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אֲמַר לֵיהּ: הָוְיָא עֶשְׂרִין גְּרִיוֵי. מְשַׁחֵיהּ, וְלָא הֲוַאי אֶלָּא חֲמֵיסְרָא. אֲתָא לְקַמֵּיהּ דְּאַבָּיֵי, אֲמַר לֵיהּ: סְבַרְתְּ וְקַבֵּילְתְּ.
quien, después de especificar sus demarcaciones y límites, le dijo: Es un área de veinte griv, lo que significa que es apta para sembrar veinte se’a de grano. Más tarde, Rav Pappa midió el campo y descubrió que era apto para sembrar solo quince se’a. Rav Pappa compareció ante Abaye para demandar al vendedor. Abaye le dijo: Sabías lo que estabas comprando y aceptaste el campo tal como estaba.
וְהָתְנַן: פָּחוֹת מִשְּׁתוּת – הִגִּיעוֹ, עַד שְׁתוּת – יְנַכֶּה! הָנֵי מִילֵּי הֵיכָא דְּלָא קִים לֵיהּ בְּגַוַּהּ, אֲבָל הֵיכָא דְּקִים לֵיהּ בְּגַוַּהּ – סְבַר וְקַבֵּיל.
Rav Pappa planteó una objeción al dictamen de Abaye a partir de la mishná. ¿Acaso no aprendimos en la mishná que cuando el vendedor especifica las demarcaciones y los límites del campo, si la diferencia entre el tamaño declarado del campo y su tamaño real es menor de un sexto, el campo pertenece al comprador, y la venta es válida tal como está, pero si la diferencia es mayor, hasta que se calcule en un sexto, el vendedor debe deducir la diferencia del precio de compra? Y aquí, en este caso, la diferencia entre lo que el vendedor prometió y el tamaño real del campo es mayor de un sexto. Abaye respondió: Esa afirmación se aplica en un caso en que el comprador no está familiarizado con la parcela que se le vende, pero en un caso en que sí la conoce, él sabía lo que estaba comprando y la aceptó tal como está.
וְהָא עֶשְׂרִין אֲמַר לִי! אֲמַר לֵיהּ: דַּעֲדִיפָא כְּעֶשְׂרִין.
Rav Pappa planteó otra objeción al fallo de Abaye: Pero el vendedor me dijo que el campo es apto para sembrar veinte se’a, y no lo es. Abaye le dijo: Lo que quiso decir fue que el campo es tan bueno y tan fructífero como uno que es apto para sembrar veinte se’a.
תַּנְיָא, רַבִּי יוֹסֵי אוֹמֵר: הָאַחִין שֶׁחָלְקוּ, כֵּיוָן שֶׁעָלָה גּוֹרָל לְאֶחָד מֵהֶן – קָנוּ כּוּלָּם. מַאי טַעְמָא? אָמַר רַבִּי אֶלְעָזָר: כִּתְחִלַּת אֶרֶץ יִשְׂרָאֵל – מָה תְּחִלָּה בְּגוֹרָל, אַף כָּאן בְּגוֹרָל.
§ Se enseña en una baraita que Rabí Yosei dice: Cuando los hermanos dividen entre ellos la herencia de su padre por sorteo, es decir, después de dividir la propiedad en partes iguales, echan suertes para determinar qué hermano recibirá qué porción, una vez que se saca la suerte de uno de ellos, todos adquieren el resto de la propiedad, y ya no pueden retractarse de su decisión de dividir la herencia de esta manera. La Guemará pregunta: ¿Cuál es la razón de esto? Echar suertes no es una de las formas reconocidas de adquisición. Rabí Elazar dijo: La halakha que se aplica aquí es similar a la división inicial de Eretz Yisrael entre las tribus. Así como la división inicial de Eretz Yisrael se llevó a cabo por sorteo, así también aquí, los hermanos pueden dividir la herencia de su padre por sorteo.
אִי – מַה לְּהַלָּן בְּקַלְפִּי וְאוּרִים וְתוּמִּים, אַף כָּאן בְּקַלְפִּי וְאוּרִים וְתוּמִּים?! אָמַר רַב אָשֵׁי: בְּהָהוּא הֲנָאָה דְּקָא צָיְיתִי לַהֲדָדֵי, גָּמְרִי וּמַקְנוּ לַהֲדָדֵי.
La Guemará objeta: Si la división de los hermanos de la herencia de su padre es comparable a la división inicial de Eretz Yisrael, también debería aplicarse una comparación adicional: Así como allí, la división inicial de Eretz Yisrael se llevó a cabo mediante un recipiente [bekalpi] en el que se colocaron suertes y el Urim VeTummim, así también aquí, la división de la herencia del padre debería ejecutarse solo mediante un recipiente y el Urim VeTummim. Rav Ashi dijo: Con la satisfacción que cada uno de los hermanos recibe del hecho de escucharse unos a otros y aceptar los resultados del sorteo, se transfieren plenamente la propiedad unos a otros. Por lo tanto, la división se vuelve definitiva tan pronto como se extrae la primera suerte.
אִיתְּמַר: שְׁנֵי אַחִין שֶׁחָלְקוּ, וּבָא לָהֶן אָח מִמְּדִינַת הַיָּם; רַב אָמַר: בָּטְלָה מַחְלוֹקֶת, וּשְׁמוּאֵל אָמַר: מְקַמְּצִין.
§ Se declaró que los amora’im discreparon sobre una cuestión relacionada: Si dos hermanos dividieron entre sí la herencia de su padre, y luego un tercer hermano, cuya existencia antes desconocían, llegó de un país de ultramar, Rav dice: La división original de la propiedad queda anulada, y los hermanos deben ahora volver a dividir la propiedad entre los tres. Y Shmuel dice: La división original sigue siendo válida, pero los dos hermanos deben cada uno separar una parte de su porción y dársela al tercer hermano.
אֲמַר לֵיהּ רָבָא לְרַב נַחְמָן: לְרַב דְּאָמַר בָּטְלָה מַחְלוֹקֶת, אַלְמָא הָדַר דִּינָא; אֶלָּא מֵעַתָּה, הָנֵי בֵּי תְלָתָא דְּקָיְימִי, וַאֲזוּל בֵּי תְרֵי מִינַּיְיהוּ וּפְלוּג, הָכִי נָמֵי דְּבָטְלָה מַחְלוֹקֶת?
La Guemará aclara las opiniones de Rav y Shmuel: Rava dijo a Rav Naḥman: Según Rav, que dice que la división es nula, aparentemente la halakha es que, si se descubre que una división de bienes se realizó por error, el veredicto original se reconsidera y toda la división es nula. En consecuencia, en el caso del hermano que llegó de ultramar, la división original de la herencia del padre es nula. Pero si es así, entonces, en el caso de estas tres personas que están como socios, y dos de ellos van y dividen la propiedad en tres partes sin consultar al tercer socio, también la división debería ser nula, y sería necesario dividir la propiedad una segunda vez entre los tres socios. Pero en otro lugar (Bava Metzia 31b), la Guemará indica que en tal caso, si la división de la propiedad tuvo lugar en presencia de un tribunal, es válida.
הָכִי הַשְׁתָּא?! הָתָם, נְחִיתוּ אַדַּעְתָּא דְּבֵי תְּלָתָא מֵעִיקָּרָא; הָכָא, לָא נְחִיתוּ אַדַּעְתָּא דְּבֵי תְלָתָא מֵעִיקָּרָא.
Rav Naḥman rechaza esta comparación: ¿Cómo pueden estos casos compararse? Hay una diferencia clara entre ellos: Allí, en el caso de los tres socios, ellos entraron en el proceso de dividir la propiedad desde el principio con el conocimiento de que eran tres, y solo era necesario aclarar la porción que recibiría cada socio. Aquí, en el caso del hermano que llegó de ultramar, ellos no entraron en el proceso de dividir la propiedad desde el principio con el conocimiento de que eran tres, ya que en el momento de la división original pensaban que solo había dos hermanos.
אֲמַר לֵיהּ רַב פָּפָּא לְאַבָּיֵי: לִשְׁמוּאֵל דְּאָמַר מְקַמְּצִין – לְמֵימְרָא דְּקָם דִּינָא?! וְהָא רַב וּשְׁמוּאֵל דְּאָמְרִי תַּרְוַיְיהוּ: ״כּוֹר בִּשְׁלֹשִׁים אֲנִי מוֹכֵר לָךְ״ – יָכוֹל לַחֲזוֹר בּוֹ אֲפִילּוּ בִּסְאָה הָאַחֲרוֹנָה. ״כּוֹר בִּשְׁלֹשִׁים – סְאָה בְּסֶלַע אֲנִי מוֹכֵר לָךְ״ – רִאשׁוֹן רִאשׁוֹן קָנָה!
Rav Pappa le dijo a Abaye: Según Shmuel, quien dice que los dos hermanos deben cada uno separar una parte de su porción y dársela al tercer hermano, ¿quiere esto decir que él sostiene que incluso si se descubre que una división de bienes se hizo por error, el veredicto original se mantiene y la división es válida? ¿Pero no dicen Rav y Shmuel ambos que si el vendedor le dijo al comprador: Te vendo un kor de grano, una cantidad equivalente a treinta se’a, por la suma de treinta sela, puede retractarse de toda la venta incluso mientras mide la última se’a; pero si dijo: Te vendo un kor de grano por treinta sela, cada se’a por un sela, el comprador adquiere cada se’a una por una a medida que se le va midiendo? Si el veredicto original se mantiene, ¿por qué en el primer caso el vendedor puede retractarse incluso respecto de aquella parte de la venta que ya llegó al comprador?

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