רַבָּה בַּר רַב הוּנָא: כֹּל מִילְּתָא דְּמִיתְאַמְרָא בְּאַפֵּי תְּלָתָא, לֵית בָּהּ מִשּׁוּם לִישָּׁנָא בִּישָׁא. מַאי טַעְמָא? חַבְרָךְ חַבְרָא אִית לֵיהּ, וְחַבְרָא דְּחַבְרָךְ חַבְרָא אִית לֵיהּ.
Es decir, Rabba bar Rav Huna dice: Cualquier asunto que fue dicho en presencia de tres personas no tiene el estatus de habla maliciosa si alguien lo repite posteriormente. ¿Cuál es la razón? La razón es que tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene un amigo. Una vez que la información ha sido dicha en presencia de tres personas, se puede suponer que se difundirá y llegará a ser de conocimiento público, ya que cada persona se lo contará a otra.
כִּי אֲתָא רַב דִּימִי אָמַר: מַאי דִּכְתִיב ״מְבָרֵךְ רֵעֵהוּ בְּקוֹל גָּדוֹל בַּבּוֹקֶר הַשְׁכֵּם קְלָלָה תֵּחָשֵׁב לוֹ״? כְּגוֹן דְּמִיקְּלַע לְאוּשְׁפִּיזָא וְטָרְחוּ קַמֵּיהּ שַׁפִּיר, לִמְחַר נָפֵיק יָתֵיב בְּשׁוּקָא וְאָמַר: רַחֲמָנָא נִיבָרְכֵיהּ לִפְלָנְיָא דְּהָכִי טְרַח קַמַּאי, וְשָׁמְעִין אִינָשֵׁי וְאָזְלִין וְאָנְסִין לֵיהּ.
La Guemará continúa su discusión sobre el habla buena y mala. Cuando Rav Dimi llegó de Eretz Yisrael a Babilonia, dijo: ¿Cuál es el significado de aquello que está escrito: “El que bendice a su amigo en voz alta, levantándose temprano por la mañana, le será contado como maldición” (Proverbios 27:14)? Por ejemplo, cuando alguien es invitado por un anfitrión, y lo atienden muy bien. Al día siguiente el huésped sale, se sienta en el mercado y dice: Que el Misericordioso bendiga a fulano, pues así es como tan bien me atendió. Y todas las personas en el mercado oyen y van a ese anfitrión y lo afligen al esperar que los atienda a todos de la misma manera, y él se ve obligado a gastar su dinero en ellos. Resulta que la alabanza y la bendición que el huésped prodigó sobre su anfitrión le trajeron una maldición.
תָּנֵי רַב דִּימִי אֲחוּהּ דְּרַב סָפְרָא: לְעוֹלָם אַל יְסַפֵּר אָדָם בְּטוֹבָתוֹ שֶׁל חֲבֵירוֹ, שֶׁמִּתּוֹךְ טוֹבָתוֹ בָּא לִידֵי רָעָתוֹ.
De manera similar, Rav Dimi, el hermano de Rav Safra, enseña: Una persona nunca debe hablar de la bondad de otro en presencia de otros, pues por medio de hablar de su bondad llegará a hablar de él de manera despectiva, ya que eventualmente señalará las excepciones a su bondad, o sus oyentes moderarán su elogio mencionando las malas cualidades de ese individuo.
אִיכָּא דְּאָמְרִי: רַב דִּימִי אֲחוּהּ דְּרַב סָפְרָא חֲלַשׁ, עָל רַב סָפְרָא לְשַׁיּוֹלֵי בֵּיהּ. אֲמַר לְהוּ: תֵּיתֵי לִי דְּקַיֵּימִי כֹּל דַּאֲמוּר רַבָּנַן. אֲמַר לֵיהּ: הָא מִי מְקַיְּימַתְּ — לְעוֹלָם אַל יְסַפֵּר אָדָם בְּטוֹבָתוֹ שֶׁל חֲבֵירוֹ שֶׁמִּתּוֹךְ טוֹבָתוֹ בָּא לִידֵי גְּנוּתוֹ? אֲמַר לְהוּ: לָא שְׁמִיעָא לִי, וְאִי הֲוָה שְׁמִיעָא לִי — קַיֵּימְתַּהּ.
Hay quienes dicen que Rav Dimi en realidad no hizo esta declaración él mismo. Más bien, ocurrió el siguiente incidente: Rav Dimi, el hermano de Rav Safra, estaba enfermo. Rav Safra entró para preguntar por su estado. Rav Dimi dijo a los presentes: Tengo bendición y mérito que me corresponden, pues he cumplido todas las declaraciones que dicen los Sabios. Rav Safra le dijo: Pero ¿has cumplido la instrucción de los Sabios de que una persona nunca debe hablar del bien de otra en presencia de otros, ya que por medio de hablar de su bondad llegará a hablar de él de manera despectiva? Rav Dimi les dijo: Nunca oí esta declaración de los Sabios, pero si la hubiera oído, la habría cumplido.
אָמַר רַבִּי שְׁמוּאֵל בַּר נַחְמָנִי אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: עַל שִׁבְעָה דְּבָרִים נְגָעִים בָּאִין — עַל לָשׁוֹן הָרָע, וְעַל שְׁפִיכוּת דָּמִים, וְעַל שְׁבוּעַת שָׁוְא, וְעַל גִּילּוּי עֲרָיוֹת, וְעַל גַּסּוּת הָרוּחַ, וְעַל הַגָּזֵל, וְעַל צָרוּת הָעַיִן.
§ Rabí Shmuel bar Naḥmani dice que Rabí Yoḥanan dice: Las marcas de lepra vienen y afligen a una persona por siete pecados: por habla maliciosa, por derramamiento de sangre, por un juramento hecho en vano, por relaciones sexuales prohibidas, por arrogancia, por robo y por mezquindad.
עַל לָשׁוֹן הָרָע — דִּכְתִיב: ״מְלׇשְׁנִי בַסֵּתֶר רֵעֵהוּ אוֹתוֹ אַצְמִית״.
La Guemará explica la fuente de la afirmación de que cada uno de estos siete pecados se castiga con lepra. Por el habla maliciosa uno es castigado, como está escrito: “Al que difama en secreto a su prójimo, yo lo destruiré; al de ojos altivos y corazón orgulloso, no lo soportaré” (Salmos 101:5). La Guemará explicó arriba (15b) que esto se refiere a la lepra.
עַל שְׁפִיכוּת דָּמִים — דִּכְתִיב ״וְאַל יִכָּרֵת מִבֵּית יוֹאָב זָב וּמְצֹרָע וְגוֹ׳״.
Por derramamiento de sangre, como está escrito acerca de Joab, como castigo por asesinar a Abner: “Y no falte de la casa de Joab un zav, o un leproso, o quien se apoye en un bastón, o quien caiga por la espada, o quien carezca de pan” (II Samuel 3:29).
וְעַל שְׁבוּעַת שָׁוְא — דִּכְתִיב: ״וַיֹּאמֶר נַעֲמָן הוֹאֵל קַח כִּכָּרָיִם״, וּכְתִיב: ״וְצָרַעַת נַעֲמָן תִּדְבַּק בְּךָ וְגוֹ׳״.
Y por un juramento hecho en vano, como está escrito: “Y Naamán dijo: Consiente [ho’el], toma dos talentos. Y le insistió, y ató dos talentos de plata en dos bolsas, con dos mudas de ropa, y los puso sobre dos de sus siervos; y ellos los llevaron delante de él” (II Reyes 5:23). Los Sabios sostienen que el término ho’el indica un juramento, y que Naamán le pidió a Guejazí, a quien se le dijo esto, que jurara que Eliseo lo había enviado a aceptar regalos, cosa que Eliseo no había hecho, y Guejazí hizo el juramento. Cuando Eliseo descubrió lo que Guejazí había hecho, lo maldijo, y así está escrito: “La lepra de Naamán se te pegará a ti y a tu descendencia para siempre. Y salió de su presencia leproso, blanco como la nieve” (II Reyes 5:27).
וְעַל גִּילּוּי עֲרָיוֹת — דִּכְתִיב: ״וַיְנַגַּע ה׳ אֶת פַּרְעֹה נְגָעִים וְגוֹ׳״.
Y por las relaciones sexuales prohibidas, como está escrito: “Y el Señor afligió al faraón y a su casa con grandes aflicciones por causa de Sarai, mujer de Abram” (Génesis 12:17).
וְעַל גַּסּוּת הָרוּחַ — דִּכְתִיב: ״וּבְחֶזְקָתוֹ גָּבַהּ לִבּוֹ עַד לְהַשְׁחִית וַיִּמְעוֹל בַּה׳ אֱלֹהָיו״, ״וְהַצָּרַעַת זָרְחָה בְּמִצְחוֹ״.
Y en cuanto a la arrogancia, como está escrito con respecto al rey Uzías: “Pero cuando se hizo fuerte, su corazón se enalteció para su ruina, y pecó contra el Señor su Dios; pues entró en el templo del Señor para quemar incienso sobre el altar del incienso” (II Crónicas 26:16). Y dice: “Entonces Uzías se enojó; y tenía un incensario en la mano para quemar incienso; y mientras estaba enojado contra los sacerdotes, la lepra brotó en su frente” (II Crónicas 26:19).
וְעַל הַגָּזֵל — דִּכְתִיב: ״וְצִוָּה הַכֹּהֵן וּפִנּוּ אֶת הַבַּיִת״. תָּנָא: הוּא כּוֹנֵס מָמוֹן שֶׁאֵינוֹ שֶׁלּוֹ, יָבֹא הַכֹּהֵן וִיפַזֵּר מָמוֹנוֹ.
Y respecto del robo, como está escrito: “Y el sacerdote ordenará que vacíen la casa, antes de que el sacerdote entre para ver la mancha, para que todo lo que esté en la casa no se vuelva impuro; y después el sacerdote entrará para ver la casa” (Levítico 14:36). En explicación de este versículo, los Sabios enseñaron: Él reunió propiedad que no es suya, por lo tanto que venga el sacerdote y disperse su propiedad.
וְעַל צָרוּת הָעַיִן — דִּכְתִיב: ״וּבָא אֲשֶׁר לוֹ הַבַּיִת״, וְתָנָא דְּבֵי רַבִּי יִשְׁמָעֵאל: מִי שֶׁמְיוּחָד בֵּיתוֹ לוֹ.
Y por tacañería, como está escrito: “Entonces el dueño de la casa vendrá y se lo dirá al sacerdote, diciendo: Me parece que hay como una marca en la casa” (Levítico 14:35). Y la escuela de Rabí Yishmael enseñó: El versículo lo llama dueño de la casa porque se refiere a alguien que era tacaño y trataba su casa como si fuera exclusivamente suya, y no permitía que otros compartieran su propiedad.
אִינִי? וְהָא אָמַר רַבִּי עֲנָנִי בַּר שָׂשׂוֹן: לָמָּה נִסְמְכָה פָּרָשַׁת בִּגְדֵי כְהוּנָּה לְפָרָשַׁת קׇרְבָּנוֹת? לוֹמַר לָךְ: מָה קׇרְבָּנוֹת מְכַפְּרִין — אַף בִּגְדֵי כְהוּנָּה מְכַפְּרִין. כְּתוֹנֶת מְכַפֶּרֶת עַל שְׁפִיכוּת דָּמִים, דִּכְתִיב: ״וַיִּטְבְּלוּ אֶת הַכֻּתֹּנֶת בַּדָּם״. מִכְנָסַיִם מְכַפְּרִים עַל גִּילּוּי עֲרָיוֹת, דִּכְתִיב: ״וַעֲשֵׂה לָהֶם מִכְנְסֵי בָד לְכַסּוֹת בְּשַׂר עֶרְוָה״.
La Guemará pregunta: ¿Es realmente así? ¿Acaso Rabí Anani bar Sason no dice: Por qué el pasaje en la Torah que trata de las vestiduras sacerdotales (Levítico 8) fue yuxtapuesto al pasaje que trata de las ofrendas (Levítico, capítulos 1–7)? Para decirte que, así como las ofrendas expían, también las vestiduras sacerdotales expían. ¿Por qué expía cada prenda? La túnica [ketonet] expía el derramamiento de sangre, como está escrito con respecto a los hermanos de José después de que tramaron matarlo: "Y mataron un macho cabrío, y mojaron la túnica [ketonet] en la sangre" (Génesis 37:31). Los pantalones expían las relaciones sexuales prohibidas, como está escrito con respecto a las vestiduras sacerdotales: "Y les harás pantalones de lino para cubrir la carne de su desnudez" (Éxodo 28:42).
מִצְנֶפֶת מְכַפֶּרֶת עַל גַּסֵּי הָרוּחַ — כִּדְרַבִּי חֲנִינָא, דְּאָמַר רַבִּי חֲנִינָא: יָבֹא דָּבָר שֶׁבַּגּוֹבַהּ וִיכַפֵּר עַל מַעֲשֵׂה גּוֹבַהּ. אַבְנֵט (מכפרת) [מְכַפֵּר] עַל הִרְהוּר הַלֵּב, אַהֵיכָא דְּאִיתֵיהּ, דִּכְתִיב: ״וְהָיָה עַל לֵב אַהֲרֹן״.
La mitra expía la arrogancia, de acuerdo con la opinión de Rabí Ḥanina, pues Rabí Ḥanina dice: Es lógico que un objeto colocado en lo alto, es decir, sobre la cabeza de un sacerdote, venga y expíe por el asunto de un corazón altivo. El cinturón expía el pensamiento del corazón. La Guemará explica: El cinturón expía los pecados que ocurren donde está situado, es decir, sobre el corazón, como está escrito: “Y pondrás en el pectoral del juicio el Urim y el Tumim; y estará sobre el corazón de Aarón, cuando entre delante del Señor; y Aarón llevará el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante del Señor continuamente” (Éxodo 28:30).
חוֹשֶׁן מְכַפֵּר עַל הַדִּינִין — דִּכְתִיב: ״וְעָשִׂיתָ חֹשֶׁן מִשְׁפָּט״. אֵפוֹד מְכַפֵּר עַל עֲבוֹדָה זָרָה, דִּכְתִיב: ״אֵין אֵפוֹד וּתְרָפִים״. מְעִיל מְכַפֵּר עַל לָשׁוֹן הָרָע, אָמַר הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא: יָבֹא דָּבָר שֶׁבַּקּוֹל וִיכַפֵּר עַל מַעֲשֵׂה הַקּוֹל.
El pectoral del Sumo Sacerdote expía juicios impropios, como está escrito: “Y harás un pectoral de juicio” (Éxodo 28:15). El efod del Sumo Sacerdote expía la idolatría, como está escrito: “Y sin efod ni terafines” (Oseas 3:4), es decir, cuando no hay efod, se encuentra el pecado de los terafines, es decir, la idolatría. Esto indica que si hay un efod, no hay pecado de idolatría. El manto del Sumo Sacerdote expía el habla maliciosa, como el Santo, Bendito sea Él, dice: Que un objeto que produce sonido, es decir, las campanas del manto, venga y expíe un acto de sonido malicioso, es decir, el habla maliciosa.
צִיץ מְכַפֵּר עַל מַעֲשֵׂה עַזֵּי פָנִים — כְּתִיב הָכָא: ״וְהָיָה עַל מֵצַח אַהֲרֹן״, וּכְתִיב הָתָם: ״וּמֵצַח אִשָּׁה זוֹנָה הָיָה לָךְ״.
Finalmente, la lámina frontal del Sumo Sacerdote expía un acto de descaro. ¿De dónde se deriva esto? Aquí, con respecto a la lámina frontal, está escrito: “Y estará sobre la frente de Aarón” (Éxodo 28:38), y allí, con respecto al descaro, está escrito: “Y tenías frente de ramera” (Jeremías 3:3). La declaración de Rabí Anani bar Sason indica que el manto usado por el Sumo Sacerdote expía el habla maliciosa, lo que significa que uno no es castigado con lepra, como afirmó Rabí Shmuel bar Naḥmani.
לָא קַשְׁיָא, הָא דְּאַהֲנוֹ מַעֲשָׂיו, הָא דְּלָא אַהֲנוֹ מַעֲשָׂיו. אִי אַהֲנוֹ מַעֲשָׂיו — אָתוּ נְגָעִים עֲלֵיהּ, אִי לָא אַהֲנוֹ מַעֲשָׂיו — מְעִיל מְכַפֵּר.
La Guemará responde: Esto no es difícil. Aquí, la declaración de Rabí Shmuel bar Naḥmani se refiere a un caso en el que sus acciones fueron efectivas y causaron daño. Allí, Rabí Anani bar Sason se refiere a un caso en el que sus acciones no fueron efectivas. Si sus acciones fueron efectivas y causaron daño o disputas, le sobrevienen marcas de lepra como castigo. Si sus acciones no fueron efectivas y no causaron ningún daño, la túnica expía su pecado.
וְהָאָמַר רַבִּי סִימוֹן אָמַר רַבִּי יְהוֹשֻׁעַ בֶּן לֵוִי: שְׁנֵי דְבָרִים לֹא מָצִינוּ לָהֶם בַּקׇּרְבָּנוֹת כַּפָּרָה, בְּדָבָר אַחֵר מָצִינוּ לָהֶם כַּפָּרָה, שְׁפִיכוּת דָּמִים וְלָשׁוֹן הָרָע. שְׁפִיכוּת דָּמִים בְּעֶגְלָה עֲרוּפָה.
La Guemará pregunta: Pero, ¿acaso Rabí Simón no dice que Rabí Yehoshua ben Levi dice: Hay dos asuntos para los cuales no encontramos expiación por medio de ofrendas, pero sí encontramos expiación para ellos por medio de otra cosa, y son: Derramamiento de sangre y habla maliciosa. Con respecto al derramamiento de sangre, su expiación proviene de la becerra desnucada. Esto se refiere a un caso en el que se encuentra el cuerpo de una persona asesinada, pero el asesino es desconocido. En tal caso, la Torah ordena que la ciudad más cercana al cuerpo debe desnucar una becerra como expiación por la transgresión (véase Deuteronomio 21:1–9).
וְלָשׁוֹן הָרָע — בִּקְטֹרֶת, דְּתַנְיָא רַבִּי חֲנִינָא: לָמַדְנוּ לִקְטֹרֶת שֶׁמְּכַפֶּרֶת, דִּכְתִיב: ״וַיִּתֵּן אֶת הַקְּטֹרֶת וַיְכַפֵּר עַל הָעָם״, וְתָנָא דְּבֵי רַבִּי יִשְׁמָעֵאל: עַל מָה קְטֹרֶת מְכַפֶּרֶת — עַל לָשׁוֹן הָרָע, אָמַר הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא: יָבֹא דָּבָר שֶׁבַּחֲשַׁאי וִיכַפֵּר עַל מַעֲשֵׂה חֲשַׁאי.
Y el habla maliciosa es expiada por medio del incienso, como enseñó Rabí Ḥanina en una baraita: Hemos aprendido que el incienso expía, como está escrito en el episodio cuando los israelitas fueron afligidos con una plaga por hablar calumniosamente contra Moisés y Aarón: “Y puso el incienso, e hizo expiación por el pueblo” (Números 17:12). Y de manera similar, la escuela de Rabí Yishmael enseñó: ¿Por qué expía el incienso? Por el habla maliciosa. Es como si el Santo, Bendito sea, dijera: Que un elemento que se ofrece en privado, es decir, el incienso, que se quema dentro del Santuario, venga y expíe por una acción generalmente realizada en privado, es decir, el habla maliciosa.
קַשְׁיָא שְׁפִיכוּת דָּמִים אַשְּׁפִיכוּת דָּמִים, קַשְׁיָא לָשׁוֹן הָרָע אַלָּשׁוֹן הָרָע!
La Guemará señala las aparentes contradicciones: Una afirmación con respecto al derramamiento de sangre es difícil, ya que es contradicha por la otra afirmación sobre el derramamiento de sangre: Según Rabí Anani bar Sason, la túnica expía el derramamiento de sangre, mientras que la baraita afirma que la becerra desnucada expía este pecado. Además, una afirmación con respecto al habla maliciosa es difícil, ya que es contradicha por la otra afirmación sobre el habla maliciosa: Rabí Anani bar Sason sostiene que el manto expía el habla maliciosa, mientras que, según la baraita, es el incienso lo que expía esta transgresión.
שְׁפִיכוּת דָּמִים אַשְּׁפִיכוּת דָּמִים לָא קַשְׁיָא: הָא דִּידִיעַ מַאן קַטְלֵיהּ, הָא דְּלָא יְדִיעַ מַאן קַטְלֵיהּ.
La Guemará responde: La aparente contradicción entre una afirmación sobre derramamiento de sangre y la otra afirmación sobre derramamiento de sangre no es difícil, ya que esta, la túnica, expía el derramamiento de sangre en un caso en que se sabe quién lo mató, y aquella, la novilla, expía en un caso en que no se sabe quién lo mató.
דִּידִיעַ מַאן קַטְלֵיהּ בַּר קְטָלָא הוּא! בְּמֵזִיד וְלָא אַתְרוֹ בֵּיהּ.
La Guemará pregunta: Si se sabe quién lo mató, el asesino merece la muerte, y no hay expiación para la comunidad hasta que sea ejecutado, como dice el versículo: “Y no se podrá hacer expiación por la tierra por la sangre derramada en ella, sino por la sangre de aquel que la derramó” (Números 35:33). La Guemará responde: Hay ciertos casos en los que es imposible ejecutarlo, por ejemplo, si asesinó intencionalmente pero los testigos no le advirtieron de antemano sobre las consecuencias de cometer asesinato. En tal caso, el tribunal no puede ejecutar al asesino, pues no hay castigo sin advertencia previa.
לָשׁוֹן הָרָע אַלָּשׁוֹן הָרָע לָא קַשְׁיָא: הָא בְּצִינְעָא,
La Guemará continúa: Con respecto a la aparente contradicción entre una afirmación que trata del habla maliciosa y la otra afirmación sobre el habla maliciosa, tampoco es difícil, ya que esto, el incienso, expía el habla maliciosa pronunciada en privado,