לוֹמַר לָךְ, שֶׁאִם חָטָא יָחִיד — אוֹמְרִים לוֹ: כְּלָךְ אֵצֶל יָחִיד, וְאִם חָטְאוּ צִבּוּר — אוֹמְרִים לוֹ: כְּלָךְ אֵצֶל צִבּוּר.
Esto sirve para decirte que si un individuo ha pecado, se le dice: Ve a aquel individuo famoso que pecó, el rey David, y aprende de él que uno puede arrepentirse. Y si la comunidad pecó, se les dice a ellos: Vayan a la comunidad que pecó, es decir, el pueblo judío en la época del Becerro de Oro.
וּצְרִיכָא, דְּאִי אַשְׁמוֹעִינַן יָחִיד — מִשּׁוּם דְּלָא מְפַרְסַם חִטְאֵיהּ, אֲבָל צִבּוּר דִּמְפַרְסַם חִטְאַיְהוּ — אֵימָא לָא. וְאִי אַשְׁמוֹעִינַן צִבּוּר — מִשּׁוּם דִּנְפִישִׁי רַחֲמַיְיהוּ, אֲבָל יָחִיד דְּלָא אַלִּימָא זְכוּתֵיהּ — אֵימָא לָא, צְרִיכָא.
La Guemará señala: Y es necesario aprender sobre el arrepentimiento tanto en el caso de un individuo como en el caso de una comunidad. La razón es que, si hubiéramos aprendido esta idea solo con respecto a un individuo, se podría haber pensado que tiene la opción de arrepentirse solo porque su pecado no es publicitado. Pero en el caso de una comunidad, cuyo pecado es publicitado, se podría decir que la comunidad no puede arrepentirse. Y, asimismo, si hubiéramos aprendido esta idea solo con respecto a una comunidad, se podría haber dicho que su arrepentimiento es aceptado porque sus oraciones son más numerosas que las de un individuo, y son escuchadas ante Dios. Pero en el caso de un individuo, cuyo mérito no es tan fuerte, se podría decir que él no puede arrepentirse. Por lo tanto, es necesario enseñar ambos casos.
וְהַיְינוּ דְּרַבִּי שְׁמוּאֵל בַּר נַחְמָנִי אָמַר רַבִּי יוֹנָתָן, מַאי דִּכְתִיב ״נְאֻם דָּוִד בֶּן יִשַׁי וּנְאֻם הַגֶּבֶר הֻקַם עָל״? נְאֻם דָּוִד בֶּן יִשַׁי שֶׁהֵקִים עוּלָּהּ שֶׁל תְּשׁוּבָה.
Y esto es similar a lo que dice Rabí Shmuel bar Naḥmani, que dice Rabí Yonatan: ¿Cuál es el significado de aquello que está escrito: “La declaración de David, hijo de Yishai, y la declaración del hombre elevado en lo alto [al]” (II Samuel 23:1)? Este es el significado del versículo: La declaración de David, hijo de Yishai, que levantó y alivió el yugo [ullah] del arrepentimiento, pues enseñó el poder del arrepentimiento mediante su propio ejemplo.
וְאָמַר רַבִּי שְׁמוּאֵל בַּר נַחְמָנִי אָמַר רַבִּי יוֹנָתָן: כׇּל הָעוֹשֶׂה מִצְוָה אַחַת בָּעוֹלָם הַזֶּה, מְקַדַּמְתּוֹ וְהוֹלֶכֶת לְפָנָיו לָעוֹלָם הַבָּא, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וְהָלַךְ לְפָנֶיךָ צִדְקֶךָ וּכְבוֹד ה׳ יַאַסְפֶךָ״, וְכׇל הָעוֹבֵר עֲבֵירָה אַחַת, מְלַפַּפְתּוֹ וּמוֹלִיכָתוֹ לְיוֹם הַדִּין, שֶׁנֶּאֱמַר: ״יִלָּפְתוּ אׇרְחוֹת דַּרְכָּם וְגוֹ׳״.
Y Rabí Shmuel bar Naḥmani además dice que Rabí Yonatán dice: Con respecto a cualquiera que realiza una mitzvá en este mundo, la mitzvá lo precederá y caminará delante de él en el Mundo Venidero, como está dicho: “Y tu justicia irá delante de ti, la gloria del Señor será tu retaguardia” (Isaías 58:8). Y con respecto a cualquiera que comete una transgresión, esa transgresión lo envolverá y lo guiará en el Día del Juicio, como está dicho: “Los senderos de su camino se tuercen, suben al vacío y perecen” (Job 6:18).
רַבִּי אֶלְעָזָר אוֹמֵר: קְשׁוּרָה בּוֹ כְּכֶלֶב, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וְלֹא שָׁמַע אֵלֶיהָ לִשְׁכַּב אֶצְלָהּ לִהְיוֹת עִמָּהּ״, ״לִשְׁכַּב אֶצְלָהּ״ — בָּעוֹלָם הַזֶּה, ״לִהְיוֹת עִמָּהּ״ — בָּעוֹלָם הַבָּא.
Rabí Elazar dice: La transgresión está atada a él como un perro y no lo deja, como está dicho con respecto a José y la esposa de Potifar: “Y él no la escuchó, para acostarse junto a ella ni para estar con ella” (Génesis 39:10). Esto enseña que José se negó “a acostarse junto a ella” en este mundo, lo que habría significado que tendría que “estar con ella” en el Mundo Venidero.
אָמַר רֵישׁ לָקִישׁ: בּוֹאוּ וְנַחֲזִיק טוֹבָה לַאֲבוֹתֵינוּ, שֶׁאִלְמָלֵא הֵן לֹא חָטְאוּ — אָנוּ לֹא בָּאנוּ לָעוֹלָם, שֶׁנֶּאֱמַר: ״אֲנִי אָמַרְתִּי אֱלֹהִים אַתֶּם וּבְנֵי עֶלְיוֹן כֻּלְּכֶם״, חִבַּלְתֶּם מַעֲשֵׂיכֶם — ״אָכֵן כְּאָדָם תְּמוּתוּן וְגוֹ׳״.
§ La Guemará continúa analizando el pecado del Becerro de Oro. Reish Lakish dice: Vengan y seamos agradecidos con nuestros antepasados que pecaron con el Becerro de Oro, pues si ellos no hubieran pecado, nosotros no habríamos venido al mundo. Reish Lakish explica: Como está dicho acerca del pueblo judío después de la revelación en el Sinaí: "Yo dije: sois seres divinos, y todos vosotros hijos del Altísimo" (Salmos 82:6), lo que indica que se habían vuelto como ángeles y no habrían engendrado descendencia. Luego, Dios declara: Después de que arruinaron sus actos: "Sin embargo, moriréis como un hombre, y caeréis como uno de los príncipes" (Salmos 82:7).
לְמֵימְרָא דְּאִי לָא חָטְאוּ לָא הֲווֹ מוֹלְדוּ? וְהָכְתִיב ״וְאַתֶּם פְּרוּ וּרְבוּ״! עַד סִינַי. בְּסִינַי נָמֵי כְּתִיב ״לֵךְ אֱמֹר לָהֶם שׁוּבוּ לָכֶם לְאׇהֳלֵיכֶם״! לְשִׂמְחַת עוֹנָה.
La Guemará pregunta: ¿Quiere esto decir que si no hubieran pecado con el Becerro de Oro no habrían engendrado hijos? ¿Pero no está escrito que Noé y sus hijos fueron instruidos: "Y vosotros, fructificad y multiplicaos" (Génesis 9:7)? La Guemará responde: Esta instrucción fue dada solo hasta la revelación en Sinai, pero el pueblo judío se habría vuelto como ángeles allí, de no haber pecado. La Guemará pregunta: ¿No está también escrito acerca del pueblo judío que estuvo en la revelación en Sinai: "Ve, diles: Volved a vuestras tiendas" (Deuteronomio 5:27), lo que significa que se les instruyó reanudar las relaciones conyugales? La Guemará responde: Ese versículo se refiere al disfrute de los derechos conyugales, no a la procreación.
וְהָכְתִיב: ״לְמַעַן יִיטַב לָהֶם וְלִבְנֵיהֶם וְגוֹ׳״! לְאוֹתָן הָעוֹמְדִים עַל הַר סִינַי.
La Guemará pregunta además: Pero, ¿acaso no está escrito: “Para que les vaya bien a ellos, y a sus hijos para siempre” (Deuteronomio 5:26), lo que indica que continuarían teniendo hijos? La Guemará responde: Este versículo se refiere a aquellos hijos que estuvieron con ellos en el Monte Sinaí, y no a las generaciones futuras.
וְהָאָמַר רֵישׁ לָקִישׁ, מַאי דִּכְתִיב: ״זֶה סֵפֶר תּוֹלְדֹת אָדָם וְגוֹ׳״? וְכִי סֵפֶר הָיָה לוֹ לְאָדָם הָרִאשׁוֹן? מְלַמֵּד שֶׁהֶרְאָה לוֹ הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא לְאָדָם הָרִאשׁוֹן דּוֹר דּוֹר וְדוֹרְשָׁיו, דּוֹר דּוֹר וַחֲכָמָיו, דּוֹר דּוֹר וּפַרְנָסָיו. כֵּיוָן שֶׁהִגִּיעַ לְדוֹרוֹ שֶׁל רַבִּי עֲקִיבָא שָׂמַח בְּתוֹרָתוֹ וְנִתְעַצֵּב בְּמִיתָתוֹ, אָמַר: ״וְלִי מַה יָּקְרוּ רֵעֶיךָ אֵל [וְגוֹ׳]״.
La Guemará plantea una dificultad adicional: Pero ¿acaso Reish Lakish no dice: Qué significa aquello que está escrito: “Este es el libro de las generaciones de Adán, el día en que Dios creó al hombre” (Génesis 5:1)? ¿Acaso Adán, el primero hombre, tenía un libro? Más bien, el versículo enseña que el Santo, Bendito sea Él, mostró a Adán, el primero hombre, cada generación y sus expositores, cada generación y sus Sabios, y cada generación y sus líderes. Cuando Adán llegó a la generación de Rabí Akiva, se regocijó en su Torah y se entristeció por su muerte, pues Rabí Akiva fue torturado y asesinado. Adán dijo: “¡Cuán preciosos son también para mí Tus pensamientos, oh Dios! ¡Cuán grande es la suma de ellos!” (Salmos 139:17). De aquí es evidente que los judíos estaban destinados a engendrar generaciones futuras desde el comienzo del tiempo.
וְאָמַר רַבִּי יוֹסֵי: אֵין בֶּן דָּוִד בָּא עַד שֶׁיִּכְלוּ נְשָׁמוֹת שֶׁבַּגּוּף, שֶׁנֶּאֱמַר: ״[כִּי לֹא לְעוֹלָם אָרִיב וְלֹא לָנֶצַח אֶקְּצוֹף] כִּי רוּחַ מִלְּפָנַי יַעֲטוֹף וּנְשָׁמוֹת אֲנִי עָשִׂיתִי״!
Y de manera similar, Rabí Yosei dice: El Mesías, hijo de David, no vendrá hasta que se hayan agotado todas las almas del cuerpo, es decir, hasta que todas las almas destinadas a habitar cuerpos físicos lo hagan. Como está dicho: “Porque no contenderé para siempre, ni para siempre estaré enojado; porque el espíritu que se envuelve procede de Mí, y las almas que Yo he hecho” (Isaías 57:16). Según Rabí Yosei, para que el Mesías venga al final de los días, es necesario que nazcan las generaciones futuras.
לָא תֵּימָא אָנוּ לֹא בָּאנוּ לָעוֹלָם, אֶלָּא כְּמִי שֶׁלֹּא בָּאנוּ לָעוֹלָם. לְמֵימְרָא דְּאִי לָא חָטְאוּ לָא הֲווֹ מָיְיתִי? וְהָכְתִיב פָּרָשַׁת יְבָמוֹת וּפָרָשַׁת נַחֲלוֹת!
La Guemará responde: No digas que si nuestros antepasados no hubieran pecado no habríamos venido al mundo, pues de todos modos habríamos nacido; más bien, habría sido como si no hubiéramos venido al mundo. No habríamos tenido importancia, debido a las generaciones anteriores que aún habrían estado vivas. La Guemará pregunta: ¿Quiere esto decir que si el pueblo judío no hubiera pecado con el Becerro de Oro, entonces no habrían muerto? Pero ¿acaso no está el capítulo que trata de las viudas cuyos maridos mueren sin hijos (Deuteronomio 25:5–10) escrito en la Torah, y el capítulo que trata de la herencia que un padre fallecido lega a sus hijos (Números 27:8–11) también está escrito?
עַל תְּנַאי. וּמִי כְּתִיבִי קְרָאֵי עַל תְּנַאי? אִין, דְּהָכִי אָמַר רַבִּי שִׁמְעוֹן בֶּן לָקִישׁ: מַאי דִּכְתִיב ״וַיְהִי עֶרֶב וַיְהִי בֹקֶר יוֹם הַשִּׁשִּׁי״? מְלַמֵּד שֶׁהִתְנָה הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא עִם מַעֲשֵׂה בְרֵאשִׁית, וְאָמַר: אִם מְקַבְּלִין יִשְׂרָאֵל אֶת הַתּוֹרָה — מוּטָב, וְאִם לָאו — אַחְזִיר אֶתְכֶם לְתוֹהוּ וָבוֹהוּ.
La Guemará responde: Estos pasajes fueron escritos condicionalmente, es decir, si el pueblo judío llegara a pecar y no se volviera como los ángeles, aquellas halakhot entrarían en vigor. La Guemará pregunta: ¿Y acaso los versículos se escriben condicionalmente de esta manera? La Guemará responde: Sí, pues esto es lo que dice Rabí Shimón ben Lakish: ¿Cuál es el significado de lo que está escrito: “Y fue la tarde y fue la mañana, el sexto día” (Génesis 1:31)? Esto enseña que el Santo, Bendito sea, estableció una condición con los actos de la Creación, y dijo: Si el pueblo judío acepta la Torah en la revelación en el Sinaí, todo estará bien y el mundo continuará existiendo. Pero si no la aceptan, los haré volver al estado primordial de caos y desorden.
מֵיתִיבִי: ״מִי יִתֵּן וְהָיָה לְבָבָם זֶה לָהֶם״, לְבַטֵּל מֵהֶם מַלְאַךְ הַמָּוֶת אִי אֶפְשָׁר, שֶׁכְּבָר נִגְזְרָה גְּזֵרָה.
La Guemará plantea una objeción a partir de una baraita contra la nueva formulación de la declaración de Reish Lakish, según la cual el pueblo judío se habría vuelto inmortal si no hubiera pecado con el Becerro de Oro. El versículo dice acerca del pueblo judío después de la revelación en el Sinaí: "Quién diera que tuvieran siempre un corazón como este, para temerme y guardar todos Mis mandamientos, para que les fuera bien a ellos y a sus hijos para siempre" (Deuteronomio 5:26). La baraita afirma que, aunque habían alcanzado un estado tan elevado, no era posible anular el poder del Ángel de la Muerte sobre ellos, pues el decreto de muerte ya había sido dictado desde el tiempo de la creación.
הָא לֹא קִיבְּלוּ יִשְׂרָאֵל אֶת הַתּוֹרָה אֶלָּא כְּדֵי שֶׁלֹּא תְּהֵא אוּמָּה וְלָשׁוֹן שׁוֹלֶטֶת בָּהֶן, שֶׁנֶּאֱמַר: ״לְמַעַן יִיטַב לָהֶם וְלִבְנֵיהֶם עַד עוֹלָם״.
Más bien, la baraita explica que el pueblo judío aceptó la Torah solo para que ninguna nación ni lengua dominara sobre ellos, como se afirma en el mismo versículo: “Para que les fuera bien a ellos y a sus hijos para siempre.” Esto indica que, si el pueblo judío no hubiera pecado, no habría alcanzado la inmortalidad, lo que contradice la afirmación de Reish Lakish.
הוּא דְּאָמַר כִּי הַאי תַּנָּא, דְּתַנְיָא: רַבִּי יוֹסֵי אוֹמֵר: לֹא קִיבְּלוּ יִשְׂרָאֵל אֶת הַתּוֹרָה אֶלָּא כְּדֵי שֶׁלֹּא יְהֵא מַלְאַךְ הַמָּוֶת שׁוֹלֵט בָּהֶן, שֶׁנֶּאֱמַר: ״אֲנִי אָמַרְתִּי אֱלֹהִים אַתֶּם וּבְנֵי עֶלְיוֹן כֻּלְּכֶם״, חִבַּלְתֶּם מַעֲשֵׂיכֶם, ״אָכֵן כְּאָדָם תְּמוּתוּן״.
La Guemará responde: Reish Lakish dijo su declaración de acuerdo con la opinión de aquel tanna. Como se enseña en una baraita que Rabí Yosei dice: El pueblo judío aceptó la Torah solo para que el Ángel de la Muerte no dominara sobre ellos, como está dicho: “Yo dije: Vosotros sois seres divinos, y todos vosotros hijos del Altísimo” (Salmos 82:6), es decir, se habían vuelto inmortales como los ángeles. Luego, Dios declara: Después de que arruinasteis vuestros actos, “sin embargo moriréis como un hombre, y caeréis como uno de los príncipes” (Salmos 82:7).
וְרַבִּי יוֹסֵי נָמֵי, הָכְתִיב ״לְמַעַן יִיטַב לָהֶם וְלִבְנֵיהֶם עַד עוֹלָם״, טוֹבָה הוּא דְּהָוְיָא, הָא מִיתָה אִיכָּא! (רַבִּי יוֹסֵי) אָמַר לָךְ: כֵּיוָן דְּלֵיכָּא מִיתָה, אֵין לְךָ טוֹבָה גְּדוֹלָה מִזּוֹ.
La Guemará pregunta: Y además, según Rabí Yosei, ¿acaso no está escrito: “Para que les vaya bien a ellos y a sus hijos para siempre,” de lo cual puede inferirse que, aunque eso les será bueno si permanecen en este estado elevado, aún habrá muerte? La Guemará responde: Rabí Yosei podría haberte dicho: Puesto que no hay muerte, no hay un bien mayor que este, es decir, la promesa del versículo es la inmortalidad.
וְתַנָּא קַמָּא נָמֵי, הָכְתִיב: ״אָכֵן כְּאָדָם תְּמוּתוּן״, מַאי מִיתָה? עֲנִיּוּת, דְּאָמַר מָר: אַרְבָּעָה חֲשׁוּבִים כְּמֵתִים, אֵלּוּ הֵן: עָנִי, סוּמָא, וּמְצוֹרָע, וּמִי שֶׁאֵין לוֹ בָּנִים.
La Guemará pregunta: Y también según el primer tanna, ¿acaso no está escrito: "Sin embargo, moriréis como un hombre," lo que indica que su mortalidad fue decretada solo debido al pecado del Becerro de Oro? La Guemará responde: ¿Qué significa muerte? Significa pobreza. Como dijo el Maestro: Cuatro son considerados como si estuvieran muertos: estos son un pobre, un ciego, un leproso y quien no tiene hijos.
עָנִי, דִּכְתִיב: ״כִּי מֵתוּ כׇּל הָאֲנָשִׁים״, וּמַאן נִינְהוּ? דָּתָן וַאֲבִירָם. וּמִי מֵתוּ? מִיהְוֵי הֲווֹ! אֶלָּא שֶׁיָּרְדוּ מִנִּכְסֵיהֶם.
Un pobre es considerado como si estuviera muerto, como está escrito que Dios le dijo a Moisés: “Ve, regresa a Egipto; porque todos los hombres que buscaban tu vida han muerto” (Éxodo 4:19). ¿Y quiénes eran esos hombres? Eran Datán y Abiram. Pero ¿realmente murieron? Ellos estaban todavía vivos, pues participaron en la rebelión de Coré, que tuvo lugar años después. Más bien, el versículo no significa que hubieran muerto, sino que habían perdido sus bienes y se habían empobrecido. Esto demuestra que un pobre es considerado como si estuviera muerto.
סוּמָא, דִּכְתִיב: ״בְּמַחֲשַׁכִּים הוֹשִׁיבַנִי כְּמֵתֵי עוֹלָם״. מְצוֹרָע, דִּכְתִיב: ״אַל נָא תְהִי כַּמֵּת״. וּמִי שֶׁאֵין לוֹ בָּנִים, דִּכְתִיב: ״הָבָה לִּי בָנִים וְאִם אַיִן מֵתָה אָנֹכִי״.
Una persona ciega es considerada como si estuviera muerta, como está escrito: “Él me ha hecho habitar en lugares oscuros, como los que han muerto hace mucho tiempo” (Lamentaciones 3:6). Un leproso es considerado como si estuviera muerto, como está escrito que Aarón dijo a Moisés cuando Miriam fue herida con lepra: “No sea ella, te ruego, como una muerta” (Números 12:12). Y quien no tiene hijos es considerado como si estuviera muerto, como está escrito que Raquel dijo a Jacob: “Dame hijos, o si no, estoy muerta” (Génesis 30:1).
תָּנוּ רַבָּנַן: ״אִם בְּחֻקֹּתַי תֵּלֵכוּ״, אֵין ״אִם״ אֶלָּא לְשׁוֹן תַּחֲנוּנִים, וְכֵן הוּא אוֹמֵר: ״לוּ עַמִּי שׁוֹמֵעַ לִי [וְגוֹ׳] כִּמְעַט אוֹיְבֵיהֶם אַכְנִיעַ״, וְאוֹמֵר: ״לוּ הִקְשַׁבְתָּ לְמִצְוֹתָי וַיְהִי כַנָּהָר שְׁלוֹמֶךָ וְגוֹ׳ וַיְהִי כַחוֹל זַרְעֶךָ וְצֶאֱצָאֵי מֵעֶיךָ וְגוֹ׳״.
Los Sabios enseñaron con respecto al versículo: “Si andáis en Mis estatutos” (Levítico 26:3): En este contexto, “si” es un término que significa nada más que súplica, es decir, Dios espera que el pueblo judío observe la Torah. Y de manera similar, está dicho: “¡Ojalá Mi pueblo Me escuchara, que Israel anduviera en Mis caminos, pronto sometería a sus enemigos” (Salmos 81:14–15). Y dice: “¡Ojalá escucharas Mis mandamientos! Entonces tu paz sería como un río, y tu justicia como las olas del mar. Tu descendencia también sería como la arena, y los hijos de tus entrañas como sus granos” (Isaías 48:18–19).
תָּנוּ רַבָּנַן: ״מִי יִתֵּן וְהָיָה לְבָבָם זֶה לָהֶם״, אָמַר לָהֶן מֹשֶׁה לְיִשְׂרָאֵל: כְּפוּיֵי טוֹבָה בְּנֵי כְּפוּיֵי טוֹבָה, בְּשָׁעָה שֶׁאָמַר הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא לְיִשְׂרָאֵל: ״מִי יִתֵּן וְהָיָה לְבָבָם זֶה לָהֶם״, הָיָה לָהֶם לוֹמַר: תֵּן אַתָּה.
§ La Guemará vuelve a un versículo citado anteriormente. Los Sabios enseñaron con respecto al versículo: “Quién diera que tuvieran siempre un corazón como este, para temerme y guardar todos Mis mandamientos, para que les fuera bien a ellos y a sus hijos para siempre” (Deuteronomio 5:26). En una etapa posterior, Moisés dijo al pueblo judío: ¡Desagradecidos, hijos de desagradecidos! Cuando el Santo, Bendito sea, dijo al pueblo judío: “Quién diera que tuvieran siempre un corazón como este”, deberían haber dicho: Tú deberías dar a nosotros un corazón para temerte.
כְּפוּיֵי טוֹבָה, דִּכְתִיב: ״וְנַפְשֵׁנוּ קָצָה
La Guemará explica que Moisés llama al pueblo judío desagradecidos, como está escrito que el pueblo judío habló despectivamente del maná: “Y nuestra alma aborrece