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הָא מִית לֵיהּ. וּמַאן דְּאָמַר: נִיחָא לֵיהּ דְּלֵיקוּם בְּהֵמָנוּתֵיהּ – בַּהֲדֵי בְּנֵי נָמֵי נִיחָא לֵיהּ דְּלֵיקוּם בְּהֵמָנוּתֵיהּ.
en este caso, dado que el comprador ya murió, el propietario no está presente para llamar al vendedor ladrón, por lo que presumiblemente no tuvo la intención de validar retroactivamente la venta. Y, a la inversa, según quien dice que compró la tierra porque es preferible para él mantener su fiabilidad, es preferible para él mantener su fiabilidad también con respecto a los hijos del comprador.
סוֹף סוֹף קָרוּ לֵיהּ בְּנֵי לוֹקֵחַ ״גַּזְלָנָא״!
La Guemará cuestiona esta distinción: En última instancia, los hijos del comprador también llamarán al vendedor ladrón si el campo les es quitado. Por lo tanto, no hay diferencia entre las dos explicaciones del dictamen de Rav en un caso en el que el comprador ha muerto.
אֶלָּא: אִיכָּא בֵּינַיְיהוּ דְּמִית גַּזְלָן. מַאן דְּאָמַר נִיחָא לֵיהּ לְאִינִישׁ דְּלָא לִקְרְיוּהּו ״גַּזְלָן״, הָא מִית לֵיהּ. לְמַאן דְּאָמַר נִיחָא לֵיהּ דְּלֵיקוּם בְּהֵמָנוּתֵיהּ, הָכִי נָמֵי אַף עַל גַּב דְּמִית – נִיחָא לֵיהּ דְּלֵיקוּם בְּהֵמָנוּתֵיהּ!
Más bien, la diferencia práctica entre ellos es en un caso en que el ladrón mismo murió, y sus hijos posteriormente compraron el campo a su dueño. Según quien dice que la motivación es que es preferible que una persona no sea llamada ladrón, él ya murió y este motivo no es aplicable. Mientras que según quien dice que su motivación es que es preferible para él mantener su confiabilidad, en este caso también, aunque el ladrón murió, todavía es preferible para él mantener su confiabilidad, es decir, hay preocupación por la reputación que tendrá después de su muerte, y no solo mientras está vivo.
סוֹף סוֹף קָרוּ לִבְנֵיהּ: ״בְּנֵי גַּזְלָנָא״.
La Guemará también rechaza esta distinción: En última instancia, si la venta se revoca después de su muerte, la gente llamará a sus hijos hijos de un ladrón. Así como uno no quiere ser llamado ladrón durante su vida, presumiblemente tampoco quiere que sus hijos sean llamados hijos de un ladrón después de su muerte.
אֶלָּא אִיכָּא בֵּינַיְיהוּ דְּיַהֲבַהּ בְּמַתָּנָה. מַאן דְּאָמַר נִיחָא לֵיהּ דְּלֵיקוּם בְּהֵמָנוּתֵיהּ – מַתָּנָה נָמֵי נִיחָא לֵיהּ דְּלֵיקוּם בְּהֵמָנוּתֵיהּ. מַאן דְּאָמַר נִיחָא לֵיהּ דְּלָא נִקְרְיוּהּו ״גַּזְלָנָא״ – אָמַר לֵיהּ: מַאי גְּזַלִי מִינָּךְ.
Más bien, la diferencia práctica entre ellos es en un caso en el que el ladrón dio la tierra al destinatario como regalo en lugar de venderla. Según quien dice que es preferible para él mantener su confiabilidad, también en el caso de un regalo, es preferible para él mantener su confiabilidad. Mientras que, según quien dice que la motivación es que es preferible para él no ser llamado ladrón, en este caso el ladrón podría decir al destinatario del regalo: ¿Qué te robé? No sufriste ninguna pérdida.
פְּשִׁיטָא: זַבְּנַהּ, אוֹרְתַהּ, וְיַהֲבַהּ בְּמַתָּנָה – לָאו לְאוֹקֹמַהּ קַמֵּי לוֹקֵחַ קָא בָּעֵי.
§ La Guemará analiza varios escenarios relacionados con la halakha de quien vendió una tierra robada y luego la adquirió de la víctima del robo. Es obvio que si, después de vender la tierra robada, el ladrón la vendió nuevamente a otra persona, o la legó, o la dio como regalo, está claro que el ladrón no quiere establecerla ante, es decir, transferir la propiedad de ella al comprador original. Por lo tanto, no se supone que la compra de la tierra por parte del ladrón a la víctima del robo haya sido con el propósito de validar la venta original. El comprador puede exigir compensación del ladrón por la venta inválida, pero la tierra permanece en posesión del segundo comprador o del receptor del regalo o de la herencia.
נְפַלָה לֵיהּ בִּירוּשָׁה, יְרוּשָּׁה מִמֵּילָא הִיא, וְלָאו אִיהוּ קָא טָרַח אַבָּתְרַהּ.
Asimismo, está claro que si la tierra que él robó y luego vendió llegó a su posesión no por compra sino como herencia, el comprador no tiene derechos sobre ella, ya que una herencia se adquiere pasivamente, y el ladrón no hizo esfuerzo para adquirirla. También aquí, el comprador solo puede reclamar una compensación y no la tierra misma.
גַּבְיַ[הּ] (אִיהוּ) בְּחוֹבוֹ, חָזֵינַן אִי אִית לֵיהּ אַרְעָא אַחֲרִיתִי וַאֲמַר: הַאי בָּעֵינָא, לְאוֹקֹמַהּ קַמֵּיהּ לוֹקֵחַ קָא בָּעֵי.
Si el ladrón cobró la tierra que había vendido como pago de una deuda que la víctima del robo le debía a él, debemos ver las circunstancias. Si la víctima del robo tiene otra tierra de la cual el ladrón podría haber cobrado la deuda, y, sin embargo, el ladrón dijo: Quiero cobrar esta tierra, aparentemente el ladrón quiso establecerla ante el comprador y validar la venta.
וְאִי לָא, זוּזֵי הוּא דְּבָעֵי אִפְּרוֹעֵי.
Y si la víctima del robo no tiene otra tierra, y el ladrón no tenía opción respecto de qué tierra cobrar, no hay razón para suponer que el ladrón estuviera intentando validar la venta. Él simplemente quería recibir dinero por su deuda, y no asegurar la tierra para el comprador.
יַהֲבַהּ נִהֲלֵיהּ בְּמַתָּנָה, פְּלִיגִי בַּהּ רַב אַחָא וְרָבִינָא. חַד אָמַר: מַתָּנָה כִּירוּשָּׁה, דְּהָא מִמֵּילָא. וְחַד אָמַר: מַתָּנָה כְּמֶכֶר, דְּאִי לָאו דְּטָרַח וְאַרְצִי קַמֵּיהּ לָא הָוֵי יָהֵיב לֵיהּ מַתָּנָה, לְהָכִי טְרַח וְאַרְצִי קַמֵּיהּ, כִּי הֵיכִי דְּלֵיקוּם בְּהֵמָנוּתֵיהּ.
Con respecto a un caso en el que la víctima del robo dio la tierra como regalo al ladrón, Rav Aḥa y Ravina discrepan. Uno dice que un regalo tiene el mismo estatus que una herencia, ya que también se adquiere pasivamente, y uno dice que un regalo tiene el mismo estatus que una venta. Esto es porque, de no ser por el hecho de que el ladrón se tomó la molestia de congraciarse con el propietario, no se la habría dado a él como regalo. Está claro que fue por esta razón que el ladrón se tomó la molestia de congraciarse con él, es decir, para validar la venta y así mantener su fiabilidad.
וְעַד אֵימַת נִיחָא לֵיהּ דְּלֵיקוּם בְּהֵמָנוּתֵיהּ? אָמַר רַב הוּנָא: עַד שְׁעַת הַעֲמָדָה בַּדִּין.
La Guemará pregunta: ¿Y hasta cuándo puede suponerse que el ladrón compró la tierra porque es preferible para él mantener su confiabilidad? Rav Huna dice: Hasta el momento del juicio. Una vez que el comprador lleva al ladrón al tribunal, ya es demasiado tarde para que el ladrón proteja su reputación, pues el comprador ha demostrado que no considera al ladrón digno de confianza.
חִיָּיא בַּר רַב אָמַר: עַד דְּמָטְ[יָ]א אַדְרַכְתָּא לִידֵיהּ. רַב פָּפָּא אָמַר: עַד דְּמַתְחֲלִן יוֹמֵי אַכְרַזְתָּא.
Ḥiyya bar Rav dice que el ladrón todavía compraría la tierra del propietario para mantener su credibilidad hasta que un documento de autorización del tribunal para localizar y embargar bienes del ladrón llegue a posesión del comprador . Solo una vez que el ladrón evita reembolsar inmediatamente al comprador y el tribunal se ve obligado a autorizar al comprador a apropiarse de los bienes del ladrón, la credibilidad del ladrón deja de ser un factor. Rav Pappa dice que la credibilidad del ladrón sigue siendo un motivo para adquirir el campo hasta que comiencen los días de anuncio. Durante los días de anuncio, el tribunal evalúa el valor de los bienes del ladrón para compensar al comprador.
מַתְקֵיף לַהּ רָמֵי בַּר חָמָא: מִכְּדִי הַאי לוֹקֵחַ בְּמַאי קָנֵי לְהַאי אַרְעָא – בְּהַאי שְׁטָרָא, הַאי שְׁטָרָא חַסְפָּא בְּעָלְמָא הוּא!
§ Rami bar Ḥama objeta la declaración de Rav, el punto central de esta discusión, de que el ladrón transfiere al comprador cualesquiera derechos sobre la tierra que pudiera adquirir; después de todo, ¿por medio de qué modo de adquisición adquiere este comprador esta tierra? Es por medio de esta escritura de venta que el ladrón le dio. La compra es inválida, pues este documento no es más que un tiesto, ya que el ladrón no era dueño, en el momento de la venta, de la tierra que pretendía vender.
אֲמַר לֵיהּ רָבָא: תְּהֵא בְּמַאֲמִינוֹ, בְּהָהִיא הֲנָאָה דְּלָא קָאָמַר לֵיהּ מִידֵּי וְקָא סָמֵיךְ עֲלֵיהּ טָרַח וּמַיְיתֵי לֵיהּ, גָּמַר וּמַקְנֵי לֵיהּ.
Rava le dijo en respuesta: Que la declaración de Rav se entienda como aplicable a un caso en el que el comprador le dijo al ladrón que confía en él para resolver la cuestión legal. En virtud de aquella satisfacción que el ladrón recibió porque el comprador no le dijo nada para cuestionar sus derechos sobre la tierra, sino más bien por haber confiado en él, el ladrón, por lo tanto, se toma la molestia y le trae la oportunidad de comprar la tierra y decide transferirle la propiedad de la tierra.
מֵתִיב רַב שֵׁשֶׁת: מַה שֶּׁאִירַשׁ מֵאַבָּא מָכוּר לָךְ, מַה שֶּׁתַּעֲלֶה מְצוּדָתִי מָכוּר לָךְ – לֹא אָמַר כְּלוּם. מַה שֶּׁאִירַשׁ מִן אַבָּא הַיּוֹם מָכוּר לָךְ, מַה שֶּׁתַּעֲלֶה מְצוּדָתִי הַיּוֹם מָכוּר לָךְ – דְּבָרָיו קַיָּימִין!
Rav Sheshet plantea una objeción a la declaración de Rav a partir de una baraita que establece que, si alguien dice: Aquello que heredaré de mi padre queda por la presente vendido a ti, o: Aquello que mi red capture queda vendido a ti, no ha dicho nada, ya que no se puede vender aquello que uno todavía no posee. Pero si dice: Aquello que heredaré de mi padre hoy queda por la presente vendido a ti, o: Aquello que mi red capture hoy queda vendido a ti, su declaración es válida. La primera halakha de la baraita indica que no se puede vender aquello que uno todavía no posee, lo cual contradice el dictamen de Rav.
אָמַר רָמֵי בַּר חָמָא: הָא גַּבְרָא וְהָא תְּיוּבְתָּא!
Rami bar Ḥama dijo sobre esta objeción: Este es el gran hombre y esta es su refutación de la opinión de Rav; es decir, esta refutación es convincente.
אָמַר רָבָא: גַּבְרָא קָא חָזֵינָא, וּתְיוּבְתָּא לָא קָא חָזֵינָא. הָכָא סָמְכָא דַּעְתֵּיהּ, וְהָכָא לָא סָמְכָא דַּעְתֵּיהּ. הָכָא סָמְכָא דַּעְתֵּיהּ – דְּאָזֵיל טָרַח וּמַיְיתֵי לֵיהּ כִּי הֵיכִי, דְּלָא נִקְרְיֵיהּ ״גַּזְלָנָא״. הָכָא לָא סָמְכָא דַּעְתֵּיהּ.
Rava dijo en respuesta: Veo que es un gran hombre, pero no veo la refutación concluyente. Aquí, en el caso de validar una venta, el comprador confía en el vendedor y está seguro de que adquirirá la tierra; pero allí, en el caso de la baraita, el comprador no confía plenamente en el vendedor. La Guemará explica: Aquí, en el caso de validar la venta, el comprador confía en el vendedor para que vaya, se tome la molestia y le proporcione la tierra para que no sea llamado ladrón. Mientras que allí, en el caso de la baraita, el comprador no confía plenamente en el vendedor, ya que es incierto si el vendedor realmente heredará la propiedad de su padre o atrapará algo con su red.
שַׁלְחוּהָ לְקַמֵּיהּ דְּרַבִּי אַבָּא בַּר זַבְדָּא. אֲמַר לְהוּ: זוֹ אֵינָהּ צְרִיכָה לִפְנִים. אָמַר רָבָא: זוֹ צְרִיכָה לִפְנִים וְלִפְנַי לִפְנִים. הָכָא סָמְכָא דַּעְתֵּיהּ, וְהָכָא לָא סָמְכָא דַּעְתֵּיהּ.
La Guemará relata que los Sabios enviaron la objeción de Rav Sheshet y la presentaron ante Rabí Abba bar Zavda para su evaluación. Rabí Abba bar Zavda les dijo: Esta objeción no necesita ser introducida dentro de la casa de estudio para una aclaración adicional, pues es clara y convincente. Rava discrepó y dijo: Esta objeción necesita ser llevada dentro de la casa de estudio y dentro de la parte más interna de la casa de estudio. En otras palabras, debe examinarse cuidadosamente, ya que no es convincente. Esto se debe a que aquí el comprador confía en el vendedor, mientras que allí, en el caso de la baraita, el comprador no confía plenamente en el vendedor.
הֲוָה עוֹבָדָא בְּפוּמְבְּדִיתָא וְאוֹתְבֵיהּ. אֲמַר לְהוּ רַב יוֹסֵף: זוֹ אֵינָהּ צְרִיכָה לְפָנִים. וַאֲמַר לֵיהּ אַבָּיֵי: צְרִיכָה לִפְנִים וְלִפְנַי לִפְנִים, הָכָא סָמְכָא דַּעְתֵּיהּ, הָכָא לָא סָמְכָא דַּעְתֵּיהּ.
Hubo un incidente en Pumbedita en el que el tribunal dictaminó de acuerdo con la opinión de Rav, y los Sabios refutaron el fallo basándose en la baraita citada anteriormente. Rav Yosef les dijo: Esta objeción no necesita ser presentada dentro de la casa de estudio para una aclaración adicional, pues la objeción es clara y convincente. Y Abaye le dijo: Necesita ser llevada dentro de la casa de estudio y hasta la parte más interna de la casa de estudio, ya que aquí el comprador confía en el vendedor, mientras que allí el comprador no confía plenamente en el vendedor.
וּמַאי שְׁנָא רֵישָׁא וּמַאי שְׁנָא סֵיפָא? אָמַר רַבִּי יוֹחָנָן: סֵיפָא ״מַה שֶּׁאִירַשׁ מֵאַבָּא הַיּוֹם״ – מִשּׁוּם כְּבוֹד אָבִיו. ״מַה שֶּׁתַּעֲלֶה מְצוּדָתִי הַיּוֹם״ –
La Guemará pregunta con respecto a la baraita citada anteriormente: ¿Y qué diferencia hay en la primera cláusula, donde la venta no es válida, y qué diferencia hay en la última cláusula, donde la venta sí es válida? En ambos casos, el vendedor todavía no posee la mercancía. Rabí Yoḥanan dijo: En la última cláusula, cuando el vendedor declara: Estoy vendiendo aquello que heredaré de mi padre hoy, lo hace por el honor de su padre. Cree que su padre morirá ese día, y su intención es reunir dinero para el entierro. En consecuencia, los Sabios instituyeron una ordenanza según la cual la venta es válida. Del mismo modo, en el caso de una persona que dice: Aquello que mi red pesque hoy está vendido a ti,

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