ כּוּלְּהוּ, פָּשׁ הַהוּא כּוֹבֵס. שַׁדְיוּהּ אַכּוֹבֵס. עֲרַק כּוֹבֵס, פְּקַע כְּלִילָא. אָמַר רַבִּי: רְאִיתֶם שֶׁאֵין פּוּרְעָנוּת בָּא לָעוֹלָם אֶלָּא בִּשְׁבִיל עַמֵּי הָאָרֶץ.
La mitad de la población que permaneció en la ciudad entonces se presentó ante Rabí Yehuda HaNasi y le dijo: Los Sabios deben contribuir con nosotros. Rabí Yehuda HaNasi les dijo: No, los Sabios están exentos. Ellos le dijeron: Entonces nosotros también huiremos. Rabí Yehuda HaNasi les dijo: Huyan como quieran. Todos huyeron, de modo que solo quedó un lavandero en la ciudad. Las autoridades impusieron todo el impuesto al lavandero. El lavandero entonces también huyó. El impuesto de la corona fue entonces cancelado por completo. Rabí Yehuda HaNasi dijo: Vean de esto que el sufrimiento llega al mundo solo por causa de los ignorantes, pues en cuanto todos huyeron de la ciudad, el impuesto de la corona fue completamente cancelado.
וְכַמָּה יְהֵא בָּעִיר וִיהֵא כְּאַנְשֵׁי הָעִיר וְכוּ׳. וּרְמִינְהִי: הַחַמֶּרֶת וְהַגַּמֶּלֶת הָעוֹבֶרֶת מִמָּקוֹם לְמָקוֹם, וְלָנָה בְּתוֹכָהּ וְהוּדְּחָה עִמָּהֶן, הֵן בִּסְקִילָה, וּמָמוֹנָן פָּלֵט.
§ La mishná enseña: ¿Y cuánto tiempo debe vivir alguien en la ciudad para ser considerado como uno de los habitantes de la ciudad? Doce meses. Y planteamos una contradicción de lo que se enseña en una baraita: En el caso de una caravana de asnos o una caravana de camellos que viajaba de un lugar a otro, y pernoctó dentro de una ciudad idólatra, y sus miembros fueron descarriados junto con los demás residentes de la ciudad, y ellos también participaron en la idolatría, ellos, los miembros de la caravana, son pasibles de muerte por lapidación como idólatras individuales comunes, y sus bienes se salvan de la destrucción; es decir, no son tratados como los residentes de una ciudad idólatra, que son pasibles de muerte por la espada y cuyos bienes son destruidos.
וְאִם נִשְׁתַּהוּ שָׁם שְׁלֹשִׁים יוֹם – הֵן בְּסַיִיף, וּמָמוֹנָן אָבֵד!
La baraita continúa: Y si los miembros de la caravana habían permanecido en esa ciudad durante treinta días, ellos son pasibles de muerte por la espada y su propiedad es destruida, tal como sucede con el resto de los habitantes de la ciudad. Esto parece indicar que, una vez que un individuo ha vivido en una ciudad durante treinta días, ya se lo considera uno de sus habitantes.
אָמַר רָבָא, לָא קַשְׁיָא: הָא לִבְנֵי מָתָא, הָא לְיָתוֹבֵי מָתָא. כִּדְתַנְיָא: הַמּוּדָּר הֲנָאָה מֵאַנְשֵׁי הָעִיר; כׇּל שֶׁנִּשְׁתַּהָא שָׁם שְׁנֵים עָשָׂר חֹדֶשׁ – אָסוּר לֵיהָנוֹת מִמֶּנּוּ, פָּחוֹת מִכָּאן – מוּתָּר. מִיּוֹשְׁבֵי הָעִיר; כׇּל שֶׁנִּשְׁתַּהָא שָׁם שְׁלֹשִׁים יוֹם – אָסוּר לֵיהָנוֹת מִמֶּנּוּ, פָּחוֹת מִכָּאן – מוּתָּר לֵיהָנוֹת מִמֶּנּוּ.
Rava dijo: Esto no es difícil. Este período, es decir, doce meses, se requiere para ser considerado uno de los miembros de la ciudad; y aquel período, es decir, treinta días, basta para ser considerado uno de los residentes de la ciudad. Como se enseña en una baraita: Aquel a quien un voto le prohíbe obtener beneficio de la gente de una determinada ciudad tiene prohibido obtener beneficio de cualquiera que haya permanecido allí durante doce meses, pero le está permitido obtener beneficio de cualquiera que haya permanecido allí por menos tiempo que ese. En cambio, si se prohibió a sí mismo por medio de un voto obtener beneficio de los residentes de una determinada ciudad, tiene prohibido obtener beneficio de cualquiera que haya permanecido allí durante treinta días, pero le está permitido obtener beneficio de cualquiera que haya permanecido allí por menos tiempo que ese.
וּלְכׇל מִילֵּי מִי בָּעִינַן שְׁנֵים עָשָׂר חֹדֶשׁ? וְהָתַנְיָא: שְׁלֹשִׁים יוֹם – לְתַמְחוּי, שְׁלֹשָׁה חֳדָשִׁים – לְקוּפָּהּ, שִׁשָּׁה – לִכְסוּת, תִּשְׁעָה – לִקְבוּרָה, שְׁנֵים עָשָׂר – לְפַסֵּי הָעִיר! אָמַר רַבִּי אַסִּי אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: כִּי תְּנַן נָמֵי מַתְנִיתִין ״שְׁנֵים עָשָׂר חֹדֶשׁ״ – לְפַסֵּי הָעִיר תְּנַן.
La Guemará pregunta: ¿Y acaso exigimos que una persona viva en una ciudad durante doce meses para todos los asuntos? ¿Pero no se enseñó en una baraita: Si alguien vive en una ciudad durante treinta días, debe contribuir al plato de caridad del cual se distribuye comida a los pobres. Si vive allí durante tres meses, debe contribuir a la caja de caridad. Si vive allí durante seis meses, debe contribuir al fondo de ropa. Si vive allí durante nueve meses, debe contribuir al fondo de entierro. Si vive allí durante doce meses, debe contribuir a las columnas de la ciudad [lepassei ha’ir], es decir, para la construcción de una cerca de seguridad. Rabí Asi dijo que Rabí Yoḥanan dijo: Cuando aprendimos doce meses en la mishná, aprendimos que esto se refiere a contribuir a las columnas de la ciudad, dinero usado para proteger y fortalecer la ciudad, pero no para otros asuntos.
וְאָמַר רַבִּי אַסִּי אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: הַכֹּל לְפַסֵּי הָעִיר, וַאֲפִילּוּ מִיַּתְמֵי; אֲבָל רַבָּנַן – לָא, דְּרַבָּנַן לָא צְרִיכִי נְטִירוּתָא. אֲמַר רַב פָּפָּא: לְשׁוּרָא וּלְפָרָשָׁאה וּלְטֻרְזִינָא – אֲפִילּוּ מִיַּתְמֵי; אֲבָל רַבָּנַן – לָא צְרִיכִי נְטִירוּתָא. כְּלָלָא דְמִילְּתָא: כׇּל מִילְּתָא דְּאִית לְהוּ הֲנָאָה מִינֵּיהּ – אֲפִילּוּ מִיַּתְמֵי.
Y Rabí Asi dice que Rabí Yoḥanan dice: Todos están obligados a contribuir a las columnas de la ciudad, y se recauda dinero para ese propósito incluso de los huérfanos. Pero los Sabios no están obligados a contribuir, ya que los Sabios no necesitan protección. Rav Pappa dijo: Se recauda dinero incluso de los huérfanos para la muralla de la ciudad, para el jinete de la ciudad y para el guardia [uletarzina] del arsenal de la ciudad, pero los Sabios no necesitan protección. El principio del asunto es: Se recauda dinero incluso de los huérfanos para cualquier cosa de la que ellos obtengan beneficio.
רַבָּה רְמָא צְדָקָה אַיַּתְמֵי דְּבֵי בַּר מָרִיּוֹן. אֲמַר לֵיהּ אַבָּיֵי, וְהָתָנֵי רַב שְׁמוּאֵל בַּר יְהוּדָה: אֵין פּוֹסְקִין צְדָקָה עַל הַיְּתוֹמִים – אֲפִילּוּ לְפִדְיוֹן שְׁבוּיִם! אֲמַר לֵיהּ: אֲנָא לְאַחְשׁוֹבִינְהוּ קָא עָבֵידְנָא.
Se informa que Rabba impuso una contribución a cierta caridad sobre los huérfanos de la casa de bar Maryon. Abaye le dijo: Pero, ¿acaso Rav Shmuel bar Yehuda no enseñó: No se impone una obligación de caridad a los huérfanos ni siquiera para el rescate de cautivos, ya que son menores y no están obligados a las mitzvot? Rabba le dijo: Hice esto para elevarlos en estatus, es decir, para que la gente los honrara como benefactores generosos; no para que los pobres se beneficiaran.
אִיפְרָא הוֹרְמִיז, אִימֵּיהּ דְּשַׁבּוּר מַלְכָּא, שַׁדַּרָה אַרְנְקָא דְּדִינָרֵי לְקַמֵּיהּ דְּרַב יוֹסֵף, אֲמַרָה: לֶיהֱוֵי לְמִצְוָה רַבָּה. יָתֵיב רַב יוֹסֵף וְקָא מְעַיֵּין בַּהּ, מַאי ״מִצְוָה רַבָּה״? אֲמַר לֵיהּ אַבָּיֵי: מִדְּתָנֵי רַב שְׁמוּאֵל בַּר יְהוּדָה: אֵין פּוֹסְקִין צְדָקָה עַל הַיְּתוֹמִים אֲפִילּוּ לְפִדְיוֹן שְׁבוּיִם, שְׁמַע מִינַּהּ
Como incidente de esta historia, la Guemará relata que Ifera Hurmiz, la madre del rey Shapur, rey de Persia, envió una bolsa [arneka] llena de dinares a Rav Yosef. Ella le dijo: Que el dinero se use para una gran mitzvá. Rav Yosef se sentó y consideró la cuestión: ¿Qué quiso decir Ifera Hurmiz cuando adjuntó una condición al regalo, diciendo que debía usarse para una gran mitzvá? Abaye le dijo: De lo que enseñó Rav Shmuel bar Yehuda, que no se impone una obligación de caridad a los huérfanos ni siquiera para el propósito de redimir cautivos, aprende de esto