וְלֵימָא לֵיהּ מֵימָר [בְּהֶדְיָא]! אָמַר: שָׁמְעִי בִּי חֲשִׁיבִי דְּרוֹמָאֵי וּמְצַעֲרוּ לִי. וְלֵימָא לֵיהּ בְּלַחַשׁ! מִשּׁוּם דִּכְתִיב: ״כִּי עוֹף הַשָּׁמַיִם יוֹלִיךְ אֶת הַקּוֹל״.
La Guemará pregunta: Pero ¿por qué no decirle su consejo explícitamente? ¿Por qué Rabí Yehuda HaNasi respondió de una manera tan circunspecta, que podría haberse interpretado incorrectamente? La Guemará responde: Rabí Yehuda HaNasi se dijo a sí mismo: Si respondo abiertamente, los romanos importantes podrían oírme y me causarán angustia. La Guemará pregunta: Pero ¿por qué no decirle su consejo en voz baja? La Guemará explica: Rabí Yehuda HaNasi seguía preocupado de que pudieran oír lo que había dicho, pues está escrito: “No maldigas al rey, ni aun en tu pensamiento, y no maldigas al rico en tu alcoba, porque un ave del cielo llevará la voz” (Eclesiastés 10:20).
הֲוָה לֵיהּ הָהוּא בְּרַתָּא דִּשְׁמַהּ ״גִּירָא״, קָעָבְדָה אִיסּוּרָא. שַׁדַּר לֵיהּ ״גַּרְגִּירָא״, שַׁדַּר לֵיהּ ״כּוּסְבַּרְתָּא״, שַׁדַּר לֵיהּ ״כַּרָּתֵי״, שְׁלַח לֵיהּ ״חַסָּא״.
La Guemará relata: Antonino tenía una hija llamada Gira, que realizó un acto prohibido, es decir, mantuvo relaciones promiscuas. Antonino envió rúcula [gargira] a Rabí Yehuda HaNasi, para aludir al hecho de que Gira había actuado promiscuamente [gar]. Rabí Yehuda HaNasi le envió cilantro [kusbarta], lo cual Antonino entendió como un mensaje para matar [kos] a su hija [barta], ya que ella era pasible de la pena de muerte por sus acciones. Antonino le envió puerros [karti] para decir: seré extirpado [karet] si hago eso. Entonces Rabí Yehuda HaNasi le envió lechuga [ḥasa], es decir, Antonino debía tener compasión [ḥas] de ella.
כֹּל יוֹמָא הֲוָה (שדר) [מְשַׁדַּר] לֵיהּ דַּהֲבָא פְּרִיכָא בְּמַטְרָאתָא, וְחִיטֵּי אַפּוּמַּיְיהוּ. אֲמַר לְהוּ: אַמְטִיוּ חִיטֵּי לְרַבִּי. אֲמַר [לֵיהּ רַבִּי]: לָא צְרִיכְנָא, אִית לִי טוּבָא. אֲמַר: לִיהְווֹ לְמַאן דְּבָתְרָךְ, דְּיָהֲבִי לְבָתְרַאי דְּאָתוּ בָּתְרָךְ, וּדְאָתֵי מִינַּיְיהוּ נִיפּוֹק עֲלַיְיהוּ.
La Guemará relata: Cada día Antonino enviaba a Rabí Yehuda HaNasi oro triturado en grandes sacos, con trigo en la abertura de los sacos. Él decía a sus sirvientes: Lleven este trigo a Rabí Yehuda HaNasi, y ellos no se daban cuenta de que las bolsas en realidad contenían oro. Rabí Yehuda HaNasi le dijo a Antonino: No necesito oro, pues tengo mucho. Antonino dijo: El oro debe ser para aquellos que vendrán después de ti, quienes lo darán a los últimos que vendrán después de ti. Y los que desciendan de ellos sacarán a la luz el oro que ahora te doy, y podrán pagar impuestos a los romanos con este dinero.
הֲוָה לֵיהּ הָהִיא נְקִרְתָּא דַּהֲוָה עָיְילָא מִבֵּיתֵיהּ לְבֵית רַבִּי, כֹּל יוֹמָא הֲוָה מַיְיתֵי תְּרֵי עַבְדֵי, חַד קַטְלֵיהּ אַבָּבָא דְּבֵי רַבִּי, וְחַד קַטְלֵיהּ אַבָּבָא דְּבֵיתֵיהּ. אֲמַר לֵיהּ: בְּעִידָּנָא דְּאָתֵינָא לָא נַשְׁכַּח גְּבַר קַמָּךְ.
La Guemará relata otra anécdota sobre Antonino. Antonino tenía una cierta cueva subterránea de la cual salía un túnel que iba desde su casa hasta la casa de Rabí Yehuda HaNasi. Cada día traía a dos sirvientes para que le sirvieran. Mataba a uno en la entrada de la casa de Rabí Yehuda HaNasi, y mataba al otro en la entrada de su casa, para que ninguna persona viva supiera que había visitado a Rabí Yehuda HaNasi. Le dijo a Rabí Yehuda HaNasi: Cuando venga de visita, que no se encuentre ningún hombre delante de ti.
יוֹמָא חַד אַשְׁכְּחֵיהּ לְרַבִּי חֲנִינָא בַּר חָמָא דַּהֲוָה יָתֵיב. אָמַר: לָא אָמֵינָא לָךְ בְּעִידָּנָא דְּאָתֵינָא לָא נַשְׁכַּח גְּבַר קַמָּךְ? אֲמַר לֵיהּ: לֵית דֵּין בַּר אִינִישׁ. אֲמַר לֵיהּ: אֵימָא לֵיהּ לְהָהוּא עַבְדָּא דְּגָנֵי אַבָּבָא דְּקָאֵים וְלֵיתֵי.
Un día, Antonino encontró que Rabí Ḥanina bar Ḥama estaba sentado allí. Dijo: ¿No te dije que, cuando yo venga de visita, no se encuentre ningún hombre delante de ti? Rabí Yehuda HaNasi le dijo: Este no es un ser humano; es como un ángel, y no tienes nada que temer de él. Antonino le dijo a Rabí Ḥanina bar Ḥama: Dile a ese sirviente que está durmiendo en la entrada que se levante y venga.
אֲזַל רַבִּי חֲנִינָא בַּר חָמָא, אַשְׁכְּחֵיהּ דַּהֲוָה קְטִיל, אֲמַר: הֵיכִי אַעֲבֵיד? אִי אֵיזִיל וְאֵימָא לֵיהּ דִּקְטִיל — אֵין מְשִׁיבִין עַל הַקַּלְקָלָה, אֶשְׁבְּקֵיהּ וְאֵיזִיל — קָא מְזַלְזֵילְנָא בְּמַלְכוּתָא. בְּעָא רַחֲמֵי עֲלֵיהּ וְאַחְיֵיהּ וְשַׁדְּרֵיהּ. אָמַר: יָדַעְנָא זוּטֵי דְּאִית בְּכוּ (מחייה) [מְחַיֵּי] מֵתִים, מִיהוּ בְּעִידָּנָא דְּאָתֵינָא לָא נַשְׁכַּח אִינִישׁ קַמָּךְ.
Rabí Ḥanina bar Ḥama fue y descubrió que el siervo al que Antonino se refería había sido asesinado. Se dijo a sí mismo: ¿Cómo debo actuar? Si voy y le digo a Antonino que fue asesinado, esto es problemático, pues no se deben dar noticias angustiosas. Si lo dejo y me voy, entonces estaría tratando al rey con falta de respeto. Oró para que Dios tuviera misericordia y revivió al siervo, y lo envió a Antonino. Antonino dijo: Sé que incluso el menor entre vosotros puede revivir a los muertos; pero cuando yo venga de visita, que no se encuentre ningún hombre delante de ti, ni siquiera uno tan grande como Rabí Ḥanina bar Ḥama.
כֹּל יוֹמָא הֲוָה מְשַׁמֵּשׁ לְרַבִּי, מַאֲכֵיל לֵיהּ, מַשְׁקֵי לֵיהּ. כִּי הֲוָה בָּעֵי רַבִּי לְמִיסַּק לְפוּרְיָא, הֲוָה גָּחֵין קַמֵּי פּוּרְיָא, אֲמַר לֵיהּ: סַק עִילָּוַאי לְפוּרְיָיךְ. אֲמַר לֵיהּ: לָאו אוֹרַח אַרְעָא לְזַלְזוֹלֵי בְּמַלְכוּתָא כּוּלֵּי הַאי. אֲמַר לֵיהּ: מִי יְשִׂמֵנִי מַצָּע תַּחְתֶּיךָ לָעוֹלָם הַבָּא.
La Guemará relata: Cada día Antonino servía a Rabí Yehuda HaNasí; lo alimentaba y le daba de beber. Cuando Rabí Yehuda HaNasí quería subir a su cama, Antonino se inclinaba delante de la cama y le decía: Sube sobre mí hacia tu cama. Rabí Yehuda HaNasí dijo en respuesta: No es una conducta apropiada tratar al rey con tanto desprecio. Antonino dijo: ¡Oh, si yo fuera puesto como un colchón debajo de ti en el Mundo Venidero!
אֲמַר לֵיהּ: אָתֵינָא לְעָלְמָא דְּאָתֵי? אֲמַר לֵיהּ: אִין. אֲמַר לֵיהּ: וְהָכְתִיב ״לֹא יִהְיֶה שָׂרִיד לְבֵית עֵשָׂו״! בְּעוֹשֶׂה מַעֲשֵׂה עֵשָׂו.
En otra ocasión, Antonino le dijo a Rabí Yehuda HaNasi: ¿Entraré en el Mundo Venidero? Rabí Yehuda HaNasi le dijo: Sí. Antonino le dijo: Pero ¿acaso no está escrito: “Y no quedará ningún sobreviviente de la casa de Esaú” (Abdías 1:18)? Rabí Yehuda HaNasi respondió: El versículo se refiere a aquellos que realizan acciones similares a las de Esaú, el malvado, y no a personas como tú.
תַּנְיָא נָמֵי הָכִי: ״לֹא יִהְיֶה שָׂרִיד לְבֵית עֵשָׂו״ — יָכוֹל לַכֹּל? תַּלְמוּד לוֹמַר: ״לְבֵית עֵשָׂו״, בְּעוֹשֶׂה מַעֲשֵׂה עֵשָׂו.
Esto también se enseña en una baraita: Del versículo: “Y no quedará ningún remanente de la casa de Esaú,” se podría haber pensado que esto se aplica a todos los descendientes de Esaú, sin importar las acciones de cada individuo. Por lo tanto, el versículo dice: “De la casa de Esaú,” para indicar que el versículo se refiere solo con respecto a aquellos que continúan en el camino de Esaú y realizan acciones similares a las de Esaú.
אֲמַר לֵיהּ: וְהָכְתִיב ״שָׁמָּה אֱדוֹם מְלָכֶיהָ וְכׇל נְשִׂיאֶיהָ״! אֲמַר לֵיהּ: ״מְלָכֶיהָ״ — וְלֹא כׇּל מְלָכֶיהָ, ״כָּל נְשִׂיאֶיהָ״ — וְלֹא כׇּל שָׂרֶיהָ.
Antonino le dijo a Rabí Yehuda HaNasi: ¿Pero acaso no está escrito en la descripción del inframundo: “Allí está Edom, sus reyes y todos sus príncipes” (Ezequiel 32:29)? Rabí Yehuda HaNasi le dijo: El versículo dice: “Sus reyes”, pero no: Todos sus reyes, y asimismo dice: “Todos sus príncipes”, pero no: Todos sus oficiales. Algunos de ellos merecerán el Mundo Venidero.
תַּנְיָא נָמֵי הָכִי: ״מְלָכֶיהָ״ וְלֹא כׇּל מְלָכֶיהָ, ״כָּל נְשִׂיאֶיהָ״ וְלֹא כׇּל שָׂרֶיהָ. ״מְלָכֶיהָ״ וְלֹא כׇּל מְלָכֶיהָ — פְּרָט לְאַנְטוֹנִינוּס בֶּן אַסְוִירוּס, ״כָּל נְשִׂיאֶיהָ״ וְלֹא כׇּל שָׂרֶיהָ — פְּרָט לִקְטִיעָה בַּר שָׁלוֹם.
Esto también se enseña en una baraita: El versículo declara: “Sus reyes”, pero no: todos sus reyes, y: “Todos sus líderes”, pero no: todos sus oficiales. La inferencia aprendida de la redacción del versículo: “Sus reyes”, pero no: todos sus reyes, sirve para excluir a Antonino, hijo de Asveiro; y la inferencia de la redacción: “Todos sus líderes”, pero no: todos sus oficiales, sirve para excluir al oficial romano Ketia, hijo de Shalom.
קְטִיעָה בַּר שָׁלוֹם מַאי הָוֵי? דְּהָהוּא קֵיסָרָא דַּהֲוָה סָנֵי לִיהוּדָאֵי, אֲמַר לְהוּ לַחֲשִׁיבֵי דְּמַלְכוּתָא: מִי שֶׁעָלָה לוֹ נִימָא בְּרַגְלוֹ, יִקְטָעֶנָּה וְיִחְיֶה אוֹ יַנִּיחֶנָּה וְיִצְטַעֵר? אָמְרוּ לוֹ: יִקְטָעֶנָּה וְיִחְיֶה.
La Guemará pregunta: ¿Qué fue lo que ocurrió con Ketia, hijo de Shalom? Pues hubo un cierto emperador romano que odiaba a los judíos. Les dijo a los miembros importantes del reino: Si a alguien le saliera una llaga ulcerosa [nima] en el pie, ¿debería cortársela y vivir, o dejarla y sufrir? Ellos le dijeron: Debería cortársela y vivir. La llaga ulcerosa era una metáfora del pueblo judío, a quien el emperador buscaba eliminar como la causa del daño para el Imperio romano.
אֲמַר לְהוּ קְטִיעָה בַּר שָׁלוֹם: חֲדָא, דְּלָא יָכְלַתְּ לְהוּ לְכוּלְּהוּ, דִּכְתִיב: ״כִּי כְּאַרְבַּע רוּחוֹת הַשָּׁמַיִם פֵּרַשְׂתִּי אֶתְכֶם״. מַאי קָאָמַר? אִלֵּימָא (דְּבַדַּרְתְּהוֹן) [דְּבַדַּרִית יָתְכוֹן] בְּאַרְבַּע רוּחוֹת, הַאי ״כְּאַרְבַּע רוּחוֹת״ — ״לְאַרְבַּע רוּחוֹת״ מִבְּעֵי לֵיהּ! אֶלָּא, כְּשֵׁם שֶׁאִי אֶפְשָׁר לָעוֹלָם בְּלֹא רוּחוֹת, כָּךְ אִי אֶפְשָׁר לָעוֹלָם בְּלֹא יִשְׂרָאֵל. וְעוֹד, קָרוּ לָךְ מַלְכוּתָא קְטִיעָה.
Ketia, hijo de Shalom, les dijo: No es prudente hacer eso, por dos razones. La primera es que ustedes no pueden destruir a todos ellos, como está escrito: “Porque os he esparcido como los cuatro vientos del cielo, dice el Señor” (Zacarías 2:10). Él aclaró: ¿Qué está diciendo? ¿Diremos que el versículo significa que Dios los ha dispersado a los cuatro vientos del mundo? Si es así, esta frase: “Como los cuatro vientos,” es inexacta, ya que debería decir: A los cuatro vientos. Más bien, esto es lo que el versículo está diciendo: Así como el mundo no puede existir sin vientos, así también el mundo no puede existir sin el pueblo judío, y nunca serán destruidos. Y además, si intentan llevar a cabo la destrucción de los judíos, los llamarán el reino cercenado, ya que el Imperio romano quedaría desprovisto de judíos, pero los judíos existirían en otros lugares.
אֲמַר לֵיהּ: מֵימָר שַׁפִּיר קָאָמְרַתְּ, מִיהוּ כֹּל דְּזָכֵי מַלְכָּא שָׁדוּ לֵיהּ לְקָמוֹנְיָא חֲלִילָא. כַּד הֲוָה נָקְטִין לֵיהּ וְאָזְלִין, אֲמַרָה לֵיהּ הָהִיא מַטְרוֹנִיתָא: וַוי לֵיהּ לְאִילְפָא דְּאָזְלָא בְּלָא מִכְסָא. נְפַל עַל רֵישָׁא דְּעוּרְלְתֵיהּ קַטְּעַהּ, אֲמַר: יְהַבִית מִכְסַי חֲלֵפִית וַעֲבַרִית. כִּי קָא שָׁדוּ לֵיהּ, אֲמַר: כֹּל נִכְסַאי לְרַבִּי עֲקִיבָא וַחֲבֵירָיו. יָצָא רַבִּי עֲקִיבָא וְדָרַשׁ: ״וְהָיָה לְאַהֲרֹן וּלְבָנָיו״ — מֶחֱצָה לְאַהֲרֹן וּמֶחֱצָה לְבָנָיו.
El emperador le dijo a Ketia: Has hablado bien y tu declaración es correcta; pero arrojan a cualquiera que derrota al rey en una discusión a una casa llena de cenizas [lekamonya ḥalila], donde moriría. Cuando estaban apresando a Ketia e iban a llevarlo a su muerte, cierta matrona [matronita] le dijo: Ay del barco que va sin pagar el impuesto. Ketia se inclinó sobre su prepucio, lo cortó, y dijo: Pagué mi impuesto; yo pasaré y entraré. Cuando lo arrojaron a la casa de cenizas, dijo: Toda mi propiedad es dada al Rabino Akiva y sus colegas. ¿Cómo debía dividirse esta herencia? La Guemará relata: El Rabino Akiva salió y enseñó que el versículo: "Y será para Aarón y sus hijos" (Éxodo 29:28), significa la mitad para Aarón y la mitad para sus hijos. También aquí, como el Rabino Akiva es mencionado por separado, debe recibir la mitad, mientras que sus colegas reciben la otra mitad.
יָצְתָה בַּת קוֹל וְאָמְרָה: קְטִיעָה בַּר שָׁלוֹם מְזֻומָּן לְחַיֵּי הָעוֹלָם הַבָּא. בָּכָה רַבִּי וְאָמַר: יֵשׁ קוֹנֶה עוֹלָמוֹ בְּשָׁעָה אַחַת, וְיֵשׁ קוֹנֶה עוֹלָמוֹ בְּכַמָּה שָׁנִים.
La Guemará vuelve a la historia de Ketia. Una Voz Divina surgió y dijo: Ketia, hijo de Shalom, está destinado a la vida en el Mundo Venidero. Cuando Rabí Yehuda HaNasi oyó esto, lloró, diciendo: Hay quien adquiere su porción en el Mundo Venidero en un solo momento, y hay quien adquiere su porción en el Mundo Venidero solo después de muchos años de esfuerzo.
אַנְטוֹנִינוּס שַׁמְּשֵׁיהּ לְרַבִּי, אַדַּרְכָּן שַׁמְּשֵׁיהּ לְרַב. כִּי שְׁכֵיב אַנְטוֹנִינוּס, אָמַר רַבִּי: נִתְפָּרְדָה חֲבִילָה. כִּי שָׁכֵיב אַדַּרְכָּן, אָמַר רַב:
La Guemará relata: Antonino atendía a Rabí Yehuda HaNasi, y de manera similar el rey persa Adrakan atendía a Rav. Cuando Antonino murió, Rabí Yehuda HaNasi dijo: El haz se ha separado. Cuando Adrakan murió, Rav igualmente dijo: