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״יַקְרִיב אֹתוֹ״ – מְלַמֵּד שֶׁכּוֹפִין אוֹתוֹ. יָכוֹל בְּעַל כׇּרְחוֹ? תַּלְמוּד לוֹמַר: ״לִרְצוֹנוֹ״. הָא כֵּיצַד? כּוֹפִין אוֹתוֹ עַד שֶׁיֹּאמַר: ״רוֹצֶה אֲנִי״.
Con respecto a quien se compromete a traer un holocausto, el versículo declara: “Si su ofrenda fuere un holocausto del ganado, lo ofrecerá macho sin defecto; lo llevará a la entrada de la Tienda de Reunión, conforme a su voluntad, delante del Señor” (Levítico 1:3). La frase aparentemente superflua “lo ofrecerá” enseña que ellos pueden coaccionarlo para que traiga la ofrenda. Se podría haber pensado que puede ofrecerse enteramente contra su voluntad, tomándola de su posesión y sacrificándola. Por lo tanto, el versículo declara: “Conforme a su voluntad” (Levítico 1:3). ¿Cómo pueden reconciliarse estos textos? Lo coaccionan con varios castigos hasta que diga: Quiero traer la ofrenda. Esto parece demostrar que el consentimiento resultante de la coacción se considera consentimiento válido. Quizá este principio pueda aplicarse a la adquisición, como fuente para la decisión de Rav Huna.
וְדִלְמָא שָׁאנֵי הָתָם, דְּנִיחָא לֵיהּ דְּתִיהְוֵי לֵיהּ כַּפָּרָה! וְאֶלָּא מִסֵּיפָא: וְכֵן אַתָּה אוֹמֵר בְּגִיטֵּי נָשִׁים – כּוֹפִין אוֹתוֹ עַד שֶׁיֹּאמַר: ״רוֹצֶה אֲנִי״.
La Guemará rechaza esta prueba: Pero quizá allí es diferente, ya que él es de hecho susceptible de lograr expiación, a pesar de su declaración anterior en sentido contrario. Más bien, demuestra el dictamen de Rav Huna de la cláusula final de una mishná (Arakhin 21a): Y de manera similar encuentras esta halajá con los documentos de divorcio, que cuando el tribunal dictamina que él debe divorciarse de su esposa, lo obligan hasta que diga: Quiero divorciarme de mi esposa.
וְדִלְמָא שָׁאנֵי הָתָם, דְּמִצְוָה לִשְׁמוֹעַ דִּבְרֵי חֲכָמִים! אֶלָּא סְבָרָא הוּא – אַגַּב אוּנְסֵיהּ גָּמַר וּמַקְנֵה.
La Guemará rechaza también esta prueba: Pero quizá allí es diferente, porque es una mitzvá escuchar la declaración de los Sabios. La suposición es que, cuando el tribunal le exige divorciarse de su esposa, su verdadero deseo es cumplir la mitzvá de escuchar a los Sabios, y por lo tanto realmente quiere divorciarse de ella. Esto no se aplica al caso de una transacción realizada bajo coacción. Más bien, el dictamen de Rav Huna no tiene una fuente en una mishná o baraita, sino que está basado en razonamiento lógico: Por medio de ser coaccionado, el vendedor entonces voluntariamente decide vender el campo y lo transfiere.
מוֹתֵיב רַב יְהוּדָה: גֵּט הַמְעוּשֶּׂה; בְּיִשְׂרָאֵל – כָּשֵׁר, וּבְגוֹיִם – פָּסוּל. וּבְגוֹיִם – חוֹבְטִין אוֹתוֹ, וְאוֹמְרִין לוֹ: עֲשֵׂה מַה שֶּׁיִּשְׂרָאֵל אוֹמֵר לָךְ. וְאַמַּאי? הָתָם נָמֵי, נֵימָא: אַגַּב אוּנְסֵיהּ גָּמַר וּמְגָרֵשׁ!
Rav Yehuda plantea una objeción al dictamen de Rav Huna a partir de una mishná (Guitín 88b): Con respecto a una carta de divorcio que el marido fue obligado por el tribunal a escribir y entregar a su esposa, si fue obligado por un tribunal judío, es válida, pero si fue obligado por gentiles, no es válida. Y con respecto a los gentiles, ellos pueden golpearlo a petición del tribunal judío y decirle: Haz lo que los judíos te están diciendo, y entonces el divorcio sería válido. La Guemará pregunta: Pero por qué una carta de divorcio obligada por un tribunal gentil es inválida? También allí, digamos que, como resultado de su coerción, el marido decide hacer lo que dice el tribunal y se divorcia de ella.
הָא אִיתְּמַר עֲלַהּ, אָמַר רַב מְשַׁרְשְׁיָא: דְּבַר תּוֹרָה – אֲפִילּוּ בְּגוֹיִם כָּשֵׁר, וּמַה טַּעַם אָמְרוּ בְּגוֹיִים פָּסוּל? כְּדֵי שֶׁלֹּא תְּהֵא כׇּל אַחַת וְאַחַת הוֹלֶכֶת וְתוֹלָה עַצְמָהּ בְּיַד גּוֹי, וּמַפְקַעַת עַצְמָהּ מִיַּד בַּעְלָהּ.
La Guemará responde: En efecto, ese razonamiento es correcto, pues por esta razón ¿acaso no se dijo con respecto a aquella mishná que Rav Mesharshiyya dice: Según la ley de la Torah, un acta de divorcio que el marido fue obligado a dar, incluso si fue obligado por gentiles, es válida. ¿Y cuál es la razón por la que los Sabios dijeron que si es obligada por gentiles no es válida? Es para que todas y cada una de las mujeres no vaya y, por medio de tentación o soborno, dependa de un gentil para obligar a su marido a divorciarse de ella, y así se libere de su marido ilegítimamente.
מוֹתֵיב רַב הַמְנוּנָא: לָקַח מִסִּיקָרִיקוֹן, וְחָזַר וְלָקַח מִבַּעַל הַבַּיִת – מִקָּחוֹ בָּטֵל. וְאַמַּאי? הָתָם נָמֵי נֵימָא: אַגַּב אוּנְסֵיהּ גְּמַר וּמַקְנֵי!
Rav Hamnuna plantea una objeción al dictamen de Rav Huna a partir de una mishná (Guitín 55b): Si alguien compró un terreno de un sicario y después volvió y compró el mismo campo del propietario anterior, su compra es inválida, ya que el propietario anterior del campo puede decir que en realidad no tuvo la intención de vender el campo a este comprador. Pero ¿por qué es inválida la venta? También allí, digamos que por medio de la coerción, el vendedor entonces voluntariamente decide vender el campo y lo transfiere.
הָא אִתְּמַר עֲלַהּ, אָמַר רַב: לֹא שָׁנוּ אֶלָּא דַּאֲמַר לֵיהּ: ״לֵךְ חֲזֵק וּקְנִי״, אֲבָל בִּשְׁטָר – קָנָה.
La Guemará responde: De hecho, ese razonamiento es correcto, pues se declaró con respecto a aquella mishná que Rav dice: Enseñaron que la compra al propietario anterior después de la compra a un sicario es nula solo cuando el propietario anterior le dijo al comprador en el momento de la venta: Ve, toma posesión y de ese modo adquiere el campo, pero no escribió una escritura de venta. Pero, si la transacción se realizó junto con una escritura de venta entregada, el comprador adquiere el campo.
וְלִשְׁמוּאֵל, דְּאָמַר: אַף בִּשְׁטָר נָמֵי לֹא קָנָה, מַאי אִיכָּא לְמֵימַר? מוֹדֶה שְׁמוּאֵל הֵיכָא דִּיהַב זוּזֵי.
La Guemará pregunta: Y según Shmuel, que dice: Él no adquiere el campo incluso si la transacción se realizó junto con una escritura de venta entregada, ¿qué se puede decir? La Guemará responde: Shmuel concede que la venta es válida cuando el comprador dio dinero por el campo, aunque el propietario lo vendió bajo coacción, como es el caso en la decisión de Rav Huna.
וּלְרַב בִּיבִי, דִּמְסַיֵּים בַּהּ מִשְּׁמֵיהּ דְּרַב נַחְמָן: קַרְקַע אֵין לוֹ, מָעוֹת יֵשׁ לוֹ – מַאי אִיכָּא לְמֵימַר? רַב בִּיבִי מֵימְרָא הוּא, וּמֵימְרָא לְרַב הוּנָא לָא סְבִירָא לֵיהּ.
La Guemará pregunta: Y según Rav Beivai, que concluye que la declaración de Rav Huna con un comentario en nombre de Rav Naḥman: el ladrón no tiene derechos sobre la tierra, pero sí tiene derechos sobre el dinero que pagó por la tierra, y el propietario debe reembolsárselo, ¿qué puede decirse? Rav Beivai, que se refiere a un caso en el que hubo un pago, ya que al ladrón se le está reembolsando, parece sostener que la venta es inválida incluso cuando el ladrón pagó por el campo. La Guemará responde: la declaración de Rav Beivai es una declaración amoraica, no una cita de una resolución tanaítica, y Rav Huna, que también es un amora, no sostiene esa declaración amoraica.
אָמַר רָבָא, הִלְכְתָא: תַּלְיוּהוּ וְזַבֵּין – זְבִינֵיהּ זְבִינֵי. וְלָא אֲמַרַן אֶלָּא
Rava dice: La halakha es que, si alguien fue suspendido y así obligado a vender cierto artículo, y lo vendió, su venta es válida. Y dijimos que esta es la halakhasolo

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