אָמַר לוֹ רַבִּי עֲקִיבָא, וַהֲלֹא כְּבָר נֶאֱמַר: ״אַבֵּד תְּאַבְּדוּן״, אִם כֵּן מָה תַּלְמוּד לוֹמַר: ״וְאִבַּדְתֶּם אֶת שְׁמָם מִן הַמָּקוֹם הַהוּא״? לְכַנּוֹת לָהּ שֵׁם.
Rabí Akiva le dijo: Pero ¿acaso no está ya dicho: “Destruiréis” (Deuteronomio 12:2)? Esto obviamente incluye erradicar todo rastro de los ídolos. Si es así, ¿cuál es el significado cuando el versículo dice: “Y destruiréis su nombre de aquel lugar”? Esto significa que es una mitzvá darle un apodo.
יָכוֹל לְשֶׁבַח? לְשֶׁבַח סָלְקָא דַּעְתָּךְ?! אֶלָּא יָכוֹל לֹא לְשֶׁבַח וְלֹא לִגְנַאי? תַּלְמוּד לוֹמַר: ״שַׁקֵּץ תְּשַׁקְּצֶנּוּ וְתַעֵב תְּתַעֲבֶנּוּ כִּי חֵרֶם הוּא״.
Se podría haber pensado que se le puede dar un apodo positivo. La Guemará interpone: ¿Acaso se te ocurriría que se le puede dar a un ídolo un apodo positivo? Más bien, la baraita quiere decir que uno podría haber pensado que la referencia es a un apodo que no es ni positivo ni negativo. Por lo tanto, el versículo dice: “Y no traerás una abominación a tu casa, para que no seas maldito como ella; la detestarás, y la aborrecerás; porque es cosa proscrita” (Deuteronomio 7:26). Este versículo indica claramente que el apodo debe ser negativo.
הָא כֵּיצַד? הָיוּ קוֹרִין אוֹתָהּ בֵּית גַּלְיָא — קוֹרִין אוֹתָהּ ״בֵּית כַּרְיָא״, פְּנֵי מֶלֶךְ — ״פְּנֵי כֶּלֶב״, עֵין כֹּל — ״עֵין קוֹץ״.
¿Cómo es eso? ¿A qué tipo de apodo se refiere esto? Si los idólatras llamarían a su casa de culto la casa de elevación [beit galya], se la debe llamar la casa de excavación [beit karya]. Si la llaman el ojo que todo lo ve [ein kol], se la debe llamar el ojo de una espina [ein kotz].
תָּנֵי תַּנָּא קַמֵּיהּ דְּרַב שֵׁשֶׁת: הַגּוֹיִם הָעוֹבְדִים אֶת הֶהָרִים וְאֶת הַגְּבָעוֹת — הֵן מוּתָּרִין, וְעוֹבְדֵיהֶן בְּסַיִיף, וְאֶת הַזְּרָעִים וְאֶת הַיְּרָקוֹת — הֵן אֲסוּרִין, וְעוֹבְדֵיהֶן בְּסַיִיף.
El tanna que recitó mishnayot y baraitot en la casa de estudio enseñó una baraita ante Rav Sheshet: Con respecto a la halakha en el caso de los gentiles que adoran las montañas y las colinas, las montañas y las colinas están permitidas, pero sus adoradores son castigados con decapitación por la espada. Pero con respecto a los gentiles que adoran plantas y vegetales, las plantas y los vegetales están prohibidos y sus adoradores son castigados con decapitación por la espada.
אֲמַר לֵיהּ: דְּאָמַר לָךְ, מַנִּי? רַבִּי יוֹסֵי בַּר יְהוּדָה הִיא, דְּאָמַר: אִילָן שֶׁנְּטָעוֹ וּלְבַסּוֹף עֲבָדוֹ — אָסוּר.
Rav Sheshet le dijo: ¿Quién es el tanna que te dijo esto a ti? Debe ser Rabí Yosei, hijo de Rabí Yehuda, quien dice que un árbol que alguien plantó y posteriormente adoró está prohibido.
וְלוֹקְמַהּ בְּאִילָן שֶׁנְּטָעוֹ מִתְּחִלָּה לְכָךְ, וְרַבָּנַן! לָא סָלְקָא דַּעְתָּךְ, דְּקָתָנֵי דּוּמְיָא דְּהַר, מָה הַר שֶׁלֹּא נְטָעוֹ מִתְּחִלָּה לְכָךְ, אַף הַאי נָמֵי שֶׁלֹּא נְטָעוֹ מִתְּחִלָּה לְכָךְ.
La Guemará pregunta: Pero ¿por qué no interpretar la baraita como refiriéndose a un árbol que uno plantó inicialmente para la idolatría, y entonces el dictamen sería consistente también con la opinión de los Rabinos? La Guemará responde: Esto no debe pasar por tu mente, pues la baraita enseña el caso de plantas y vegetales como similar al caso de una montaña. Por lo tanto, se puede extrapolar que así como con respecto a una montaña, es un caso en el que no se la plantó inicialmente para este propósito, ya que las montañas no son plantadas por personas, así también, este caso de plantas y vegetales es un caso en el que no se los plantó inicialmente para este propósito.
אִיתְּמַר: אַבְנֵי הַר שֶׁנִּדַּלְדְּלוּ — בְּנֵי רַבִּי חִיָּיא וְרַבִּי יוֹחָנָן, חַד אָמַר: אֲסוּרוֹת, וְחַד אָמַר: מוּתָּרוֹת. מַאי טַעְמָא דְּמַאן דְּאָמַר מוּתָּרוֹת? כְּהַר — מָה הַר שֶׁאֵין בּוֹ תְּפִיסַת יְדֵי אָדָם וּמוּתָּר, אַף הָנֵי שֶׁאֵין בָּהֶן תְּפִיסַת יְדֵי אָדָם וּמוּתָּרִין.
§ Se enseñó: La halakha en un caso en que un gentil adora rocas que naturalmente se desprendieron de una montaña está sujeta a disputa entre los hijos de Rabbi Ḥiyya por un lado y Rabbi Yoḥanan por el otro. Una parte dice: Están prohibidas, y una parte dice: Están permitidas. La Guemará pregunta: ¿Cuál es la razón del que dice que están permitidas? La Guemará responde: El estatus de las piedras desprendidas sigue siendo como el estatus de la montaña misma. Así como en el caso de una montaña, esta no es producto de intervención humana, y por lo tanto está permitido obtener beneficio de ella incluso después de ser adorada, así también, estas rocas, que no son producto de intervención humana, están permitidas.
מָה לְהַר, שֶׁכֵּן מְחוּבָּר! בְּהֵמָה תּוֹכִיחַ.
La Guemará plantea una objeción: ¿Qué tiene de notable una montaña? Es notable por el hecho de que está unida al suelo. Esta puede ser la razón de la leniencia con respecto a ella, y esto no se aplica a las rocas. La Guemará responde: El caso de un animal adorado puede demostrar que esto no es relevante, ya que está permitido obtener beneficio de un animal adorado aunque no esté unido al suelo.
מָה לִבְהֵמָה, שֶׁכֵּן בַּעֲלַת חַיִּים! הַר יוֹכִיחַ.
La Guemará defiende su objeción: ¿Qué tiene de notable un animal? Es notable en que es un ser vivo, un ser animado. Esta puede ser la razón de la leniencia con respecto a él, y esto no se aplica a las rocas. La Guemará responde: El caso de una montaña puede demostrar que esto no es relevante, pues está permitido obtener beneficio de una montaña que fue adorada, aunque no sea un ser vivo.
וְחָזַר הַדִּין, לֹא רְאִי זֶה כִרְאִי זֶה, וְלֹא רְאִי זֶה כִּרְאִי זֶה, הַצַּד הַשָּׁוֶה שֶׁבָּהֶן שֶׁאֵין בָּהֶן תְּפִיסַת יְדֵי אָדָם וּמוּתָּר, אַף כׇּל שֶׁאֵין בָּהֶן תְּפִיסַת יְדֵי אָדָם וּמוּתָּר.
Y la inferencia ha vuelto a su punto de partida, y la halakha puede inferirse de una combinación de las dos fuentes: El aspecto de este caso, el de una montaña, no es como el aspecto de aquel caso, el de un animal, y el aspecto de aquel caso no es como el aspecto de este caso; su elemento común es que no son productos de intervención humana, y está permitido obtener beneficio de ellos. Así también, en cualquier caso de objetos adorados que no son producto de intervención humana, incluidos los peñascos, están permitidos.
מָה לְהַצַּד הַשָּׁוֶה שֶׁבָּהֶן, שֶׁכֵּן לֹא נִשְׁתַּנּוּ מִבְּרִיָּיתָן!
La Guemará objeta: ¿Qué tiene de notable el elemento común entre el caso de una montaña y el de un animal que impide utilizarlo como paradigma para otros casos? Estos objetos adorados son notables porque no fueron alterados de su forma natural. Quizás por eso su estatus permanece sin cambios. En cambio, una roca desprendida ha sido movida de su posición original.
אֶלָּא אָתְיָא מִבְּהֵמָה בַּעֲלַת מוּם, וּמֵהַר.
Más bien, la halakha de que una roca desprendida de una montaña sigue estando permitida después de ser adorada se deriva del caso de un animal con defecto y del caso de una montaña, ambos de los cuales están permitidos después de haber sido adorados. El aspecto notable de una montaña, en que es un objeto inalterado y está unida al suelo, se ve contrarrestado por el caso de un animal con defecto, y el aspecto notable de un animal con defecto, en que es un ser vivo, se ve contrarrestado por el caso de una montaña. Por lo tanto, puede derivarse del elemento común de los dos casos que, así como estos dos no son productos de la intervención humana y no quedan prohibidos por la adoración, así también una roca desprendida no queda prohibida por la adoración.
וְאִי נָמֵי, מִבְּהֵמָה תַּמָּה וּמֵאִילָן יָבֵשׁ.
Alternativamente, la halajá puede derivarse del caso de un animal sin defecto y del caso de un árbol seco, ambos permitidos después de haber sido adorados. El aspecto notable de un animal sin defecto, en que no ha sido alterado y es un ser vivo, se ve contrarrestado por el caso de un árbol seco; y el aspecto notable de un árbol seco, en que está unido al suelo, se ve contrarrestado por el caso de un animal sin defecto.
וּמַאן דְּאָסַר, לְהָכִי כְּתִיב ״שַׁקֵּץ תְּשַׁקְּצֶנּוּ וְתַעֵב תְּתַעֲבֶנּוּ״, דְּאַף עַל גַּב דְּאָתְיָא מִדִּינָא לְהֶיתֵּרָא, לָא תֵּתְיַאּ.
La Guemará pregunta: ¿Y cuál es el razonamiento de quien considera prohibidas las rocas adoradas ? La Guemará responde: Según esa opinión, esto viene para enseñar esta halajá: Como está escrito: “Y no traerás una abominación a tu casa, para que no seas maldito como ella; la detestarás, y la aborrecerás; porque es cosa proscrita” (Deuteronomio 7:26). Este versículo enseña que, aunque en teoría se podría inferir, por razonamiento lógico, permitir las rocas, no infieras esa halajá.
תִּסְתַּיֵּים, דִּבְנֵי רַבִּי חִיָּיא דְּשָׁרוּ, דְּבָעֵי חִזְקִיָּה: זָקַף בֵּיצָה לְהִשְׁתַּחֲווֹת לָהּ, מַהוּ?
La Guemará presentó el caso de una roca que se desprendió de manera natural de una montaña como objeto de una disputa entre los hijos de Rabí Ḥiyya y Rabí Yoḥanan, pero no especificó quién sostiene cuál opinión. La Guemará sugiere: Se puede concluir que son los hijos de Rabí Ḥiyya quienes consideran que esto está permitido, pues Ḥizkiyya, hijo de Rabí Ḥiyya, plantea un dilema: Si alguien colocó un huevo en posición vertical para inclinarse ante él como un ídolo, ¿cuál es la halajá? ¿Está entonces prohibido obtener beneficio del huevo?
קָא סָלְקָא דַּעְתָּךְ לְהִשְׁתַּחֲווֹת לָהּ, וְהִשְׁתַּחֲוָה לָהּ, וְקָא מִיבַּעְיָא לֵיהּ הַאי זְקִיפָתָהּ אִי הָוֵי מַעֲשֶׂה אִי לָא הָוֵי מַעֲשֶׂה, אֲבָל לֹא זָקַף — לָא מִיתַּסְרָא, שְׁמַע מִינַּהּ בְּנֵי רַבִּי חִיָּיא דְּשָׁרוּ.
La Guemará explica la prueba: Se te ocurre que este dilema se refiere a un caso en el que alguien erigió un huevo para inclinarse ante él, y él luego se inclinó ante él. Y plantea un dilema en cuanto a si esta erección del huevo es considerada un acto significativo de intervención humana que hace que el huevo quede prohibido como objeto de idolatría, o si no es considerado un acto significativo de intervención humana. Pero si no hubiera erigido el huevo, no habría dilema, pues claramente no llegaría a estar prohibido. En consecuencia, se puede concluir de este dilema que los hijos de Rabbi Ḥiyya son quienes consideran la roca permitida, ya que no es producto de intervención humana.
לָא, לְעוֹלָם אֵימָא לָךְ: בְּנֵי רַבִּי חִיָּיא דְּאָסְרִי, דְּהִשְׁתַּחֲוָה לָהּ, אַף עַל גַּב דְּלֹא זְקָפָהּ אֲסוּרָה, וְהָכָא בְּמַאי עָסְקִינַן? כְּגוֹן שֶׁזָּקַף בֵּיצָה לְהִשְׁתַּחֲווֹת לָהּ, וְלֹא הִשְׁתַּחֲוָה לָהּ.
La Guemará rechaza esta prueba: No, en realidad te diré que quizá los hijos de Rabbi Ḥiyya consideran la roca desprendida prohibida después de que fue adorada, y de manera similar sostienen que en este caso del huevo, si él se inclinó ante él, incluso si no lo erigió, el huevo ciertamente está prohibido. Y el dilema es el siguiente: Aquí estamos tratando de un caso en el que él erigió el huevo para inclinarse ante él, pero finalmente no se inclinó ante él. El dilema de Ḥizkiyya era si la designación de un objeto como ídolo lo vuelve prohibido incluso sin adoración real.
וּלְמַאן? אִי לְמַאן דְּאָמַר: עֲבוֹדָה זָרָה שֶׁל יִשְׂרָאֵל אֲסוּרָה מִיָּד — אֲסוּרָה, אִי לְמַאן דְּאָמַר: עַד שֶׁתֵּיעָבֵד — הָא לָא פַּלְחַהּ!
La Guemará pregunta: Pero según quién plantea él el dilema? Si es según quien dice que cualquier objeto de un judío que lo dedicó a la idolatría queda inmediatamente vuelto prohibido, no hay lugar para el dilema; el huevo está claramente prohibido. Si es según quien dice que un objeto de idolatría no está prohibido hasta que sea realmente adorado, tampoco hay lugar para el dilema, ya que el huevo no fue adorado, y por lo tanto está permitido.
לָא צְרִיכָא, כְּגוֹן שֶׁזָּקַף בֵּיצָה לְהִשְׁתַּחֲווֹת לָהּ, וְלֹא הִשְׁתַּחֲוָה לָהּ, וּבָא גּוֹי וְהִשְׁתַּחֲוָה לָהּ.
La Guemará responde reformulando el caso: No, esos no son los casos con respecto a los cuales se plantea el dilema. Es necesario plantearlo con respecto a un caso en el que alguien erigió un huevo para inclinarse ante él, pero finalmente no se inclinó ante él, y luego vino un gentil y se inclinó ante él. Es con respecto a este caso que Ḥizkiyya plantea el dilema.
כִּי הָא דְּאָמַר רַב יְהוּדָה אָמַר שְׁמוּאֵל: יִשְׂרָאֵל שֶׁזָּקַף לְבֵינָה לְהִשְׁתַּחֲווֹת לָהּ, וּבָא גּוֹי וְהִשְׁתַּחֲוָה לָהּ — אֲסוּרָה. וְקָא מִיבַּעְיָא לֵיהּ: לְבֵינָה הוּא דְּמִינַּכְרָא זְקִיפָתָהּ, אֲבָל בֵּיצָה — לָא? אוֹ דִּלְמָא לָא שְׁנָא? תֵּיקוּ.
Existe un principio establecido de que uno no puede volver prohibido un objeto que no es suyo. En este caso, el huevo puede volverse prohibido solo mediante una combinación de la intención indicada por el propietario judío y el acto de adoración del gentil. Este dilema supone lo que Rav Yehuda dice que Shmuel dice: En el caso de un judío que erigió un ladrillo para inclinarse ante él, y un gentil vino y se inclinó ante él, queda prohibido. Y Ḥizkiyya plantea el siguiente dilema con respecto al caso de un huevo: ¿Es específicamente un ladrillo lo que queda prohibido, ya que el hecho de estar erguido es claramente reconocible y por lo tanto una indicación clara de la intención por parte del propietario judío, pero en cuanto a un huevo, erigirlo no es una indicación suficiente, y por lo tanto está permitido? ¿O quizá no hay diferencia, y el huevo quedaría igualmente prohibido. La Guemará concluye: La cuestión quedará sin resolver.
בָּעֵי רָמֵי בַּר חָמָא: הַמִּשְׁתַּחֲוֶה לְהַר, אֲבָנָיו מַהוּ לַמִּזְבֵּחַ?
§ Rami bar Ḥama plantea un dilema: En el caso de alguien que se inclina ante una montaña, ¿cuál es la halajá con respecto a la permisibilidad de usar sus piedras para construir el altar en el Templo?