וְלֹא בְּבִגְדֵי צֶבַע [שֶׁל] אִשָּׁה, וְלֹא בַּחֲמוֹר וְלֹא בַּחֲמוֹרָה, וְלֹא בַּחֲזִיר וְלֹא בַּחֲזִירָה, וְלֹא בְּעוֹפוֹת בִּזְמַן שֶׁנִּזְקָקִין זֶה לָזֶה, וַאֲפִילּוּ מָלֵא עֵינַיִם כְּמַלְאַךְ הַמָּוֶת.
y una persona no debe mirar las vestiduras de colores de una mujer; y una persona no debe mirar a un burro macho, a una burra, a un cerdo, a una cerda o a aves, cuando se están apareando; e incluso si alguien estuviera lleno de ojos como el Ángel de la Muerte y viera desde todas las direcciones, no está permitido mirar.
אָמְרוּ עָלָיו עַל מַלְאַךְ הַמָּוֶת, שֶׁכּוּלּוֹ מָלֵא עֵינַיִם, בִּשְׁעַת פְּטִירָתוֹ שֶׁל חוֹלֶה עוֹמֵד מֵעַל מְרַאֲשׁוֹתָיו, וְחַרְבּוֹ שְׁלוּפָה בְּיָדוֹ, וְטִיפָּה שֶׁל מָרָה תְּלוּיָה בּוֹ, כֵּיוָן שֶׁחוֹלֶה רוֹאֶה אוֹתוֹ מִזְדַּעְזֵעַ וּפוֹתֵחַ פִּיו, וְזוֹרְקָהּ לְתוֹךְ פִּיו, מִמֶּנָּה מֵת, מִמֶּנָּה מַסְרִיחַ, מִמֶּנָּה פָּנָיו מוֹרִיקוֹת!
Dijeron acerca del Ángel de la Muerte que está enteramente lleno de ojos. Cuando una persona enferma está a punto de morir, el Ángel de la Muerte se coloca sobre su cabeza, con su espada desenvainada en la mano, y una gota de veneno colgando del filo de la espada. En cuanto la persona enferma lo ve, tiembla y así abre la boca; y el Ángel de la Muerte arroja la gota de veneno en su boca. Por esta gota de veneno la persona enferma muere, por ella se pudre, por ella su rostro se vuelve verde.
קֶרֶן זָוִית הֲוַאי.
La Guemará responde: Rabán Gamliel no miró intencionalmente a la mujer; más bien, estaba doblando una esquina y la vio inesperadamente cuando ambos giraron.
וְלֹא בְּבִגְדֵי צֶבַע [שֶׁל] אִשָּׁה. אָמַר רַב יְהוּדָה אָמַר שְׁמוּאֵל: אֲפִילּוּ שְׁטוּחִין עַל גַּבֵּי כּוֹתֶל. אָמַר רַב פָּפָּא: וּבְמַכִּיר בַּעֲלֵיהֶן. אָמַר רָבָא: דַּיְקָא נָמֵי, דְּקָתָנֵי ״וְלֹא בְּבִגְדֵי צֶבַע אִשָּׁה״, וְלָא קָתָנֵי ״וְלֹא בְּבִגְדֵי צִבְעוֹנִין״, שְׁמַע מִינַּהּ.
Con respecto a la declaración en la baraita: Tampoco se puede mirar las prendas de colores de una mujer, Rav Yehuda dice que Shmuel dice: Esta es la halakhaincluso si están extendidas sobre una pared, no solo cuando están siendo usadas. Rav Pappa dice: Y la prohibición se aplica solo cuando uno conoce a su dueña. Rava dijo: El lenguaje de la baraitatambién es preciso, pues enseña: Tampoco se puede mirar las prendas de colores de una mujer, y no enseña: Tampoco se puede mirar prendas de colores. Aprende de ello que la prohibición se aplica solo a las prendas de alguien a quien él conoce.
אָמַר רַב חִסְדָּא: הָנֵי מִילֵּי בְּעַתִּיקֵי, אֲבָל בְּחַדְתֵי לֵית לַן בַּהּ, דְּאִי לָא תֵּימָא הָכִי, אֲנַן מָנָא לְאַשְׁפּוֹרֵי הֵיכִי יָהֲבִינַן? הָא קָא מִסְתַּכֵּל!
Rav Ḥisda dijo: Esa afirmación se aplica solo en el caso de prendas viejas, es decir, prendas que ya han sido usadas; pero en el caso de prendas nuevas, no tenemos problema con ello. La razón es que, si no dices eso, ¿cómo podemos entregar una prenda de mujer, antes de que sea usada, a un lavandero, es decir, alguien que prepara prendas nuevas para su uso, sabiendo que el lavandero debe mirar las prendas?
וּלְטַעְמָיךְ, הָא דְּאָמַר רַב יְהוּדָה: מִין בְּמִינוֹ מוּתָּר לְהַכְנִיס כְּמִכְחוֹל בִּשְׁפוֹפֶרֶת, הָא קָא מִסְתַּכַּל! אֶלָּא בַּעֲבִידְתֵּיהּ טְרִיד, הָכִי נָמֵי בַּעֲבִידְתֵּיהּ טְרִיד.
La Guemará refuta esta prueba: Pero según tu razonamiento, es decir, tu suposición de que un lavandero no es diferente de todos los demás hombres, existe una dificultad similar también con aquello que dice Rav Yehuda: Si alguien desea aparear un animal de una especie con un animal de su propia especie, está permitido introducir el órgano masculino en la hembra como un pincel en un tubo. También aquí se podría preguntar: ¿Pero acaso no está mirando a los animales mientras se aparean? Más bien, está ocupado con su trabajo, y por lo tanto su mente no albergará pensamientos pecaminosos. Así también con respecto a un lavandero, él está ocupado con su trabajo, y por lo tanto un lavandero es diferente de los demás hombres.
אָמַר מָר: מִמֶּנָּה מֵת. נֵימָא פְּלִיגָא דַּאֲבוּהּ דִּשְׁמוּאֵל, דְּאָמַר אֲבוּהּ דִּשְׁמוּאֵל: אָמַר לִי מַלְאַךְ הַמָּוֶת ״אִי לָא דְּחָיֵישְׁנָא לִיקָרָא דִּבְרִיָּיתָא, הֲוָה פָּרַעְנָא בֵּית הַשְּׁחִיטָה כִּבְהֵמָה״. דִּלְמָא הָהִיא טִיפָּה מְחַתְּכָה לְהוּ לְסִימָנִין.
§ El Maestro dijo arriba en la baraita: De esta gota de veneno sobre la espada del Ángel de la Muerte, el enfermo muere. La Guemará pregunta: ¿Diremos que esta opinión discrepa de una declaración del padre de Shmuel? Pues el padre de Shmuel dice: El Ángel de la Muerte me dijo: Si no me preocupara por la dignidad humana, descubriría el lugar de la incisión del sacrificio, como se hace con un animal que es sacrificado. Esto indica que el Ángel de la Muerte mata sacrificando a sus víctimas con su espada, y no envenenándolas. La Guemará responde: Quizás esa gota de veneno corta los dos órganos que deben ser seccionados en el sacrificio ritual, es decir, la tráquea y el esófago, y de ese modo sacrifica a las personas.
מִמֶּנָּה מַסְרִיחַ. מְסַיַּיע לֵיהּ לְרַבִּי חֲנִינָא בַּר כָּהֲנָא, דְּאָמַר רַבִּי חֲנִינָא בַּר כָּהֲנָא: אָמְרִי בֵּי רַב: הָרוֹצֶה שֶׁלֹּא יַסְרִיחַ מֵתוֹ, יְהַפְּכֶנּוּ עַל פָּנָיו.
La Guemará señala que la continuación de la baraita, que establece que de esta gota de veneno un cadáver se putrefacta, apoya la opinión de Rabí Ḥanina bar Kahana. Pues Rabí Ḥanina bar Kahana dice que dicen en la escuela de Rav: Quien desea que su familiar fallecido no se putrefacte debe ponerlo boca abajo de inmediato, ya que la gota de veneno entra por la boca, y esto causa la putrefacción del cadáver.
תָּנוּ רַבָּנַן: ״וְנִשְׁמַרְתָּ מִכֹּל דָּבָר רָע״, שֶׁלֹּא יְהַרְהֵר אָדָם בַּיּוֹם וְיָבוֹא לִידֵי טוּמְאָה בַּלַּיְלָה.
§ La Guemará cita otra fuente que interpreta el versículo citado arriba. Los Sabios enseñaron una baraita que explica el versículo: “Y te guardarás de toda cosa mala” (Deuteronomio 23:10), al que sigue inmediatamente el versículo: “Si hubiere entre vosotros algún hombre que no esté ritualmente puro a causa de lo que le ocurrió de noche” (Deuteronomio 23:11). Esto enseña que una persona no debe pensar pensamientos impuros de día y, de ese modo, llegar a la impureza de una emisión por la noche.
מִכָּאן אָמַר רַבִּי פִּנְחָס בֶּן יָאִיר: תּוֹרָה מְבִיאָה לִידֵי זְהִירוּת, זְהִירוּת מְבִיאָה לִידֵי זְרִיזוּת, זְרִיזוּת מְבִיאָה לִידֵי נְקִיּוּת, נְקִיּוּת מְבִיאָה לִידֵי פְּרִישׁוּת, פְּרִישׁוּת מְבִיאָה לִידֵי טׇהֳרָה, טׇהֳרָה מְבִיאָה לִידֵי חֲסִידוּת, חֲסִידוּת מְבִיאָה לִידֵי עֲנָוָה, עֲנָוָה מְבִיאָה לִידֵי יִרְאַת חֵטְא, יִרְאַת חֵטְא מְבִיאָה לִידֵי קְדוּשָּׁה, קְדוּשָּׁה מְבִיאָה לִידֵי רוּחַ הַקּוֹדֶשׁ, רוּחַ הַקּוֹדֶשׁ מְבִיאָה לִידֵי תְּחִיַּית הַמֵּתִים, וַחֲסִידוּת גְּדוֹלָה מִכּוּלָּן, שֶׁנֶּאֱמַר: ״אָז דִּבַּרְתָּ בְחָזוֹן לַחֲסִידֶיךָ״.
De aquí, Rabí Pineḥas ben Ya’ir solía decir: el estudio de la Torah conduce al cuidado en el cumplimiento de las mitzvot. El cuidado en el cumplimiento de las mitzvot conduce a la diligencia en su observancia. La diligencia conduce a la limpieza del alma. La limpieza del alma conduce a la abstención de todo mal. La abstención del mal conduce a la pureza y a la eliminación de todos los deseos bajos. La pureza conduce a la piedad. La piedad conduce a la humildad. La humildad conduce al temor del pecado. El temor del pecado conduce a la santidad. La santidad conduce al Espíritu Divino. El Espíritu Divino conduce a la resurrección de los muertos. Y la piedad es mayor que todas ellas, como está dicho: “Entonces hablaste en una visión a Tus piadosos” (Salmos 89:20).
וּפְלִיגָא דְּרַבִּי יְהוֹשֻׁעַ בֶּן לֵוִי, דְּאָמַר רַבִּי יְהוֹשֻׁעַ בֶּן לֵוִי: עֲנָוָה גְּדוֹלָה מִכּוּלָּן, שֶׁנֶּאֱמַר: ״רוּחַ ה׳ אֱלֹהִים עָלָי יַעַן מָשַׁח ה׳ אֹתִי לְבַשֵּׂר עֲנָוִים״, ״חֲסִידִים״ לֹא נֶאֱמַר אֶלָּא ״עֲנָוִים״, הָא לָמַדְתָּ שֶׁעֲנָוָה גְּדוֹלָה מִכּוּלָּן.
Y esta declaración discrepa de la opinión de Rabí Yehoshua ben Levi, pues Rabí Yehoshua ben Levi dice: La humildad es mayor que todas ellas, como está dicho: “El espíritu del Señor Dios está sobre mí; porque el Señor me ha ungido para traer buenas nuevas a los humildes” (Isaías 61:1). Puesto que no está dicho “el piadoso”, sino más bien “los humildes”, aprendes que la humildad es mayor que todas ellas.
אֵין מוֹכְרִין לָהֶן וְכוּ׳. תָּנוּ רַבָּנַן: מוֹכְרִין לָהֶן אִילָן עַל מְנָת לָקוֹץ וְקוֹצֵץ, דִּבְרֵי רַבִּי יְהוּדָה. רַבִּי מֵאִיר אוֹמֵר: אֵין מוֹכְרִין לָהֶן אֶלָּא קְצוּצָה. שַׁחַת עַל מְנָת לִגְזוֹז וְגוֹזֵז, דִּבְרֵי רַבִּי יְהוּדָה. רַבִּי מֵאִיר אוֹמֵר: אֵין מוֹכְרִין לָהֶן אֶלָּא גְּזוּזָה. קָמָה עַל מְנָת לִקְצוֹר וְקוֹצֵר, דִּבְרֵי רַבִּי יְהוּדָה. רַבִּי מֵאִיר אוֹמֵר: אֵין מוֹכְרִין אֶלָּא קְצוּרָה.
§ La mishna enseña que no se puede vender a un gentil ningún artículo que esté unido al suelo. Los Sabios enseñaron: Se les puede vender un árbol con la condición de que lo corte, y el comprador lo corta; esta es la opinión de Rabí Yehuda. Rabí Meir dice: Se les puede vender solo un árbol que ya haya sido cortado. Del mismo modo, se les puede vender forraje, es decir, producto que ha echado tallos pero aún no ha madurado, con la condición de cortarlo, y él lo corta; esta es la opinión de Rabí Yehuda. Rabí Meir dice: Se les puede vender solo forraje que haya sido cortado. Asimismo, se les puede vender grano en pie con la condición de cosecharlo, y él lo cosecha; esta es la opinión de Rabí Yehuda. Rabí Meir dice: Se les puede vender solo grano ya cosechado.
וּצְרִיכָא, דְּאִי אַשְׁמְעִינַן אִילָן, בְּהָא קָאָמַר רַבִּי מֵאִיר, כֵּיוָן דְּלָא פָּסֵיד מְשַׁהֵי לֵיהּ, אֲבָל הַאי דְּכִי מְשַׁהֵי לֵהּ פָּסֵיד, אֵימָא מוֹדֵי לֵיהּ לְרַבִּי יְהוּדָה.
La Guemará comenta: Y es necesario exponer la halajá en cada uno de estos diferentes escenarios. Pues, si la baraita nos hubiera enseñado la disputa solo con respecto a un árbol, podría haber dicho que es solo en ese caso que Rabí Meir dice que debe ser cortado antes de ser vendido. La razón es que, como el gentil no pierde nada al mantener el árbol en la tierra, podría dejarlo en el suelo. Pero en este caso de grano en pie, como, si lo deja en la tierra, perderá, se podría decir que Rabí Meir concede a Rabí Yehuda que puede venderse antes de ser cosechado, con la condición de que el gentil lo coseche, porque el gentil no dejaría el grano en la tierra para que se eche a perder.
וְאִי אַשְׁמְעִינַן בְּהָנֵי תַּרְתֵּי, מִשּׁוּם דְּלָא יְדִיעַ שְׁבָחַיְיהוּ, אֲבָל שַׁחַת דִּידִיעַ שְׁבָחַיְיהוּ — אֵימָא מוֹדֵי לֵיהּ לְרַבִּי מֵאִיר.
Y si la baraita nos hubiera enseñado solo estas dos halakhot, se podría haber dicho que Rabí Yehuda permite vender estos artículos con la condición de que sean cortados porque la mejora del árbol o del grano no es perceptible cuando se deja en la tierra. Pero en el caso del forraje, cuya mejora es perceptible, ya que seguiría creciendo y madurando si se dejara en la tierra, se podría decir que Rabí Yehuda concede a Rabí Meir que nos preocupa que el gentil no corte el forraje, y por lo tanto solo se puede vender una vez que haya sido cortado.
וְאִי אַשְׁמְעִינַן בְּהָא, בְּהָא קָאָמַר רַבִּי מֵאִיר, אֲבָל בְּהָנָךְ אֵימָא מוֹדֵי לֵיהּ לְרַבִּי יְהוּדָה, צְרִיכָא.
Y, además, si la baraitanos hubiera enseñado solo la disputa en este caso de forraje, se podría haber dicho que es únicamente en este caso donde Rabí Meir dice que debe cortarse antes de venderse, pero con respecto a aquellos casos de un árbol o grano en pie, se podría decir que él concede a Rabí Yehuda que se pueden vender estos artículos antes de ser cosechados con la condición de que el gentil los coseche, ya que no hay una mejora perceptible en ellos si se dejan en la tierra. En consecuencia, es necesario que la disputa se exponga en los tres casos.
אִיבַּעְיָא לְהוּ: בְּהֵמָה עַל מְנָת לִשְׁחוֹט, מַהוּ?
Se planteó un dilema ante los Sabios: Con respecto a la venta de ganado mayor, que está prohibida debido a la preocupación de que el gentil pueda usarlo para realizar trabajo (véase 14b), si tal ganado se vende con la condición de que el gentil lo sacrifique, cuál es la halakha?
הָתָם טַעְמָא מַאי שָׁרֵי רַבִּי יְהוּדָה? דְּלָאו בִּרְשׁוּתֵיהּ קָיְימִי וְלָא מָצֵי מְשַׁהֵי לְהוּ, אֲבָל בְּהֵמָה, כֵּיוָן דְּבִרְשׁוּתֵיהּ דְּגוֹי קָיְימָא, מְשַׁהֵי לָהּ, אוֹ דִלְמָא לָא שְׁנָא?
La Guemará explica los aspectos del dilema: Allí, en la mishná, ¿cuál es la razón por la que Rabí Yehuda permite la venta de un árbol con la condición de que el gentil lo corte? ¿La razón es que los árboles no están en el dominio del gentil y, por lo tanto, él no puede conservarlos, ya que el judío lo obligará a cortarlos? Pero en el caso del ganado mayor, dado que el animal está en el dominio del gentil una vez vendido, existe la preocupación de que pueda conservarlo y no sacrificarlo. O quizás no haya diferencia entre los casos, y Rabí Yehuda permitiría vender incluso ganado mayor a un gentil, con la condición de que sacrifique los animales.
תָּא שְׁמַע, דְּתַנְיָא: בְּהֵמָה עַל מְנָת לִשְׁחוֹט וְשׁוֹחֵט, דִּבְרֵי רַבִּי יְהוּדָה. רַבִּי מֵאִיר אוֹמֵר: אֵין מוֹכְרִין לוֹ אֶלָּא שְׁחוּטָה.
La Guemará sugiere una resolución: Ven y escucha, como se enseña en una baraita: Se puede vender ganado mayor a un gentil con la condición de que él lo sacrifique, y él lo sacrifica; esta es la declaración de Rabí Yehuda. Rabí Meir dice: Se puede vender a un gentil solo un animal sacrificado.
מַתְנִי׳ אֵין מַשְׂכִּירִין לָהֶם בָּתִּים בְּאֶרֶץ יִשְׂרָאֵל, וְאֵין צָרִיךְ לוֹמַר שָׂדוֹת, וּבְסוּרְיָא
MISHNÁ:No se puede alquilar una casa a un gentil en la Tierra de Israel, y ni qué decir que no se les puede alquilar campos, como se explica en la Guemará. Y en Siria