״נִכְסַי לְסָבְתָּא, וּבָתְרַהּ לְיָרְתַאי״. הַוְיָא לֵיהּ בְּרַתָּא דַּהֲוָה נְסִיבָא, שְׁכִיבָא בְּחַיֵּי בַּעְלַהּ וּבְחַיֵּי סָבְתָּא. בָּתַר דִּשְׁכִיבָא סָבְתָּא, אֲתָא בַּעַל קָא תָּבַע.
Toda mi propiedad es dada a mi abuela, y después de que ella muera, será dada a mis herederos, no heredada por los herederos de ella. Luego él murió. Tenía una hija casada, que murió durante la vida de su marido y durante la vida de la abuela de su padre. Después de que la abuela de su padre murió, su marido vino y reclamó la herencia, pues su esposa era la heredera de su padre, y él es el heredero de su esposa.
אָמַר רַב הוּנָא: ״לְיָרְתַי״ – וַאֲפִילּוּ לְיָרְתֵי יָרְתַי. וְרַב עָנָן אָמַר: ״לְיָרְתַי״ – וְלָא לְיָרְתֵי יָרְתַי.
Rav Huna dijo: Cuando su padre dijo que su propiedad es dada: A mis herederos, quiso decir: Y aun a los herederos de mis herederos. Por lo tanto, dado que el marido de su hija es el heredero de su heredero, tiene derecho a la herencia. Y Rav Anan dijo que quiso decir: A mis herederos, pero no a los herederos de mis herederos. Por lo tanto, el marido no tiene derecho a la propiedad.
שְׁלַחוּ מִתָּם: הִלְכְתָא כְּווֹתֵיהּ דְּרַב עָנָן, וְלָאו מִטַּעְמֵיהּ. הִלְכְתָא כְּווֹתֵיהּ דְּרַב עָנָן – דְּבַעַל לָא יָרֵית, וְלָאו מִטַּעְמֵיהּ; דְּאִילּוּ רַב עָנָן סָבַר: אַף עַל גַּב דַּהֲוָה לֵיהּ בְּרָא לִבְרַתֵּיהּ, לָא יָרֵית; וְלָא הִיא, דְּאִילּוּ הֲוָה לֵיהּ בְּרָא לִבְרַתֵּיהּ, וַדַּאי יָרֵית; וּבַעַל הַיְינוּ טַעְמָא דְּלָא יָרֵית – מִשּׁוּם דַּהֲוָה לֵיהּ רָאוּי, וְאֵין הַבַּעַל נוֹטֵל בָּרָאוּי כִּבְמוּחְזָק.
La Guemará relata: Enviaron un dictamen desde allí, Eretz Yisrael: La halakha está de acuerdo con la opinión de Rav Anan, pero no por su razonamiento. La Guemará explica: La halakha está de acuerdo con la opinión de Rav Anan de que el marido no hereda la propiedad. Pero no por su razonamiento, pues Rav Anan sostiene que incluso si su hija tuviera un hijo para heredar de ella, él no heredaría la propiedad, ya que su padre la legó solo a sus herederos, y no a los herederos de sus herederos. Y eso no es así, pues si su hija tuviera un hijo, él ciertamente heredaría; y esta es la razón por la que el marido no hereda: Porque la herencia se considera propiedad destinada a la hija, ya que ella no la poseyó durante su vida, y el marido no toma en herencia propiedad destinada a su esposa como toma la propiedad que ella poseía.
מִכְּלָל דְּרַב הוּנָא סָבַר: בַּעַל נוֹטֵל בָּרָאוּי כִּבְמוּחְזָק?!
La Guemará pregunta: Por inferencia, ¿Rav Huna, quien dictaminó que el marido tiene derecho a la herencia, sostiene que un marido recibe en herencia bienes hereditarios debidos a su esposa tal como recibe los bienes que ella poseía?
אָמַר רַבִּי אֶלְעָזָר: דָּבָר זֶה נִפְתַּח בִּגְדוֹלִים וְנִסְתַּיֵּים בִּקְטַנִּים, כׇּל הָאוֹמֵר: ״אַחֲרֶיךָ״, כְּאוֹמֵר ״מֵעַכְשָׁיו״ דָּמֵי.
Rabí Elazar dice: Este asunto fue introducido por grandes Sabios, a saber, Rav Huna, y concluido por Sabios menores, es decir, por mí. Rabí Elazar, refiriéndose humildemente a sí mismo como un Sabio menor, explicará ahora la declaración de Rav Huna. Cualquiera que diga a otro al concederle una herencia o un regalo: Después de ti morir, esto se le da a fulano, es considerado como alguien que dice: Esto se le da a fulano desde ahora. El primer beneficiario meramente tiene el derecho de usar la propiedad durante su vida, pero en realidad no se convirtió en el propietario. En consecuencia, la herencia pertenecía a la hija durante su vida, y la bisabuela meramente tenía derechos de uso. Por lo tanto, la hereda el marido.
אָמַר רַבָּה: מִסְתַּבְּרָא טַעְמָא דִּבְנֵי מַעְרְבָא, דְּאִי קְדֵים סָבְתָּא וְזַבִּנָא – זְבִינַהּ זְבִינֵי.
Rabba dijo: La explicación de la gente del Occidente, de que la herencia se considera propiedad debido a la hija y no propiedad poseída por ella, es razonable, pues si la abuela la hubiera vendido antes de morir, su venta habría sido una venta válida, y la hija no la habría recibido en absoluto.
אָמַר רַב פָּפָּא, הִלְכְתָא: אֵין הַבַּעַל נוֹטֵל בָּרָאוּי כִּבְמוּחְזָק, וְאֵין הַבְּכוֹר נוֹטֵל בָּרָאוּי כִּבְמוּחְזָק. וְאֵין הַבְּכוֹר נוֹטֵל פִּי שְׁנַיִם בַּמִּלְוָה – בֵּין שֶׁגָּבוּ קַרְקַע, בֵּין שֶׁגָּבוּ מָעוֹת.
En conclusión, Rav Pappa dijo que la halakha es que el marido no toma en propiedad hereditaria debida a su esposa como toma la propiedad que ella poseía; y un primogénito no toma una porción doble de la propiedad debida a su padre como toma la propiedad que su padre poseía; y un primogénito no toma una porción doble del pago de un préstamo, ya sea que los hermanos hayan cobrado tierra o hayan cobrado dinero.