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וּלְטַעְמָיךְ, זַבֵּין שָׁוֵי חַמְשָׁא – בְּשִׁיתָּא, הָכִי נָמֵי דִּזְבִינֵיהּ זְבִינֵי?!
Y según tu razonamiento, que el dinero que recibe a cambio de la propiedad es una razón por la que se podría considerar válida su venta, si vendió una propiedad que vale cinco dinares por seis dinares, ¿sería su venta también una venta válida?
אֶלָּא קִים לְהוּ לְרַבָּנַן דְּיָנוֹקָא מְקָרְבָא דַּעְתֵּיהּ גַּבֵּי זוּזֵי; וְאִי אָמְרַתְּ זְבִינֵיהּ זְבִינֵי, זִמְנִין דִּמְקַרְקְשִׁי לֵיהּ זוּזֵי, אָזֵיל מְזַבֵּין לְכוּלְּהוּ נִכְסֵי דַּאֲבוּהּ. אֲבָל גַּבֵּי מַתָּנָה, אִי לָאו דַּהֲוָה לֵיהּ הֲנָאָה מִינֵּיהּ – לָא הֲוָה יָהֵיב לֵיהּ מַתָּנָה; אֲמַרוּ רַבָּנַן: תֶּיהְוֵי מַתְּנָתוֹ מַתָּנָה, דְּלִעְבְּידוּ לְהוּ מִילֵּי.
Más bien, los Sabios sostienen que la inclinación de un niño es sentirse atraído por el dinero. Y si dices que su venta es una venta válida, puede haber ocasiones en que haya compradores potenciales que hagan sonar los dinares ante él para tentarlo a vender, y irá y venderá toda la propiedad de su padre. Por eso los Sabios dictaminaron que todas sus ventas no son válidas. Pero con respecto a un regalo, si no obtuvo beneficio del destinatario, no le daría un regalo. Los Sabios, por lo tanto, dijeron: Que el regalo de un huérfano sea un regalo válido, para que la gente haga actos beneficiosos para los huérfanos, ya que el huérfano puede corresponder dando regalos.
אָמַר רַב נַחְמָן אָמַר שְׁמוּאֵל: בּוֹדְקִין לְקִדּוּשִׁין, לְגֵרוּשִׁין, וְלַחֲלִיצָה, וּלְמֵיאוּנִין. וְלִמְכּוֹר בְּנִכְסֵי אָבִיו – עַד שֶׁיְּהֵא בֶּן עֶשְׂרִים.
§ Rav Naḥman dice que Shmuel dice: Los niños que han alcanzado la mayoría de edad, es decir, un varón de trece años y una niña de doce años, son examinados para detectar señales que indiquen pubertad si es necesario determinar su condición de adultos para el propósito de esponsales, para el propósito de divorcio, para el propósito de ḥalitza, y para el propósito de declarar la negativa de una niña a permanecer casada. Pero, para vender de la propiedad que uno heredó de su padre, el vendedor debe ser mayor, y no se puede vender esta propiedad hasta que el vendedor tenga veinte años.
וְכֵיוָן דִּבְדַקְנָא לְקִדּוּשִׁין, לְגֵרוּשִׁין לְמָה לִי? לֹא נִצְרְכָא אֶלָּא לְיִבּוּם – דִּתְנַן: בֶּן תֵּשַׁע שָׁנִים וְיוֹם אֶחָד שֶׁבָּא עַל יְבִמְתּוֹ – קְנָאָהּ. וְאֵין נוֹתֵן גֵּט עַד שֶׁיִּגְדַּל.
La Guemará pregunta: Pero una vez que examiné al niño para el propósito de desposorio, ¿por qué necesito examinarlo de nuevo para el propósito de divorcio? La Guemará responde: Esto es necesario solo con respecto al matrimonio levirático de un menor, como aprendimos en una mishná (Nidda 45a): Un niño de nueve años y un día que tuvo relaciones con su yevama, es decir, la viuda de su hermano, la adquirió como esposa por medio del acto de la relación sexual. Aunque un menor no puede desposar a una mujer en circunstancias ordinarias, en el caso del matrimonio levirático el acto de relación sexual de un niño de nueve años con su yevama efectúa la adquisición. Pero no puede darle una carta de divorcio hasta que alcance la mayoría de edad. Por lo tanto, es necesario examinarlo en el momento del divorcio.
לַחֲלִיצָה – לְאַפּוֹקֵי מִדְּרַבִּי יוֹסֵי, דְּאָמַר: ״אִישׁ״ כָּתוּב בַּפָּרָשָׁה, אֲבָל אִשָּׁה – בֵּין גְּדוֹלָה וּבֵין קְטַנָּה; קָא מַשְׁמַע לַן דְּמַקְּשִׁינַן אִשָּׁה לְאִישׁ, דְּלָא כְּרַבִּי יוֹסֵי.
La Guemará explica por qué es necesario mencionar el examen de un niño para el propósito de la jalitzá: Esto se menciona para excluir aquello que dice Rabí Yosei, pues Rabí Yosei dice: “Hombre”, es decir, un hombre adulto, está escrito en el pasaje de la Torah con respecto a la jalitzá, como dice el versículo: “Y si el hombre no quiere tomar a la mujer de su hermano” (Deuteronomio 25:7). Pero una mujer, ya sea adulta o menor, puede ser liberada por jalitzá, ya que el versículo no indica su edad. Para contrarrestar esto, Rav Naḥman nos enseña que una mujer está yuxtapuesta a un hombre en este pasaje, lo que indica que la yevamá también debe haber alcanzado la adultez, y la halajá no está de acuerdo con la opinión de Rabí Yosei.
וּלְמֵיאוּנִין – לְאַפּוֹקֵי מִדְּרַבִּי יְהוּדָה, דְּאָמַר: עַד שֶׁיִּרְבֶּה שָׁחוֹר; קָא מַשְׁמַע לַן דְּלָא כְּרַבִּי יְהוּדָה.
La Guemará explica por qué es necesario mencionar el examen de una persona para el propósito de declarar su rechazo. Esto se menciona para excluir lo que dice el rabino Yehuda, ya que el rabino Yehuda dice que una niña cuya madre o hermano la casaron cuando era menor puede anular su matrimonio negándose a permanecer casada, y puede declarar este rechazo hasta que alcance la madurez completa, es decir, cuando el área cubierta por vello púbico negro es mayor que la piel del área genital. Rav Naḥman, por lo tanto, nos enseña que la halakha no está de acuerdo con la opinión del rabino Yehuda, y una vez que una niña ha desarrollado dos vellos púbicos ya no puede declarar su rechazo.
וְלִמְכּוֹר בְּנִכְסֵי אָבִיו עַד שֶׁיְּהֵא בֶּן עֶשְׂרִים – לְאַפּוֹקֵי מִמַּאן דְּאָמַר בֶּן שְׁמֹנֶה עֶשְׂרֵה.
Rav Naḥman afirma: Pero, para vender de la propiedad que alguien heredó de su padre, el vendedor debe ser mayor, y no puede vender la propiedad hasta que tenga veinte años. Esto se menciona con exclusión de la opinión del que dice que el vendedor puede tener dieciocho años.
וְהִלְכְתָא: תּוֹךְ זְמַן, כְּלִפְנֵי זְמַן. וְהִלְכְתָא כְּגִידֵּל בַּר מְנַשֶּׁה.
La Guemará concluye: Y la halakha es que, con respecto a la edad en que un menor puede vender una propiedad heredada de su padre, durante el tiempo, es decir, durante su vigésimo año, se considera como antes del tiempo en que está permitido, y no puede vender hasta el final de su vigésimo año. Y la halakha es de acuerdo con la decisión que Rava envió a Giddel bar Menashe, de que un niño que ha alcanzado la mayoría de edad y entiende la naturaleza de las negociaciones comerciales puede vender tierra.
וְהִלְכְתָא כְּמָר זוּטְרָא. וְהִלְכְתָא כְּאַמֵּימָר. וְהִלְכְתָא כְּרַב נַחְמָן אָמַר שְׁמוּאֵל – בְּכוּלְּהוּ.
La Guemará continúa: Y la halajá está de acuerdo con la declaración de Mar Zutra, de que quien no es apto para vender tierra tampoco es apto para testificar con respecto a la tierra. Y la halajá está de acuerdo con la declaración de Ameimar, de que un huérfano menor de veinte años puede otorgar regalos de la propiedad que heredó de su padre. Y la halajá está de acuerdo con la declaración de que Rav Naḥman dice que Shmuel dice con respecto a todos los asuntos que mencionó.
מַתְנִי׳ הַמְחַלֵּק נְכָסָיו עַל פִּיו, רַבִּי אֶלְעָזָר אוֹמֵר: אֶחָד בָּרִיא וְאֶחָד מְסוּכָּן; נְכָסִים שֶׁיֵּשׁ לָהֶן אַחְרָיוּת – נִקְנִין בְּכֶסֶף וּבִשְׁטָר וּבַחֲזָקָה, וְשֶׁאֵין לָהֶן אַחְרָיוּת – אֵין נִקְנִין אֶלָּא בִּמְשִׁיכָה.
MISHNÁ: Con respecto a quien divide su propiedad entre varios destinatarios por medio de una instrucción verbal, Rabí Elazar dice: Tanto en el caso de una persona que está sana como en el caso de una persona que está gravemente enferma, la halajá es la siguiente: La propiedad que sirve como garantía, es decir, la tierra, se adquiere por medio de dinero, por una escritura de transferencia, o tomando posesión de ella. Y aquello que no sirve como garantía, es decir, la propiedad mueble, solo puede adquirirse mediante tracción.

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