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וּמְשַׁוֵּי לְהוּ זוּזִי; מַאי אָמְרַתְּ – שֵׁית מְאָה אִיסְתֵּירֵי וְזוּזָא, שֵׁית מְאָה זוּזֵי וְחַד זוּזָא? יַד בַּעַל הַשְּׁטָר עַל הַתַּחְתּוֹנָה.
y convertirlos en un número menor de dinares. Por lo tanto, ¿qué se puede decir? Las posibilidades restantes, la mayor y la menor, son: seiscientas istira y un dinar, y seiscientos dinares y un dinar más. El principio rector es que el poseedor del documento está en desventaja, y se supone el menor de estos dos valores.
אָמַר אַבָּיֵי: הַאי מַאן דְּבָעֵי לְמַחְוֵי חֲתִימוּת יְדֵיהּ בְּבֵי דִינָא, לָא לַחְוֵי בְּסוֹף מְגִילְּתָא; דִּלְמָא מַשְׁכַּח לַהּ אַחֵר וְכָתֵיב דְּמַסֵּיק בֵּיהּ זוּזִי, וּתְנַן: הוֹצִיא עָלָיו כְּתַב יָדוֹ שֶׁהוּא חַיָּיב לוֹ – גּוֹבֶה מִנְּכָסִים בְּנֵי חוֹרִין.
§ Abaye dijo: Con respecto a este que necesita mostrar su firma en el tribunal con el propósito de corroborar su firma en un documento, no debe mostrarla escribiéndola al final del pergamino, no sea que otra persona, sin escrúpulos, encuentre el pergamino y escriba encima de la firma que el firmante le debe dinero. Y tal documento sería válido, pues aprendimos en una mishná (175b): Si alguien presenta a un deudor un documento en la letra de puño del deudor que declara que él debe dinero a él, pero sin testigos firmados en el documento, el acreedor puede cobrar solo de bienes no vendidos, es decir, bienes que actualmente están en posesión del deudor.
הָהוּא בַּזְבָּינָא דַּאֲתָא לְקַמֵּיהּ דְּאַבָּיֵי, אֲמַר לֵיהּ: נַיחְזֵי לִי מָר חֲתִימוּת יְדֵיהּ, דְּכִי אָתוּ רַבָּנַן מַחְווּ לִי, מְעַבַּרְנָא לְהוּ בְּלָא מִכְסָא. אַחְוִי לֵיהּ בְּרֵישׁ מְגִילְּתָא. הֲוָה קָא נָגֵיד בֵּיהּ, אֲמַר לֵיהּ: כְּבָר קַדְמוּךָ רַבָּנַן.
La Guemará relata: Había cierto recaudador de impuestos judío que se presentó ante Abaye y le dijo: Que el Maestro me muestre su firma en un pedazo de papel para guardarla en mis registros, pues cuando rabinos vienen a mí y me muestran una nota con tu firma, que da fe de que son eruditos de la Torah, los dejo pasar sin pagar el impuesto. Abaye le mostró su firma en la parte superior del pergamino, aunque el inescrupuloso recaudador de impuestos siguió tirando del pergamino para alejarlo de Abaye, de modo que la firma quedara abajo. Abaye se dio cuenta de esto y le dijo: Los Sabios ya previeron a personas como y aconsejaron que uno nunca debe escribir su firma al pie de un papel.
אָמַר אַבָּיֵי: מִתְּלָת וְעַד עֲשַׂר – לָא לִכְתּוֹב בְּסוֹף שִׁיטָה, דִּלְמָא מְזַיֵּיף וְכָתֵב. וְאִי אִיתְרְמִי לֵיהּ, נַיהְדְּרֵיהּ לְדִבּוּרֵיהּ תְּרֵין תְּלָתָא זִימְנֵי, אִי אֶפְשָׁר דְּלָא מִיתְרְמֵי לֵיהּ בְּאֶמְצַע שִׁיטָה.
§ Abaye dijo: Al redactar un pagaré, no se debe escribir ningún número del tres al diez al final de una línea, no sea que alguien cometa falsificación y escriba una ampliación del número, ya que está al final de la línea. En hebreo y arameo, las palabras para los números del tres al nueve pueden cambiarse a treinta hasta noventa, respectivamente, añadiéndoles el sufijo in, escrito con las letras yod y nun. Diez puede cambiarse a veinte de manera similar. Y si por casualidad le ocurre que estos números caen al final de una línea, debe repetir sus palabras dos o tres veces, enunciando y reiterando el acuerdo en cuestión, ya que es imposible que el número no termine por aparecérsele en medio de una línea. Cuando hay una contradicción, la mención final de la cantidad es la que tiene autoridad, como enseña la mishná.
הָהוּא דַּהֲוָה כְּתִיב בֵּיהּ: ״תִּילְתָּא בְּפַרְדֵּיסָא״. אֲזַל מַחְקֵיהּ לְגַגֵּיהּ דְּבֵית וְכַרְעֵיהּ, וְשַׁוְּיֵהּ ״וּפַרְדֵּיסָא״, אֲתָא לְקַמֵּיהּ דְּאַבָּיֵי, אֲמַר לֵיהּ: מַאי טַעְמָא רְוִיחַ לֵיהּ עָלְמָא לְהַאי וָיו? כַּפְתֵיהּ וְאוֹדִי.
La Guemará relata: Había cierta escritura de compraventa en la que estaba escrito que el artículo vendido era: En mi jardín, un tercio del huerto. El comprador fue y borró la parte superior y la base de la letra beit del término: Del huerto [befardeisa], y de ese modo cambió el prefijo beit por una vav, quedando: En mi jardín un tercio, y el huerto [ufardeisa], lo que indicaba que la venta incluía un tercio del jardín además de todo el huerto. El documento llegó ante Abaye, quien le dijo al comprador: ¿Cuál es la razón de que haya tanto espacio alrededor de esta vav? Dado que la letra vav es más estrecha que la letra beit, quedó un espacio mayor entre las letras en comparación con el espaciado de las letras en el resto del documento. Abaye ató al comprador, es decir, lo sometió a coerción física, y él confesó la falsificación.
הָהוּא דַּהֲוָה כְּתִב בֵּיהּ: ״מְנָת רְאוּבֵן וְשִׁמְעוֹן אַחֵי״. הֲוָה לְהוּ אַחָא דִּשְׁמֵיהּ ״אַחַי״, אֲזַל כְּתַב בֵּיהּ וָיו, וְשַׁוְּיֵהּ ״וְאַחַי״. אֲתָא לְקַמֵּיהּ דְּאַבָּיֵי, אֲמַר לֵיהּ: מַאי טַעְמָא דְּחִיק לֵיהּ עָלְמָא לְהַאי וָיו כּוּלֵּי הַאי? כַּפְתֵיהּ וְאוֹדִי.
La Guemará relata: Había cierta escritura de compraventa en la que estaba escrito que el artículo vendido era: Las porciones de Reuven y Shimon, hermanos [aḥei]. Reuven y Shimon casualmente tenían un hermano cuyo nombre era Aḥai, que, al escribirse sin vocales, se escribe de manera idéntica a aḥei. El comprador fue y escribió una vav conjuntiva en el documento antes de la palabra aḥei, y cambió la redacción a: Las porciones de Reuven y Shimon y Aḥai. El documento llegó ante Abaye, quien le dijo al comprador: ¿Cuál es la razón de que esté tan apretado alrededor de esta vav? Al insertar la vav adicional, surgió un espacio más pequeño entre las letras en comparación con el espaciado de las letras en el resto del documento. Abaye ató al comprador, es decir, lo sometió a coerción física, y él confesó la falsificación.
הָהוּא שְׁטָרָא דַּהֲוָה חֲתִים עֲלֵיהּ רָבָא וְרַב אַחָא בַּר אַדָּא. אֲתָא לְקַמֵּיהּ דְּרָבָא, אֲמַר לֵיהּ: דֵּין חֲתִימוּת יְדָא דִּידִי הִיא, מִיהוּ קַמֵּיהּ דְּרַב אַחָא בַּר אַדָּא לָא חֲתִימִי לִי מֵעוֹלָם! כַּפְתֵיהּ וְאוֹדִי. אֲמַר לֵיהּ: בִּשְׁלָמָא דִּידִי – זַיֵּיפְתְּ, אֶלָּא דְּרַב אַחָא בַּר אַדָּא, דְּרָתֵית יְדֵיהּ – הֵיכִי עֲבַדְתְּ? אָמַר: אַנַּחִי יְדַאי אַמִּצְרָא. וְאָמְרִי לַהּ: קָם אַזַּרְנוּקָא וּכְתַב.
La Guemará relata: Había cierto documento sobre el cual estaban las firmas de Rava y Rav Aḥa bar Adda. Quien tenía el documento compareció ante Rava, quien le dijo: Esta es mi firma, pero nunca firmé ningún documento ante Rav Aḥa bar Adda. Rava ató al portador del documento, es decir, lo sometió a coerción física, y él confesó la falsificación. Rava le dijo: Concedido que tú pudiste falsificar mi firma, pero ¿cómo realizaste una falsificación de la firma de Rav Aḥa bar Adda, si sus manos tiemblan y como resultado su firma es distintiva? El hombre dijo: Puse mis manos sobre la cuerda de un puente angosto [amitzra], y así pude duplicar la firma de Rav Aḥa. Y algunos dicen que la falsificación se logró cuando el falsificador se paró sobre un odre de agua inestable [azarnuka] y escribió la firma.
מַתְנִי׳ כּוֹתְבִין גֵּט לָאִישׁ – אַף עַל פִּי שֶׁאֵין אִשְׁתּוֹ עִמּוֹ, וְהַשּׁוֹבָר לָאִשָּׁה – אַף עַל פִּי שֶׁאֵין בַּעְלָהּ עִמָּהּ; וּבִלְבַד שֶׁיְּהֵא מַכִּירָן. וְהַבַּעַל נוֹתֵן שָׂכָר.
MISHNÁ: Un escriba puede escribir un acta de divorcio para un hombre que la solicite, aun si su esposa no está con él para dar su consentimiento cuando presenta su solicitud, ya que no hay posibilidad de que haga un mal uso del documento. Y un escriba puede escribir un recibo para una mujer a petición de ella, que atestigüe el pago de su contrato matrimonial, aun si su marido no está con ella para dar su consentimiento. Esto es cierto siempre que el escriba reconozca a las partes que solicitan el documento, para evitar una falsa representación. Y para ambos documentos, el marido paga al escriba sus honorarios.

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