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וּבַעַל אוֹכֵל פֵּירוֹת. בְּרַם, רַבִּי אַבָּא וְרַבִּי אֲבָהוּ וְכׇל גְּדוֹלֵי הַדּוֹר אָמְרוּ: בְּמַתָּנָה בִּקֵּשׁ לִיתְּנוֹ לָהּ, וְלָמָּה כָּתַב לָהּ לְשׁוּם מֶכֶר? כְּדֵי לְיַפּוֹת אֶת כֹּחָהּ.
y mientras sigan casados, el marido disfruta de los frutos, como lo haría con cualquier propiedad en usufructo. Pero Rabí Abba y Rabí Abbahu y todos los grandes Sabios de la generación dijeron que la presunción es que el marido quiso dárselo a ella como regalo. ¿Y por qué escribió la escritura para ella empleando una terminología que indica que es por motivo de una venta? Fue para fortalecer su posición.
מֵיתִיבִי: לָוָה מִן הָעֶבֶד וְשִׁחְרְרוֹ, מִן הָאִשָּׁה וְגֵרְשָׁהּ – אֵין לָהֶן עָלָיו כְּלוּם. מַאי טַעְמָא? לָאו מִשּׁוּם דְּאָמְרִי: לְגַלּוֹיֵי זוּזֵי הוּא דִּבְעָא?
La Guemará plantea una objeción de una baraita a la decisión de que la esposa adquiere la propiedad: Si alguien tomó prestado de su propio esclavo y luego lo liberó, o si alguien tomó prestado de su esposa y luego se divorció de ella, ellos no tienen ninguna reclamación contra él, y él no necesita reembolsarles. ¿Cuál es la razón de esto? ¿No es porque decimos que él deseaba sacar a la luz su dinero oculto, y que el hecho de tomar el préstamo fue meramente un artificio para reclamar dinero al que tenía derecho? Del mismo modo, la suposición debería ser que su venta a ella fue meramente un artificio.
שָׁאנֵי הָתָם, דְּלָא לִישַׁוֵּי אִינִישׁ ״עֶבֶד לֹוֶה לְאִישׁ מַלְוֶה״.
La Guemará responde: Allí es diferente, porque hay una razón adicional para pensar que fue un ardid, ya que es incómodo para una persona ser descrita por el versículo: “El rico se enseñorea de los pobres, y el prestatario es siervo del prestamista” (Proverbios 22:7). Por lo tanto, es razonable suponer que su intención no era pedir dinero prestado, sino sacar a la luz el dinero oculto que estaba en posesión de su esclavo o de su esposa. Esta preocupación no se aplica a quien vende una propiedad a su esposa, y por lo tanto la venta es válida.
אָמַר רַב: הַמּוֹכֵר שָׂדֶה לְאִשְׁתּוֹ – קָנְתָה, וְהַבַּעַל אוֹכֵל פֵּירוֹת. בְּמַתָּנָה – קָנְתָה, וְאֵין הַבַּעַל אוֹכֵל פֵּירוֹת. וְרַבִּי אֶלְעָזָר אָמַר: אֶחָד זֶה וְאֶחָד זֶה – קָנְתָה, וְאֵין הַבַּעַל אוֹכֵל פֵּירוֹת.
La Guemará cita una declaración relacionada. Rav dice: En el caso de quien vende un campo a su esposa, ella lo ha adquirido, y el marido disfruta de los frutos. En el caso de quien da el campo a una mujer casada como regalo, ella lo ha adquirido y el marido no disfruta de los frutos, ya que se lo dio por completo. Y Rabbi Elazar dice: tanto en este caso como en aquel caso ella lo ha adquirido, y el marido no disfruta de los frutos.
עֲבַד רַב חִסְדָּא עוֹבָדָא כְּרַבִּי אֶלְעָזָר. אֲמַרוּ לֵיהּ רַבָּן עוּקְבָא וְרַבָּן נְחֶמְיָה בְּנֵי בְנָתֵיהּ דְּרַב, לְרַב חִסְדָּא: שָׁבֵיק מָר רַבְרְבֵי, וְעָבֵיד כְּזוּטְרֵי?! אֲמַר לְהוּ: וַאֲנָא נָמֵי כְּרַבְרְבֵי עֲבַדִי, דְּכִי אֲתָא רָבִין אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: אֶחָד זֶה וְאֶחָד זֶה – קָנְתָה, וְאֵין הַבַּעַל אוֹכֵל פֵּירוֹת.
La Guemará relata: Rav Ḥisda actuó de acuerdo con la opinión de Rabbi Elazar, y no permitió que un marido disfrutara de los frutos de un campo que vendió a su esposa. Rabban Ukva y Rabban Neḥemya, los hijos de las hijas de Rav, dijeron a Rav Ḥisda: ¿Acaso el Maestro abandona a un sabio más grande, es decir, Rav, el mayor sabio de su generación, y actúa de acuerdo con la opinión de un sabio menor, es decir, Rabbi Elazar, que era alumno de Rav? Rav Ḥisda les dijo: Pero yo también estoy actuando de acuerdo con la opinión de un sabio más grande, pues cuando Ravin vino de Eretz Israel, dijo que Rabbi Yoḥanan dijo: En este caso y en aquel caso, ella lo ha adquirido, y el marido no disfruta de los frutos. En consecuencia, no me baso exclusivamente en la opinión de Rabbi Elazar, sino también en la de Rabbi Yoḥanan.
אָמַר רָבָא, הִלְכְתָא: הַמּוֹכֵר שָׂדֶה לְאִשְׁתּוֹ – לֹא קָנְתָה, וְהַבַּעַל אוֹכֵל פֵּירוֹת. בְּמַתָּנָה – קָנְתָה, וְאֵין הַבַּעַל אוֹכֵל פֵּירוֹת. תַּרְתֵּי?!
Rava dice que la halakha es la siguiente: En el caso de quien vende un campo a su esposa, ella no lo ha adquirido, y el marido disfruta de los frutos. En el caso de quien da el campo a una mujer casada como regalo, ella lo ha adquirido y el marido no disfruta de los frutos. La Guemará pregunta con respecto a la primera halakha: ¿Pueden dictarse estas dos resoluciones aparentemente contradictorias? La afirmación de Rava de que la esposa no ha adquirido el campo significa que el marido todavía lo posee, mientras que su afirmación de que el marido disfruta de los frutos, es decir, que meramente disfruta de los frutos pero no posee el campo, indica que el campo mismo pertenece a la esposa.
לָא קַשְׁיָא; כָּאן בְּמָעוֹת טְמוּנִין, כָּאן בְּמָעוֹת שֶׁאֵין טְמוּנִין – דְּאָמַר רַב יְהוּדָה: מָעוֹת טְמוּנִין – לֹא קָנְתָה, מָעוֹת שֶׁאֵינָן טְמוּנִין – קָנְתָה.
La Guemará responde: Esto no es difícil, porque Rava se refiere a dos casos diferentes. Aquí, donde dice que ella no ha adquirido la tierra, se refiere a un caso en el que su dinero estaba oculto, y la venta fue un artificio para ponerlo al descubierto; mientras que allí, donde dice que ella adquiere la tierra, se refiere a un caso en el que ella tenía dinero que no estaba oculto. Como dice Rav Yehuda: Si compró el campo con dinero oculto, no lo ha adquirido; si lo compró con dinero que no estaba oculto, lo ha adquirido.
תָּנוּ רַבָּנַן: אֵין מְקַבְּלִין פִּקְדוֹנוֹת – לֹא מִן הַנָּשִׁים, וְלֹא מִן הָעֲבָדִים, וְלֹא מִן הַתִּינוֹקוֹת. קִבֵּל מִן הָאִשָּׁה – יַחְזִיר לָאִשָּׁה, וְאִם מֵתָה – יַחְזִיר לְבַעְלָהּ. קִבֵּל מִן הָעֶבֶד – יַחְזִיר לָעֶבֶד, וְאִם מֵת – יַחְזִיר לְרַבּוֹ.
§ Los Sabios enseñaron en una baraita: No se pueden aceptar depósitos de mujeres, ni de esclavos, ni de niños. Dado que es probable que no posean bienes, podrían haber tomado el objeto sin autorización de su esposo, amo o padre/madre, respectivamente. En consecuencia, no se debe aceptar el depósito. Sin embargo, si alguien aceptó un depósito de una mujer, debe devolvérselo a la mujer, ya que no puede estar seguro de que no sea de ella. Y si la mujer murió, debe devolvérselo a su esposo, ya que él es su heredero. Si alguien aceptó un depósito de un esclavo, debe devolvérselo al esclavo, ya que podría no pertenecer al amo. Y si el esclavo murió, debe devolvérselo a su amo.

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