מַלְכוּת פָּרַס בִּפְנֵי הַבַּיִת שְׁלֹשִׁים וְאַרְבַּע שָׁנָה, מַלְכוּת יָוָן בִּפְנֵי הַבַּיִת מֵאָה וּשְׁמוֹנִים שָׁנָה, מַלְכוּת חַשְׁמוֹנַאי בִּפְנֵי הַבַּיִת מֵאָה וְשָׁלֹשׁ, מַלְכוּת בֵּית הוֹרְדוֹס מֵאָה וְשָׁלֹשׁ, מִכָּאן וְאֵילָךְ צֵא וַחֲשׁוֹב כַּמָּה שָׁנִים אַחַר חוּרְבַּן הַבַּיִת.
El Imperio persa, que gobernó el mundo antes de la construcción del Templo, continuó haciéndolo durante 34 años en presencia del Templo, es decir, después de que el Templo fue construido; el Imperio griego gobernó durante 180 años en presencia del Templo; la dinastía asmonea gobernó durante 103 años en presencia del Templo; y la dinastía herodiana igualmente gobernó durante 103 años. A partir de este punto en adelante, puedes ir y calcular la fecha en que ocurrió un acontecimiento según cuántos años sucedió después de la destrucción del Templo.
אַלְמָא מָאתַן וְשֵׁית הֲווֹ, וְאַתְּ אָמְרַתְּ מֵאָה וּשְׁמוֹנִים הֲווֹ! אֶלָּא עֶשְׂרִין וְשֵׁית שְׁנִין קָמוּ בְּהֵימָנוּתַיְיהוּ בַּהֲדֵי יִשְׂרָאֵל, וְלָא אִישְׁתַּעְבַּדוּ בְּהוּ, וְאַמְּטוּ לְהָכִי לָא קָא חָשֵׁיב לְהוּ כְּשֶׁפָּשְׁטָה מַלְכוּת הָרְשָׁעָה עַל יִשְׂרָאֵל.
Según esta declaración de Rabí Yosei, evidentemente, cuando el dominio griego sobre el pueblo judío terminó y comenzó el dominio romano, fue 206 años antes de la destrucción del Segundo Templo, es decir, los dos períodos de ciento tres años de la dinastía hasmonea y la dinastía herodiana. Pero dijiste que cuando el Imperio romano extendió su dominio sobre Israel y gobernó sobre ellos, fue 180 años antes de la destrucción del Templo. Esto no es una contradicción, sino más bien, demuestra que durante 26 años los romanos permanecieron fielmente con el pueblo judío, honrando su acuerdo, y no los subyugaron. Y por lo tanto, Rabí Yishmael, hijo de Rabí Yosei, no cuenta estos 26 años entre el total de años en que el malvado Imperio romano extendió su dominio sobre Israel y gobernó sobre ellos.
אָמַר רַב פָּפָּא: אִי טָעֵי הַאי תַּנָּא, וְלָא יָדַע פְּרָטֵי כַּמָּה הֲוָה — לִישַׁיְּילֵיהּ לְסָפְרָא כַּמָּה כָּתֵיב, וְנִיטַפֵּי עֲלַיְיהוּ עֶשְׂרִין שְׁנִין, וּמַשְׁכַּח לֵיהּ לְחוּמְרֵיהּ, וְסִימָנָיךְ: ״זֶה לִּי עֶשְׂרִים שָׁנָה אָנֹכִי בְּבֵיתֶךָ״.
§ A propósito de la baraita anterior, la Guemará relata que Rav Pappa dijo: Si este tanna, es decir, alguien que fecha los años con referencia a la destrucción del Templo, olvidó y no conocía los detalles de la fecha con respecto a exactamente cuánto tiempo había pasado desde la destrucción del Templo, por ejemplo, recordaba el siglo pero no podía recordar la década y el año exactos, que pregunte a un escriba que redacta documentos oficiales cuántos años escribe cuando fecha los documentos. El sistema de datación de los escribas usa como punto de partida el comienzo del dominio griego, 380 años antes de la destrucción del Templo. Y que añada 20 años al número, y de esta manera él encontrará su número [leḥumreih]. Y tu mnemónico para recordar esto es el versículo: "Estos veinte años he estado en tu casa" (Génesis 31:41).
אִי טָעֵי סָפְרָא — נְשַׁיְּילֵיהּ לְתַנָּא כַּמָּה חָשֵׁיב, וּנְבַצַּר מִינַּיְיהוּ עֶשְׂרִין שְׁנִין, וּמַשְׁכַּח לֵיהּ לְחוּמְרֵיהּ. וְסִימָנָיךְ: סָפְרָא בְּצִירָא, תַּנָּא תּוֹסְפָאָה.
Del mismo modo, si un escriba olvidó el año exacto, que pregunte al tanna cuánto tiempo calcula él que ha pasado desde la destrucción del Templo, y debe deducir de ese número veinte años, y de esta manera él hallará su número. Y tu mnemónico para recordar que el tanna añade veinte a la fecha del escriba, mientras que el escriba deduce veinte del número del tanna, es el siguiente: Un escriba deduce, mientras que un tanna añade [tosfa’a]. Esto es un juego de palabras con la expresión tanna tosfa’a, que también significa enseñar la Tosefta, la práctica de un tanna.
תָּנָא דְּבֵי אֵלִיָּהוּ: שֵׁשֶׁת אֲלָפִים שָׁנָה הָוֵי הָעוֹלָם, שְׁנֵי אֲלָפִים תּוֹהוּ, שְׁנֵי אֲלָפִים תּוֹרָה, שְׁנֵי אֲלָפִים יְמוֹת הַמָּשִׁיחַ, בַּעֲוֹנוֹתֵינוּ שֶׁרַבּוּ יָצְאוּ מֵהֶן מַה שֶּׁיָּצְאוּ מֵהֶן.
En relación con la discusión sobre el cálculo de los años, la Guemará afirma que uno de los Sabios de la escuela de Eliahu enseñó: El mundo está destinado a existir durante seis mil años. Durante dos mil años el mundo estuvo desolado, ya que la Torah aún no había sido dada. El siguiente conjunto de dos mil años es el período de la Torah. El último conjunto de dos mil años es el período designado para los días del Mesías, pero debido a nuestros muchos pecados hay esos años que les han sido quitados, es decir, tantos y tantos años ya han pasado y han sido quitados de los dos mil años que están designados para el Mesías, y el Mesías aún no ha llegado. Siempre que un tanna enseñaba esta baraita, insertaba el número de años que era correcto para su tiempo.
שְׁנֵי אֲלָפִים תּוֹרָה מֵאֵימַת? אִי נֵימָא מִמַּתַּן תּוֹרָה עַד הַשְׁתָּא, לֵיכָּא כּוּלֵּי הַאי, דְּכִי מְעַיְּינַתְּ בְּהוּ תְּרֵי אַלְפֵי פְּרָטֵי דְּהַאי אַלְפָּא הוּא דַּהֲוַאי.
La Guemará pregunta: Con respecto a los dos mil años del período de la Torá, ¿desde cuándo se cuentan? Si decimos que comenzaron desde la entrega de la Torá hasta ahora, entonces no hay tiempo suficiente para todos estos años. Pues, al examinar los cálculos, resulta evidente que desde la creación del mundo hasta la entrega de la Torá hubo dos mil años más una parte de este tercer milenio, ya que la Torá fue dada 2.448 años después de la creación del mundo. Esto significaría que el período de la Torá invade los días del Mesías.
אֶלָּא, מִ״וְּאֶת הַנֶּפֶשׁ אֲשֶׁר עָשׂוּ בְחָרָן״, וּגְמִירִי דְּאַבְרָהָם בְּהָהִיא שַׁעְתָּא בַּר חַמְשִׁין וְתַרְתֵּי הֲוָה.
Más bien, el período de dos mil años de la Torah se cuenta desde el momento en que se dice acerca de Abraham y Sara: “Y las almas que habían adquirido en Harán” (Génesis 12:5), lo cual es interpretado por los Sabios como refiriéndose a los hombres y mujeres que Abraham y Sara acercaron a la Torah. Por lo tanto, fue en ese momento que la Torah comenzó a difundirse por todo el mundo. Y se aprende como una tradición que en ese tiempo Abraham tenía cincuenta y dos años.
כַּמָּה בָּצְרָן מִדְּתָנֵי תַּנָּא? אַרְבַּע מֵאָה וְאַרְבָּעִים וּתְמָנְיָא שְׁנִין הָוְיָין, כִּי מְעַיְּינַתְּ בֵּיהּ מֵ״הַנֶּפֶשׁ אֲשֶׁר עָשׂוּ בְחָרָן״ עַד מַתַּן תּוֹרָה — אַרְבַּע מְאָה וְאַרְבָּעִים וּתְמָנְיָא שְׁנִין הָוְיָין.
¿Cuántos años faltan del período de dos mil años del Mesías, si el período de la Torah que enseña el tanna se cuenta desde la entrega de la Torah? Faltan 448 años. Cuando examinas el cálculo desde el momento en que se dice acerca de Abraham y Sara: “Las almas que habían hecho en Harán”, hasta el momento de la entrega de la Torah, hay 448 años.
אָמַר רַב פָּפָּא: אִי טָעֵי תַּנָּא וְלָא יָדַע פְּרָטֵיהּ כַּמָּה הָוֵי — לִישַׁיְּילֵיהּ לְסָפְרָא כַּמָּה כְּתִיב, וְנִיטַפֵּי עֲלַיְיהוּ אַרְבְּעִין וְתַמְנֵי, וּמַשְׁכַּח לֵיהּ לְחוּמְרֵיהּ, וְסִימָנָיךְ:
También con respecto a esta baraita, Rav Pappa dijo: Si un tanna quiso declarar que en su tiempo ya se habían perdido tantos y tantos años de los dos mil años designados para los días del Mesías, pero olvidó y no conocía los detalles de exactamente cuánto tiempo había pasado, que le pregunte a un escriba cuántos años escribe al fechar documentos. Y que añada cuarenta y ocho al número, corrigiendo por el siglo, y de esta manera él hallará su número. Y tu mnemónico para esto es el versículo: