כְּגוֹן שֶׁנְּטָלָהּ לָמוֹד בָּהּ, וְכִדְרַבָּה – דְּאָמַר רַבָּה: הִכִּישָׁהּ – נִתְחַיֵּיב בָּהּ.
La mishná se refiere a un caso en el que el tendero tomó la vasija del niño para medir con ella para él, y, debido a que la tomó en sus manos, es responsable en caso de accidente, de acuerdo con la opinión de Rabba. Como dice Rabba: Con respecto a la obligación de devolver animales perdidos, incluso en un caso en el que quien encuentra está exento de cuidar al animal y devolverlo a su dueño, por ejemplo, si es una persona anciana y ello está por debajo de su dignidad, si golpeó al animal para conducirlo, entonces queda obligado a devolverlo. Del mismo modo, los rabinos aquí sostienen que la acción del tendero lo hace responsable de la vasija.
אֵימוֹר דְּאָמַר רַבָּה – בְּבַעֲלֵי חַיִּים, דְּאַנְקְטִינְהוּ נִיגְרָא בָּרָיָיתָא; כִּי הַאי גַּוְנָא מִי אָמַר?!
La Guemará pregunta: Se puede decir que Rabá dice su afirmación con respecto a los animales, ya que el que los encontró les enseñó a alejarse dando pasos, es decir, empeoró la situación, pues hace que se desvíen aún más de su dueño. Sin embargo, en un caso como este, donde el tendero tomó la jarra del niño, dijo Rabá que el tendero es responsable? La acción del tendero no hace más probable que la jarra se rompa.
אֶלָּא אָמַר רָבָא: אֲנִי וַאֲרִי שֶׁבַּחֲבוּרָה תַּרְגֵּימְנוּהָ – וּמַנּוּ? רַבִּי זֵירָא; הָכָא בְּמַאי עָסְקִינַן – כְּגוֹן שֶׁנְּטָלָהּ לָמוֹד בָּהּ לַאֲחֵרִים.
Más bien, Rava dijo: Yo y el león del grupo lo explicamos. ¿Y quién es este gran Sabio, al que se hace referencia como un león? Es Rabí Zeira, y la explicación es la siguiente: Aquí estamos tratando de un caso en el que el tendero tomó la jarra del niño para medir con ella para otros, sin el conocimiento del padre.
וּבְשׁוֹאֵל שֶׁלֹּא מִדַּעַת קָא מִיפַּלְגִי – מָר סָבַר: שׁוֹאֵל הָוֵי, וּמָר סָבַר: גַּזְלָן הָוֵי.
Y los Rabinos y Rabí Yehuda discrepan con respecto a un prestatario que toma un objeto sin el conocimiento del dueño. Un Sabio, Rabí Yehuda, sostiene que el tendero es considerado como cualquier otro prestatario y, una vez que devuelve la jarra al niño, ya no es responsable de ella. Y un Sabio, es decir, los Rabinos, sostiene que alguien que toma prestado sin el conocimiento del dueño es un ladrón y está obligado a devolver el objeto a su propietario. Por lo tanto, el tendero debe pagar por la jarra que el niño rompió antes de que llegara al padre.
גּוּפָא – אָמַר שְׁמוּאֵל: הַנּוֹטֵל כְּלִי מִן הָאוּמָּן לְבַקְּרוֹ, וְנֶאֱנַס בְּיָדוֹ – חַיָּיב. וְהָנֵי מִילֵּי הוּא דְּקַיְצִי דְּמֵיהּ.
La Guemará vuelve al asunto mismo. Shmuel dice: Con respecto a alguien que toma un utensilio de un artesano para examinarlo, y ocurrió un accidente mientras estaba en su posesión y se rompió, él es responsable de pagar restitución por el utensilio. La Guemará explica: Y esta declaración se aplica solo en un caso en el que el valor monetario del utensilio está fijado, porque él examina el utensilio meramente para asegurarse de que no haya nada malo en él, y se supone que si no encuentra ningún defecto lo comprará.
הַהוּא גַּבְרָא דְּעָל לְבֵי טַבָּחָא, אַגְבַּהּ אַטְמָא דְבִישְׂרָא. בַּהֲדֵי דְּקָא אַגְבַּהּ, אֲתָא פָּרָשָׁא מִרְמֵא מִינֵּיהּ. אֲתָא לְקַמֵּיהּ דְּרַב יֵימַר, חַיְּיבֵיהּ לְשַׁלּוֹמֵי דְּמָיהּ. וְהָנֵי מִילֵּי הוּא דְּקַיְצִי דְּמָיהּ.
La Guemará relata: Había cierto hombre que entró en una carnicería y levantó un muslo de carne para examinarlo. Mientras lo levantaba, vino un jinete y se lo arrebató de sus manos. El comprador compareció ante Rav Yeimar, quien lo consideró responsable de pagar su valor monetario al vendedor, porque le fue arrebatado después de haberlo levantado. La Guemará vuelve a señalar: Y este asunto, es decir, esta halajá, se aplica solo en un lugar donde el valor monetario del artículo es fijo, y por lo tanto levantarlo equivale a finalizar la venta.
הַהוּא גַּבְרָא דְּאַיְיתִי קָארֵי לְפוּם נַהֲרָא. אֲתוֹ כּוּלֵּי עָלְמָא, שְׁקוּל קָרָא קָרָא. אֲמַר לְהוּ: הֲרֵי הֵן מוּקְדָּשִׁין לַשָּׁמַיִם.
La Guemará relata un incidente similar: Había cierto hombre que llevó calabazas a la ciudad de Pum Nahara. Todos vinieron y tomaron una calabaza con la intención de comprarla, pero aún no habían pagado por ella. El vendedor se enojó y, como no sabía a quién exigirle el pago, les dijo: Las calabazas quedan por la presente consagradas al Cielo.
אֲתוֹ לְקַמֵּיהּ דְּרַב כָּהֲנָא, אֲמַר לְהוּ: אֵין אָדָם מַקְדִּישׁ דָּבָר שֶׁאֵינוֹ שֶׁלּוֹ. וְהָנֵי מִילֵּי הוּא דְּקַיְצִי דְּמַיְיהוּ, אֲבָל לָא קַיְצִי דְּמַיְיהוּ – בִּרְשׁוּת מָרַיְיהוּ קָיְימִי, וְשַׁפִּיר אַקְדֵּישׁ.
Vinieron ante Rav Kahana para preguntar sobre el estatus halájico de las calabazas. Rav Kahana les dijo: Esta declaración no tiene efecto, pues una persona no puede consagrar un objeto que no es suyo, y, dado que los compradores levantaron las calabazas, estas ya no pertenecían al vendedor. Una vez más, la Guemará señala: Y este asunto, es decir, esta halajá, se aplica solo en un lugar donde el valor monetario del objeto es fijo, y por lo tanto levantarlo equivale a finalizar la venta. Pero si el valor monetario del objeto no es fijo, permanece en la jurisdicción de su dueño, y el vendedor hizo bien, es decir, tuvo éxito, al consagrarlo.
תָּנוּ רַבָּנַן: הַלּוֹקֵחַ יָרָק מִן הַשּׁוּק, וּבֵירַר וְהִנִּיחַ – אֲפִילּוּ כׇּל הַיּוֹם כּוּלּוֹ, לֹא קָנָה וְלֹא נִתְחַיֵּיב בְּמַעֲשֵׂר.
§ Los Sabios enseñaron: En el caso de alguien que desea comprar verduras en el mercado y el vendedor es un am ha’aretz, es decir, alguien que no es confiable con respecto a los diezmos, en cuyo caso el comprador está obligado a separar los diezmos después de su compra, y seleccionó verduras de mejor calidad entre verduras de calidad inferior y las puso a un lado, mientras consideraba comprarlas, incluso si hizo esto todo el día, si no decide comprar las verduras no las adquiere y no queda obligado a separar los diezmos.
גָּמַר בְּלִבּוֹ לִקְנוֹתוֹ – קָנָה וְנִתְחַיֵּיב בְּמַעֲשֵׂר. לְהַחְזִירוֹ אִי אֶפְשָׁר – שֶׁכְּבָר נִתְחַיֵּיב בְּמַעֲשֵׂר, וּלְעַשְּׂרוֹ אִי אֶפְשָׁר – שֶׁכְּבָר מַפְחִיתָן בְּדָמִים. הָא כֵּיצַד? מְעַשְּׂרוֹ, וְנוֹתֵן לוֹ דְּמֵי מַעֲשֵׂר.
Si él hubiera decidido comprar las verduras que seleccionó, las adquiere y queda obligado a separar los diezmos. En tal caso, no es posible que decida no comprar las verduras y devolverlas al vendedor en su estado actual, ya que ya han quedado obligadas a los diezmos y, del mismo modo, no es posible diezmarlas y devolverlas al vendedor, pues entonces reduciría su valor monetario. ¿Cómo debe proceder? Él debe separar los diezmos del producto, dar los diezmos a un destinatario apropiado y dar al vendedor dinero a cambio de los diezmos que separó de él.
אַטּוּ מִשּׁוּם דְּגָמַר בְּלִבּוֹ לִקְנוֹת, קָנָה וְנִתְחַיֵּיב בְּמַעֲשֵׂר?! אָמַר רַב הוֹשַׁעְיָא: הָכָא בִּירֵא שָׁמַיִם עָסְקִינַן, כְּגוֹן רַב סָפְרָא, דְּקַיֵּים בְּנַפְשֵׁיהּ ״וְדֹבֵר אֱמֶת בִּלְבָבוֹ״.
La Guemará pregunta: ¿Quiere eso decir que, porque alguien decidió comprar el producto, aunque no diga nada ni realice ningún acto de adquisición, lo adquiere y queda obligado a los diezmos? Rav Hoshaya dijo: Aquí estamos tratando de un comprador que es temeroso de Dios, como Rav Safra, quien cumplía él mismo el versículo: “Y habla verdad en su corazón” (Salmos 15:2). En asuntos comerciales, Rav Safra se consideraba obligado por sus pensamientos en el momento de las negociaciones, aunque no los expresara verbalmente ni realizara ninguna acción (véase Makkot 24a). Una persona en el nivel ético de Rav Safra adquiere el producto y queda obligada a separar los diezmos desde el momento en que decide comprarlo.
מַתְנִי׳ הַסִּיטוֹן מְקַנֵּחַ מִדּוֹתָיו אֶחָד לִשְׁלשִׁים יוֹם. וּבַעַל הַבַּיִת, אֶחָד לִשְׁנֵים עָשָׂר חֹדֶשׁ. רַבָּן שִׁמְעוֹן בֶּן גַּמְלִיאֵל אוֹמֵר: חִילּוּף הַדְּבָרִים.
MISHNÁ:Un mayorista [hassiton] debe limpiar sus recipientes de medición, que se usan para medir líquidos como aceite y vino, una vez cada treinta días, porque el residuo de los líquidos se adhiere a la medida y reduce su capacidad. Y un propietario que vende sus mercancías debe limpiar sus recipientes de medición solo una vez cada doce meses. Rabán Shimón ben Gamliel dice: Los casos son al revés. En el caso de alguien que usa constantemente sus recipientes para vender mercancías, el residuo no se adhiere al recipiente de medición y, por lo tanto, un mayorista debe limpiar sus medidas solo una vez al año. Pero en el caso de un propietario, que no vende con tanta frecuencia, el residuo se adhiere al recipiente de medición; por lo tanto, debe limpiarlos cada treinta días.
חֶנְווֹנִי, מְקַנֵּחַ מִדּוֹתָיו פַּעֲמַיִם בְּשַׁבָּת, וּמְמַחֶה מִשְׁקְלוֹתָיו פַּעַם אַחַת בְּשַׁבָּת, וּמְקַנֵּח מֹאזְנַיִם עַל כׇּל מִשְׁקָל וּמִשְׁקָל. אָמַר רַבָּן שִׁמְעוֹן בֶּן גַּמְלִיאֵל: בַּמֶּה דְּבָרִים אֲמוּרִים – בְּלַח, אֲבָל בְּיָבֵשׁ – אֵינוֹ צָרִיךְ.
Un tendero, que vende constantemente mercancía en pequeñas cantidades, limpia sus recipientes de medición dos veces por semana y limpia sus pesas una vez por semana; y limpia los platillos de su balanza después de cada pesaje, para asegurarse de que ninguna mercancía se haya adherido a los platillos, aumentando así su peso. Rabán Shimón ben Gamliel dijo: ¿En qué caso se dijo esta afirmación, de que es necesario limpiar un recipiente de medición? Con respecto a los artículos húmedos, que probablemente se adhieren a los recipientes de medición. Pero con respecto a los productos secos, que no se adhieren a los recipientes de medición, no es necesario limpiar sus recipientes de medición.