חֲטוֹף וּבָרֵיךְ. וְכֵן אֲמַר לֵיהּ רַב הוּנָא לְרַבָּה בְּרֵיהּ: חֲטוֹף וּבָרֵיךְ.
Aprovecha la oportunidad y rápidamente recita una bendición sobre la copa de bendición para la Gracia después de las Comidas. Y de manera similar, Rav Huna le dijo a su hijo, Rabba: Aprovecha la oportunidad y recita una bendición.
לְמֵימְרָא דִּמְבָרֵךְ עֲדִיף? וְהָתַנְיָא, רַבִּי יוֹסֵי אוֹמֵר: גָּדוֹל הָעוֹנֶה ״אָמֵן״ יוֹתֵר מִן הַמְבָרֵךְ. וְאָמַר לוֹ רַבִּי נְהוֹרַאי: הַשָּׁמַיִם! כָּךְ הוּא: תֵּדַע שֶׁהֲרֵי גּוּלְיָירִים מִתְגָּרִין בַּמִּלְחָמָה, וְגִבּוֹרִים נוֹצְחִין.
La Guemará pregunta: ¿Quiere esto decir que quien recita una bendición es preferible a quien responde amén? ¿Pero no se enseñó en una baraita que Rabí Yosei dice: Quien responde amén es mayor que quien recita la bendición? Y Rabí Nehorai le dijo: Por los Cielos, así es. Sabe que esto es cierto, pues los asistentes militares [gulyarim] descienden al campo de batalla e inician la guerra, y los poderosos los siguen y prevalecen. El amén que sigue a una bendición se compara con los poderosos que se unen a la guerra después de los asistentes, lo que ilustra que responder amén es más significativo que recitar la bendición inicial.
תַּנָּאֵי הִיא, דְּתַנְיָא: אֶחָד הַמְבָרֵךְ וְאֶחָד הָעוֹנֶה ״אָמֵן״ בַּמַּשְׁמָע, אֶלָּא שֶׁמְּמַהֲרִין לַמְבָרֵךְ תְּחִילָּה.
La Guemará responde: Esto es una disputa entre tanaím, como se enseña en una baraita: Tanto quien recita una bendición como quien responde amén están incluidos entre aquellos que “se levantan y bendicen” (Nehemías 9:5), pero se apresura a dar primero la recompensa al que recita la bendición. Esta baraita, aparentemente, sostiene que recitar la bendición es mayor que responder amén.
אָמַר רַבִּי אֶלְעָזָר אָמַר רַבִּי חֲנִינָא: תַּלְמִידֵי חֲכָמִים מַרְבִּים שָׁלוֹם בָּעוֹלָם, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וְכׇל בָּנַיִךְ לִמּוּדֵי ה׳ וְרַב שְׁלוֹם בָּנָיִךְ״.
Rabí Elazar dijo que Rabí Ḥanina dijo: los eruditos de la Torah aumentan la paz en el mundo, como está dicho: “Y todos tus hijos [banayikh] serán enseñados por el Señor, y grande será la paz de tus hijos” (Isaías 54:13). Los Sabios interpretaron este versículo de manera homilética: No lo leas como: “Tus hijos [banayikh],” sino como: Tus constructores [bonayikh]. Los eruditos de la Torah son quienes construyen paz para su generación.
הַדְרָן עֲלָךְ הַגּוֹיִם אֵין לָהֶם נְזִירוּת וּסְלִיקָא לַהּ מַסֶּכֶת נָזִיר