אֶלָּא בְּפָרָה, דְּדָמֶיהָ יְקָרִין, אֲבָל בִּשְׁאָר קׇרְבְּנוֹת מוֹדוּ לֵיהּ!
solo con respecto a la vaca roja, pues su precio es exorbitante, y los rabinos sostienen que el gentil no se arriesgaría a perder la ganancia por un beneficio temporal. Pero con respecto al resto de las ofrendas, que no son excepcionalmente valiosas, ellos conceden a Rabí Eliezer que los animales comprados a gentiles no pueden usarse para estas ofrendas.
וְאֶלָּא הָא דְּתַנְיָא: לוֹקְחִין מֵהֶן בְּהֵמָה לְקׇרְבָּן, מַנִּי? לָא רַבִּי אֱלִיעֶזֶר וְלָא רַבָּנַן!
La Guemará rechaza esta posibilidad: Pero ¿qué hay de lo que se enseña en la Tosefta, citada anteriormente: Se puede comprar un animal de gentiles para usarlo como una ofrenda; ¿de acuerdo con la opinión de quién se enseñó esto? No es ni la opinión de Rabí Eliezer ni la de los Rabinos.
וְעוֹד, תַּנְיָא בְּהֶדְיָא: מַאי אוֹתִיבוּ לֵיהּ חַבְרוֹהִי לְרַבִּי אֱלִיעֶזֶר? ״כׇּל צֹאן קֵדָר יִקָּבְצוּ לָךְ... יַעֲלוּ לְרָצוֹן עַל מִזְבְּחִי״.
Y además, se enseña explícitamente en una baraita: ¿Qué le respondieron los colegas de Rabí Eliezer con respecto a su dictamen de que un animal comprado a gentiles no puede usarse como ofrenda? Citaron un versículo: “Todos los rebaños de Cedar serán reunidos para ti, los carneros de Nebaiot te servirán; subirán con aceptación sobre Mi altar” (Isaías 60:7). Dado que los Rabinos aprenden de este versículo que los animales destinados para uso en todo tipo de ofrendas pueden comprarse a gentiles, no hay razón para suponer que concedan a Rabí Eliezer. En consecuencia, la opinión de Rabí Pedat de que la mishná está de acuerdo con la opinión de Rabí Eliezer, mientras que la baraita está de acuerdo con la opinión de los Rabinos, permanece incontestada.
עַד כָּאן לָא פְּלִיגִי אֶלָּא בַּחֲשָׁשָׁא, אֲבָל הֵיכָא דְּוַדַּאי רַבְעַהּ — פַּסְלַהּ; שְׁמַע מִינַּהּ דְּפָרָה קׇדְשֵׁי מִזְבֵּחַ הִיא, דְּאִי קׇדְשֵׁי בֶּדֶק הַבַּיִת — מִי מַיפְסְלָא בַּהּ רְבִיעָה?!
§ La Guemará continúa analizando las halakhot de la vaca roja. Rabí Eliezer y los Sabios discrepan solo con respecto a un caso en el que existe meramente una preocupación de que una persona haya cometido bestialidad con el animal. Pero, en una situación en la que el gentil ciertamente cometió bestialidad con ella, todos están de acuerdo en que la ha descalificado como ofrenda. La Guemará comenta: Aprende de ello que la vaca roja está clasificada como consagrada para el altar, pues si estuviera clasificada como consagrada para el mantenimiento del Templo, ¿acaso el hecho de que una persona haya cometido bestialidad con ella serviría para descalificarla? Los objetos consagrados para el mantenimiento del Templo, que no se sacrifican sobre el altar, no quedan inhabilitados por este acto.
שָׁאנֵי פָּרָה, דְּחַטָּאת קַרְיַיהּ רַחֲמָנָא.
La Guemará rechaza esta conclusión: Aunque está clasificada como consagrada para el mantenimiento del Templo, la ofrenda de purificación de la vaca roja es diferente, pues el Misericordioso la denomina con el término de una ofrenda por el pecado. En consecuencia, la vaca roja está sujeta a las mismas halakhot que una ofrenda por el pecado, lo que significa que queda descalificada si es objeto de bestialidad.
אֶלָּא מֵעַתָּה, תִּיפָּסֵל בְּיוֹצֵא דּוֹפֶן! וְכִי תֵּימָא הָכִי נָמֵי, אַלְּמָה תַּנְיָא: הִקְדִּישָׁהּ בְּיוֹצֵא דּוֹפֶן — פְּסוּלָה, וְרַבִּי שִׁמְעוֹן מַכְשִׁיר?
La Guemará objeta: Si es así, entonces la vaca roja debería quedar descalificada si nació por cesárea, ya que esta es la halakha con respecto a todas las demás ofrendas por el pecado. La Guemará añade: Y si dijeras que en efecto, así es, entonces ¿por qué se enseña en una baraita: Si alguien consagró una vaca roja a pesar de que nació por cesárea, queda descalificada para usarse como vaca roja, y Rabí Shimon considera la vaca apta para su uso en la purificación. Si, como indica el versículo, las halakhot de una ofrenda por el pecado se aplican a la vaca roja, ¿cómo puede Rabí Shimon considerar apto a este animal?
וְכִי תֵּימָא, רַבִּי שִׁמְעוֹן לְטַעְמֵיהּ, דְּאָמַר: יוֹצֵא דּוֹפֶן וָלָד מְעַלְּיָא הוּא, וְהָאָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: מוֹדֶה הָיָה רַבִּי שִׁמְעוֹן לְעִנְיַן קָדָשִׁים שֶׁאֵינוֹ קָדוֹשׁ!
La Guemará añade: Y si dijeras que Rabí Shimon sigue su línea habitual de razonamiento, como él dice (véase Nidda 40a): Un bebé nacido por cesárea es considerado una descendencia plenamente válida y no es diferente de un bebé nacido de manera regular, eso es difícil: Pero ¿acaso Rabí Yoḥanan no dice que Rabí Shimon concedería con respecto a animales sacrificiales que un animal nacido por cesárea no está consagrado? Si es así, incluso Rabí Shimon debería estar de acuerdo en que la novilla está descalificada.
אֶלָּא שָׁאנֵי פָּרָה, הוֹאִיל וּמוּם פּוֹסֵל בָּהּ — דְּבַר עֶרְוָה וַעֲבוֹדָה זָרָה נָמֵי פּוֹסֵל בָּהּ, דִּכְתִיב: ״כִּי מׇשְׁחָתָם בָּהֶם מוּם בָּם״, וְתָנָא דְּבֵי רַבִּי יִשְׁמָעֵאל: כָּל מָקוֹם שֶׁנֶּאֱמַר הַשְׁחָתָה — אֵינוֹ אֶלָּא דְּבַר עֶרְוָה וַעֲבוֹדָה זָרָה.
La Guemará explica: Más bien, la vaca roja es diferente: dado que un defecto la descalifica, un asunto de libertinaje y un asunto de idolatría también la descalifican, como está escrito: “Y de mano de extranjero no ofreceréis el pan de vuestro Dios de ninguno de estos, porque su corrupción está en ellos, hay defecto en ellos” (Levítico 22:25). Este versículo indica que la corrupción se considera un defecto, y la escuela de Rabí Yishmael enseñó: En todo lugar donde se menciona el término corrupción, no es referencia a nada más que a un asunto de libertinaje e idolatría.
דְּבַר עֶרְוָה, דִּכְתִיב: ״כִּי הִשְׁחִית כׇּל בָּשָׂר אֶת דַּרְכּוֹ עַל הָאָרֶץ״, וַעֲבוֹדָה זָרָה, דִּכְתִיב: ״פֶּן תַּשְׁחִתוּן וַעֲשִׂיתֶם לָכֶם פֶּסֶל״; וְהָא פָּרָה נָמֵי, הוֹאִיל וּמוּם פּוֹסֵל בָּהּ, דְּבַר עֶרְוָה וַעֲבוֹדָה זָרָה פָּסְלִי בַּהּ.
La Guemará respalda esta afirmación: La corrupción es una referencia a un asunto de libertinaje, como está escrito con respecto a la generación del diluvio: “Y Dios vio la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra” (Génesis 6:12). Y la corrupción también es una referencia a la idolatría, como está escrito: “No sea que os corrompáis y os hagáis una imagen tallada” (Deuteronomio 4:16). Y en consecuencia, con respecto a la vaca roja también, dado que un defecto la descalifica, un asunto de libertinaje e idolatría igualmente la descalifican.
גּוּפָא, תָּנֵי שֵׁילָא: מַאי טַעְמָא דְּרַבִּי אֱלִיעֶזֶר? דִּכְתִיב: ״דַּבֵּר אֶל בְּנֵי יִשְׂרָאֵל וְיִקְחוּ״, בְּנֵי יִשְׂרָאֵל יִקְחוּ, וְאֵין הַגּוֹיִם יִקְחוּ. אֶלָּא מֵעַתָּה: ״דַּבֵּר אֶל בְּנֵי יִשְׂרָאֵל וְיִקְחוּ לִי תְּרוּמָה״, הָכִי נָמֵי דִּבְנֵי יִשְׂרָאֵל יִקְחוּ, וְאֵין הַגּוֹיִם יִקְחוּ?
§ Anteriormente, Sheila ofreció una justificación para el dictamen de Rabí Eliezer de que una vaca roja no puede comprarse a gentiles. La Guemará examina el asunto mismo. Sheila enseña en una baraita: ¿Cuál es el razonamiento de Rabí Eliezer? Es como está escrito: “Habla a los hijos de Israel para que tomen para ti una vaca roja” (Números 19:2). Esto indica que los hijos de Israel toman la vaca roja, pero los gentiles no toman la vaca roja. La Guemará pregunta: Si es así, entonces, cuando el versículo dice con respecto a las donaciones para el Tabernáculo: “Habla a los hijos de Israel, para que tomen para Mí una ofrenda” (Éxodo 25:2), también se puede afirmar que solo los hijos de Israel toman una ofrenda para Dios, pero los gentiles no toman una ofrenda, y que ningún objeto para el servicio del Templo puede comprarse a gentiles.
וְכִי תֵּימָא: הָכִי נָמֵי, וְהָאָמַר רַב יְהוּדָה אָמַר שְׁמוּאֵל: שָׁאֲלוּ אֶת רַבִּי אֱלִיעֶזֶר: עַד הֵיכָן כִּיבּוּד אָב וָאֵם? אָמַר לָהֶם: צְאוּ וּרְאוּ מָה עָשָׂה גּוֹי אֶחָד לְאָבִיו בְּאַשְׁקְלוֹן, וְדָמָא בֶּן נְתִינָה שְׁמוֹ. פַּעַם אַחַת בִּקְּשׁוּ מִמֶּנּוּ אֲבָנִים לָאֵפוֹד
Y si dijeras que en efecto, así es, esto no puede ser correcto. ¿Pero acaso Rav Yehuda no dice que Shmuel dice: Los Sabios preguntaron al Rabino Eliezer: ¿Hasta qué punto debe esforzarse una persona para cumplir la mitzvá de honrar a su padre y a su madre? El Rabino Eliezer les dijo: Vayan y vean lo que cierto gentil hizo por su padre en Ashkelon, y su nombre era Dama ben Netina. Una vez, los Sabios trataron de comprarle piedras preciosas para el efod del Sumo Sacerdote