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וּמִקּוּלֵּי כְתוּבָּה שָׁנוּ כָּאן.
Y los Sabios enseñaron aquí una de las leniencias que se aplican a un contrato matrimonial. Esta manera en que la esposa pierde su derecho a recibir el pago de su contrato matrimonial es una leniencia para el marido, ya que un acreedor común no pierde el dinero que se le debe de esta manera.
תְּנַן, רַבִּי יוֹסֵי אוֹמֵר: אִם קִבְּלָה עָלֶיהָ, אַף עַל פִּי שֶׁלֹּא כָּתַב לָהּ – אִבְּדָה כְּתוּבָּתָהּ. מִכְּלָל דְּתַנָּא קַמָּא סָבַר: כְּתִיבָה וְקַבָּלָה בָּעֵי!
La Guemará cuestiona esta afirmación: Aprendimos en la misma mishná que Rabí Yosei dice que si ella aceptó la distribución sobre sí misma, incluso si él no escribió un documento que le concediera a ella alguna cantidad de tierra, ella ha perdido su derecho a recibir el pago de su contrato matrimonial. Por inferencia, puede afirmarse que el primer tanna sostiene que tanto el hecho de que él escriba un documento concediéndole una parcela de tierra como la aceptación por parte de ella de la distribución son necesarios para que pierda su derecho, en contraste con la interpretación de los tres amoraím, es decir, Rav, Shmuel y Rabí Yosei, hijo de Rabí Janina, quienes todos asumieron que ella no necesita aceptar afirmativamente la distribución y que su silencio es suficiente.
וְכִי תֵּימָא: כּוּלַּהּ רַבִּי יוֹסֵי הִיא; וְהָא תַנְיָא, אָמַר רַבִּי יְהוּדָה: אֵימָתַי – שֶׁהָיְתָה שָׁם וְקִבְּלָה עָלֶיהָ; אֲבָל הָיְתָה שָׁם וְלֹא קִבְּלָה עָלֶיהָ, קִבְּלָה עָלֶיהָ וְלֹא הָיְתָה שָׁם – לֹא אִבְּדָה כְּתוּבָּתָהּ! תְּיוּבְתָּא דְכוּלְּהוּ! תְּיוּבְתָּא.
Y si dijeras que toda la mishna es la opinión de Rabí Yosei, quien sostiene que basta con que el marido escriba una escritura de donación o con que la esposa acepte la distribución, ¿acaso no se enseñó en una baraita que Rabí Yehuda dijo: Según el primer tanna, ¿cuándo pierde ella su derecho a recibir el pago de su contrato matrimonial? En un caso en que ella estaba allí en el momento de la distribución y la aceptó; pero si ella estaba allí pero no la aceptó, o la aceptó pero no estaba allí, no ha perdido su derecho a recibir el pago de su contrato matrimonial, pues puede alegar que su aquiescencia fue solo para complacer a su marido y no fue sincera. La Guemará concluye: La refutación de las opiniones de todas las interpretaciones de los amora’im es en verdad una refutación concluyente.
אֲמַר לֵיהּ רָבָא לְרַב נַחְמָן: הָא רַב, הָא שְׁמוּאֵל, הָא רַבִּי יוֹסֵי בְּרַבִּי חֲנִינָא. מָר – מַאי סְבִירָא לֵיהּ? אֲמַר לֵיהּ, שֶׁאֲנִי אוֹמֵר: כֵּיוָן שֶׁעֲשָׂאָהּ שׁוּתָּף בֵּין הַבָּנִים – אִבְּדָה כְּתוּבָּתָהּ.
Rava dijo a Rav Naḥman: Esta es la opinión de Rav; esta es la opinión de Shmuel; y esta es la opinión de Rabí Yosei, hijo de Rabí Ḥanina. ¿Qué sostiene el Maestro en este asunto? Rav Naḥman le dijo: Como yo digo, que una vez que él la hizo socia en la propiedad entre los hijos, ella perdió su derecho a recibir el pago de su contrato matrimonial.
אִיתְּמַר נָמֵי, אָמַר רַב יוֹסֵף בַּר מִנְיוֹמֵי אָמַר רַב נַחְמָן: כֵּיוָן שֶׁעֲשָׂאָהּ שׁוּתָּף בֵּין הַבָּנִים – אִבְּדָה כְּתוּבָּתָהּ.
La opinión de Rav Naḥman también fue declarada como una resolución halájica: Rav Yosef bar Minyumi dice que Rav Naḥman dice que una vez que él la convirtió en socia de la propiedad entre los hijos, ella perdió su derecho a recibir el pago de su contrato matrimonial.
בָּעֵי רָבָא: בְּבָרִיא הֵיאַךְ? מִי אָמְרִינַן: בִּשְׁכִיב מְרַע הוּא דְּיָדְעָה דְּלֵית לֵיהּ – וְקָמָחֲלָה, אֲבָל בְּבָרִיא – סָבְרָה הָדַר קָנֵי; אוֹ דִלְמָא, הַשְׁתָּא מִיהַת לֵית לֵיהּ? תֵּיקוּ.
Rava plantea un dilema: En el caso de una persona sana, ¿cuál es la halakha? ¿Decimos que la esposa pierde su derecho a recibir el pago de su contrato matrimonial solo en el caso de una persona en su lecho de muerte, ya que ella sabía que él no tenía otra propiedad y, sin embargo, renunció al pago del contrato matrimonial, pero en el caso de una persona sana, ella podría haber razonado que él luego adquirirá otra propiedad de la cual podrá cobrar el pago de su contrato matrimonial, y por eso aceptó la distribución de la propiedad? Si es así, no renunció a su derecho a recibir el pago de su contrato matrimonial. ¿O quizá, debería razonarse que, dado que en cualquier caso, ahora él no tiene otra propiedad, su aceptación debe interpretarse como una renuncia a su derecho? La Guemará concluye: El dilema quedará sin resolver.
הַהוּא דַּאֲמַר לְהוּ: ״פַּלְגָא לִבְרַת, וּפַלְגָא לִבְרַת, וְתִילְתָּא לְאִיתַּת בְּפֵירֵי״. אִיקְּלַע רַב נַחְמָן לְסוּרָא, עוּל לְגַבֵּי רַב חִסְדָּא, אֲמַר לֵיהּ: כִּי הַאי גַוְונָא מַאי? אֲמַר לֵיהּ, הָכִי אָמַר שְׁמוּאֵל: אֲפִילּוּ לֹא הִקְנָה לָהּ אֶלָּא דֶּקֶל אֶחָד לְפֵירוֹתָיו – אִבְּדָה כְּתוּבָּתָהּ.
§ Había cierto hombre en su lecho de muerte que dijo a las personas que lo rodeaban: Den la mitad de mi patrimonio a mi hija, y la mitad a mi otra hija, y un tercio de la producción a mi esposa. Rav Naḥman casualmente llegó a Sura. Entró en la casa de estudio para ver a Rav Ḥisda, quien le dijo: En un caso como este, cuál es la halakha? Rav Naḥman le dijo que esto es lo que dice Shmuel: Incluso si él le transfirió la propiedad de solo una palmera por sus frutos, ella ha perdido su derecho a recibir el pago de su contrato matrimonial.
אֲמַר לֵיהּ: אֵימוֹר דְּאָמַר שְׁמוּאֵל הָתָם – דְּאַקְנִי לַהּ בְּגוּפַהּ דְּאַרְעָא; הָכָא – פֵּירָא הוּא! אֲמַר לֵיהּ: מִטַּלְטְלִי קָא אָמְרַתְּ? מִטַּלְטְלִי וַדַּאי לָא קָא אָמֵינָא.
Rav Ḥisda le dijo: Di que Shmuel dijo su declaración de que ella pierde su derecho allí, en un caso en que él le dio una palmera por sus frutos, porque transfirió derechos sobre la tierra misma a su propiedad, ya que la palmera está conectada al suelo. Pero aquí, en este caso, son solo frutos lo que él le dio, sin ninguna parte en la tierra misma. Quizás ella no pierde el pago de su contrato matrimonial. Rav Naḥman le dijo: ¿Dices que él le dio solo bienes muebles? Ciertamente no quise decir que ella pierde su derecho incluso si él le dio solo bienes muebles como frutos. Más bien, ella recibe el pago de su contrato matrimonial.
הַהוּא דַּאֲמַר לְהוּ: ״תִּלְתָּא לִבְרַת, וְתִלְתָּא לִבְרַת, וְתִלְתָּא לְאִיתַּת״. שְׁכִיבָא חֲדָא מִבְּנָתֵיהּ. סְבַר רַב פַּפֵּי לְמֵימַר: לָא שָׁקְלָא אֶלָּא תְּלָתָא.
Había cierto hombre en su lecho de muerte que dijo a las personas que lo rodeaban: Den un tercio de mis bienes a mi hija, y un tercio a mi otra hija, y un tercio a mi esposa. Una de sus hijas murió antes que él, y por consiguiente su parte volvió a su posesión. Rav Pappi pensó decir que la esposa toma solo un tercio. Ella no puede recibir el pago de su contrato matrimonial de los dos tercios legados a las hijas, ya que, al entrar en sociedad con las hijas en la propiedad del bien, renunció al pago de su contrato matrimonial.

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