הֲלָכָה כְּדִבְרֵי חֲכָמִים. וְרַב יִרְמְיָה בַּר אַבָּא אָמַר שְׁמוּאֵל: הֲלָכָה כְּרַבִּי עֲקִיבָא. אֲמַר לֵיהּ רַב יִרְמְיָה בַּר אַבָּא לְרַב הוּנָא: ״וְהָא זִמְנִין סַגִּיאִין אַמְרִיתַהּ קַמֵּיהּ דְּרַב: הִלְכְתָא כְּרַבִּי עֲקִיבָא, וְלָא אֲמַר לִי וְלָא מִידֵּי!״ אֲמַר לֵיהּ: ״הֵיכִי תְּנִיתַהּ?״ אֲמַר לֵיהּ: ״אִיפְּכָא תָּנֵינָא״. ״מִשּׁוּם הָכִי לָא אֲמַר לָךְ וְלָא מִידֵּי״.
La halajá está de acuerdo con la declaración de los Rabinos, mientras que Rav Yirmeya bar Abba dice que Shmuel dice: La halajá está de acuerdo con la opinión de Rabí Akiva. Rav Yirmeya bar Abba le dijo a Rav Huna: Pero muchas veces dije ante Rav que la halajá está de acuerdo con la opinión de Rabí Akiva, y él nunca me dijo nada, lo que indica que sostiene que la halajá está de acuerdo con la opinión de Rabí Akiva y no con la de los Rabinos. Rav Huna le dijo: ¿Cómo enseñaste la mishná ante Rav? Rav Yirmeya bar Abba le dijo: La enseñé con las atribuciones opuestas, es decir, la opinión que se atribuye en la mishná a Rabí Akiva, yo la enseñaba en nombre de los Rabinos. Rav Huna le dijo: Debido a eso, él nunca te dijo nada, pues Rav estaba de acuerdo con la versión que tú atribuías a Rabí Akiva.
אֲמַר לֵיהּ רָבִינָא לְרַב אָשֵׁי: לֵימָא אָזְדוּ לְטַעְמַיְיהוּ –
Con respecto a las opiniones de Rav y Shmuel, Ravina dijo a Rav Ashi: ¿Diremos que Rav y Shmuel, en las opiniones expresadas por ellos con respecto a este asunto, cada uno sigue sus líneas generales de razonamiento, ya que parece que también discreparon sobre esta misma cuestión en otro contexto?
דְּאָמַר רַב נַחְמָן אָמַר שְׁמוּאֵל: הָאַחִין שֶׁחָלְקוּ – אֵין לָהֶן לֹא דֶּרֶךְ זֶה עַל זֶה, וְלֹא סוּלָּמוֹת זֶה עַל זֶה, וְלֹא חַלּוֹנוֹת זֶה עַל זֶה, וְלֹא אַמַּת הַמַּיִם זֶה עַל זֶה.
Como dice Rav Naḥman que Shmuel dice: Con respecto a hermanos que dividieron entre sí la herencia de su padre, no tienen derecho de paso unos contra otros, es decir, de pasar por la propiedad del otro para llegar a la suya, aunque así era como se usaba el lugar en vida de su padre; ni tienen derecho de escaleras unos contra otros, es decir, el derecho de colocar una escalera en la propiedad del otro para llegar a la suya; ni tienen derecho de ventanas unos contra otros, es decir, el derecho de impedir que el otro construya un muro frente a sus ventanas; ni tienen derecho de un canal de agua unos contra otros, es decir, el derecho de hacer pasar un canal de agua por la propiedad del otro.
וְהִזָּהֲרוּ בָּהֶן, שֶׁהֲלָכוֹת קְבוּעוֹת הֵן. וְרַב אָמַר: יֵשׁ לָהֶן.
Rav Naḥman continúa: Y ten cuidado con estos dictámenes, pues son halakhot establecidas. Y Rav dice: Sí conservan todos estos privilegios. En consecuencia, Rav y Shmuel parecen seguir aquí sus líneas generales de razonamiento, ya que Shmuel sostiene que cuando los hermanos, que son como vendedores, dividen la herencia de su padre, se transfieren propiedad unos a otros generosamente sin retener privilegios sobre la propiedad de los demás, mientras que Rav sostiene que transfieren la propiedad de manera restringida.
צְרִיכָא; דְּאִי אַשְׁמְעִינַן בְּהָהִיא – בְּהָהִיא קָאָמַר רַב, מִשּׁוּם דַּאֲמַר לֵיהּ: בָּעֵינָא לְמֵידַר בֵּיהּ כִּי הֵיכִי דְּדָרוּ בֵּיהּ אֲבָהָתִי; תִּדַּע, דִּכְתִיב: ״תַּחַת אֲבֹתֶיךָ יִהְיוּ בָנֶיךָ״; אֲבָל בְּהָא – אֵימָא מוֹדֵי לֵיהּ לִשְׁמוּאֵל;
La Guemará comenta: Sin embargo, fue necesario enseñar esta discrepancia en ambos casos, ya que la halajá en un caso no puede derivarse de la halajá en el otro. Pues si se nos hubiera enseñado esta disputa solo en aquel caso, el de los hermanos que dividieron la herencia de su padre, yo habría dicho que solo en aquel caso dice Rav que conservan todos los privilegios anteriores, porque un hermano puede decirle al otro: Deseo vivir en esta casa tal como mis antepasados, que tenían todos esos privilegios, vivieron en ella. Sabe que hay fundamento para esta afirmación, como está escrito: “En lugar de tus padres estarán tus hijos” (Salmos 45:17). Pero en este caso de una venta ordinaria de una casa, di que él concede a Shmuel que un vendedor vende generosamente.
וְאִי אִיתְּמַר בְּהָא – בְּהָךְ קָאָמַר שְׁמוּאֵל, אֲבָל בְּהָא – אֵימָא מוֹדֵי לֵיהּ לְרַב; צְרִיכָא.
Y si la disputa se hubiera expuesto solo en este caso de una venta ordinaria de una casa, yo habría dicho que solo en este caso dice Shmuel que un vendedor vende generosamente y no se reserva un camino para sí mismo, pero en aquel caso, el de los hermanos que dividieron la herencia de su padre, diríamos que concede a Rav que el deseo de vivir allí tal como vivieron sus antepasados supera la tendencia general del vendedor a vender generosamente. Por lo tanto, fue necesario enseñar esta disputa en ambos casos.
אֲמַר לֵיהּ רַב נַחְמָן לְרַב הוּנָא: הִלְכְתָא כְּווֹתִין, אוֹ הִלְכְתָא כְּווֹתַיְיכוּ? אֲמַר לֵיהּ: הִלְכְתָא כְּווֹתַיְיכוּ, דִּמְקָרְבִיתוּ לְבָבָא דְּרֵישׁ גָּלוּתָא, דִּשְׁכִיחִי דַּיָּינֵי.
En cuanto al dictamen mismo, Rav Naḥman, que era discípulo de Shmuel, dijo a Rav Huna: ¿Está la halakha de acuerdo con nuestra opinión, o está la halakha de acuerdo con vuestra opinión? Rav Huna le dijo: La halakha está de acuerdo con vuestra opinión, ya que estáis cerca de la puerta del Exilarca, donde los jueces se encuentran con frecuencia , y por lo tanto sois más versados en derecho monetario.
אִיתְּמַר: שְׁנֵי בָתִּים זֶה לְפָנִים מִזֶּה; שְׁנֵיהֶם בְּמֶכֶר, שְׁנֵיהֶם בְּמַתָּנָה – אֵין לָהֶן דֶּרֶךְ זֶה עַל זֶה. כׇּל שֶׁכֵּן חִיצוֹן בְּמַתָּנָה וּפְנִימִי בְּמֶכֶר.
§ Se declaró: Si hay dos residencias, una situada detrás de la otra, y el propietario transfirió la propiedad de las dos, cada una a una persona diferente, por medio de una venta, o si transfirió la propiedad de las dos, cada una a una persona diferente, como regalo, no tienen derecho de paso una contra la otra. Es decir, quien adquirió la residencia interior no puede pasar por la residencia exterior, ya que cada uno de ellos recibió privilegios iguales del propietario anterior. Y con mayor razón esta es la halakha si la residencia exterior fue transferida como regalo, y la interior fue transferida por medio de una venta, pues puede suponerse que un regalo se hace de manera más generosa que una venta.
חִיצוֹן בְּמֶכֶר וּפְנִימִי בְּמַתָּנָה – סְבוּר מִינַּהּ: אֵין לָהֶן דֶּרֶךְ זֶה עַל זֶה;
En cuanto al caso en que la residencia exterior fue transferida mediante una venta, y la interior fue transferida mediante un regalo, algunos Sabios al principio entendieron de aquí que no tienen derecho de paso entre sí, es decir, que el receptor de la residencia interior no puede pasar por la residencia exterior.
וְלָא הִיא – מִי לָא תְּנַן: בַּמֶּה דְּבָרִים אֲמוּרִים – בְּמוֹכֵר, אֲבָל בְּנוֹתֵן מַתָּנָה – נוֹתֵן אֶת כּוּלָּן? אַלְמָא מַאן דְּיָהֵיב מַתָּנָה – בְּעַיִן יָפָה יָהֵיב; הָכָא נָמֵי, מַאן דְּיָהֵיב מַתָּנָה – בְּעַיִן יָפָה יָהֵיב.
Pero no es así, pues ¿acaso no aprendimos en una mishná (71a): ¿En qué caso se dice esta afirmación, que estos elementos están excluidos? Se dice con respecto a quien vende un campo, pero con respecto a quien lo da como regalo, se supone que lo da todo, incluido todo lo que se encuentra en el campo. Aparentemente, quien da una propiedad como regalo la da de manera más generosa que quien la vende, ya que los regalos generalmente se dan a amigos a quienes se desea transferir tantos privilegios como sea posible. Aquí también, entonces, quien da una propiedad como regalo la da de manera más generosa que quien la vende, y por lo tanto el receptor de la residencia interior adquiere un derecho de paso por el apartamento exterior.
מַתְנִי׳ הַמּוֹכֵר אֶת הַבַּיִת – מָכַר אֶת הַדֶּלֶת, אֲבָל לֹא אֶת הַמַּפְתֵּחַ; מָכַר אֶת הַמַּכְתֶּשֶׁת קְבוּעָה, אֲבָל לֹא אֶת הַמִּיטַּלְטֶלֶת; מָכַר אֶת הָאִיצְטְרוֹבֵיל, אֲבָל לֹא אֶת הַקֶּלֶת; וְלֹא אֶת הַתַּנּוּר וְלֹא אֶת הַכִּירַיִם. בִּזְמַן שֶׁאָמַר לוֹ: ״הוּא וְכׇל מַה שֶׁבְּתוֹכוֹ״ –
MISHNÁ: Quien vende una casa, como parte de la venta, ha vendido también la puerta, pero no la llave. Ha vendido el mortero que está fijo en el suelo, pero no el portátil. Ha vendido la piedra de molino inferior inmóvil [ha’itzterobil], pero no la piedra superior portátil [hakelet], el embudo en el que se vierte el grano para molerlo. Y no ha vendido ni el horno ni la cocina doble, ya que se consideran bienes muebles. Cuando el vendedor dice al comprador: Te vendo la casa y todo lo que hay en ella,